“El veganismo discute mucho la forma de vida que venimos teniendo”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Anahí Centeno, integrante de Coala

El Colectivo Abolicionista para la Liberación Animal (Coala) nació en la ciudad de La Plata en Agosto de 2013, como una organización de voluntarios sin fines de lucro a partir de la necesidad de darle difusión a las distintas problemáticas de explotación animal. A través de un importante trabajo de activismo constante y comprometido, se extendió hacia CABA, zona sur y zona oeste de la provincia de Buenos Aires.

Desde hace cuatro años y tomando la difusión como pilar fundamental, lleva adelante prácticas de concientización que se visibilizan en talleres de cocina vegana, degustaciones, actividades artísticas, intervenciones, como así también charlas en la vía pública y en escuelas.

Anahí Centeno forma parte de Coala y conversó con AgendARTE acerca de la historia de la agrupación, su misión y la importancia de entender al veganismo más que como una simple dieta, como una postura ética y moral.

¿Qué es Coala y cómo nace?

Coala es el Colectivo Abolicionista para la Liberación Animal. Por eso se escribe con “C” y no con “K”. Se fundó por un grupo de 4 o 5 personas que tenían varias ideas en común y que decidieron reunirse por agosto del 2013. Así arrancó, con poquita gente, en la cocina de una casa, pensando un logo… En La Plata ya había comenzado un poco esta movida con algunas pequeñas agrupaciones formándose.

¿Qué los motivó a ustedes para encarar el proyecto?

Se veía la necesidad de la difusión de la información, del por qué el veganismo, por qué se elige, con qué fundamento y qué es.

El veganismo no es una simple dieta sino que es una postura ética que va acompañada de un montón de prácticas en lo cotidiano. Y en esa época, recién iba surgiendo y había confusiones. Se estaba comenzando a comprender la gravedad de la problemática, entonces había que hacer algo ya. Hoy en día ya hay un montón de agrupaciones y cada vez surgen más.

¿Por qué áreas está conformada la agrupación?

Tiene una división interna como para ordenarnos. Tenemos el grupo de activismo, que son los chicos que están en la calle; el grupo de taller, que son los que organizan los talleres de cocina; el grupo de comunicación, que maneja todo lo que es páginas, redes sociales; y después un grupo que es de planificación de tareas que tiene que ver con cómo nos vamos a organizar dentro del grupo. En su momento, también existía un grupo de formación en donde recolectábamos bastante información, la organizábamos y nos servía para formar activistas. De ahí sacamos la información para hacer los folletos y revistas que entregamos, para organizar los discursos que se dan en los talleres o en la calle. Esa es un área que es bastante movidita porque hay que mantenerla, hay que estar todo el tiempo investigando. Hoy por hoy está medio “dormida” esa parte, porque estamos con pocos activistas.

En tu caso particular, ¿hay algún área en la que estés más presente?

Yo arranqué en el taller de cocina porque hago pastelería vegana y porque me gusta mucho enseñar.  Y después me terminé enganchando mucho más con el tema oratoria, entonces me puse a hablar, a dar los discursos del taller y participé en alguna charla en escuelas.

¿Cuál es el objetivo principal de la agrupación?

El objetivo fundamental es difundir información sobre qué es el veganismo y por qué elegirlo. Que la gente sepa cuál es la problemática con la explotación animal.

Partiendo de ese lugar, ¿cuáles son las actividades que colaboran con esa difusión?

Lo más vistoso de lo que hacemos es el taller de cocina, al cual se acerca mucha gente. Ahí enseñamos recetas veganas dulces, saladas, de todo un poco. Además hablamos de las problemáticas que hay dentro de la explotación y también de qué es Coala, cómo se puede ayudar estando o no dentro de la agrupación. Por otro lado están los chicos que realizan el activismo en la calle repartiendo volantes y hablando con la gente. Y también se están haciendo charlas en escuelas, lo cual requiere de más energía porque hay que adaptar el discurso a las edades y hacerlo más o menos dinámico.

 

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¿El veganismo sólo tiene que ver con la alimentación, o abarca otras cuestiones?

En sí, es una postura ética que conlleva determinadas prácticas. Éstas buscan excluir, en la medida de lo posible, todo lo que es la explotación y el uso de los animales. Los veganos no asistimos a zoológicos o a espectáculos con animales (acuarios, circos), no nos vestimos con pieles, no comemos nada de origen animal (lácteos, carnes, derivados), no compramos mascotas.

En las charlas, ¿se concientiza a ese nivel también?

Sí. Por ejemplo, en el taller damos cuatro pequeñas charlas donde hablamos sobre la experimentación con animales, la industria peletera, la industria de la carne y los lácteos y lo que abarca entretenimiento con animales. Entonces introducimos en cada problemática, a todas las personas que asisten al taller, a modo de introducción a la misma.

La mayoría de la gente no sabe qué es lo que hay detrás de cada industria, entonces damos ese primer pantallazo. Lo que nosotros buscamos en la gente, es despertar esas ganas de investigar qué es lo que consumimos y después de ahí que pueda decidir qué es lo que consume y que eso vaya de acuerdo a su postura moral, porque solamente podemos decidir cuando somos consciente de lo que estamos haciendo

A la hora de informar, ¿lo hacen ustedes mismos o acuden a algún profesional de la salud?

Primero, nosotros nos mantenemos bien informados para poder informar a la gente, porque es un paso muy importante el que van a dar. Investigamos mucho. Si bien algunos estudian nutrición, no somos profesionales de la salud y por eso, no damos información nutricional. Desde nuestro lugar, les hacemos saber que la Organización Mundial de la Salud avala una dieta vegetariana estricta -que es la que tenemos los veganos-, en cualquiera de las etapas de vida; seas lactante, adolescente, anciano o estés embarazada. Cualquier dieta bien planificada, es una dieta saludable.

También los incentivamos a cuidarse y tratamos de que se entienda la postura ética. Cada uno llega al veganismo desde distintos lugares. Generalmente, recomendamos ir a un nutricionista. Hay gente que ya de por sí comen de todo y no necesitan ningún suplemente más que B12, que es lo que tomamos los veganos porque no tenemos de dónde adquirirlo. Pero hay personas que no tienen un buen manejo de su alimentación y es importante que tengan asistencia de un profesional en ese camino.

¿Qué visión tienen de los vegetarianos?

Eso va cambiando de activista en activista. Todos tienen su postura respecto del vegetarianismo.

Yo personalmente creo que no siempre vamos a llegar a cosas que aporten al veganismo por el mismo lado. Hay gente que se acerca al veganismo por la ética, otros por salud, otros porque todos son veganos y quiere ser vegano… Yo soy de las que piensan que todo suma. Prefiero un montón de vegetarianos, a un montón de personas que están comiendo carne.

Sí es un paso importante volverse vegetariano, ya que también implica un gran cambio en lo cotidiano. Y del vegetarianismo a una dieta vegana estricta,  hay un paso muy pequeño. El que realmente quiere hacerlo, puede hacerlo.

¿Cuáles son las causas más frecuentes por las que la gente se acerca a Coala?

Porque tienen algún conocido que es vegetariano o que es vegano. Estamos como en un boom de todo esto del vegetarianismo y el veganismo, más que nada porque la gente está volviéndose un poco más saludable, y también hay un gran grupo que tiene un mayor interés por la ecología, entonces por ese lado se acerca mucha gente al veganismo. Por la postura ética sí, se acercan muchas personas, pero es algo que no está tan naturalizado.

Quizás se acercan por otros motivos, pero en el proceso, lo empiezan a incorporar…

Claro. Puede ser por falta de información o simplemente por la forma en la que vivimos. No tenemos una empatía muy desarrollada por los animales ya que todavía, la gran mayoría, los ven como un objeto y no como a una persona.

¿Creés que en este último tiempo se retrocedió o se avanzó en el tema de la concientización?

 Se avanzó un montón y creo que hay más conciencia. Y además, más apertura de la gente a recibir más información. Hoy en día, es mucho más fácil hablar estos temas.

Sí existe una resistencia un poquito fuerte de otro grupo de personas, pero es porque es un movimiento que discute mucho la forma de vida que venimos teniendo. Entonces tenés por un lado, esa gran apertura que se está dando ahora de gente de todas las edades, y por otro lado, tenés los que están reacios, que también hacen una fuerza importante.

¿Y quiénes son los que más se acercan?

Se acerca mucha gente joven. Más que nada, lo que noté ahora es que los chicos más chicos trabajan la empatía de otra forma.

¿De qué edades hablamos?

Pre-adolescentes. Por ejemplo, la vez que dimos la charla en una escuela surgieron preguntas bastante interesantes que ningún adulto las había hecho. Muestran otro tipo de interés, es como que están más abiertos a nueva información. En cambio, generaciones más grandes, tienen una resistencia más fuerte.

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Activismo en la calle ‘Coala’

¿Cuántas personas trabajan en Coala?

Más o menos 100. Activos ahora debemos ser un poquito menos, porque está todo muy sujeto a fechas de exámenes. Somos todos más o menos de la misma edad, la mayoría está estudiando, y el que no, labura un montón.

Y somos bastantes también porque hace poco se abrieron otras pequeñas agrupaciones que son parte de Coala en Capital Federal. Hasta el año pasado, éramos solo nosotros Coala, pero el año pasado a fin de año, un grupo de chicos de capital se mostró muy interesado en abrir Coala en ciudad de Buenos Aires.

¿Y cómo fue el contacto?

Al principio, había algunos que se acercaban, nos ayudaban y participaban de los talleres. Con el tiempo, se hicieron más y se decidió hacer esta nueva división de zona porque se había varias personas para activar en Buenos Aires. Y quedaron los de CABA, los de zona sur y zona oeste.

Todos hacemos lo mismo, porque todos somos Coala, es decir, somos parte de la misma agrupación.

¿Y siento tantos, cómo se organizan?

Por ahora seguimos mantenemos la misma organización que al principio, es decir, una forma de organización horizontal porque es lo que mejor nos funciona. Entonces, por ejemplo, cuando hay que decidir cosas importantes hacemos reuniones de representantes. Y esos representantes de los grupitos van cambiando todo el tiempo, no es que es siempre es el mismo.

12341277_577063622445826_4952646563419414782_nSi alguien quiere formar parte de la organización, ser activista, ¿Puede hacerlo? ¿Cómo?

Sí. Lo primero que hacemos cuando se acerca un nuevo activista es invitarlo a ver un activismo en la calle y a ver un taller de cocina. Van solo a ver al principio, como para ir metiéndose un poco en tema. Cuando el activista siente que tiene la información necesaria, y nosotros vemos que ya está preparado para hablar del tema, para abordar determinadas cosas o ayudar en lo que sea, ya arranca a trabajar.

Además, en Coala hay un montón de cosas para hacer, así que siempre son bienvenidos.

Nos pueden encontrar por Facebook que es nuestro fuerte en la comunicación, pero también tenemos una página web y un Instagram.

¿Qué proyectan a futuro?

Por ahí, un sueño muy grande de los que están hace bastante tiempo en la agrupación es transformar Coala en una ONG, como para hacer todo más oficial y laburar de otra forma.

También nos gustaría trabajar más el tema de dar charlas en escuelas y con personas de otras edades.

Página Web

Facebook Coala

“Tener una editorial es una especie de batalla cultural”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella 

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Leonel Arance, periodista y fundador de Club Hem

Leonel Arance es un periodista platense que siempre tuvo una estrecha relación con los libros y la narrativa. Un día, quiso compartir su placer por la lectura con el resto del mundo. Así, en el año 2012 junto a Francisco Magallanes, crearon un grupo de Facebook al que denominaron Club Hem Editores.

Tal repercusión tuvo este colectivo virtual que hoy, a cinco años de su nacimiento, el Club Hemingway de Escritores y Lectores se convirtió en un grupo editorial autogestivo conformado por autores de narrativa, poesías y novelistas. Además, en comunión con otras editoriales, Píxel, EME, Malisia Editorial y FA Taller Estudio, conformaron un colectivo al que denominaron ‘Malisia’.

Este es un proyecto que nació en el seno de la ciudad de las diagonales y que, como no podía ser de otra manera, funciona en una de nuestras trasversales, bajo el nombre El Espacio, emplazado en diagonal 78 esquina 6.

AgendArte conversó con Leonel, uno de los fundadores de Club Hem que asegura que tener una editorial es un trabajo arduo, pero que vale el esfuerzo porque es una forma de fortalecer nuestra identidad, la de una ciudad que a veces parece ser devorada por la megalópolis porteña.

¿Qué es Club Hem? ¿Cuándo, cómo y por qué se fundó?

Clum Hem es el Club Hemingway de Escritores y Lectores. Simple y llanamente, nace como un grupo en Facebook. Lo realizamos con Francisco Magallanes para publicar las cosas que veníamos escribiendo, los autores que nos gustaban, e incitar a que la gente haga lo mismo.

Ese espacio nació en el 2012 y fue creciendo, por lo que hicimos algunas actividades bajo el título de “El Capricho”, que era una especie de campeonato de lecturas. Esto constaba en invitar a dos autores para que leyeran lo que a ellos les gustaba y lo que estaban escribiendo, y al final del encuentro el público votaba cuál le había gustado más.

Después lanzamos una convocatoria vía Facebook para un libro que se llamó “El último día del verano”. Llegaron, fácil, 60 escritos entre poemas, crónicas y relatos, de los cuáles elegimos 22 y ese termina siendo nuestro primer libro: la antología literaria “El último día del verano”.

¿Los autores son sólo platenses o…?

Somos, más que nada, una editorial regional, pero sí está abierta a autores de otros lados. Por ejemplo: El último día del verano tiene autores de Tucumán, de Capital Federal, de Mendoza, de Jujuy, de Entre Ríos. Al momento de la convocatoria, nos llegaron propuestas de distintos lados del país. A medida que nos afianzamos como editorial, fuimos diagramando y personalizando cada una de las series que tenemos.

¿Y las temáticas son sólo literarias o hay de todo?

Dentro de la editorial tenemos una colección de narrativa que se llama Sinfonía Emergente, que está más relacionada con la ciudad o con lo regional, en el sentido de que son autores platenses, o que de alguna u otra manera están relacionados con la ciudad de La Plata, ya sea porque viven o trabajan acá, porque el contacto nos llegó desde ahí o porque escriben sobre la ciudad.

Después está la colección de poesía, que se llama Ojo de Tormenta, es más nacional, aborda a poetas de todo el país. Y por último, tenemos la serie de Filosurfer que es de ensayos y tesis, y está es más arraigada a lo social.

Recientemente, sacamos un libro, Editar sin patrón, que está más relacionado con lo periodístico y es la historia y el presente de Arecia, la agrupación que reúne a las revistas independientes.

Y bajo esta idea de asociarse a otras editoriales, ¿pervive el lema “la unión hace a la fuerza”?

En parte, sí. La antología de ‘El último día del verano’, la hicimos en coedición con Píxel, que era como la hermana mayor, una editorial que ya venía trabajando. A su vez, uno de los editores de Pixel, Pablo Amadeo, estaba en contacto con los chicos de Estructura Mental a las Estrellas, Agustín Arzac y Verónica Luna que en ese momento era una revista. Ellos también se acercaron para juntar fuerzas, y Pablo fue el que justamente hizo de nexo entre los tres. Los chicos de EME ya tenían el proyecto Malisia en mente y fue como que se dio todo justo para que nos armemos.

Obviamente, es una estrategia para visibilizarnos en conjunto. No es lo mismo ir cada editorial por separado que esta cuestión de ir todos juntos en feria, en congresos, en la misma librería. Gracias a que somos Malisia y que somos cinco editoriales, podemos armar una librería y nos podemos distribuir de otra manera que si lo hiciéramos por separado. De lo contrario, sería mucho más arduo, más trabajoso y más complicado el visibilizarse.

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Malisia junto a autores de la casa.

¿Por qué “Malisia”?

Significa ‘pensar’ en guaraní. Tiene toda una trampa lingüística porque nosotros la conocemos con “C” que es como un modo peyorativo, y que está impuesta del lenguaje español conquistador. Malisia con “s” es justamente una reivindicación de una lengua que siempre está en batalla.

¿Cómo trabaja una editorial?

Tener una editorial es arduo. Por un lado, en Club Hem somos cuatro personas: con Francisco Magallanes coordinamos la serie narrativa, a su vez él es editor y corrector de la serie. Después está Celeste Dieguez, que es la coordinadora de la serie de poesía. También está Agustina Magallanes, que es la hermana de Francisco y diseñadora. Y a su vez, yo estoy en todo lo que es el rol de gestión, de prensa, de comunicación de la editorial.

El editor es el primer lector de un libro, entonces lo que se hace es pensar una identidad editorial a partir de los libros que vayamos eligiendo y de los autores que seleccionamos para publicar. Y hace un proceso de edición, de gestión con el autor. Después eso pasa por el diseño, luego está el eslabón de la impresión. Y finalmente para tener el libro, es necesario hacer una presentación y después distribuirlo hasta donde lleguemos. La idea es siempre todo el país. Hacer que ese libro no quede en unas cajas, sino que libro sea lo más leído posible y a su vez que el autor sea reconocido, por eso también es importante el rol de la prensa, de las reseñas.

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Ph: Leonel Arance

¿Con todos los autores van haciendo presentaciones de libros?

Sí, acá en La Plata y en Capital. Después cada autor decide presentar el libro en otros lados y nosotros los acompañamos.

¿Por qué tener una editorial?

Por ganas, por el hecho de hacer lo que nos gusta y pelearla desde ahí. También es como una especie de batalla cultural. Si no lo hacemos nosotros… Lo que sucedía en la ciudad de La Plata es que los escritores de acá se tenían que ir a Capital para buscar editoriales. Y al mismo tiempo, nosotros nos tendríamos que haber ido a capital para hacer lo que queríamos. Entonces por eso estamos acá, peleándola.

¿Qué alcance tiene hoy por hoy la editorial?

Tenemos distribución en Capital, vamos a distintos congresos de literatura y de poesía como Tucumán, Bahía Blanca, estuvimos en la Feria del Libro de Córdoba, vamos a ferias constantemente. Es mucho más difícil tener una distribución coordinada y con los mismos tiempos en el resto del país, por los alcances y la logística y porque la mayoría del público sigue estando en capital, que sigue siendo la urbe más importante en cuestiones culturales.

En ‘El Espacio’ funciona la librería en donde la gente puede buscar títulos de la editorial  ¿Cuántos tienen, aproximadamente?

En este momento, la editorial está teniendo unos 44 títulos, divididos entre narrativa, poesía y ensayo. Los de poesía son libros dobles, porque vienen dos títulos por cada libro.

¿Algún escrito tuyo?

No. Yo participé en El último día del verano. Y también publiqué un cuento en Agua a la cabeza que es un libro que hicimos también en combinación con Pixel, una antología sobre la inundación de La Plata del 2013. Y después está el libro de Francisco Magallanes, Los impuntuales y es el primero que hicimos en la serie narrativa.

 

Si alguien tiene un libro que quiere publicar, ¿cómo se hace?

Nosotros tenemos una planificación de trabajo que son por año, algo así como 3 o 4 títulos en la serie narrativa y otros 3 o 4 títulos en la colección de poesía también. Esto sucede porque no nos da el cuero para más. Ni económica, ni físicamente.

Nosotros somos editorial obrera, no tenemos capital que nos haya avalado en el momento para crear la editorial y no contamos hoy en día con un resto para invertir en edición. Entonces lo que hacemos siempre es hacer preventas y eventos de presentación para solventar el gasto de presentación del libro. Cada libro es una inversión. Por eso presentamos alrededor de 4 a 8 títulos por año en la colección de poesía y narrativa y los vamos organizando de antemano. Ahora ya tenemos coordinado casi todo lo de 2018. Obviamente seguimos recibiendo textos que llegan a nuestro Facebook o mail, y de acuerdo a la estética y la identidad que tiene nuestra editorial, seleccionamos si pueden ser publicados o no, los derivamos a otra de las editoriales de la casa o vemos cómo hacer para que ese escritor siga proliferando su arte.

¿Las otras editoriales trabajan otros géneros?

 Ni… Pixel, por ejemplo, se dedica más a lo visual y más a la poesía que a la narrativa, con autores de la ciudad. Además, tiene una colección de fotografía. EME, en cambio, tiene una colección de narrativa muy importante, con autores de la talla de Claudio Ríos, Paula Tomassoni, Esteban López Brusa. Y además, tiene una muy buena colección de ensayos sociales y ahora editando un libro sobre Milagros Sala. FA Taller Estudio se dedica más a los libros artesanales. La búsqueda va por el lado de la edición y de un autor, pero también por el lado del libro objeto y que sea un diseño artesanal, cuidado, numerado.

Finalmente, Malisia Editorial, que es donde nos agrupamos todos, recibe más autores y trabaja en una relación más directa con ellos. Es decir, tiene un catálogo mucho más amplio de publicaciones y una importante colección de teatro.

Club Hem tienen un WordPress donde hacen notas de los libros y autores…

Sí, el Club Hem tiene un WordPress que es como una revista en la cual publicamos entrevistas a nuestros autores, los prólogos y las presentaciones de los escritores invitados. En cada presentación, invitamos a 2 o 3 personas relacionadas con la literatura que hacen una exposición sobre el libro que se presenta. Eso lo publicamos en el blog para el que no pudo asistir. Y también ahí tenemos nuestro catálogo y las librerías en las que vendemos.

¿Con qué se va a encontrar las personas que concurran a ‘El Espacio’?  

Con presentaciones de libros, con una escuela-taller en donde se dan actividades durante la semana, como el taller de literatura, de escritura, de lectura, de poesía, de diseño editorial. Son pagos, pero abiertos a todo público. La idea es generar una escuela en donde, el que va pueda hacer todos los talleres, va a conocer los pasos que tiene la edición y escritura de un libro. Están todos invitados.

Contacto: 

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Página web Club Hem

“Soy muy versátil con la música”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Natalia Lucia. PH: Pablo Rozenberg Fotografías

Nacida en la ciudad de las diagonales, Natalia Lucia supo encontrar su lugar en la amplia movida cultural platense. Con una vida atravesada por la música y por el teatro, se formó constantemente en la línea de un artista. Integró diversas formaciones y transitó experiencias en conjunto, hasta que decidió continuar su camino sola.

Cinco años de trabajo y de vivencias la inspiraron para contar en canciones, una importante etapa de su vida. Finalmente, el año pasado lanzó Ciclotimia, nombre que le dio a su primer disco y que parece ser la definición perfecta de lo que uno siente cuando lo escucha. Allí la acompañan Lautaro Belluca en bajo, Santiago Ávila en percusión y Cristian Vassilión en guitarra.

Tras su presentación el 23 de marzo en el Teatro Bar con 12 músicos en escena, Natalia no deja de formarse, de crear y trabajar en nuevos temas, y se presentará el próximo 5 de agosto en La Mulata Bar (55 entre 13 y 14) en una nueva oportunidad que invita a conocer su trabajo discográfico.

AgendARTE tuvo el placer de conversar con esta artista, que con una interesante fusión de ritmos y su histrionismo escénico conquista cada rincón de nuestra ciudad.

¿Cómo fue tu comienzo con la música?

Canto desde muy chiquita. Ya desde el jardín participaba en todos los actos, en el colegio… Y a los 13 años empecé a tomar clases de canto y a participar en concursos y torneos bonaerenses. A partir de que empecé a tomar clases, nunca dejé y fui pasando por varios profesores, porque creo que es una experiencia que está buena.

¿Por qué?

Está bueno el sinceramiento del profesor. Yo soy profe de canto y llega cierto punto en que el alumno necesita ese cambio, y uno, como profesor necesita también poder soltarlo. Y en todo ese tiempo, pasé por varias personas que me supieron soltar. Y eso está bueno para el crecimiento.

¿Siempre te formaste con profesores particulares o pasaste por instituciones?

En los últimos años del secundario, arranqué en la EMU, la Escuela de Jazz de acá de La Plata, y hacía las dos cosas a la vez. Y a los 16, empecé a formar parte de mis primeras bandas. Primero eran de rock, después pasé por murga uruguaya, bandas de reggae. A los 21, arranqué en la Escuela de Música Popular, en el Centro de Educación Musical, y ahí es donde me formé con el profesorado.

Y después seguí sola, seguí aprendiendo, tomando clases en capital… Y hasta el día de hoy que me sigo formando. Es importante cuidar el instrumento.

¿Y actualmente estás tomando clases?

Ahora estoy voy a empezar con un profesor de canto lírico, porque en septiembre voy a participar en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires (FIBA). Como tengo que cantar unas cosas en lírico, quería reforzar esa parte y estoy en la búsqueda.

¿Cómo se dio lo del Festival?

Es un festival donde va a haber obras de todo el mundo y vienen programadores del exterior. Nosotros hacemos dos funciones con la obra en la que estoy participando, “El Fracaso”, y ellos por ahí vienen y después te piden que vayas a presentarla, por ejemplo, a Barcelona.

Es una obra que se estrenó hará como cinco años y en donde yo canto. Se dio porque había ido a hacer un seminario de teatro con Blas Arrese Igor y estaban por estrenar y me preguntó si me animaba a participar como cantante lírica. Entonces como soy cantante popular, ahora me estoy preparando especialmente para esta obra.

¿Cuáles son tus principales referentes en la música?

No hay algo exacto. Soy muy versátil con la música. Imagináte que pasé de una escuela de jazz, a una de música popular. Pasé por murga uruguaya, rock, folklore, lírica… Es como que en el momento me dejo llevar y con el aprendizaje fui descubriendo nuevas músicas.

Igual me gusta Nina Simone, Natalia Lafourcade, Totó La Momposina. Liliana Herrero, en la parte del folklore, porque tiene mucho de la palabra. Me interesan las personas que cantan bien expresivas. También me gusta el tango, y el rock nacional. De chica escuchaba Sui Generis con mis viejos.

 Y esta gama tan amplia de géneros, ¿puede ser que se vea un poco en el disco?

Un montón, sí. Digamos que el disco es eso, todo el proceso que yo hice y por todo lo que pasé. Es como la música que me fue quedando. Y por eso se llama también Ciclotimia.

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Ciclotimia, álbum debut de Natalia Lucia. PH: Diego Lucia

¿Y qué concepto tiene el disco, las letras?

En el disco están los cinco años del proceso de encontrarme como solista. A fines del 2012, fue mi primera presentación, con mis temas. Anteriormente ya tenía un dúo de acústica reggae fusión, en donde hacía mis temas, pero todavía no me animaba a salir sola y además siempre me gustó el compartir. Pero finalmente cada uno siguió su rumbo.

Hoy, Emiliano Bordenave tiene una banda del carajo, que se llama Barbie Factory, allá en Puerto Madryn, de donde es oriundo. Nos fuimos los dos para dos extremos distintos, pero a la vez está buenísimo porque ahí hacíamos temas tanto de él como míos. La decisión de ser solista fue después de eso. Y bueno, el disco trata de todo eso, de todo ese proceso.

¿Y por qué Ciclotimia? ¿Por qué el nombre?

Es un conjunto de cosas. Yo entré a grabar el disco en un momento personal complicado. Había fallecido mi viejo inesperadamente, fue un bofetazo. Necesitaba entrar a hacer música. Encima unos días antes, me casaba.  Es decir, emocionalmente eran un montón de sentimientos encontrados.

El proceso fue muy rico, porque hoy lo pienso y lo siento y digo ‘guau, todo lo que pasó’. Y hasta los temas, porque hubo algunos que al momento de grabar tuvieron una carga emocional que quizás en otro momento no la tenían. Entonces fue un proceso muy ciclotímico, porque también era un momento en el que decía ‘¿qué estoy haciendo ahora?’ ‘¿Por qué estoy grabando en este momento?’ ‘No tengo ganas’.

Y en todo ese tiempo pasaron un montón de cosas, tanto a mí como a otras personas que eran parte del proyecto, que fue como esta ciclotimia total.

Antes de que sucediera todo esto, vos ya tenías algunos temas…

Sí. Hay temas de cuando yo arranqué y cosas que fueron apareciendo después. Incluso, hubo temas que quedaron afuera y que están saliendo hoy, porque en ese momento no estaban masticados como para cantarlos.

¿Por qué decidís estudiar teatro?

Lo traigo justamente por la música. Cuando era más chica, estaba con las competencias y torneos bonaerenses y siempre estaba al punto de quedar en la final y me mataban los nervios, me ganaba el pánico escénico. Entonces, comencé a hacer comedia musical y me gustó porque había diferentes materias: danza, música, teatro. Y esto de hacer escenas y todos los juegos teatrales me gustó y después empecé a estudiarlo.

Con el tiempo me di cuenta que era una herramienta gigante. Hoy en mis clases la utilizo muchísimo.

 

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¿Con quién te formaste en esta rama?

Estudié en el Teatro Estudio de las Artes, y después empecé a tomar cursos en todos lados. También estuve trabajando en Capital en una obra, La Divina Comedia. Laburábamos en la Masonería, como un entrenamiento así de seis meses. Éramos como 23 actores de todos lados… Fue de esos laburos que te llevan a conocer cosas nuevas, que no las buscás, que aparecen. 

¿Cómo es hoy vivir de la música en la ciudad de La Plata?

Hoy me encuentro con las dificultades de encontrar fechas. La Plata está llena de músicos y la ciudad explota, pero no hay tantos lugares como para ir y tocar. Además, uno llega a cierta etapa en la que se pone más exigente: querés que tu música suene de cierta manera, entonces quizás elegís algunos lugares antes que otros.

Hoy tengo ganas de que el proyecto suene, entonces tenés lugares en los que se puede ir a tocar y que suene bien, pero cuesta porque hay círculos en los que tenés que entrar. Más siendo solista. Por más que tocas con banda, estás sólo en el proyecto. Cuando sos independiente es así, te tenés que mover sólo.

 ¿Y cómo fue grabar tu disco de manera independiente?

Lo grabé en Estudio Plato Hondo con Luciano Caselli, que es el que después hizo la producción artística y se sumó al proyecto. Anteriormente pasaron un montón de músicos más hasta que se encontró la sonoridad y encontré a las personas. Es muy difícil. Y con los chicos la verdad que está bueno. Con Lautaro Belluca (bajo), Santiago Ávila (percusión) y Cristian Vassilión (guitarra) grabamos las bases y después quedó tan lindo, que empecé a trabajar con Luciano estuvimos unos cuantos meses incorporando instrumentación y sumamos al resto de los músicos que eran los invitados, piano, bandoneón, saxo, trompeta, trombón, cuerdas, batería… Para la presentación del disco, éramos 12 y fue el 23 de marzo en el Teatro Bar La Plata.

También tenés un videoclip.

Sí, Pánico. Y también, fue todo a pulmón. La grabación costó, como todo. Y sacamos el disco justo a tiempo, porque hoy está mucho más difícil. Se editó el día de la música, el 22 de noviembre del año pasado. Justo ese día me llaman por teléfono y me avisan que lo podía ir a buscar. Fue muy “flashero” eso (risas). Y ese día lo lanzamos y empezamos a ver cómo encararlo, para dónde ir, cómo empezar a distribuirlo. Hoy en día el disco pasó a ser una tarjeta de presentación. Para el músico es un fetiche, yo lo tenía que tener. Pero hay mucha gente que hoy en día me dice: no tengo donde reproducir. Por eso mismo ahora también está, por ejemplo, en Spotify.

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Natalia Lucia. Videoclip: Pánico. 

¿Crees que hay algo que identifique a los músicos platenses?

Creo que el que hace música vuela de la misma manera que el que vive en La Pampa o en Córdoba. Podemos tener diferentes raíces, pero si hacés música te mueve lo mismo, lo que genera es único. No por ser platense voy a ser mejor músico que alguien de capital. La música y los músicos estamos en una sintonía diferente, tenemos una sensibilidad distinta. El artista de cualquier rama tiene una sensibilidad diferente.

¿Qué sigue para este año? ¿Pensás en un segundo disco?

Ahora estoy componiendo bastante. Tengo ganas de grabar uno o dos temas y sacarlos. También estamos viendo de hacer otro video y las fechas que esperamos que salgan. La próxima fecha es el 5 de agosto en La Mulata Bar (55 entre 13 y 14).

En cuanto al segundo disco, lo pienso pero no para este año.

¿Y va a seguir ésta línea de fusión de géneros?

Yo creo que voy por el mismo lado. Nosotros lo calificamos como fusión latinoamericana. Hay una base que está en casi todos los temas, que es el reggae. Es mi manera de componer. Hoy te hice un jazz, mañana te hago un tema más sweety y ahí dudo, y después  la termino haciendo… porque es lo que tenía que ser.

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“Dentro de sí”: una serie artística en retrospectiva

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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María Eugenia Larrivey, artista visual

Nacida en La Plata, María Eugenia Larrivey dibuja desde sus primeros contactos con el lápiz. Vivió un tiempo de su infancia en Estados Unidos y cuando regresó a Argentina, descubrió en el arte visual un bastión y el mejor medio para comunicarse desde un lugar ajeno a su cultura natal.

Su infancia y las habilidades de su abuela materna para el arte, le signaron el camino. Ya no había lugar para la duda en torno a su vida universitaria y segura de eso, decidió inscribirse en el Profesorado de Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes.

Al tiempo, su espíritu inquieto la llevó a gestionar varios proyectos y muestras y más tarde, a ejercer con pasión la docencia, como lo hace actualmente.

Desde AgendArte conversamos con Eugenia, una artista en potencia que nos mostró su historia y nos contó detalles de ‘Dentro de sí’, su exposición en retrospectiva que nos invitará a recorrer un universo cronológico de sus obras pictóricas.

 

¿Cómo nace tu interés por el arte?

Desde muy chica. Los primeros recuerdos son de cuando iba a la casa de  mis abuelos maternos a visitarlos. Mi abuela pintaba y tenía cuadros al óleo. Ella fue alumna de Bellas Artes y siempre tuvo dotes para el dibujo. Entonces su casa siempre estuvo rodeada de pinturas de bailarinas o de paisajes, y saber que eran de ella me fascinaba. Eso me influenció. Y también las películas de Disney, los dibujos animados… Siempre me gustó mucho pintarme a mí misma, el teatro, la música, la expresión corporal. Pero el dibujo fue lo que me acompañó en cada momento y siempre traté de vincularme. Si estaba aburrida, sea donde fuese, pedía un papel y una lapicera y me ponía a dibujar. Nunca dejé de hacerlo. Estar en contacto con el dibujo fue muy importante, un apoyo a la hora de vincularme con el resto de mis compañeros. Más que nada porque cuando era chica me fui a vivir a EEUU con la familia y volvimos en mi primer grado, me costó  mucho relacionarme con mis compañeros por el choque cultural que me implicaba a mí, ya sea por los gustos, las películas, el idioma. Sabía hablar español, pero tenía juguetes, ropa rara, conocía las películas de Disney y me las sabía en inglés, algunas materias me costaban, copiaba muy lento del pizarrón (risas). Había una brecha importante. Entonces empecé a desarrollar mi interés por el dibujo.

¿Y cómo decidís comenzar a formarte en esta rama?

Tuve una profesora que me acompañó y estimuló mucho dentro de lo que era la educación artística y eso avivó ese fuego a continuar. Cuando llegué al secundario, seguí dibujando.

Tomé una vez clases particulares para estructurar la figura humana que ya venía desarrollando, me gustaba mucho dibujar figura femenina. Y ya terminando los últimos años del secundario, empecé a averiguar y la primera idea era estudiar Restauración de Obras, porque creía que era la única salida laboral dentro de lo que era el arte. Después me entere que estaba la carrera de Artes Plásticas en la Facultad de Bellas Artes, me asesoré por una conocida de la familia que es docente de dibujo y encaré directo.

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PH: Simón Bergoglio

Hablás del dibujo como si fuese una especie de refugio o ese lugar donde vos te sentías cómoda, luego de tu vuelta a Argentina. ¿Qué tenía el dibujo que te permitía ese escape?

Lo tomé de esa manera porque era una actividad que me generaba mucha satisfacción y no era algo que yo hacía y se me podía llegar a juzgar. De chica me hicieron bullying, por decirlo de alguna manera, y me di cuenta que la práctica del dibujo era algo muy propio, muy mío, que era una espacio donde yo podía crear tranquilamente sin ningún tipo de intromisión.

Y también un lenguaje común, ¿no? Es decir, los idiomas ahí ya dejan de tomar partido.

Sí, además de bastón, también era un puente. Porque a través del dibujo me vinculaba de una manera con el resto de las personas que se volvía agradable, generaba nexos, me pedían dibujos. Y es una manera de estar con uno y con el otro.

¿Y cómo es tu vida ahora?

Actualmente estoy trabajando y soy artista visual, dibujo y me gusta hacer instalaciones.  Trabajo de docente en colegios secundarios y trabajo de administrativa en una universidad privada. Cuando tengo ratos libres, trato de agarrar la mayor cantidad de trabajos freelance que puedo, de ejercer la producción artística produciendo personalmente o recibiendo encargos de algún diseño de logo o boceto para un tatuaje, cualquier cosa que implique dibujar o pintar.

¿Esos trabajos cómo van surgiendo?

Más que nada por contacto. Conocidos que saben que yo trabajo y produzco y se vinculan a través de las redes sociales.

¿Quiénes son tus referentes platenses?

Los profesionales con los que tomé clases, se podría decir que son grandes referentes. En orden cronológico, primero aparece Pablo Morgante, alias “El Chino”, que también fue   profesor mío de la Facultad. Su producción es muy admirable en torno a su método, su investigación y cómo fue atravesando distintas instancias tanto poéticas, como procesuales y pictóricas. Aprendí mucho del circuito artístico en su taller, desde cómo armar un bastidor hasta de qué manera vincularme con los distintos circuitos, participar en un concurso, realmente fue muy interesante y siempre fue una persona muy generosa, que nunca se guardó ningún tipo de consejo, dato, enseñanza. También hice clínica de obra con Leonel Fernández Pínola e Irene Ripa Alsina. Fue un hito muy importante a nivel reflexión conceptual de lo que estaba haciendo, porque uno hace por placer, pero muchas veces hace y no se cuestiona. Y Eduardo Stupía es un artista del dibujo contemporáneo que yo respeto mucho por su habilidad, su lenguaje gráfico, por su tenacidad y también por su inquietud, investiga, sabe fundamentarlo bien, habla desde la práctica.

¿Todos ellos son platenses?

Pablo Morgante, Leonel Fernández Pínola e Irene Ripa Alsina sí, y Eduardo es de Capital.

¿Qué otros referentes tenés?

Son muchos. Se me viene Yayoi Kusama, Joseph Beuys, Yves Klein, Marina De Caro, Ernesto Neto, Gego, León Ferrari, son un montón.

 

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Participaste y gestionaste muestras colectivas e individuales dentro y fuera de la provincia de Buenos Aires, ¿cómo fue eso?

En realidad, cuando estaba en la Facultad, junto con unos compañeros, desarrollamos un colectivo gestor cultural de artistas que, como éramos poquitos, era una combi más que un colectivo. Y jugábamos con esas palabras e hicimos el colectivo llamado ‘Juan Topo combi de Arte’.

Con ese grupo, gestionamos y exhibimos exposiciones colectivas. La consigna era poner al mismo nivel a gente que recién comenzaba a exponer y a gente con trayectoria. Lo hicimos en La Plata, en Puerto Madryn y en Las Flores y fueron experiencias que a mí me foguearon y me hicieron adquirir muchísimo conocimiento de cómo gestionar una muestra, cómo hacer el montaje, criterios de curaduría… Fueron grandes momentos y es fundamental pasar por instancias de trabajo colectivo porque se aprende a pasos agigantados, tanto de las buenas experiencias, como de las malas.

Trabajaste en un proyecto infantil que fue internacional, ¿no?

Sí, ‘A Book About Me’ que más adelante se llamó ‘Cannolis Books’. Fue un proyecto de ilustración infantil en formato digital en el que participé el año pasado y tuve que abandonar por cuestiones de tiempo.

¿Y en qué consistía esa producción? ¿Cuál era el formato final?

Un libro que se puede descargar para ver en dispositivos digitales, ya sea celular, tablet o computadora. Y consiste en un cuento tuyo, con tus características y la de tu gente.

Es decir, se realizaba una base de datos de distintos accesorios para crear un personaje a imagen y semejanza del niño al que quisieras regalárselo, porque la producción está destinada a chicos y el protagonista lo armás vos.

Yo formé parte de lo que era el proceso de ilustración. Me contrataron desde San Francisco y trabajamos a distancia, mediante ap

aratos y dispositivos tecnológicos (tablets e IPod) y con programas específicos. E hice el diseño de personajes, desarrollé las identidades de cada uno de ellos, dibujaba los storyboards, es decir, los guiones ilustrados que ayudan a visibilizar y a poner en un tipo de enfoque de cámara, de plano y disposición de la composición visual de lo que es el texto.

En estos días se viene una nueva expo, ¿cuándo se presenta? ¿De qué va y cuál es el concepto?

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La exposición es el 23 de junio a las 19 horas, en la Cámara Argentina de la Construcción (7 entre 54 y 55) en el salón del fondo. La muestra se llama ‘Dentro de sí’ y es como una serie de retrospectiva, por decirlo de alguna manera, de todo lo que he hecho desde el 2012 hasta la actualidad. Son una serie de obras y hasta reinterpretaciones de obras que se hicieron, que fueron efímeras, en torno a las prácticas dentro de lo que es mi producción en torno al dibujo. Se llama ‘Dentro de sí’ p

orque algunas veces la obra presente está hecha por mi propia mano y ejecución, en cambio, otras veces, el dibujo está presente porque la obra invitó al público a participar de la instancia de dibujar.

 

¿Cómo sería esa invitación al público?

Por ejemplo, hice una muestra que se llamaba ‘Instrucción’. Había una habitación llena de papeles. Ahí los presentes escuchaban un audio que enseñaba una serie de instrucciones y dibujaban lo que se les pedía. Después hice una obra que se llamaba ‘Merienda’. Consistía en una mesa con teteras de mi abuela, blondas, comida… y la gente se sentaba con la consigna de dibujar sobre blondas mientras merendaba e interactuaba con las otras personas.

 

¿Y eso lo vas a mostrar en la exposición?

Cuando se hace una retrospectiva, por ahí se piensa de organizarlo de manera cronológica, y si no está la obra porque fue efímera, se hace un registro fotográfico o video, o escrito.

En este caso, yo hago otra obra que cita a esa obra. Por eso le quise poner ‘Dentro de sí’. Algo que es real es que va a haber obras que requieran participación del espectador.

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Clarisa López Galarza (curadora) y María Eugenia Larrivey (expositora). Ph: Diego Sebastián Torres

¿Quién es la curadora de la muestra y cómo fue el contacto con ella?

La curadora es Clarisa López Galarza y la conozco desde la Facultad. Fuimos compañeras en varias materias, pero ella estudió Historia del Arte. Y después nos volvimos a encontrar el año pasado, siendo compañeras de trabajo en la Universidad del Este. Yo he conocido sus trabajos como curadora en muestras de colegas y en muchas conversaciones hemos dicho hacer algún proyecto juntas. Finalmente, decidimos encarar esta muestra juntas, que está enmarcada dentro de los proyectos de la Secretaria de Cultura de la Facultad de Bellas Artes.

¿Qué aportes realizan los curadores en una exposición de arte?

Es como una persona que trabaja a la par del artista en pos de acompañarlo y de darle un marco que vincule y genere un puente entre el espectador y el artista. Incluso, muchas veces genera un puente entre éste para con su obra y producción.En el caso de Clarisa, ella me encausa mucho en lo que es toda esta gran obra. Me está acompañando un montón en darle la forma a toda esta gran producción que, la podría llegar a considerar una investigación.

Un trabajo que parece ser diferente a todos los demás…

En realidad sí. Hace un tiempo que me torné más conceptual y más abstracta y, si bien el dibujo está presente, la considero una muestra especial porque justamente está poniendo de manifiesto toda una gran investigación.

¿Qué proyectos tenés a futuro?

Continuar con la docencia tanto en las escuelas como en la Facultad. Continuar con la producción artística, seguir investigando y desplegando distintas conexiones con personas, con nuevas prácticas… Generar puentes… y en algún momento obtener alguna beca, viajar, seguir conociendo y exponiendo.

Después de todo este camino recorrido, ¿qué es para vos el arte visual hoy?

Es aprendizaje y enseñanza, y la producción artística es aprendizaje, enseñanza e investigación. Es un vehículo para transitar de la mejor manera la vida y que va a tener la forma que cada uno quiera. Suena por ahí medio cursi o poético, pero así es.

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Sampol Dress: “La indumentaria es la corteza que recubre nuestro ser”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Silvina Sampol, Diseñadora de Indumentaria

Empezó a incursionar en la moda como una niña curiosa. Desde pequeña, jugaba con las revistas de su hermana mayor, las ojeaba y diseñaba, aunque esa condición quedaba siempre en el plano de lo lúdico. Le gustaba la danza, pero tenía condiciones para el modelaje, así que sin más irrumpió en las pasarelas. Y por una u otra cosa, siempre volvía a la ropa, a la creación.

Pasó por carreras vinculadas al arte y a la imagen, pero nunca pensó que trabajar con la moda podía ser una opción. Hasta que un día Silvina Andrea Sampol descubrió que existía la carrera de Diseño de Indumentaria y desde entonces no dejó de capacitarse y crecer en su profesión. Oriunda de La Plata, esta mujer de 29 años va por todo, es una emprendedora incansable y ese espíritu la está llevando a conseguir grandes conquistas en su querida argentina: recientemente ganó un concurso en Rosario con una colección de su marca Sampol Dress, lanzada el año pasado.

Desde AgendARTE tuvimos el placer de conversar y recorrer la historia de Silvina, una diseñadora con un estilo muy auténtico y una personalidad encantadora. Te invitamos a conocerla.

¿Cómo nace este interés por la moda? 

Desde chica, porque en vez de jugar a las muñecas, agarraba hojas y me ponía a diseñar revistas de moda.

Además, hice muchos años danza clásica, así que le daban a mi mamá los trajes para que los hiciera ella, y siempre los terminaba haciendo yo. Les pegaba lentejuelas, hacía los tutus… ¡comencé cosiendo tutus!

Hasta que una profesora me dijo: ‘sos muy alta para la danza clásica, ¿por qué no te dedicás al modelaje?’ Siempre fui delgada y alta, mido 1.82 metros, así que empecé con modelaje. Una cosa me fue llevando a la otra. Arranqué con Ricardo Piñero y ahí conocí a Catalina Rotemberg.  

¿Cómo te formaste?

Hasta entonces yo no sabía que existía la carrera de Diseño de Indumentaria a nivel facultativo. En ese momento estaba estudiando Arquitectura y tuve como una crisis porque sentía que esa carrera no me permitía expresarme al máximo. Era muy estructurada y yo quería tener más soltura. También me había pasado eso con Diseño Gráfico. Entonces empecé a estudiar Diseño de Indumentaria ahí. Primero hice la tecnicatura en Universitas y después seguí la Licenciatura en la Universidad del Este porque sentía que quería dar un paso más a nivel facultativo.

Y en el 2014 terminé con mi tesis, “Indumentaria transformable. Prendas que se adaptan.” Ahí nació todo. En paralelo, hice varios cursos en la Facultad de Bellas Artes y estudié Diseño de Vestuario en el Teatro Colón.

A la Universidad la quiero mucho y les agradezco siempre que me dieron un espacio y me ayudaron en un montón de cosas.

¿Desde qué lugar mirás la moda? ¿Cómo la entendés?

Yo no sigo tendencias, me gusta la moda como un proceso que va evolucionando y dura unos tres años acá en Argentina aproximadamente, es decir, que cumple como un ciclo. Pero a mí me gusta abordarlo desde mi perspectiva. Si bien, no sigo tendencias de afuera, me gusta estar actualizada, mirar revistas, ver qué se viene. Pero creo que cada diseñador va creando una moda diferente.

19059241_10155477257423216_4534895271380370919_n¿Cómo surge la idea del proyecto de ropa sustentable y de qué va?

Es un proyecto de ropa sustentable y también transformable. El año pasado, en el 2016, creé mi marca, Sampol Dress. En realidad, surge de la tesis en la Universidad del Este, que tuvo como temática la ropa transformable desde las funciones que cumple. La ropa transformable es aquella que tiene la capacidad de modificarse y posee una doble función, por ejemplo, un saco con mangas desmontables pasa a transformarse en un chaleco.

Y comencé haciendo una colección de vestidos urbanos, que se adaptan para otras situaciones como puede ser un cóctel… son multifunción. Y para eso, empecé utilizando textiles deportivos y poco convencionales como el dry fit, el scuba, el acetato. Combino estampas, texturas… me gusta mucho mezclar materiales, usar tejido plano (las telas que no se estiran) con tejido de punto (las telas que sí se estiran). También fusionar rubros, entonces creo vestidos con textiles deportivos, que sirven para la noche.

Y esa es una colección de Sampol Dress…

Sí, yo arranqué con esa colección de vestidos que se llama Corteza, porque está inspirado en la corteza de los árboles. Hago como una analogía con el cuerpo, tomando a la indumentaria como una segunda piel, como la corteza que recubre nuestro ser. Y de a poco comencé a agregar prendas transformables. Anteriormente había hecho un piloto transformable, que se mete dentro de la capucha y se transforma en carterita.

Y hasta llegar a Sampol Dress, me imagino que habrá habido un recorrido…

Sí, en realidad, no arranqué con indumentaria, sino con accesorios. Hacía joyería textil con los retazos que tenía, de manera sustentable. Y después dije: ‘bueno, soy diseñadora de indumentaria, me parece que estaría bueno abordar la indumentaria… Animarme de una vez”.

Esa era la colección de joyería contemporánea, ¿no?

Claro, antes de Sampol Dress me había creado una marca que se llamaba Chévere y ahí empecé a hacer accesorios. Reciclaba lo que me sobraba de trabajos de la Facultad o de otras cosas y comencé a hacer collares con una identidad muy propia. Era prácticamente una pieza única de diseño exclusivo con botones, cintas de pasamanería, que adornaba a la prenda desde un concepto completamente nuevo, innovador. Eso por ahora lo dejé un poco de lado, pero no significa que no lo vaya a retomar. Voy evolucionando depende el momento. Viajé mucho por el país. Prácticamente me conozco toda la Argentina y las diferentes culturas me van inspirando también.

¿Y qué lugar te llamó la atención en particular en cuanto al diseño?

El norte tiene una cultura muy fuerte. En el sur también hay mucho alemán, ruso, extranjero. Me gusta mucho fusionar esos estilos.

¿Cómo conseguís los materiales para trabajar con vestimenta sustentable?  

Si quiero conseguir materiales ecológicos, como lino, algodón orgánico, sí o sí tengo que ir a Capital. Pero sino utilizo mucho reciclaje, voy a retacerías locales, y así me voy abasteciendo. Trato de buscar siempre textiles ecológicos y también que la producción sea sustentable, como lo es por ejemplo el teñido artesanal.

Esa es mi idea, sumarme a la movida sustentable. Antes, con los textiles más deportivos, era todo muy sintético, con productos químicos fuertes. En la colección de este año, que se llama Vuelos Urbanos, y que es la que presenté para el proyecto del Concurso Nacional de Diseño e Indumentaria Viste Rosario, apunto más a lo sustentable.

¿Y cómo se dio la posibilidad de concursar allá?

Fue una experiencia maravillosa. Me enteré del concurso por Internet y dije ‘el año pasado quedé finalista… me fue tan bien… ¿Por qué ahora no animarme de vuelta?’. Y me anoté y creé la colección de cero. El año pasado había presentado una colección cápsula, una colección chica de dos conjuntos: uno deportivo y uno de tiempo libre, que también resultó finalista en el Concurso de Generación Vitnik, una marca cordobesa. Para este año, quise retomar una idea que había utilizado en un curso de Diseño e Indumentaria que hice en Bellas Artes, que es Vuelos Urbanos.

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¿Y cuál es el concepto de Vuelos Urbanos?

Está inspirada en las palomas callejeras, en la velocidad de la ciudad y de las personas que están apresuradas y que van de un lado al otro. Y se me ocurrió retomar esa idea, para hacer ahora ropa transformable. Entonces estas prendas se transforman y se adaptan ante cambios recurrentes de temperatura: a un saco se le sacan las mangas, o una pollera se acorta. Y también se adaptan ante cambios de escenario, para ir de la oficina a un cóctel, por ejemplo. La idea es agilizar la vida de las personas, permitirles prendas confortables que a su vez sean sustentables. Siempre desde la innovación, creando nuevos conceptos, una nueva identidad en la moda.

¿Cómo fue esa experiencia?

El concurso lo organizó la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Presenté la colección por mail y la selección la hizo un jurado muy prestigioso con miembros de la cultura de Rosario, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Me seleccionaron y me pagaron la estadía allá por cuatro días, me regalaron dos charlas gratuitas con artistas plásticos como Gabriel Baggio, Vero Alfie, una diseñadora muy prestigiosa, y un workshop con Laureano Mon que es miembro del INTI. Y Finalmente quedé entre las mejores propuestas más destacadas del país. En el mes de septiembre vamos a tener una muestra y ahí se decide el ganador.

¿Qué es un workshop?

Es una charla donde se comentan vivencias, experiencias. Lo que vimos fueron estrategias de cómo posicionar mejor el producto en el mercado, la marca, los aspectos que tenemos débiles en ese producto y los puntos fuertes. Cómo posicionarla en el mercado.

¿Para hacer este tipo de colecciones, trabajás sola o tenés un equipo?

No, siempre trabajé sola, de manera independiente. Tengo las modistas de siempre que me ayudan con la moldería, con la costura. Igual me gustaría asociarme con alguien el día de mañana, porque soy consciente de que si este proyecto sigue creciendo, no voy a poder con todo.

¿Acá en La Plata participaste del algún concurso?

Cuando nace Sampol Dress el año pasado, hice un desfile con Emiliano Faustino, que es un productor de moda y después, por concurso, gané el desfile con el productor de moda Rubén Commegna, que es un productor que viaja por todo el país llevando moda nacional, por todas las provincias. Hizo un desfile en el Partenón de la UNLP y ahí fue donde participé. Se me presentaron varias oportunidades. Y el año pasado también se me presentó lo del concurso de Generación Vitnik, que me posicionó en un nivel más alto como diseñadora al quedar finalista. Después también vestí a Eugenia Faure, en el programa de televisión Somos Medios, con la ayuda de Nico Leonardi, que era el productor de moda de ella.

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¿Ves una identidad platense en la moda?

Hay un circuito de diseño under bastante interesante. Igual todavía las mujeres, las chicas platenses sobre todo, les cuesta consumir diseño. Consumen algunas prendas, pero la mayoría recurre al centro si tiene que comprar.

No van a la moda independiente…

Lo independiente también se consume. Yo veo que se visten muy bien pero todavía falta animarse un poco más a tener su propia identidad e imagen.

¿Qué es lo que te diferencia de otros diseñadores?

Que siempre diseño desde la innovación creando nuevas estrategias y nuevos conceptos. Me gusta explorar nuevos campos. Abordo el tema de la ropa transformable, que es un concepto poco utilizado en la Argentina. Se ven algunas prendas o transformaciones simples, más que nada en la ropa deportiva, pero no en la ropa urbana.

¿Tenés algún proyecto a futuro?

Me gustaría trascender como diseñadora. Continuar con la marca. También tengo un emprendimiento de arreglos de costura. También pongo mi lado de diseño creativo porque la gente también me pide reciclar las prendas. Me gustaría exponer también en alguna feria internacional importante de diseño. Me gusta proyectar pero también que la vida me vaya sorprendiendo, como lo hizo hasta ahora.

¿Dónde exponés frecuentemente?

En la Expo Joven del Pasaje Dardo Rocha y en ferias de diseño o en las de Meridiano V, que ahí es donde comencé vendiendo los accesorios.

“El teatro independiente se hace a sangre, sudor y lágrimas… y con mucho deseo”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Egresada de la Escuela de Teatro de La Plata, habiendo pasado por la Tecnicatura de Actuación como por el Profesorado de Teatro, Alicia Durán encuentra su vida atravesada por el arte. Nunca dejó de perfeccionarse porque para ella su labor necesita de esfuerzo y sacrificios que valen la pena. Y se nota, con apenas escucharla hablar, que el teatro es su gran pasión. Además, disfruta del teatro platense y se reconoce como una buena y gustosa espectadora. Aunque entiende que ésta no una profesión fácil y que muchas son las adversidades que se presentan en el camino, sigue apostando al teatro independiente.

Hoy, fortalecida en su experiencia, Alicia asume de manera autodidacta el papel de directora en ‘Una cajita dentro de un cuaderno’, una puesta en escena que se le presentó como un desafío para trabajar con sus estudiantes, a quienes les infunde su energía y su amor por la actividad teatral.

AgendARTE se metió entre bambalinas, para conocer un mundo detrás de esta mujer que vive de lo que ama y nunca deja de reinventarse.

¿Cómo fue tu formación?

En principio, me formé en la Escuela de Teatro de La Plata, ahí hice dos carreras: la Tecnicatura de Actuación y el Profesorado de Teatro. Además, soy profesora de expresión corporal e hice muchos talleres con distintos maestros y me formé en distintos lenguajes aledaños al teatro, como la danza y el circo.

De todas maneras, soy bastante autodidacta en mi formación… sobretodo como directora porque empecé a ejercer esta vertiente casi por las circunstancias y a medida que fue andando la experiencia, me fui consolidando también en ese rol. Actualmente tengo como una formación desde la práctica, desde mis propias lecturas y atravesamientos que no venían de la mano de una sistematización en cuando al ejercicio de la dirección… Es decir, que fue autogestada esa formación.

Ahora estás dirigiendo la obra ‘Una cajita dentro de un cuaderno’

Sí, hace dos años que empezamos a trabajar con ese proyecto. Originalmente es un texto narrativo de Humberto Costantini. Y yo dirigí la obra y traduje el texto, o sea, lo adapté para teatro pasándolo de la narrativa a la literatura dramática.

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¿Y qué es ‘Una Cajita dentro de un cuaderno’? ¿Con qué se encuentra la gente que va a ver la obra?

Tiene una temática muy definida, que tiene que ver con una cuestión de género, de expresión de un pensamiento bastante prejuicioso acerca de las elecciones sexuales o de las posibles combinatorias de las atracciones sexuales.

Eso está enmarcado en un clima de época fundante de nuestra época también. Transcurre a fines de los años ’50, a principios de los ’60 en una fábrica, donde la mayoría son mujeres y hay un solo hombre. En este marco, las relaciones de género aparecen muy puestas en conflicto.

Estela, la protagonista, presenta desde su subjetivo el conflicto de una duda entre su deber ser y su deseo en relación a una compañera de la fábrica, que también está estigmatizada por ser supuestamente como un hombre.

Y es un experimento de lo narrativo a lo teatral, en el que también interviene muchísimo el lenguaje pictórico y el lenguaje de la música y así, entre todos esos, se intenta construir un nuevo lenguaje, que es esta obra que estrenamos y que viene dando funciones desde hace un mes.

¿Y cómo es la recepción del público hasta el momento?

La verdad que bien. Es una obra que, creo, se puede disfrutar desde muchos lugares y en general ha tenido una recepción bastante amplia, porque fue público de variado target.

Venimos trabajando bien, con distintos tipos de recepciones en cuanto a la habilitación del espectador para eso. Hay gente que hace lecturas más profundas y hay posibilidades de lectura menos provistas de material para análisis.

Y la gente se entusiasma. Nosotros seguimos trabajando desde lo que vamos viendo que sucede con el público, de gente más cercana al lenguaje que ha generado distintos tipos de apreciaciones y en algunas coincidimos y en otras no. Todo esto va cerrando también determinados sentidos, va reafirmando algunas cosas o contradiciendo otras. Es un trabajo activo.

 ¿Y ustedes ya se conocían de antes? ¿Ya habían trabajado juntos?

Yo soy profesora de la Escuela de Teatro y estoy en el último año de la carrera. Desde la perspectiva actuación, los estudiantes deben realizar como trabajo final una puesta en escena de una obra.

Hay como un núcleo duro del grupo que me convocó a mí para dirigirlos. Comenzamos con la investigación acerca del qué, el cómo, hasta que llegamos a este material y les propuse convocar a dos compañeras más que no eran del grupo inicial. Después fuimos sumando gente como hicimos con las dos músicas. Es decir, todas las personas que se sumaron lo hicieron progresivamente y de acuerdo a lo que iba pidiendo el proceso. Finalmente, se conformó este grupo que cada vez fue más grande y más multidisciplinario.

¿Cómo es vivir del teatro independiente?

Creo que el teatro independiente tiene que ver con las condiciones de producción. Se produce con bajos recursos y bajas posibilidades de encuentro, de tiempo, porque toda la gente trabaja de otra cosa para hacer esta actividad. Y esto genera una estética particular y una forma determinada de llevarlo a cabo. El tiempo en que las funciones se presentan, que tiene que ver con la maduración de los productos, es acotado, es un trabajo determinado por esta baja posibilidad de producirlos, de contar con el dinero, el tiempo y el espacio suficiente. Entonces es un teatro que a veces parece hasta sobrevalorado por nosotros mismos que lo hacemos, porque es tal el esfuerzo y el amor que uno tiene que ponerle para luchar con toda esa condición adversa, que después no sé si lo que producimos está al nivel de esa valoración. Yo veo una desigualdad entre el esfuerzo y lo que producimos. Pero es un teatro hecho a sangre, sudor y lágrimas… y con mucho deseo. Los horarios de ensayo a veces suelen ser fines de semana, horarios estrambóticos en donde la gente puede encontrarse, y así mismo la forma de ver y promocionar las funciones. Es un costo alto el hacer teatro independiente.

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¿Cómo ves la producción teatral en general en La Plata?

La Plata tiene teatro independiente básicamente, hay muy poca producción que no lo sea y son rarísimas excepciones, grupos que funcionan en cooperativa y con suerte tienen subsidio en el Instituto Nacional del Teatro.

Nosotros tuvimos la suerte de que se nos diera el subsidio del Bicentenario y ahora el Instituto Nacional del Teatro también subsidió nuestro proyecto, pero seguimos siendo teatro independiente. Tuvimos la fortaleza de poder producir con cierta calidad el espectáculo, justamente porque contamos con este apoyo estatal. Pero sigue siendo una producción que cuesta. El Estado debería tener un rol muy importante en el estímulo de la realización del teatro, sobre todo en lugares donde la producción privada, como se da en La Plata, no se hace cargo de la actividad.

Después tenemos la cercanía a Capital Federal. Hay espectáculos que se producen de otra manera allá, tienen otras posibilidades, y vienen a La Plata y hay un público que va a esa convocatoria específicamente.

Además, el teatro platense está muy acotado en el tiempo de representación, es decir, el tiempo de poder armar funciones para que la gente vaya. Hay un público bastante endogámico que hace y ve teatro, y que no es un público que consume la propuesta teatral como lo hace con una película, un libro; sino que está afín al lenguaje. En eventos particulares como La Noche de los Teatros o alguna convocatoria de la comedia municipal, que en general son experiencias gratuitas y bien promocionadas, puede ser que haya público “no teatral”. Pero por lo general, todos los que estamos conectados con el lenguaje vamos a ver las propuestas.

 Una invitación para quienes quieran ir a ver la obra…

Estamos haciendo funciones los sábados a las 22.30 horas en ‘Espacio 44’, que se emplaza en 44 casi esquina 5 nº 496.

Ficha técnica de la obra.

Una traducción sobre un cuento de Humberto Costantini

Dirección y traducción teatral: Alicia Duran

Actores:

Maria Nazaria Cesini

Eliana Di Francesco

Fiorella Doglia

Mariana Ercoli

Adriana Llamazares

Nahuel Ortiz

Composición y ejecución musical: Noelia García y Rocío Martínez

Diseño coreográfico: Julieta Ranno

Diseño Escenográfico: Gabriela Díaz

Equipo de realización: Vanina Bengoechea, Pablo de la Fuente y Gabriela Díaz.

Diseño y realización de Vestuario: Julieta Iribe y Gabriela Díaz.

Diseño lumínico: Gabriela Díaz

Operación Técnica: Milagros Cesini

Producción: Eliana Di Francesco y Nahuel Ortiz

Imagen y fotografía: Ade Lar

 

“El periodismo es libre o es una farsa”

Un 7 de junio de 1938 se celebraba en Córdoba el Primer Congreso Nacional de Periodistas en conmemoración del primer medio de prensa con ideas patrióticas. Ese mismo día, en 1810, Mariano Moreno había fundado el periódico “Gazeta de Buenos Ayres”, el primero de la etapa independentista argentina. Con este, se buscaba anunciar al público los actos oficiales y las noticias locales y exteriores.

Claro que, además de su popular efeméride, no podemos pensar este día sin evocar la figura del periodista y escritor Rodolfo Walsh, desaparecido por la dictadura aquel 25 de marzo de 1977 y autor de “Operación Masacre”, la obra que fue pionera en lo que sería el Nuevo Periodismo.

AgendARTE quiso brindar su pequeño homenaje y conversó con estos 7 periodistas platenses que dieron su visión sobre la profesión, ya que desde este espacio creemos en la importancia de nutrirse de la visión de otros colegas, de estar unidos y de reconocernos.

18920217_10155450213203216_75614823935133233_nPAULINA TARANTINO

Productora en QM Noticias, canal de noticias bonaerenses.

El periodismo se define a través del campo. El oficio lo es todo en esta profesión. Pasan los años y el legado que nos dejó Rodolfo Walsh con el Nuevo Periodismo sigue estando, porque no me imagino una forma de ejercerlo sin estar ahí ante el testimonio, sin poder palparlo, respirarlo, verlo, escucharlo. El periodista tiene que estar en el lugar para poder narrar una historia y hablar con la gente, tiene que relacionarse. También es una herramienta de poder muy importante, pueden influenciar muchísimo y alimentar ese círculo de la opinión pública, sobre todo desde círculos mediáticos masivos.

Ejercer el periodismo hoy y en este contexto socio político, se torna un poco difícil. El hecho de que no tengamos colegiatura, y sindicatos fuertes que nos protejan, complica la estabilidad laboral y por lo general los trabajos son por contratos, anuales o por programas, por un tiempo determinado. Nuestra profesión está minada de ofrecimientos en negro u oportunidades laborales de corta duración. Por lo general, el periodista también da clases, trabaja como freelance, o tiene otra tarea además de la profesión para poder mantenerse.

Hoy no se puede ignorar la agenda periodística de los medios masivos o de las redes sociales, porque marcan la agenda y son sumamente importantes para analizar las temáticas que le interesan a la gente. Influyen muchísimo. Tal vez la pequeña resistencia esté en cómo se trata ese tema o que veta se le da, pero no por fuera de esa temática. Pero más allá de esta agenda, yo creo que también el periodismo puede autoabastecerse de una historia espontánea. Porque en todos los lugares, los barrios, hay una historia por contar, solamente hay que ir y hablar con la gente. Es importante darle voz a las personas que quieren expresarse poniendo la mayor cantidad de recursos a disposición para que eso suceda.

Es un pilar básico el hecho de estar en el lugar, repreguntar, sacarse dudas, chequear la información. Estoy en contra de ese principio del periodismo objetivo. Un buen periodista lee mucho y está en contacto con la literatura. Hay una historia en cada libro y eso también nos acerca a ser los periodistas que somos. Ser la “generación Google” nos lleva al riesgo de informarnos en el momento, un ratito antes de hacer la entrevista. Y creo que hay que ser más responsable con la información y tomarse más que unos minutos, sino mejor días para poder estudiar la situación con que nos vamos a encontrar. No hay que descansar en eso, hay que estar permanentemente leyendo, interactuando con otros colegas, con toda la información, no solo la masiva, sino también la que está en los intersticios, la alternativa y escuchar a la gente.

 

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Periodista en: labuenainfo.com y en fm Blue 105.3 de la ciudad La Plata.

El periodismo es una profesión creada para informar y mantener un control sobre las instituciones que componen un Estado. Se ha perdido el verdadero sentido de dicha labor. Durante los últimos años ha habido una partidización muy notable que, a mi modo de ver, lesionó a nuestro trabajo y al modo en el cuál la sociedad ve a los periodistas. O estas de un lado o estas del otro, y si hablas en forma crítica de un partido es porque estas en su contra… Creo que así nos ve el común de la sociedad por estos días.

Hubo una intención de que esto suceda, y personalmente lo lamento. Hacer periodismo se ha convertido en ser funcional o disfuncional a sectores políticos, esa parece ser la única mirada sobre nuestro trabajo. Es muy difícil que no te encasillen en algún bando, aun cuando uno se esfuerza en priorizar la información por sobre la posición u opinión que la misma pueda generar. Es un equilibro constante el que debemos hacer los periodistas para no ser acribillados por la opinión pública (que creamos, es cierto) y que por momentos nos juega en contra.

Entiendo que los pilares básicos de un periodista deben ser la coherencia, la búsqueda de la verdad ante todo y la ética, además de la apertura a escuchar todas las voces y opiniones acerca de un mismo asunto. No debe haber abusos en virtud de utilizar la información para fines proselitistas o para formar ideologías, entiendo que el periodismo debe contribuir a la formación del ejercicio crítico de pensamiento en los ciudadanos y no a conformarle una matriz única de ver los temas. Creo que nos falta para no caer en eso. El abuso a partir de la imposición de ideologías mediante el empleo de información trastocada y manipulada puede ser peligroso en una sociedad. Es por esto que no debemos abusar de lo que la política pretende imponer y debemos funcionar desde el periodismo como un contrapoder que controle a los que justamente quieren controlarlo todo avasallando a la sociedad.

Me gustaría que los espacios de La Plata puedan crecer y que el periodismo local representado en sus trabajadores pueda mantener una mejor estabilidad.

 

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Periodista y locutora. Conductora de Amanece Ferpecto, lunes a viernes de 6 a 9 por Radio Cantilo; y acompaña a Ana Ortiz en Adorable Puente, los sábados de 12 a 14.

Para mí es la manera desde donde leo el mundo. No puedo concebir al periodismo meramente como la carrera que estudié y de lo que trabajo. Creo que es inescindible porque se es periodista las 24 horas, como intuyo que debe pasar con todas las profesiones. Pero la comunicación y sus formas, nos constituye, nos define, nos posiciona. Y es también una gran responsabilidad. Poder ejercer la comunicación en un medio nos obliga a comprometernos con el contexto.

A mí la radio me permite un espacio de juego, de placer, de diversión, de ridículo, de emoción y de verdad… Me acerca a la actuación -otra pasión latente-, pero también me permite la denuncia y el grito, en una semana en el que aún siento el Ni Una Menos atravesado en la garganta, por ejemplo. Si no sentimos pasión, respeto y vocación por la palabra, tal vez haya que hurgar por otros lados.

 

18944649_10155514298182922_198567836_nCLAUDIO ALONSO

Periodista en TVU. El canal de la Universidad de La Plata. Conductor del programa Dos Mitades junto a Matías Sáez

El periodismo es una forma de contar tu propia visión del mundo, de los acontecimientos. Todos los periodistas vemos las cosas de una mirada distinta, motivados por nuestra ideología, por nuestra forma de encarar las circunstancias. No existe el mentado periodismo objetivo. Sólo los objetos pueden serlo, nosotros somos sujetos, por tanto nos queda la subjetividad para expresar las cosas. En cada cosa que contamos, en cada información que damos está nuestra propia mirada del mundo y eso es así todo el tiempo, en todos lados. Nadie puede escapar del espejo circular desde el que ve el universo.

Hacer periodismo hoy en día es similar y diferente a otros momentos. Existe la libertad de decir y publicar lo que uno quiere. Eso se mantuvo a lo largo de la historia de la democracia. Salvo casos muy puntuales de ataques directos a la libertad de prensa como la muerte de José Luis Cabezas, por ejemplo. Lo que ya no puede pasar es que los periodistas nos sigamos escondiendo detrás de la objetividad. Hoy tenemos un 90% del periodismo que es oficialista, por convicción, por negocios, por lo que sea, pero son oficialistas. Esto no es ni bueno ni malo, pero en todo caso lo negativo es que no digan desde qué lugar están hablando. Por eso yo respeto en ese aspecto tanto a 6,7,8 como a Lanata. Unos se declararon kirchneristas y el segundo se declara macrista. Sabiendo eso, uno puede elegir qué creerles pero al menos sabés desde dónde te están hablando.

El periodismo nunca se debe hacer desde el pensamiento ambiguo. Desde el uso del poder. No sé puede ensuciar a una persona para conseguir una publicidad como pasa con la prensa gráfica en La Plata. Si estás convencido de la información que tenés, si considerás que es cierta, avanzá. Pero nunca en perjuicio de alguien con un fin mezquino. No se puede contar “la verdad” porque eso no existe, pero lo que estás contando tiene que ser tu forma más honesta de ver el mundo.

 

18983366_10209396472971982_384845589_nMARCELA OJEA

Periodista en Cadena Río.

El periodismo es una de las profesiones más bellas y apasionantes que existen. Uno tiene que ser el nexo entre la información y la gente. Sin perder de foco qué cosas le interesan a nuestro público, y qué cosas tiene que conocer sí o sí.

Hoy el periodismo se ha trasformado en torno a las necesidades de nuestra audiencia. Hoy les urge salir a contar, a denunciar y reflejar cómo viven, los problemas del barrio y lo mal que se llevan adelante las políticas públicas. Y por eso, estar del lado del ciudadano común es fundamental.

El periodista tiene que tener libertad para contar, no tiene que tener presiones de ningún tipo. Es fundamental que conozca la calle, y que vaya a la fuente, sin intermediarios. También, me parece importante que no pierda la humanidad y que se deje atravesar por la noticia. No debería hacer uso y abuso del amiguismo.

 

unnamedEZEQUIEL OSLE

Periodista en InfoPoliciales, LaPlataYa e InfoSindical.

El Periodismo es, sin dudas, una de las profesiones más cambiantes; no por el periodismo en sí mismo, sino por el clima cambiante en el cual se trabaja. Yo lo defino como un estilo de vida, no como un mero empleo o trabajo más

No era fácil hacerlo hace un tiempo, tampoco lo es hoy. La política ha dejado en la sociedad sobre el periodismo, una idea equivocada/errónea desde el concepto del para qué es el periodismo y a sabiendas de que es una profesión que busca constantemente mostrar la verdad. Desde lo económico, es aún más complicado.

Un periodista debe ir sin dudas sobre un manto de verdad, sobre saber ante todo que debe trabajar sobre aquello que es de interés social y general, y no debe abusar del potencial.

 

18920393_10155458823023216_4252941367050176847_n.jpgJOSÉ MALDONADO

Periodista en Diario El Día (sección política)

Me siento muy lejos de las grandes definiciones de periodismo. Esa definición clásica de “recoger, elaborar, recopilar información para su difusión”. Antes era muy difícil acceder a medios propios y difundir. Ahora, las nuevas tecnologías nos ofrecen miles de posibilidades para poder hacerlo y para poder construir nosotros. En cierto periodismo, hay una definición famosa de Horacio Verbitsky que dice que el periodismo es “difundir aquello que alguien no quiere que se sepa” y que lo demás es como propaganda, publicidad. En lo teórico, diría que es correcta. Pero la realidad es que, si bien hay periodistas que pueden tener una inclinación mucho más marcada y otros que no, no siempre están las condiciones dadas para hacerlo y demás. Vetar el periodismo de decir verdades incómodas y tacharlo de que no es periodismo, a veces me parece un poco injusto. Pero es una definición en la que creí mucho tiempo y todavía me parece interesante, tiene cosas para decir y  nos obliga a pensar lo que hacemos día a día.

Una de las mejores cosas que pasaron en los últimos años fue esta idea de democratizar el acceso a la posibilidad de tener una Web, de tener un podcast, de grabar tu programa de radio en tu casa y difundirlo. Y también lo que dejó el Kirchnerismo: la posibilidad de que ya nadie mira los medios de comunicación de la misma manera. Empecé a hacer periodismo en el ´97, tenía 17, 18 años. Y vi una transformación muy grosa en estos últimos años en este sentido. Por otro lado, el periodismo hoy se hace mal, mal pago sobretodo. No porque haya malos periodistas, sino porque hay malas condiciones laborales, que son los pilares básicos de la profesión. En un negocio en el que está puesto en juego tu ética, la verdad, intereses de los poderosos; que el tipo que labura con esos materiales esté tan mal pago, es como un chiste.

Hay un chiste viejo que dice: “un periodista tiene que tener un grabador y otro trabajo”. Para mí un periodista tiene que tener: herramientas, curiosidad, mucho amor por lo que hace y un respeto profundo por lo que él entiende que puede ser determinada verdad. Respeto mucho a Leila Guerriero, que dice que el respeto por la verdad de lo que vas a contar es lo mas importante de todo. No existe  una verdad. Partamos de la teoría. Pero vos tenes que ser lo más respetuoso posible y tener el mayor compromiso con lo que entendés de lo que es una verdad. Ese amor por el dato es lo que construye una buena ética de laburo.

 

“Me gusta mucho cuando la gente se ríe, cree que sufro o que soy malo de veras… Es un juego”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Fabio Prado González, actor.

Fabio Prado González, mamó el arte escénico desde pequeño. Un ambiente familiar de actores lo inspiró a que con tan sólo 12 años, comenzara su carrera como si se tratara de un pasatiempo. Claro que al poco tiempo entendió que no sólo disfrutaba hacerlo, sino que quería vivir del teatro por el resto de su vida.  

Desde 2004 hasta el 2014 formó parte de La Comedia de la Provincia. Con interés, vocación y pasión, Fabio fue construyendo su carrera artística y hoy es un hombre del teatro con muchísimas obras y experiencia en su haber. Y así, como siguiendo una tradición, comparte su pasión desde el teatro independiente en su actual obra, Otelo de William Shakespeare, junto a su hermano, Nicolás Prado.

Desde su estreno el pasado 26 de Mayo, Otelo es un éxito a sala llena, y promete seguir siéndolo con entradas agotadas.

AgendARTE conversó con Fabio Prado González, un actor que en esta oportunidad se pone en la piel de Yago, un malvado ser que por una hora 45 minutos, atormentará a Otelo.

¿Cómo fueron tus inicios en el teatro y en la actuación?

Mi relación con el teatro empezó en lo que era un grupo parroquial, en la Parroquia Nuestra Señora de la Anunciación, en Ringuelet. En ese entonces, yo era católico. Empecé haciendo teatro ahí. A los 12 años comencé a actuar y a los 15, escribí la primera obra teatral de mi vida. Para ese entonces, había empezado a estudiar en el Teatro Rambla. Y ya, a los 16, entré en la Escuela de Teatro de La Plata de donde egresé cuatro años después, pero paralelamente hice estudios con Rafael Garzaniti, de actuación, con César Vieira, entre otros…

O sea, que tu interés viene desde muy chico y de familia, porque tu hermano es quien dirige la obra.

Desde muy chico. Y en realidad sí, porque mis viejos se conocieron haciendo teatro. Mi papá había hecho un par de obras con gente que después fue la que quedó en el Teatro Independiente de La Plata como Nelly Otero, Walter Zuleta… También estaba en ese momento por Berisso, el flaco Luppi, Lito Cruz… Pero ellos después se fueron a Capital, junto con Carlitos Moreno. Mi viejo era de esa generación. Y mi mamá hacía teatro independiente en aquella época, en un club de Tolosa. El director de ese grupo era amigo de mi viejo, y lo llamó a él para que viera lo que estaban haciendo. Y así se conocieron y surgió toda la historia de amor. Cuando nací yo, los dos dejaron de hacer teatro, mi mamá porque se dedica a cuidarme y mi papá porque entró a trabajar de operario en una fábrica. Y de chico crecí con eso, viendo las obras de teatro que habían hecho. Lo mismo Nico, mi hermano, y la verdad es que lo disfrutamos mucho. 

¿Nunca hicieron nada todos juntos?

Todos juntos no, porque yo empecé a los 12. Tanto mi mamá como mi papá fueron desaparecidos en la dictadura del ’76. Mi viejo nunca más, hasta hace dos años atrás en que recuperamos los restos. Y mamá volvió, después de un tiempo de estar secuestrada, pero nunca tuvo ese deseo de volver a actuar. Así que no, juntos no.

¿Cómo llegaste a participar de Otelo?

Llegó esta propuesta de Otelo porque es la primera obra como director de mi hermano menor, Nicolás Prado. Si bien ha trabajado mucho como asistente de dirección y hemos hecho juntos muchos cortos, videos, films, nunca había dirigido una obra en lo que se llama el teatro independiente. Y estoy en la obra porque si no estoy lo mato (risas). 

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PH: Vilma Corradetti

¿Y qué es Otelo? ¿Con qué se van a encontrar los espectadores cuando vayan?

Otelo es una tragedia de William Shakespeare, estamos hablando de obras escritas en el 1600, a mitad del 1600. Es una obra bastante complicada, en el original la obra tiene arriba de 60 personajes, 50 personajes…

Nicolás, director de esta puesta, hizo una suerte de adaptación, en la cual redujo la historia a la intriga principal, con los seis personajes principales: Otelo, Desdémona, su mujer, Yago, que es un alferéz de Otelo, Cassio que es el teniente de Otelo, Rodrigo que es un enamorado y Emilia que es la mujer de Yago.

Con estos seis personajes se cuenta la historia principal, que es esta venganza de Yago o esta cuestión de Yago de hacerle mal a Otelo, para lo cual lo va a convencer de que su mujer lo engaña con Cassio y lo va a torturar con sus secretos.

Pero esto sería la anécdota, la cuestión temática, porque como suele en arte, el contenido y la forma son una misma cosa, lo que puede variar es el tema. En Otelo pasa lo mismo: el tema son los celos de Otelo con Desdémona, pero en realidad la obra va a mucho más allá.

Tiene todo un trasfondo…

Exacto. Claramente habla de la violencia de género y hay una denuncia muy grande del patriarcado. Hay un monólogo de Emilia, el personaje que acá en esta obra lo hace María Eugenia Massaro, que cuando lo escuchás decís ‘esto lo escribió una mujer en la década del ’60, principio de los ’70’. Y no, lo escribió un Shakespeare en el 1600. Es claramente una denuncia y un reclamo de derechos de las mujeres a ser, a sentir, a gozar… Digo, es muy moderno. Por algo Shakespeare es el autor que es, lo clásico que es, lo moderno y contemporáneo que sigue siendo a pesar de que ya pasaron tantos siglos.

Y la puesta va por ese lado, es minimalista con nada o casi nada de escenografía, con un vestuario de esta época, y el texto es el de Shakespeare puro, no hay aggiornamento, no hay modificación de palabras…

Entonces, la obra habla tanto de esta cosa de las mujeres reivindicativas como también de una parte masculina y de cómo a los hombres se nos pone en juego… esa cuestión del semblante, del hombre que debemos ser, que debemos parecer, o que… no tanto como ideal, sino como una mínima expresión de lo ideal… Y a Otelo lo que le pasa es eso, es un guerrero, es un general, es un hombre, y sin embargo cuando está frente al amor de una jovencita, todo se le pone en duda y todo eso que tiene no le sirve para nada, salvo para la guerra. No sabe cómo amarla, no se atreve… Finalmente, de ahí devienen todos los conflictos. 

Y vos encarnás el papel de Yago.

Sí, en ese manemagnum de cosas, a mí lo que me toca en suerte es hacer de Yago que, por decirlo brutamente, sería el malo de la obra.

Estrenaron el viernes 26, ¿cómo fue?

Sí, anduvimos muy bien. Incluso tenemos vendida completa la función del viernes que viene.

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PH: Vilma Corradetti

¿Cómo lo recibió el público? ¿Cuáles fueron las repercusiones?

Muy bien, nosotros teníamos miedo porque es Shakespeare, es Otelo… Es una tragedia, dura 1.45 hs. Teníamos miedo de cómo pudiese llegarse a sostener, pero sin embargo, resultó muy divertida, la gente se ríe mucho, la pasa bien. Estamos todos muy contentos. Y es un lujo trabajar con todo ese elenco: Omar Sánchez, Florencia Zubieta, María Eugenia Massaro, Roberto Carlos Aceto, Nicanor Perón y yo. Con Nicolás Prado como director, con el vestuario de Analía Seghezza y las luces de Federico Genovés.

¿Cuánto tiempo estuvieron preparando la obra y cómo fue?

En realidad nos llevó bastante tiempo. Nosotros no somos un grupo conformado de teatro, no es que trabajamos juntos, nos conocemos y… Es decir, venimos de distintos lugares, nos conocíamos socialmente, pero nunca habíamos trabajado juntos.

Y tenemos una escuela muy distinta de trabajo, porque Florencia, Nicolás y yo venimos de trabajar muchos años en la Comedia de la Provincia y tenemos un ritmo de trabajo que no es el mismo que el del teatro independiente, con sus pro y sus contra, no es que sea mejor, es distinto. Y Omar, María Eugenia, Nicanor y el mono Aceto, vienen del teatro independiente y tienen otras formas. Por lo tanto hubo que conjugar métodos.

Dijiste que tienen un ritmo de trabajo que es diferente con sus pro y sus contras, ¿cuál es la diferencia entre el teatro, pongámosle, comercial y el independiente? ¿Cuáles son sus pro y sus contras?

A grandes rasgos, el teatro independiente lo que tiene es un tema de que, en principio, para hacerlo tenés que trabajar de otra cosa, eso ya te quita tiempo. Entonces los ensayos son más esporádicos. Esto lleva a toda una cuestión de que el actor de teatro independiente, al encontrarse con esos tiempos, es más de investigar, de explorar, de jugar por aquí, por allá, de ver desde dónde se acerca al texto. Abre un mundo muy interesante.

En cambio, los que venimos con el bagaje de la comedia, tenemos otra impronta. Vamos directo al texto porque concebimos que todo lo que sabemos de la obra es lo que está escrito. Entonces aprendemos el texto y una vez que lo sabemos empezamos a hacer la escena y recién ahí aparecen cosas. O sea, estamos acostumbrados a un ritmo que en tres o cuatro meses la obra tiene que estar puesta.

Y como no trabajamos de otra cosa, los ensayos suelen ser de 4 o 5 veces por semana, y con un promedio de 4 horas. Eso no pasa en el teatro independiente porque es imposible. Eso te da otro ritmo de abordaje y otra gimnasia también: no hay en teatro independiente quien tenga tantas obras hechas.

¿Y cómo resultó esa conjugación?

Finalmente bien. En principio nos costó porque hubo que balancear todo eso: nosotros le resultábamos a los chicos como demasiado apresurados y a nosotros nos resultaba por momentos demasiado lento el tema, queríamos estrenar. (Risas).

Pero la verdad que se trabajó muy bien, estamos muy contentos. Llevó un año y dos meses y estamos muy felices de lo que estamos haciendo. Hemos tenido buenas críticas, buena recepción del público.

¿Cómo ves la producción teatral acá en La Plata?

Es vastísima. La producción teatral en La Plata es un delirio. Justamente hoy escuchaba una declaración que hacía Victor Hugo Morales sobre el Teatro Argentino de La Plata, porque hay un conflicto con el coro y él, que es melómano, hablaba de que había que resolverlo. En un momento dijo que es desmedida la cantidad de artistas que produce la ciudad de La Plata. Y sí, es infernal la cantidad de teatro que produce La Plata, además de músicos, artistas plásticos, cantantes, pintores, bailarines, pero la cantidad de teatro que hay es desmedido. No creo que haya otra ciudad con tanta producción teatral como la nuestra. Y los actores argentinos, en general, son muy bien vistos en el mundo.

Aparte hay muy buenas propuestas, muy buenas obras. No es raro que en los festivales regionales y provinciales, el elenco ganador sea de La Plata. También hay que hacer una salvedad: Tenemos mejores condiciones de producción muchas veces que en el Interior del país. Y más accesibilidad al conocimiento. Incluso hasta más oportunidad de ver otras cosas. Y ver lo de los demás te nutre, te nutre muchísimo.

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PH: Vilma Corradetti

Hiciste diferentes tipos de teatro, diferentes géneros, ¿en cuál te sentiste más cómodo?

Me da lo mismo. Tuve la suerte de, estando en la Comedia de la Provincia, al ser dirigido por Carlos Moreno, hacer el Don Juan de Moliere. Y hacer de un personaje payaso de Don Juan que es Sganarelle. Era todo risa y lo disfruté muchísimo. Su fundamento era que cada cosa que decía o hacía tenía que hacer reír al público. Me gusta mucho cuando la gente se ríe, cree que sufro o que soy malo de veras. Es un juego. Yo sé que la gente sabe que estoy actuando, pero está como ese guiño cómplice de decir: ‘háganme creer que me creen que sufro’. Y si lo haces medianamente bien, la gente es buena y te responde brindándote esa posibilidad de jugar que es un gran privilegio que tenemos los que nos animamos a subirnos arriba del escenario, el hecho de jugar, de hacer otro tipo de vida, de ser otro tipo de persona… y que la gente te lo permita y te premie, te escuche y entonces, a partir de ahí, tu actividad tenga sentido.

Una invitación para quien quiera ver la obra.

Quien quiera venir tiene que reservar en la página de Saverio (https://www.facebook.com/Saverioteatro/) o en la fanpage de Otelo Shakespeare en Facebook (https://www.facebook.com/otelolaplata/)

Las funciones son los viernes a las 21 horas. La obra dura 1.45 hora y tiene un intermedio, donde ofrecemos algo para comer y beber… por la hora, porque hay que comer para estar atento (Risas). Y es en Saverio Bar Cultural que esto queda en 20 y 71.

En principio todos los viernes de junio vamos a estar ahí.