Fragmento Frecuente: intervenir espacios para re-pensar las etiquetas sociales

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Ayelén Lamas Aragón, artista visual

Ayelén Lamas Aragón no puede pensar su vida si no es atravesada por el arte, porque ella no es simplemente una artista visual, una productora artística, y una docente universitaria… Ella es una apasionada por lo que hace, y eso puede verse en cada uno de sus trabajos, en cómo encara la vida y en cómo entiende su formación.

La versatilidad que la caracteriza no le permite encasillarse en ningún proyecto. No obstante, prefiere dejarse sorprender, y es su espíritu emprendedor el que la llevó a crear varios proyectos de manera colectiva, porque para ella lo importante es que haya arte y espacios para expresarse.

Actualmente, conforma el colectivo Presión, un Festival de Gráfica Contemporánea que privilegia el encuentro entre artistas y que, en esta oportunidad, invita a romper la burbuja. Además, está próxima a presentar su muestra Fragmento Frecuente en Ramos Generales.

AgendARTE conoció la historia de Ayelén que sin dudas, demuestra que seguirá conquistando el escenario platense.

¿Cuáles fueron tus primeros recuerdos en contacto con el arte y cómo fue avanzando? 

Cuando arranqué la Facultad, con un grupo de amigos de cursadas armamos una propuesta específica que se llamó ‘Juan Topo Combi de Arte’. Lo que hicimos fue una propuesta de exhibición conjunta/colectiva de muchos artistas.

Entonces mi inquietud a través de la carrera de Artes Plásticas, y la de estas seis personas que integrábamos el colectivo (María Eugenia Larrivey, Juan Pablo Martín, María Laura Barberi, Valentina Lublin, Ailín Lamas y yo), era que teníamos la necesidad de crear espacios alternativos de exhibición. Así que, de alguna manera, el primer contacto que tengo acá en La Plata con estas actividades tiene que ver con la conformación de ese grupo que dispara mis actividades venideras.

Sin embargo, siempre estuve en contacto con el arte porque todas mis actividades complementarias de la infancia siempre estaban relacionadas a la pintura, al teatro, a la expresión… Incluso, cuando tenía 8 años fui a un taller de cerámica a la Facultad de Bellas Artes con mi mamá.

¿Y con el colectivo qué hacían?

Creábamos o activábamos muestras. Es decir, las actividades que hacíamos no era la de productores, sino la de generadores de espacios de discusión.

Exponían ustedes junto a más gente invitada. 

Correcto, pero nosotros como productores individuales, no como colectivo. Nosotros éramos como un colectivo de gestión de espacio de exhibición, pero sin un espacio específico. Éramos como gestores de muestra, de alguna manera nos interesaba abrir el juego.

img_4654.jpgY ahora vos formás parte de un festival que se llama ‘Presión’, ¿cómo es eso?

Lo integro desde la segunda edición del festival y este es el quinto año que se hace. Es un festival de gráfica contemporánea, que se llama ‘Presión, Festival de Gráfica Contemporánea’.

Ahí somos un grupo grande y bastante disímil, porque venimos de palos distintos, pero nos interesa abrir espacios también para la circulación de la obra, para generar talleres accesibles, a un módico precio.

Y generalmente traemos invitados para que cuenten su experiencia desde el campo de la Gráfica. Es un festival que dura dos días.

¿Cuándo se hace?

Este año va a ser en noviembre en una sede amiga que nos abraza año a año, que es Azul un Ala, un centro cultural de La Plata.

¿Y vos gestionás más que nada o cuál es tu papel ahí?

Ese es un grupo bastante horizontal, es decir, la organización la hacemos entre todos, desde ‘cranear’ el eje conceptual del año, hasta pensar en la barra.

¿Tienen algún tipo de subvención?

Para nada, somos autogestionados, no tenemos ninguna relación con ninguna institución. Entonces nuestro rol cuando hacemos el festival es tratar de hacerlo con la mayor apertura posible.

En lo personal, creo que en el desarrollo de toda la actividad lo que no perdemos de vista nunca es esta posibilidad de tener apertura, ser flexibles y ser también criteriosos con el concepto del festival.

Este año, se va a llamar ‘Que se rompa la burbuja’, pero que tiene que ver con trascender los límites y la cuestión más estancada que tiene el circuito. Nos interesa: ‘Que se rompa la burbuja’, o sea, tiene que ver con pinchar el globo en un año tan particular.

Que cabe aclarar, Presión toma posición política, pero no partidaria. Porque dentro del colectivo conviven un montón de posiciones, y lo que nos une es el arte, pero no queremos que nada partidario tiña nuestro trabajo.

De alguna manera, nos interesa ponderar la gráfica en todo aspecto: en los circuitos y en los canales de discusión y las dinámicas que se generan entre trabajadores de la gráfica, eso es lo primordial.

Y vos decías que son abiertos, ¿a qué referís?

Que de alguna manera conviven por ahí técnicas más tradicionales con otras más contemporáneas… Conviven expresión artísticas diversas, atemporales. No hay una cuestión estancada de priorizar solamente lo contemporáneo sino que, de alguna manera, nos interesa eso: generar lazos entre los productores gráficos.

Y también hemos transcendido las fronteras nacionales: Presión en este momento ya se hizo en México, en Colombia…

¿Y el origen en dónde fue?

En La Plata. Tenemos unos compañeros que son extranjeros, que llevaron adelante la propuesta y expandieron la convocatoria. Y la verdad que es un proyecto que crece año a año. De hecho, este año la convocatoria la lleva adelante Colombia, pero nos vamos pasando la posta y lo hacemos colectivamente entre país y país.

También tienen como bastante recorrido y está vinculado a la cuestión de generar propuestas que la gente pueda participar sin licencias o bajo las licencias de Creative Commons, porque nos interesa que no haya una cuestión intelectual o de propiedad privada sobre la imagen, sino la construcción colectiva de la imagen.

 

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Además, se viene una nueva exposición de tu autoría, ¿de qué se trata?

Expongo el 5 de agosto a las 19.30 horas en Ramos Generales. Comparto fecha con Pablo Matías Vidal, que va a estar haciendo unas canciones. Y lo que voy a exponer es la serie que vengo trabajando este año: un dispositivo de cortina que se llama Fragmento Frecuente, o tiene una variación, que es una reproducción de un Fragmento Frecuente. Estoy trabajando en una propuesta de sitio específico en donde el dispositivo forma parte de lo que es el espacio donde se desarrolla la obra y tiene que ver con tratar de que mi obra conviva con el espacio. Para ese trabajo, hay todo un análisis acerca del color, la forma que adopta ese dispositivo.

¿En qué consiste el dispositivo?

Es una cortina de papel. A través de la reproducción de esas etiquetas, se va formando una trama, en un espacio en el cual te sumergís en esos colores y en eso que podés adoptar ahí. Estoy trabajando en análisis todavía, toda la cuestión de la etiqueta.

¿Cómo surgió esta propuesta?

En enero de este año me convocó Emanuel Reyes, del espacio del Centro Cultural Islas Malvinas para elaborar una muestra, como dijo él: ‘bien gráfica’.  Y ese fue el inicio de este proyecto que es una muestra que, en este momento está, en vías de itinerar nuevamente.

Estuvo también en Benito Juárez, en un espacio que coordina Lucía Engert que se llama Saeta. Y a raíz de esa propuesta, como yo tenía que preparar una obra para ese espacio que era tan grande, lo que me propuse fue seguir explorando en el dispositivo porque veía que era adaptable para cada propuesta.

Después hice una cortina específica para Benteveo, un espacio cultural platense. Ahí estuvo puesto en la vidriera. Ahora, las que inicié con la convocatoria de Emanuel migraron a C´Est LaVie y en este momento están colgadas ahí. Y a su vez, hay otra colgada en Rimbaud. Así que en este momento estoy como en tres espacios sin querer (risas). Y estoy tratando de ver qué otra propuesta puede llegar a lanzarse, pero con este ritmo y en este marco.

¿Pensás continuar con las cortinas?

Sí. Mi idea es seguir explorando el dispositivo, ver si tiene alguna vertiente textil.

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¿Las etiquetas las confeccionás vos?

Sí, yo confecciono todo el dispositivo. Consta de una varilla en donde van suspendidas y el papel es papel coloreado, que sale a partir del pliego, que no tiene desperdicio. Es por el plegado del corte, del cual voy sacando todas las etiquetas. Y la arandela tiene que ver con una cuestión de peso y cómo está suspendido, para que con el movimiento uno pueda atravesarla sin llevarse un pedazo de cortina (risas)

¿Cómo ves la movida cultural artística?

En este momento, tengo la suerte de que me invitan a exponer a distintos lugares y hablando de Ramos Generales, me parece que es un espacio que es necesario en este momento. Es una tienda galería autogestionada, con lo que implica eso.

La movida de La Plata es creciente, fluctuante, inabordable e inacabable. Igual, en este momento me parece que está la doble cara. Yo justo trabajo de eso también. Sin olvidar que soy Coordinadora del Área Cultural de la Universidad del Este, también estoy del otro lado. Como productora pero como gestora/coordinadora de un espacio también. Y es muy difícil eso porque te movés como productora, te invitan a participar de un montón de espacios y a otros aplicás por convocatoria y está la posibilidad de quedar o no.

Me parece que hay espacios que hay que valorar y mantenerlos vivos y hacer todo lo posible para que se sostengan. Hay como una política del “aguante” que tiene que ver con asistir, estar, promover, divulgar y que se hace de manera colectiva. Yo pienso que es la única forma de sobrevivir a lo que es el campo artístico: solidarizándose con el otro, invitándolo a participar, hacerle un espacio. A veces sobra ego y falta eso, de tirar todos para el mismo lado. Es importante hacer visible lo que es colectivo. Presión tiene esa magia que otros espacios no las tienen. Más allá de todo, siempre está lo colectivo.

¿Proyectos a futuro?

Continuar en esta línea. Soy muy versátil y no me quedo encasillada en ningún proyecto. Me dejo sorprender, y de alguna manera hay algo que define mi manera de laburar que es abrir caminos, y que otro pueda tomar la posta me parece fantástico. No me quedo con nada de lo que hice hasta ahora, sino que me quedo con lo que viene, con lo que estamos por hacer.

La veta de la gestión es algo que me encanta, pero me propuse no dejar de lado la producción. Con el dispositivo que estoy trabajando hoy, siento que la producción es inacabable, que tiene un montón de aristas y me propongo seguir investigando sobre esa propuesta, pero a su vez, la pata de gestión está ahí porque me llena, me gusta, me mantiene viva.

 

Circo No Está: la puesta en escena de un drama gauchesco para toda la familia

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Diego “Pipín” Bezzi y Juanjo Suker, integrantes del Teatro Rústico

En las afueras de la ciudad de La Plata, un grupo de artistas reunidos en una Chacra del Parque Pereyra Iraola le da vida al Colectivo de Teatro Rústico. Sin perder de vista las diferencias, los une el amor por el teatro y las fuerzas que se conducen para un mismo lado y los completan.

Un escenario atípico, es la perfecta excusa para encontrarse y construir otras realidades, no sin dejar de comprometerse con una problemática que tiene que ver con la lucha y la organización popular frente al desmonte del Parque.

Diego “Pipín” Bezzi y Juanjo Suker son dos de los integrantes del Teatro Rústico que actualmente se encuentran trabajando en Circo No Está, una obra para toda la familia que, sin dudar del intelecto de los más pequeños, los adentra en la historia del circo criollo y del drama gauchesco de Juan Moreira.

¿Qué es el Teatro Rústico? ¿Por qué el nombre?

Juanjo: La palabra rústica viene del Diccionario Pavis y de la Real Academia Española. Rústico viene del campo, de todo lo que es enraizado ahí. Del hacer y sobre todo, el estar en el campo. El Colectivo Teatro Rústico surge en relación a esto, de la mano de Juan Pablo Thomas y Guillermina Andrade en la chacra  nº 52 del Parque Pereyra Iraola, a 150 metros de la Estación Pereyra.

A nosotros y a alumnos de la Escuela de Teatro, nos convoca Juan Pablo para ir al lugar a conocerlo. Y en relación a eso empiezan a surgir cosas increíbles desde empezar a trabajar la tierra, sembrar y cosechar zapallo e introducir dentro de ese lugar, lo teatral; saliendo de los lugares convencionales como las salas de teatro independiente. Esto surgió en el invierno del año 2015.

¿Y cómo se dio esa conjunción de ir a trabajar la tierra y de golpe, hacer teatro?

Diego: el primer acercamiento fue ir a conocer el lugar y ver lo maravilloso que e increíble que es estar en el Parque Pereyra Iraola, que son 13.549 hectáreas que fueron expropiadas por Perón. Que hay árboles de miles y miles de años…

J: Cuando yo fui a la chacra por primera vez, se habían dispuesto unos lugares para actuar que ya te condicionaban a vos para salir de tu cotidianeidad.

Recuerdo la primera vez que había un alambrado que tenía una heladera, un inodoro, esa casucha y vos decías “esto es apocalíptico”. Y estaba dispuesto el escenario en un lugar muy rústico, como para tirarse en la arena, y crear desde ahí.

Hay algo que lo caracteriza a Juan Pablo que es no partir de la letra. Y esto no es desmerecerla. Y el teatro, justamente al ser siempre tan popular y al estar, priorizada la música, lo visual…

D: es el arte que entrama todas las artes.

¿Y en dónde toma lugar la letra?

J: Hay una fuerte impronta de la gráfica. Por ejemplo, hay una parte de la obra Circo No Está que se comenta que la primera huelga de actores y actrices en el mundo se hizo acá en Argentina. Es un dato histórico que tuvimos que buscar como elenco para informarnos sobre lo que queríamos decir. Lo que yo encontraba en teatro rústico es un fuerte rescate de lo otro, de los cuerpos, del estar presente y nada más.

D: Y también la historicidad del lugar, además de que era muy dador físicamente. Porque era expropiado por Perón y porque fue declarado Patrimonio Cultural por él también. Porque por ese lugar pasaba el Teatro Itinerante de los Podestá y hacían parada ahí. Y esa carga histórica es importante junto a ese momento que se estaba viviendo. Se quería cruzar una autopista por el medio del Parque Pereyra Iraola, que es el pulmón que da oxígeno a las ciudades más grandes de la provincia: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y La Plata, además del Conurbano. Entonces esto nos obligaba, no solamente al deseo de querer hacer teatro y de estar en el lugar ese porque era muy bello e histórico, sino también, por lo que se estaba viviendo en el contexto político y social en ese momento con esa problemática. Nos demandaba ciertas fuerzas a mover en ese lugar.

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Ph: Teatro Rústico

¿Cómo se fue llegando al momento de poder mostrar la obra?

D: Una vez que empezamos a conocer el lugar, a comer, a cosechar zapallo, a limpiar un poco el terreno; surgió hacer convivencias que duraban una semana, en pleno invierno, en carpa. En una semana armamos una obra que la mostramos para la gente que vive en el lugar, que son todos huerteros de la zona, y para un hogar con el que estábamos trabajando en ese momento, Hogar Ángel azul. Fue el producto de una semana en la que no sólo estuvimos trabajando la tierra, sino también ensayando y produciendo un hecho artístico.

J: Yo creo que el Colectivo Teatro Rústico tiene otra lógica de funcionamiento, mucho más inmediata. Me parece que lo que estaba pidiendo el grupo y demandando en ese momento con tantas ganas, era producir, mostrar y entrenar.

D: Como ejemplo, hay bandas que están ensayando todo un año por ese temor a salir y mostrar. El espectáculo es ahí arriba, te tienen que espectar, mirar, tenés que ganarte eso. Y yo creo que eso te lo da el quehacer ahí. No hay ensayo que te lo de. Y no es desmerecer a lo otro, porque si vos nunca hiciste teatro, se entiende que te tomes tu tiempo.

¿Y hoy a ustedes qué de las dos cosas les tira más? 

D: Creo que sigue prevaleciendo la de hacer y mostrar.

J: Sí, colectivamente es la forma que hemos tenido de laburar y de salir adelante hoy. Después, individualmente los dos procesos me parecen muy interesantes.

D: El circo tiene mucho más tiempo en función que tiempo antes de salir a ensayar. Y el grupo es tan manija que yo hubiera dejado de ensayar hace mucho tiempo. Me parece que la gente que integra el Colectivo de Teatro Rústico de verdad ama el teatro y no lo entiende como un hobby. Para ellos es un oficio, un trabajo y eso hace que se junten todas las semanas a ensayar, a pesar de que están en función hace un año y medio sin parar. Eso me parece que es muy meritorio, porque si bien ya están en función, nunca dejan de probar. Y esa es la mayor fuerza y potencia del colectivo.

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Ph: Teatro Rústico

¿Cómo nació el Circo No Está?

J: En el 2015, con el grupo de teatro La Joda, nos llamaron a hacer unas intervenciones en distintos lados. Y fue ahí como se nos ocurrió hacer un circo que no era circo, porque no había ningún habilidoso.

¿Año a año, función a función hay cosas que se van renovando de esa idea incial?

J: Sí, creo que tiene el origen y el deseo de ser algo para sala y que también pueda ser mostrado por fuera. Entonces ha ido tomando modificaciones: gente que fue cambiando, chistes y momentos que se resolvieron en la función “cuarenta”… Hubo cosas que cambiaron y se mejoraron, pero las cosas tienen que madurar mucho y eso se logra con público.

D: Además, hay una idea que sostenemos quienes integramos el colectivo y es que, la obra es superior a cualquier otra cosa, a las individualidades. Es decir, no hay un protagonista, todos aportamos y tiramos para el mismo lado.

J: Este circo no va para ningún lado porque no hay habilidades. Nosotros teníamos la idea de contar la historia del circo criollo, y Juan Pablo Thomas nos propuso agregarle el drama gauchesco. Y esa propuesta terminó de integrar todos esos mundos: el circo que no podía actuar, un circo criollo itinerante.

D: Entonces hubo una investigación sobre el actor popular, sobre el circo criollo, sobre el circo de los Podestá, sobre el circo moderno…

¿Y por qué trabajarlo con la historia de Juan Moreira?

D: Concretamente porque en aquellos tiempos, hace 130 años, cuando el circo de los Podestá no tenía la posibilidad o la cantidad de gente, había dos espectáculos: uno que era el de la elite y el otro que era el de las clases bajas. Este último tenía lugar del otro lado de la vía, donde no había tanta luz. Sin embargo, comenzó a debilitarse porque la gente no podía acceder. Y así había algo que del otro lado de la ciudad, que empezaba a ganar. Ante esa dificultad, lo que hicieron fue incorporar el circo criollo, y le agregaron el drama gauchesco al circo que ellos hacían.

Así nació el circo criollo, dividiéndose en dos: la primera parte, las habilidades de los artistas, y la segunda parte, donde cuentan un drama gauchesco que era el de Juan Moreira. Y nosotros, sabiendo que somos actores y no tenemos ninguna habilidad de esas que el circo sí tiene, contamos lo de Juan Moreira.

J: Aparte, si te remontás a 1880, la elite del partido autoritario nacionalista dominaba, las elecciones eran fraudulentas, había que empezar a alambrar, había que expulsar al gaucho, era necesario educar, como se muestra en El Facundo… eliminar negros, gauchos, y educar en lo posible con población anglosajona al retraso español. Entonces lo que venía del teatro era todo anglosajón, y ante eso había carpas que  resistían eso…Y esto que se cuenta a través de la historia de Juan Moreira se mantiene.

Hoy la injusticia sigue siendo la misma. Si bien no es el gaucho, son otras las personas: mujeres, pobres… Entonces en ese contexto toma mucha fuerza un mensaje de injusticia tan claro como Juan Moreira y la gente se siente identificada. Y cuando digo la gente, digo los y las adultos, y los niños y las niñas.

¿Cómo lo toman los chicos?

J: Yo no conozco otra obra de teatro donde se queden tan enganchados como en El Circo No Está. Si hay algo que aprendí de Chacovachi era que, para hacer algo para los niños no hay que tratarlos como estúpidos. Entonces esta obra no trata como estúpidos a los niños.

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Ph: Teatro Rústico

Lo hemos hecho en colegios primarios, secundarios, jardines, lo hemos hecho en la calle, en los barrios, en las plazas, en salas importantes y en espacios populares… Y si hay una coincidencia es que, los chicos quedan atrapados y entienden tranquilamente quién es el bueno y quién es el malo, sin que haya una referencia muy explícita; entienden la bronca, entienden la historia, entienden la injusticia… Porque cuando uno es chico entiende muy bien la solidaridad, la igualdad, la justicia. Son valores que están innatos.

Creo que el éxito de esta obra está en que sea una historia tan cruda, tan verídica, tan injusta, tan cercana y que al mismo tiempo sea contada para niños. Creo que es una obra con mucha luz, mucha risa para que sea una historia tan sangrienta y triste porque es injusta.

Brevemente, ¿qué cuenta la historia de Juan Moreira?

Es la historia de un gaucho al que lo estafan por dinero, y le va a pedir justicia al alcalde. No solo no consigue lo que pide sino que lo meten en el calabozo. Él se escapa, va a ver a su mujer y a su hijo y se tiene que ir porque es perseguido por el Estado. Finalmente, lo terminan asesinando por la espalda.

Entonces, una historia muy cruda. Y la versión del Teatro Rústico tiene muchísima luz, esperanza… Y los chicos se quedan enganchados.

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Ph: Teatro Rústico

Una invitación…

Vamos a estar en:

– La Gran 7 (calle 7 e/ 61 y 62)
Viernes 15:30 hs
Entrada libre y a la gorra

– Juana Azurduy (calle 63 e/ 20 y 21)
Sábado 15:30 hs
Entrada libre y a la gorra

– Estación Provincial (17 y 71)
Viernes 18hs
Sábado 18 hs
Domingo 17 hs
Entrada bono contribución de $80 

¿Cómo ven el teatro y la producción teatral en la ciudad de La Plata?

D: Creo que el mejor teatro está en Argentina y no hay por qué envidiarle nada a nadie, en todo caso nos tendrían que envidiar a nosotros por el teatro que se genera.

J: Yo le pido a la gente que si no le gusta una obra que se levante y se vaya, que pelee por su dignidad, así como si no le gusta un canal, que lo apague. Pero que no deje de ir al teatro porque generalmente son producciones críticas, son momentos educativos donde ponemos en crisis algo nuestro: puede ser desde la cotidianidad o desde  las emociones. Y en el teatro siempre van a encontrar un mensaje crítico dentro de algo sencillo, pero profundo. Porque creo que el teatro apuesta a eso: a la criticidad.

Facebook Colectivo Teatro Rústico

Página “Circo no está”

“Estamos todo el tiempo viviendo en el País de Nomeacuerdo”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Alberto Jauregui Lorda

“¿Vos no tuviste infancia?”

Alberto Jauregui Lorda, es un músico que sí la tuvo, pero que aún hoy no la deja escapar. Es que él es un convencido de que es importantísimo cultivar el hemisferio derecho del cerebro: el de la imaginación.

Alberto es una persona profunda y sabia, y eso se nota. Sin embargo, habita en su alma esa inquietud que lo lleva a jugar todo el tiempo con la escenografía. Es un niño en envase de adulto, que se divierte haciendo lo que ama: esa conjunción entre la música y el teatro, que lo lleva a estar inmerso en un juego eterno.

Con una mirada crítica sobre la sociedad actual, se atreve además a hacer una obra para adultos. Una obra que invita a apagar el celular, a desconectarse de las redes y a recordar en el sentido etimológico de la palabra: “volver a pasar por el corazón”. Chaucha y Palito aflora esa infancia que muchos dejaron atrás y con mucha facilidad, enriquece el vínculo social empardando tres generaciones: hijos, padres y abuelos.

¿Cómo empezaste con la música? ¿Cómo fue tu formación?

Estudie en el Conservatorio, después me pasé al Instituto del Teatro Colón donde hice la carrera de canto y la maestría en canto. Sin embargo, mi formación se dio básicamente a los 24 años cuando entré al Teatro Argentino y empecé a transitar el mundo de la ópera bien desde adentro.

En fin, mi formación es como cantante lírico. He hecho roles importantes, protagónicos, en el Teatro Argentino, en el Teatro Colón y en la mayoría de los teatros del país.

¿Cómo se vinculan la música y el teatro en tu caso?

Esto es un encuentro con la escena, porque además soy profesor de Práctica Escénica en el Conservatorio. Trabajar de eso, desde hace ya 15 años, me ha dado la suerte de tener una apertura en la visión de la canción en general, no de la canción de la ópera, sino de la canción en general como estructura dinámica, como estructura formal, como dramaturgia. Entender la canción.

Entonces, desde ese punto, es muy interesante abordar estos trabajos porque todo, aunque parezca simple, tiene un trasfondo poético y profundo.

 

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¿Cómo iniciaron el Festival María Elena Walsh?

Hacía ya seis años que veníamos haciendo el infantil en vacaciones de invierno en City Bell. Tomamos un espectáculo y lo desarrollamos dos años. Chaucha y Palito se hizo el año pasado como Chaucha y Palito en el País de Nomeacuerdo y ahora es El viaje de Chaucha y Palito desde el País de Nomeacuerdo. Hicimos cambios de algunos textos y canciones e incorporamos al cohete en una especie de viaje. Así transcurre el segundo año de Chaucha y Palito. El año que viene Dios dirá, porque se nos acabó el repertorio (risas).

¿Por qué decidieron ahora transformarlo en Festival?

Porque nos pareció que tenía más fuerza y que daba una especie de globalidad. Me gustó la idea de lo abarcativo del festival y nos daba la posibilidad de poder ampliarnos.

¿Con qué se van a encontrar las personas que concurran?

El festival de María Elena Walsh se inicia con la obra Las Canciones y los niños, que tuvo lugar el sábado 17, porque queríamos ver cómo se involucraban los chicos en el tema de las canciones de María Elena Walsh. Hay un vínculo muy importante de los niños y las canciones de María Elena Walsh a través de la escuela, fundamentalmente. Y nosotros hace seis años que venimos haciendo la obra para chicos pero queríamos que, en este festival, los chicos hicieran esta obra. Entonces, dentro de la primera etapa del festival, hicimos el espectáculo Las canciones y los niños donde estuvieron invitados una escuela de danzas, una escuela de instrumentos musicales de cuerdas, violines, violonchelos y violas; y estuvo también el coro de niños de la Municipalidad de La Plata. Además, estuvieron los protagonistas de Chaucha y Palito. Es una especie de encuentro donde los niños puedan expresarse.

Ahora el festival sigue con El viaje de Chaucha y Palito que va a estar todas las vacaciones y el próximo sábado vamos a estar con la obra María Elena Walsh para grandes.

¿De qué se trata la obra?

Chaucha y Palito es una obra que nosotros armamos con lo que nos pareció más interesante y divertido de la literatura de María Elena Walsh, junto con una serie de canciones que no habíamos hecho en los anteriores espectáculos. Primero hicimos Canciones para mirar, luego hicimos Doña Disparate y Bambuco y después seguimos con Chaucha y Palito.

En un principio, sentimos que no íbamos a alcanzar a llegar a armar un producto interesante, genuino con lo que quedaba por hacer, pero la obra de María Elena Walsh te sorprende todo el tiempo. Y vos agarras esas canciones y te das cuenta que todo el tiempo está tirando una energía y una imaginación que nunca se agota.

En el caso del espectáculo para grandes, cantan los dos protagonistas y yo. Ahí, por ejemplo, leo el poema a Eva. Es interesantísimo cómo una mujer que no viene de un extracto íntimamente popular, pinta con su metáfora la realidad de un ser como Eva y la realidad de una sociedad del momento desde los dos ángulos… la pinta con una metáfora exquisita.

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Recurriendo a textos de María Elena Walsh hacen un informativo al que denominan el “Ni te informo

La obra se llama Chaucha y Palito desde El País de Nomeacuerdo, ¿por qué eligieron esa canción?

Ese título para nosotros es un símbolo porque estamos todo el tiempo viviendo en el País de Nomeacuerdo; y hoy más que nunca. Tenemos una forma de vida en la que pensamos que lo que hicimos ayer ya no existe. Estamos todo el tiempo focalizando en el mañana, ni siquiera en el ahora.

Hay tres cosas muy terribles que están pasando: la gente tiene miedo de hacer algo que no le sirva para mañana, tiene miedo de perder el tiempo, pero después lo pierde estúpidamente. Andan a tres mil, zigzagueando con los autos para después llegar a la casa, prender el televisor y mirar a Tinelli. Además, la gente también tiene miedo de ser usada, pero usa todo el tiempo (risas). Eso es terrible.

Y creo que el País de Nomeacuerdo tiene esa frase que es un hito: “En el País de Nomeacuerdo, doy tres pasitos y me pierdo”. Solamente a alguien genial se le puede ocurrir eso. Entonces me parece que no somos geniales, pero nos representa en nuestra búsqueda, tal vez, mucho más que en nuestra realidad. Pero queremos ser eso.

¿Qué valor simbólico tiene María Elena Walsh para los chicos de hoy?

Sin duda, son niños completamente distintos; con otro nivel de información, con otra formación. Pero hay otra cuestión muy interesante que cada vez que la pienso, me emociona. Hay un vínculo intergeneracional que hace que se junten padres y abuelos en el hecho de mirar un espectáculo. Es muy emocionante ver al abuelo como trae al nieto y que esté más enloquecido que él. Es como volver a vivir y es hermoso…

Nosotros decimos ‘bueno, ahora los chicos están en otra cuestión, en otra línea de vivencia y de formación’. Pero de repente aparece la canción El reino del revés, o Manuelita y todos empiezan cantar y vos decís ‘¿cómo las saben?’. Y… saben porque saben, porque está. No lo vemos, pero está porque cuando un docente empieza a buscar material no hay vuelta de hoja: María Elena Walsh es lo más jugoso, es lo más intenso, con más imaginación y directo.

Porque habla de todo…

Claro, y porque la obra de María Elena Walsh tiene un nivel de lectura que va desde un nenito de 3 años hasta un hombre de 99. Y es cierto, porque vos cuando vas creciendo vas entendiendo que la obra de María Elena Walsh tiene un mensaje hermoso, importantísimo y profundísimo, que cuando eras chico no lo entendías. No entendías que Manuelita no era solamente una tortuga, sino que era lo que nos pasaba a nosotros: estábamos mirando todo el tiempo a Europa. Como eso, todas las canciones.

¿Los actores son siempre los mismos? 

En realidad no son muchos los que participan. Fuimos incorporando gente a medida que la obra lo ameritaba. También incorporamos un acordeonista, que le da un color mágico. Y además tenemos la batería.

¿Son todos músicos actores?

Menos el pianista que no se quiere poner un gorro (risas). Pero sí, todos hacemos todo. Y fuimos incorporando al espectáculo cosas que nos parecían interesantes, como por ejemplo, la obra de Georges Méliès, un cineasta que tiene esa imagen de la luna con un cohete espacial incrustado. También incorporamos algo muy bizarro que es el primer dibujito del Gato Félix.

Creo que todo esto nos divierte mucho y son cosas que si hubiéramos tenido los elementos de chico lo hubiéramos hecho. Es como el ‘¿vos no tuviste infancia?’ (Risas)

Acá se da lo interesante de que un nene con dos palitos puede hacer un juego hermoso y no todo una cuestión armada que se para aprieta el control remoto y anda… que también es muy lindo, pero esto es como volver a la infancia, hacer tus juguetes. Es distinto, ni mejor ni peor, es distinto. Todos hacemos todo y todos son músicos profesionales.

20228696_10214215808015885_2921740585028701090_n¿Y por qué esa decisión de cambiar a Chaucha y a Palito?

Me pareció divertido, para romper con eso de que el nene es con ‘o’ y la nena es con ‘a’. Entonces eso arma una confusión que es divertida.

Se abre el telón, baja el cohete echando humo y salen Chaucha y Palito vestidos de astronautas, entonces hacen un juego que es muy divertido. Él sale como si estuviera en un lugar donde no hay atmósfera, y ella sale, se saca el casco y lo mira como si estuviese loco. Entonces lo llama, el quita el casco y él como Buzz Lightyear, el de Toy Story, arma una historia de que se ahoga. Después de eso se terminan peleando por quién es quién.

Lo que tiene la obra de María Elena Walsh es que todo el tiempo vivía como en estado de confusión, pero es una confusión interesante, porque no es una confusión, “estúpida confusión”, sino que te va llevando hacia algo y después te deja con la idea el cuestionamiento de qué estás haciendo. Tiene clarísimo el objetivo.

Por eso la trascendencia y por eso es la autora que ha prevalecido indiscutiblemente dentro de lo popular y también de lo formal, de lo culto, de la cultura “culta”. Creo que nadie la discute…

Una invitación a quienes quieran ir a verlos.

No es fácil, pero yo creo que uno tiene que detenerse un momento y empezar a ver, no cómo todo lo pasado fue mejor, porque no es así, pero sí volver a la chaucha y palito, a cuando hacíamos las cosas desde niños: con nada. Tomarse un paréntesis, cerrar la computadora y empezar a ver un mundo que sigue existiendo en muchos lugares, que es el de la imaginación, el de hacer las cosas con el poder de la mente, y no con el poder ni del dinero, ni de la ciencia. Con el poder de algo que está adentro nuestro y que está en todos, pero algunos lo dejamos salir y otros lo tenemos atrapaditos y no lo dejamos fluir.

A mí no me gusta el clásico: ‘ustedes tienen que venir al espectáculo porque es un show genial, porque los cantantes son muy buenos y porque van a ver una obra infinita’.

Yo creo que el venir acá es encontrarse con alguien que uno fue, con alguien que uno seguramente dejó y que, en muchos casos, tiene abandonado en su arcón de las cosas olvidadas y que no quiere mostrar porque le parece que ya no son importantes.

Creo que esta obra es un encuentro con uno mismo y un encuentro con los nietos, con los hijos, y será con los bisnietos y con los tataranietos porque creo que es un ciclo infinito.

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“Hasta que no empecemos a cambiar la cultura, no vamos a combatir la violencia de género”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro


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Dra. Flavia Centurión, presidenta de la ONG Las Mirabal

Desde el año 2013, la ONG Las Mirabal se dedica a abordar la temática de violencia de género desde una estrategia de intervención enfocada en el empoderamiento y contención de las mujeres. La misma, tiene como fin la inserción en el mercado de trabajo y la realización de microemprendimientos.

Flavia Centurión es abogada y presidenta de la organización. Allí realiza la atención de casos junto a otras colegas y profesionales, con el objetivo de otorgar a las mujeres que sufren situaciones de violencia, una oportunidad para poder salir adelante mediante la concientización de sus derechos y la inclusión social y laboral.

Desde AgendARTE no podíamos menos que involucrarnos en esta problemática que nos convoca en una necesidad de lucha colectiva por los derechos, por la equidad, por nosotras y por nuestra cultura, tan sumida al sistema patriarcal que, lejos de doblegarnos, nos está fortaleciendo.

¿Cómo nace este proyecto, con qué fin y por qué?

En mi profesión me dediqué siempre al derecho de familia, y en el ámbito universitario me incliné hacia el tema de infancia y género. Además, he dado clases y he organizado algunos seminarios con derechos humanos.

En el año 2009, después que se sancionara la Ley Nacional N° 26.485 de Protección Integral contra la violencia de género, todas las que militamos y nos ocupamos de este tema teníamos un paraguas como para poder hacer estas cosas. Antes de la sanción era todo muy difícil, porque no tenías un instrumento legal que obligara a poner el tema en la agenda política y pública. Así que, a partir de la sanción y amparadas en ésta Ley, hicimos un trabajo de investigación consistente en averiguar por qué las mujeres abandonaban las causas judiciales, los expedientes de violencia. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que la denuncia hecha por la mujer y la medida cautelar obtenida, es apenas un granito de arena en la vida de ella. Para sostener ese proceso, salir realmente adelante y construir una vida libre de violencia, necesita mucho apoyo.

Así pensamos en un espacio integral que brinde la contención psicológica, el acompañamiento judicial, el patrocinio gratuito y además, a través del aprendizaje de oficios, poder desarrollar sus habilidades y obtener herramientas para la inclusión laboral. Hablamos de mujeres que se han dedicado muchísimo a su casa, o que tienen trabajos de medio tiempo, o están incluidas en el empleo informal, entonces dependen económicamente del agresor. Y la dependencia económica imposibilita a la mujer de salir del círculo de violencia.

Y contribuye a continuar en una situación de sumisión…

Exactamente. Además, y todas las mujeres lo saben, vos podés visibilizar una situación de violencia, podés denunciar y pedir una medida cautelar pero para la cuota alimentaria tenés que esperar tres o cuatro meses. En nuestra provincia es así. Entonces si se piensa en qué vas a hacer con tus hijos, cómo les vas a dar de comer y como los vas a sostener, por supuesto que ninguna mujer va a elegirse a ella misma, sino que va a elegir la continuidad o el sostenimiento económico de sus hijos.

¿Quiénes eran las hermanas Mirabal?

Las Mirabal eran cuatro hermanas y tres de ellas fueron asesinadas a palazos un 25 de noviembre de 1960 por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, de República Dominicana. Eran militantes por las libertades, por la democracia, por los derechos de las mujeres.

La Organización de las Naciones Unidas estableció el 25 de noviembre de cada año, el día mundial de la lucha contra la violencia de género en homenaje a estas mujeres.

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¿Qué actividades se desarrollan en la ONG?

En general, hacemos encuestas y nos ajustamos a la demanda, a lo que proponen las mujeres. Tenemos 33 cursos de oficio que están pensados en horarios escolares y son intensivos para que la mujer pueda sostenerlo. Y muchas consiguen incluirse laboralmente. Incluso organizar su propio micro emprendimiento. Por ejemplo, muchas se vuelcan a lo que tiene que ver con la cocina que tiene que ver también con una perspectiva de género y una división sexual de las tareas y del trabajo. Acá las mujeres aprenden que eso tiene un valor económico muy importante cuando lo hacen en la casa. Estamos hablando de casos de mujeres que tienen 11 u 8 hijos. Ellas eligen lo que pueden hacer para salir adelante. Entonces acá se encuentran con que pueden ser chef y vender lo que hacen y que la gente lo aprecia. Y así con el resto de los cursos. Los de estética, por ejemplo, tienen mucha inclusión laboral, desde depilación hasta cosmetología; y eso lo pueden explotar desde sus propias casas.

¿Tienen certificación?

Antes teníamos el aval del Estado. Ahora no lo tenemos más, pero no obstante eso, los comercios y centros de estética llaman cuando necesitan una empleada para que les recomendemos. Eso da cuenta de que el oficio lo aprenden.

¿Cómo se dio el abandono por parte del Estado?

Con la gestión anterior, nosotras propusimos este programa y teníamos como condición que no queríamos dinero. Implicaba una estructura mucho más grande, había que hacer contratos laborales, para lo cual se necesitaba un abogado laboral, un contador y más dinero. Entonces pedimos la afectación de trabajadoras con especificidad y capacitación en género. Y se armó un muy buen equipo. Esa era la ayuda que recibíamos: la afectación del personal.

Apenas ascendió Julio Garro, recibimos un llamado telefónico en el que nos informaban que quedaban cesantes todas las personas que estaban afectadas en la organización. Y dieron de baja todos los contratos.

¿Con qué fundamento?

Después del llamado telefónico, fuimos a la Municipalidad a hablar. Nos juntamos con el Secretario, Javier Mor Roig varias veces y con la Directora actual de Políticas de Género también. Siempre reconocieron nuestro trabajo. Nos dijeron que lo que estaba bien se iba a seguir, pero que estaban revisando todo por una cuestión de organización. Nos pidieron un programa pero más chico, con menos cursos. Volvimos a llevar un programa pero todo quedó en la nada. No nos atendieron, ni nos llamaron más. Y de hecho, hoy la Municipalidad tiene muy poca propuesta de política pública para las mujeres en situación de violencia.

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Hace ya dos años del movimiento ‘Ni una Menos’, desde que se hizo la primer marcha, ¿Sentís que esa consigna y ese salir a marchar produjo cambios?

Las marchas demuestran la concientización de las mujeres y la demanda específica del colectivo: la implementación de políticas públicas y la petición de un cambio cultural que se tiene que hacer desde la educación. Eso siempre está presente en las peticiones y en todos los puntos que se concertan cada vez que hay una marcha y se anuncia públicamente.

Me parece que eso demuestra una maduración como sociedad, en cuanto a concientización de derechos y en cuanto al rol del Estado. Sin embargo, si el Estado no acompaña mediante políticas públicas, es imposible reducir la violencia de género.

No ha tenido acogida en la agenda política ni en la agenda mediática, porque últimamente la línea que se está bajando es el miedo a salir a la calle. Los casos de violencia en la televisión se muestran dejando ese mensaje: ‘Cuidado con lo que te ponés’, ‘Cuidado cuando salgas a la calle porque te pueden matar, o te pueden violar’. Cuando en realidad, lo que está sucediendo es que hay un corrimiento del Estado, hay menos seguridad. Nosotras lo vemos con los botones antipánico, por ejemplo. Hay muy poco para garantizar la seguridad de las mujeres.

Y por otro lado, la desinformación. El 86% de los femicidios se suceden en las casas de las mujeres, sea por parejas o ex pareja. No tiene nada que ver con salir, protestar.

También andaba circulando una información que decía: ‘cada vez que hay una marcha Ni una Menos, se sucede un femicidio’, lo cual es mentira, porque en la Argentina hay un horas. No tiene nada que ver con que las mujeres salgamos. Eso no es una vendetta de los varones. Por supuesto uno va a coincidir con el día que marchemos.

Entonces este discurso realmente es peligroso, en cuanto nos hace retroceder en ciertos terrenos conquistados: en la hermandad de las mujeres al salir a la calle, a pedir, a ocupar el espacio público, a reclamar por sus derechos ante un acoso callejero… Ese empoderamiento que hemos logrado, y del que el ‘Ni una Menos’ tiene mucho que ver, hoy se está tratando de socavar.

Y en cuanto a la comunidad en general, ¿creés que hubo un avance en estos dos años que pasaron después de esa marcha?

 Sí hubo un avance, porque las mujeres hoy reclaman por sus derechos y visibilizan violencias que antes no las veíamos o las aceptábamos como cuestiones naturales. Las mujeres hemos avanzado, pero todavía nos falta. Hay muchas que, me incluyo, fuimos criadas en una cultura patriarcal y a veces reproducimos la violencia machista. Pero hoy estamos en otra situación.

¿Y qué es lo que creés que está faltando?

La presencia del Estado. Tenemos una ley en la provincia, a la que se llamó ‘Ley Ni una Menos’, que está vigente y establece, por ejemplo, la obligatoriedad desde el jardín hasta los niveles universitarios y terciarios del tratamiento del tema dentro de la currícula. Y eso no se está cumpliendo. Hasta que no empecemos a cambiar la cultura, no vamos a combatir la violencia de género.

Se ve mucho más visible el tema de la violencia de género y los femicidios, pero ¿qué pasa con los hombres? ¿Has recibido algún caso?

A mí no me gusta decir que los hombres están en situación de violencia de género, porque en el género se juega el hecho de ser mujer. Justamente es ese el fundamento y esa relación de poder.

Sí hay hombres que han pasado por situaciones de violencia familiar, pero no por el hecho de ser hombres. Ahí no se juega el género, sino que se da una construcción de poder dentro del seno familiar donde el varón padece violencia psicológica o física.

He patrocinado casos como abogada pero en las estadísticas son el 3%.

Creo que otras profesiones deberían analizar qué pasa con la mujer que ejerce violencia familiar sobre el varón, lo masculinizada que está. Adopta un rol masculino, es el hombre el que agrede… Entonces, sigue siendo cultural.

20187729_10155613730688216_506995309_n¿Qué le dirías a una mujer que está viviendo una situación de violencia y que, por falta de recursos o por miedo, no busca la salida?

Que la violencia siempre va a ser más grave. Que esa situación le va a provocar más sufrimiento, tanto a ella como a sus hijos; si es que tiene. Entonces tiene que denunciar, tiene que luchar por su vida porque nadie merece que una mujer le dé su cuerpo y le dé su vida para que el otro haga lo que quiera con eso. Que se anime, que denuncie, que venga a Las Mirabal, por supuesto. Y que sí es posible una vida libre de violencia.

En su momento se habló mucho del caso de Vanesa Rial y la acompañaron.

A Vanesa, su novio la secuestró durante un mes. Fueron torturas, violaciones aberrantes, impensadas, y esto le dejó muchas secuelas psicológicas.

Hoy seguimos conectándonos con Vanesa y cuando fue el juicio, la acompañamos. Fue muy duro. Ella tiene secuelas que son para siempre, lamentablemente. Le cuesta mucho hoy sostener una vida “normal”. Ella es abogada y después del juicio no ejerce. Es un caso extremo porque no fue femicidio, gracias a que un vecino llamó a la policía. Pero le cuesta mucho y es un día a día para ella. Tiene momentos en que no puede estar en contacto con la problemática porque le hace mal, y otros momentos en que sí puede, entonces viene. Pero vamos respetando sus necesidades.

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“Están matando a la cultura y a las bandas porque no hay lugares para salir a tocar”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Esteban Noel Castro, Tintero Argentino

Tintero Argentino es una productora de eventos musicales basada, ni más ni menos que, en los gustos personales de quienes la integran. Nacida en el seno de la ciudad de Mar del Plata, busca ser el nexo entre bandas de distintos puntos de la Argentina, principalmente Buenos Aires, con el fin de empoderarlas.

A poco de su despegue, sus integrantes decidieron que era tiempo de irrumpir en la famosa movida platense. Y no falto más para que, con mucho trabajo en su haber, Tintero se posicionara como una marca registrada y bien conocida por todos.

Desde Agendarte conversamos distendidamente con uno de sus fundadores: Esteban Noel Castro, un marplatense que, con el objetivo de elevar la cantidad de escuchas de las bandas que considera que le pueden gustar a la gente, supo conquistar a la ciudad de las diagonales.

¿Qué tienen esas bandas que ustedes creen que les gusta a la gente y que, por supuesto, les gustan a ustedes?

Eso es lo más difícil porque los gustos son subjetivos. De alguna manera, Tintero tiene una mirada personal, como cualquier negocio o entidad que tenga un perfil. Nosotros tenemos el nuestro pero no somos un sello, entonces trabajamos con bandas que nos gustan, más allá de que una sea de Córdoba, de La Plata o que el estilo sea diferente. Apuntamos a un público que disfrute de escuchar bandas nuevas. Un día te podés encontrar con una banda punk y otro con una electrónica. Y las bandas también tienen un camino parecido, aunque cada uno en particular es diferente, pero van para un mismo lado en el sentido de que lo consuma gente que está escuchando música nueva.

¿Cómo arrancó Tintero? ¿Cuál fue el puntapié inicial?

Empezó con intercambios que hacíamos de La Plata a Mar del Plata, como por ejemplo: Peces Raros, Reales…También llevando bandas de Buenos Aires a Mar del Plata.

Y en un momento se dio de tener nuestro propio canal de difusión y empezar a englobar todo eso. Ahí nació Tintero, que en realidad nació un 31 de diciembre, pero como la fecha es tan poco festejable, hacemos algo en junio porque fue nuestro despegue.

El año pasado fue cuando hicimos Energía Divina, nuestro primer festival y empezamos a entender que esto iba en serio. Entonces rediseñamos un logo, cambiamos a los diseñadores, hicimos un grupo estable y empezamos a invertir en el proyecto, de alguna manera. Y a partir de ahí fue como un período de prueba hasta que empezamos. Fue como la bisagra.

Lo que más nos interesa a nosotros es lo que pasa entre banda y banda, en los camarines y con la gente y lo que se percibe, que es la energía y lo que queríamos respetar. Por eso el evento se llama Energía Divina.

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PH: Luciana Demichelis

 ¿Y después de ese evento, qué siguió?

Empezamos a trabajar llevando bandas a Mar del Plata, haciendo eventos en Capital y alguna que otra cosita en La Plata, hasta hacer nuestro segundo festival Energía Divina Segunda Edición, que fue en el muelle de los pescadores y ahí tocaron Los Espíritus, Francisca y los Exploradores, Peces Raros, Reales, Salam Aleikum, entre un montón más, además de DJ´s. Y ese festival estuvo increíble porque fue como tocar en el mar, en un barco y a nuestro gusto, estaban las mejores bandas de Argentina, las que más nos gustaban. Fue un festival de dos/tres días.

Luego hicimos el Festival Cuero junto a una productora, que fue de acampe en Sierra de Los Padres, Mar del Plata, con puestos de astronomía increíbles, laberintos, pileta…

¿Y cómo fue que llegaron a La Plata?

Porque más allá de que nosotros veníamos haciendo cosas, Mar del Plata estaba complicada con el tema de los lugares para tocar. De alguna manera, como productor siento cada paso que voy dando, y en ese momento sentí que nos teníamos que mudar a La Plata.

Y nos mudamos con otro chico, incluso acá tenemos un equipo de laburo armado.

Y la experiencia fue hermosa. Yo no quería venir porque pensaba que ya estaba todo armado. Venía a La Plata, salía y veía los lugares llenos, con un montón de movida de todo… Y yo decía ‘¿qué vamos a hacer nosotros acá si ya está todo armado, ya funciona?’

Pero yo tenía como un pensamiento sobre la escena platense, y cuando llegué acá lo reafirmé: acá hay contenido, hay público, están las mejores bandas de Argentina y por ahí están un poco acostumbradas a que todo funcione sin demasiado esfuerzo. En cambio en Mar del Plata, las bandas y los sellos hacen un esfuerzo increíble para poder llevar la gente, la misma que un platense te lleva a un recital en una semana. Se toca cada tres o cuatro meses allá. Es una diferencia abismal.

Entonces entendí que podíamos sacarle provecho a eso y mejorar otros aspectos: la comunicación, por ejemplo, y que cada show sea un paso importante en donde la banda avance. Tocar un poco menos, pero que cada recital tenga un camino hecho y una mejora en comparación con el show anterior. Pudiendo vender al artista lo mejor posible y dentro de lo que ellos quieren. Me pareció que era el camino y fue lo que encontramos en La Plata como para venir.

¿Hay conexiones entre los equipos de laburo de La Plata y Mar del Plata?

Sí, porque siempre hicimos cosas juntos. Todo el tiempo nos damos una mano, es como una gran comunión. Y nosotros somos como una gestión, estamos entre medio de las bandas, entonces ayudamos a que a su vez se conozcan y se ayuden.

¿Quiénes conforman el equipo?

Dentro del Staff estable de este año están: Agustín Pannagio (DG), Santiago Moscardi (DG), Gregorio Jauregui (producción), Franco Brogliatti (producción), Ivana Freije (prensa) y Valentín Caso Rosendi (fotografía).

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PH: Luciana Demichelis

¿Cómo viven la clausura de bares y centros culturales?

En Mar del Plata se ven las cosas diferentes y me pasó cuando llegué acá que no quería hacer eventos porque ningún lugar me parecía seguro. Venía con el chip de Cromañón y de lo que nos imponen en Mar del Plata. Por ejemplo, allá para que un lugar esté habilitado para tocar, le ponen mil trabas, como acá; entonces te acostumbrás a que todo tiene que estar impecable. Después de Cromañón, nadie quiere poner una firma de habilitación, nadie quiere arriesgarse a nada. De alguna manera están matando a la cultura y a las bandas, porque no hay lugares para salir a tocar.

Entonces llegué a La Plata y conocí a Andrés Sábat, un dj y productor de La Plata, que él me hizo entender cómo piensa un platense y cómo funciona el público. Acá se prioriza poder ver el show y el espectáculo; poder tocar y expresarse artísticamente, aunque los lugares no estén legalmente conformados. Me parecía polémico, pero después entendí que no hay lugares habilitados en La Plata, y los que sí, están fuera del caso urbano.

Los lugares que son para tocar son lugares que son casas, centros culturales que obviamente no están con las medidas de seguridad que se requieren pero no es por culpa de ellos, sino por culpa de lo que no te dejan hacer.

Hace poco vivieron un poco esto en un evento en Casa Pulsar…

Sí. Cuando pasó lo de Casa Pulsar, Andrés Sábat me propuso tener lugar para hacer fechas privadas y que toquen bandas y poder hacer todo lo que veníamos haciendo. Yo estaba un poco renegado, me parecía inseguro o que no lo podíamos difundir por redes sociales. Entonces le dije, ‘si lo vamos a hacer, lo hacemos a fondo; vamos a ser muy explícitos y tratar de impactar bien’. Entonces armamos una movida que se llama Dire Por Inbox que son fiestas privadas en donde tocan bandas, hay exposiciones y hay dj´s. Lo difundimos por un grupo cerrado de Facebook, entonces ya tiene toda una connotación. Tenemos un perfil de Instagram y también difundimos por ahí. Toda la comunicación trata de ser misteriosa y trata de hacer reconocer que estamos haciendo una fiesta privada. No ponemos precios de entradas y todo lo que escribimos es de alguna manera en chiste o misterioso.

¿Y esas fiestas cada cuánto se hacen?

Una por semana, mínimo; más los otros eventos que tenemos que no son por inbox.  Nunca se me hubiese ocurrido en mi vida esto de llegar a realizar fiestas privadas. Hace tres meses me decías esto y ni loco. Ahora entendí que si no lo hacés, no hay forma de expresarte de la manera que querés. Incluso de esta forma, tampoco nos podemos expresar bien porque no podemos difundir por las redes ni tirar publicidad por radio. Y es un garrón que tengamos que manejarnos en ese circuito, pero bueno, es lo que nos dejaron.

Ahora se viene otra fiesta grande

Tenemos una fiesta al mes que se llama Fiestita y es en Guajira. Son fechas grandes y bastantes sociales, más allá de ver las bandas y llevar música. Se arma un punto de encuentro en donde la gente también va a hablar y a relacionarse, a conocerse. He visto gente que hasta ni va a ver las bandas, va solamente a charlar. Y me gusta que pase eso porque prefiero los eventos más sociales que los puntuales en donde van a ver la banda y se van. Quiero que vayan a pasar toda la noche ahí. Que se relacionen y que les llegue algo emocionalmente.

¿Y de qué va la fecha?

Es nuestra tercera Fiestita que hacemos en Guajira y va a estar Frank Is Dead con Fus Delei con Luqui pasando música y Andrés Sabat.

De chico me gustaba todo el mambo de los ojeadores de fútbol que buscaban nuevos talentos y con Tintero también intentamos darle una mirada así y buscar nuevas bandas que nos gusten, y ayudarlos a que tengan un crecimiento adecuado, que se escuchen y se conozcan. A Fus De Lei me lo habían recomendado y cuando los fui a ver en Pura Vida me volaron la cabeza. Es una banda con mucha proyección, muy oscura. Son chicos de 19 años que la descosen. Alejo tiene una presencia muy misteriosa en el escenario y hace que no puedas quitar la mirada de él. Y está muy bien pensada porque también tiene su formato set electrónico.

Hoy en Argentina, las bandas emergentes están muy del lado del pop y Fus De Lei es una banda de rock así como Reales, que tienen sus tintes pop, pero que son de rock. Tienen otra impronta y eso pasa también con Los Peces y con varias de La Plata que no se suman a la de todos.

Así que el 21 de julio en Guajira es con Fus De Lei y Frank Is Dead y va a ser una fecha imperdible.

Te relacionás con bandas de de todos lados… ¿Identificás un sonido particular en La Plata que diferencia a las bandas?

Es una pregunta difícil de responder porque estoy hace poco en La Plata y todo lo que conozco es de escucharlo de afuera.

Siento que hay un sonido que lo marcó El Mató en su momento, que lo tiene Pérez también y lo llevan bandas con buen porte y de otro palo también. No sé si encasillar tanto a La Plata, pero hay una forma de hacer las cosas que las han marcado acá y creo que ahora hay una renovación que la lidera Peces Raros y me parece hermoso. Después tenés bandas que están a un muy buen nivel como Un Planeta y La Patrulla que levantaron muy bien y hoy están sacando unas canciones divinas, están teniendo convocatoria y buscando su propio camino. Cualquier camino es válido. Mientras todos tengan su oportunidad me parece que está perfecto.

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Tintero Argentino, productora marplatense.

¿Qué esperás para Tintero?

Reforzar la comunicación. Tener bandas de buen calibre.

Después yo tengo una idea muy flashera, que es tener como si fuera una casa gigante que tenga desde sala de ensayo, hasta una lugar para tocar y oficinas, y vengan bandas y que esté ligado a todo este mambo de poder crecer y ayudar a proyectos que realmente estén hechos con amor. Es algo muy a futuro. Nuestra idea es unir cada vez más todo.

Y ahora están preparando un documental, ¿de qué va?

El documental lo filmamos en el Festival Energía Divina, en la segunda edición, en el muelle de los pescadores. Y muestra el festival desde afuera y desde adentro, o sea, hay músicos microfoneados durante la tarde, tocando la guitarra, juntando gente, comprando cerveza… Y después todo lo que es el preparativo del show y el festival. Entonces, el documental también engloba un poco lo que estaba pasando en ese momento en la escena argentina o lo que está pasando ahora porque fue en diciembre. El documental calculamos que va a salir de acá a dos meses, cerca de octubre. Y vamos a hacer una presentación formal del documental.

Además, nos va a servir para vender nuestro próximo festival que va a ser en diciembre, y que estamos preparando porque estamos probando a todas las bandas que fuimos conociendo acá, y eso es lo más lindo: conocer bandas, para tratar de elegir nuevas, porque el próximo festival va a ser un festival más emergente todavía.

Trailer del Documental

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“La verdadera necesidad por hacer música surgió cuando sentí que podía conmover a alguien”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Ph: Candelaria Passegi

Juan Tenti es de Bragado, provincia de Buenos Aires, y llegó a la ciudad de La Plata para estudiar abogacía. Sin embargo, como por casualidad, comenzó a descubrir un importante interés por la música. Al tiempo, entendió que podía conmover a alguien con una canción y desde ese día decidió otorgarle al arte un lugar especial.

Así lo vive en su presente, con pasión, desde un lugar de vitalidad que lo incita a crecer en esto, como lo viene haciendo desde el año 2010.

Fuertemente arraigado a las historias de Carlos Castaneda, Tenti encuentra en cada canción un aliado, y también una manera de mostrarse sin disfraz. Se define metódico y contador de cuentos, cualidad que defiende muy bien en la poesía de sus canciones.

Habiendo pasado por otras formaciones como Juan Tenti y Los Cuñados y Los Amorosos, banda que actualmente sigue integrando junto a su amigo Pablo Matías Vidal; decidió emprender su camino como solista y dio nombre a su primer disco, Los Aliados, que desnuda su impronta, más ligada a la experiencia del sentir y el contar una historia, que a un saber académico.

El 8 de septiembre, estará debutando con su disco solista en C´est La Vie. Por eso, desde Agendarte los invitamos a empezar a palpitar lo que se viene de la mano de Juan Tenti y sus aliados.

Decís que descubriste el mundo de la canción casi por casualidad, ¿cómo fue eso?

De chico, en mi casa se escuchaba música que yo hoy escucho, pero también los hits. Pero siempre me gustó mucho el blues, Joaquín Sabina; que tiene muchas cosas bluseras en su primer etapa. Y mi interés por hacer mis canciones surge cuando empecé a tocar la guitarra, de grande ya, mientras estudiaba abogacía. Tenía un amigo que siempre vislumbraba a sus invitados en la casa tocando temas de Intoxicados, Calamaro. El momento de sacar una guitarra en una reunión y que alguien se alegre, se sienta bien, se anime a cantar, me gustaba. Y así empecé a descubrirlo.

En ese momento, yo vivía con una persona que estaba aprendiendo a tocar la guitarra y empecé a preguntar. Soy bastante metódico. Y a los 2 o 3 años de tocar, empecé a hacer mis canciones y me di cuenta que necesitaba aprender a afinar, a sacar la voz.

Además de tocar la guitarra, sentiste la necesidad de empezar a cantar

Sí, me parecía que era recreativo y además, terapéutico. La verdadera necesidad por hacer música para mí surgió del momento en el que yo sentí que podía conmover a alguien con una canción. La mayoría de las personas que conozco empezó a hacer música de más chico, con experiencias barriales de hacer bandas. Yo a esa etapa no la viví y no se me cruzaba por la cabeza la posibilidad de hacerlo.

Todo surge a partir de que conozco al instrumento, que amalgama lo que yo quiero decir. Si yo sólo cantara, quizás nunca hubiera hecho canciones.

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El primer proyecto que tenés es Juan Tenti y Los Cuñados

Ensayamos durante un año, pero nunca grabamos. Algún día vamos a volver a tocar…

Era una banda medio ska, las guitarras trabadas para arriba, coritos uruguayos. Siempre el género acompañando la canción. Y con toda humildad, puedo decir que siento que haber empezado esto de grande, sin estudiar una carrera de músico, quizás hasta inclusive es una virtud, por el hecho de no estar viciado o tener la cosmovisión de un solo género. Tengo conocidos que son excelentes músicos y a la hora de hacer canciones, son todas demasiado técnicas, no dicen nada. Por eso esto de que es ska/pop/rock, pero siempre respetando eso de la canción “desprolija”.

Soy muy agradecido con las personas que han aparecido en mi vida. Y creo que uno tiene que ir aprendiendo de manera sectorial. Cuando ya hay un vínculo armónico con alguien que te enseña, se nutre mutuamente, y también hay que buscar para enriquecerse uno. Por eso, los admiro muchísimo como músicos, pero hoy en día los tengo cerca como amigos, sin compartir escena.

Después te convoca Pablo Matías Vidal

Sí. Éramos amigos y habíamos hecho unas canciones juntos. Y él, junto a Bruno Pizzorno de Mañana! Mi coche! Explotará! armaron un concepto inicial de lo que son Los Amorosos, que después llevado a la práctica con la formación entera y una producción audiovisual, hacen al todo que hoy es la banda. Y me convocan a mí porque creían que mi perfil daba para eso… Quizás por la tonalidad de mi voz.

¿Hoy en día seguís tocando con ellos? ¿Qué hacés en la banda?

Sí, estoy desde el 2014. Canto y toco la guitarra criolla en algunos temas, marco algunas notas, más como un fondo y antes tocaba el bajo acústico. Las canciones las cantamos todos. Es una  performance teatral.

¿Cuándo decidís lanzar tu carrera solista?

Fue en un parate que hicimos con Los Amorosos, empecé a meterle pila y empezar a trabajar. Antes de Los Cuñados había tocado un par de veces solo. Y paralelamente a Los Amorosos, también. De hecho, dentro de las canciones del disco, algunas son muy viejas y otras son un poco más contemporáneas. 

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Tapa del disco Los Aliados. Ph Simon Norfolk

¿Cómo definís tu música?

Del disco Los Aliados específicamente, yo creo que es un disco bastante inusual. No me atrevo a decir innovador, porque a mí todo lo que suena acústico o que tiene la vibración acústica del acero me resuena muy al folk estadounidense. Este disco es pop-folk y tiene dos temas de rock. Los músicos que tocaron en el disco son músicos de rock, que se les pidió que hagan de una determinada manera las cosas. Por ejemplo, en el tema 5 termina como un malambo.

En el disco me acompañaron Oscar Trani (batería), Germán Guilodoro (guitarra eléctrica) y Teodoro Caminos (bajo, guitarras, coros y teclados) que es quien lo produjo. Fue muy bueno trabajar con Teo porque aprendí muchísimo y también tuvimos la suerte de laburar con Eduardo Carreras de Estudio Tolosa, que es el baterista de Crema del Cielo y de Javier Maldonado e hizo también algunos coros.

¿Los músicos que grabaron el disco son los mismos que te acompañan hoy?

No. Empezamos a tener algunos inconvenientes de logística para ensayar porque ellos son todos laburantes también. Entonces armé una banda nueva y estamos muy contentos, preparándonos para el 8 de septiembre en C’est La Vie. Los músicos son Pablo de Belaustegui (baterista) Franco Crisorio, Aaron Marshall (bajista) de Las Piñas y Los Moretones

A mí me pasaba cuando iba a la Facultad de Derecho que tenía 24 años y ya no quería saber nada, me daba lo mismo recibirme o no. Y tenía compañeros de 60 con toda una vitalidad… y a mí me pasa eso ahora con la música. Me siento demasiado vital y jovial como para aprender y la verdad es que estoy muy contento por la presentación del disco.

 

Vos te describís como un contador de cuentos, ¿por qué?

Quizás por la dinámica que tienen las canciones porque normalmente hablan de un personaje en especial. Si ves la playlist del disco, los nombres de las canciones son: Eugenio, El Toro, Lucía y Sofía… Quizás es la forma que tengo de expresarme, a través de cuentos.

Lo cierto es que yo, en mi trabajo como abogado, escribo todo el día. Si bien no tiene nada que ver, te da como un entrenamiento de poder dividir lo que uno quiere decir en capítulos, porque los escritos que redacto requieren de una técnica y un orden.

Ya es algo naturalizado…

Sí, lamentablemente. Igual, ahora estoy haciendo unas canciones un poco más mántricas: con poca letra, buscando más el sonido y la repetición de palabras. Quizás es porque me estoy quedando sin ideas (risas).

¿Y por qué Los Aliados?

Los Aliados es el plural del concepto de aliado de los primeros cuatro libros de la obra literaria de Carlos Castaneda. Arrancando por Las Enseñanzas de Don Juan, que es el primer libro, el más conocido; el segundo que es Otra Realidad Aparte; el tercero es Viaje a Ixtlan; y el cuarto, que es Relato de Poder. Son cuatro libros en los que, Carlos Castaneda que era un antropólogo, peruano, de historia bastante difusa, se fue a vivir a Estados Unidos para hacer un trabajo de campo en Sonora y en la frontera de Estados Unidos y México sobre los indios Yaqui y las plantas alucinógenas.

Así arranca la investigación de este autor, quien en su recorrido se encuentra con Juan Matus, un chamán, brujo de los indios Yaqui, y así es como empieza a descubrir el conocimiento de esa comunidad, muy distinto que el que tenemos nosotros. Entonces comienza a desmembrar distintos conceptos de lo que es un hombre de conocimiento y de que el fin ideal del ser humano es vivir como un guerrero.

El libro es un constante hidalgo entre él y Don Juan y va aprendiendo algo nuevo y va dejando de consumir sustancias psicoactivas para llegar a estados de realidad no ordinaria, que para alcanzarlos a veces, es necesario tener un aliado.

Con eso yo hice como una comparación y analogía y cada canción es un aliado para mí, me ayuda a vivir como un guerrero, de alguna manera, a mostrar lo que soy, a tratar de ser impecable en lo que siento; no desde una cuestión estética, sino de uno hacer las cosas siempre lo mejor que puede.

¿Y cómo es trabajar con la música de manera independiente en La Plata?

La primer dificultad es uno, por ser prejuicioso y un poco resentido o rencoroso con la forma en la que se consume música en la argentina. A mí me da bronca que mucha gente que yo conozco que hace una música increíble, no solo a nivel musical, sino también a nivel literario; trabaje de algo que no sea de eso. Me parece injusto y a nivel personal es frustrante. Yo vivo de otra cosa, pero me gustaría que la gente que conozco pueda vivir de lo que quiere. Entiendo que es difícil por cómo es el mercado, que te dicen que tiene que consumir, pero también uno puede armarse como un ‘cashe’.  En cierta medida uno se transforma en un comerciante, en un negociante, pero es con el arte de uno y no estás jodiendo a nadie, porque estás haciendo valer el derecho de todos los que te rodean.

Y a veces es difícil, pero uno ya puede ir eligiendo entre la gente que respeta tu trabajo. Hay formas de organizarse de manera alternativa, a través de productoras, editoriales… Entonces me parece que es difícil, pero como quién dice: “no estamos solos”. Entre los que creemos que está todo mal, nos vamos organizando.

¿Creés que hay una identidad en la música platense, por lo menos en el género que estás vos? ¿Algo que identifica a los músicos, por ejemplo, de alguien de Capital?

Básicamente el modus operandi platense: hagamos géneros distintos, música distinta, nos juntemos… siempre los lugares son los mismos. Entonces, creo que la energía que hay en los lugares, ir a tocar en los mismos lugares, o estar cerca de gente que hace música, hace que uno haga música de otra manera.

Por ahí hay un grupo que no te gusta, pero vas a Pura Vida, tocan y te gustan. Entonces todo se influencia también así, a nivel energético. Hay que desmitificar también un poco el tema del ADN platense.

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Ph: Pilar Platzek

¿En qué sentido?

Yo no considero que lo que yo haga sea como algo así como platense. Reconozco que hay música que me parece platense, pero lo que yo hago lo veo más relacionado a Capital si fuera en ese sentido. Como por ahí un poco más literario, no tan rock.

Lo que hacemos con Los Amorosos no es platense.

 ¿Qué proyectos tenés?

Ahora tengo ganas ahora de tocar el disco, de presentarlo. Tocar con Los Amorosos, que tenemos otra fecha en El Vivero el 19 de agosto. Después tengo la presentación del disco. Probablemente haga una fecha a Berisso, que es a confirmar.

Y ahora, tengo otro show que son los temas del disco tocados con un amigo que toca la guitarra, German Giuliodoro, de Corazones.

Para más adelante, quiero armar una banda, salir del mundo solista. Si el próximo disco lo puedo sacar con el nombre de una banda, mejor, porque también el tema de ser solista genera esa carga de que uno es el centro y en realidad somos todos, porque lo que hacemos es de todos… Quiero ser feliz con la música.

¿En dónde te pueden encontrar, dónde pueden escuchar tu música?

Estamos en todas las plataformas digitales: Spotify, Bandcamp, Youtube, en Deezer, en iTunes.

Fanpage Juan Tenti-Los Aliados

Canal de Youtube

Mute Design: el evento que desafía a las ferias convencionales

19748360_10155556418743216_1651066851193990872_nPor Daniela Llordella y Sabrina Sistro

De pequeña, Paula Cáceres siempre tuvo una conexión con la moda. Y si bien se anotó en la carrera de Traductorado de Inglés, no tardó demasiado tiempo en entender que no estaba en el lugar correcto. Con algunos miedos, se atrevió a romper con sus propios prejuicios, entendiendo que su vida no cuadraba en una ciencia tan rígida, y tomó la decisión más importante de su vida.

Hoy, es Licenciada en Diseño de Indumentaria y no podría elegir otra cosa. Soñadora incansable, cada día se pone a prueba y suma proyectos para su propia marca de carteras, Aitana Bags.

Interesada en la labor cotidiana de sus colegas, ideó un evento “anti-feria” que desafía a las ferias convencionales platenses y busca empoderar el diseño de autor: Mute Design.

AgendArte conversó con Paula, que nos contó su historia, de qué va el evento que se viene y como si fuera poco, se animó a analizar la moda platense con una mirada aguda y realista.

¿Cómo nace tu interés por la moda? 

Desde pequeña siempre buscaba disfraces, le sacaba ropa a mi mamá, la desarmaba y la recreaba. Agarraba los zapatos de mi abuela, me disfrazaba.

Alrededor de los 12 años, empecé a hacer accesorios. Armaba pulseritas, tobilleras, hacíamos trenzas y aros con mis amigas… Pero siempre jugando.

Luego, me fui por un camino un poco diferente, que fue estudiar Traductorado de Inglés en la Universidad Nacional de La Plata durante tres años. Y al margen de que estudiaba esa carrera tan rígida, seguía haciendo bordados, apliques, prendedores. Tenía una marca que se llamaba ‘La Blonda’. Después comencé a pintar remeras, las intervenía. Sin darme cuenta, siempre ligada a lo que es el mundo del diseño y de la creatividad.


¿Y cómo llegás a estudiar Indumentaria?

Decidí dejar la carrera porque no estaba feliz, no estaba cómoda. Si bien el inglés es algo que me gusta, no lo es tanto como para estudiar una carrera tan complicada como la que es traductorado para luego traducir un texto, sin poder hacer nada creativo con eso.

Fue un poco traumático. Recuerdo que yo tenía el preconcepto de que el mundo de la moda y la carrera de Diseño en Indumentaria era vacía, frívola, como un mundo superficial, entonces; por eso nunca lo había pensado. Y concurrí a una psicóloga y orientadora vocacional, que me hizo ver que, en realidad, sí quizás está esa parte frívola, pero el trabajo del diseñador es del alma, es de adentro. Y empecé a pensar que de chiquita cortaba telas y armaba prendas o accesorios y eso no tenía nada de frívolo. Fue un proceso interno.

Y así me decidí a comenzar la carrera en la Universidad del Este. Fue la decisión más importante que tomé en mi vida a nivel personal, profesional y laboral. Estoy muy contenta de poder trabajar en esto y de involucrarme con todo lo que tenga que ver con la imagen, la moda y el diseño.

¿Y mientras cursabas la carrera, siguió cambiando tu mirada sobre la moda? ¿Qué pensás ahora?

Cambió un montón, sobretodo estudiando lo que es Historia de la Moda porque la ropa que vestimos nos marca muchos acontecimientos tanto sociales, culturales, económicos del mundo. Entonces ahí empecé a preguntarme “¿qué parte es la frívola de la indumentaria?”.

Vos ves una película y, si prestás atención a la indumentaria, podés darte cuenta de qué año es o al menos te hacés una idea. Entonces me parece que la indumentaria acompaña a la historia, acompaña a cada cosita que sucedió, desde siempre hasta hoy.

Y por el otro lado, uno por ahí piensa “No, la ropa no importa”, pero, en realidad, uno no va de cualquier manera a un velorio, a un casamiento, a un cumpleaños, por ejemplo. Incluso siempre tomamos cariño por alguna prenda en especial.

Entonces elijo quedarme con esa parte, que es la más linda y es la más interesante. Después la frivolidad está y va a seguir estando. Sobre todo en las pasarelas, la flacura de las modelos. Es muy ficticio ese mundo que se arma, muy raro y frío, pero hasta llegar ahí, tenemos todo un proceso anterior que me parece que que voltea a esto de la frivolidad.

 ¿Y cómo definirías la moda?

Definir la moda… Siempre digo ‘M’ con ‘Moda de Movimiento’, porque nunca se queda quieta, va cambiando continuamente, vuelve para atrás, va para adelante. ‘Movimiento’ por esto de que vuelve y va, pero también es cambio cultural… Siempre está renaciendo, tanto desde la tipología como desde la morfología de la indumentaria en sí. Entonces, para mí, la moda es un fenómeno social de movimiento.

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¿Y cómo se te ocurrió comenzar con las carteras?

Por mi tía Betty (85). Allá por el 2011, me comentó que estaba haciendo un curso de carteras. Se compró su máquina, sus cuerinas, hacía la moldería, cortaba, cosía y terminaba su cartera. Después de eso, hacía una reunión de té con sus amigas y se las vendía.

Ella me enseñó todo lo que sé de moldería de carteras, de costura. En ese momento, todas las mañanas me iba a su casa y a la tarde cursaba. Compartíamos de todo.

Gracias a ella comencé con mi marca en el 2012 que se llama Aitana Bags. Primero con bolsos de tela y después con carteras.

¿Por qué “Aitana”?

Aitana significa “de nuestras raíces”. Es un poco una alusión a ella, a mi familia. Siempre me gustó la frase “echar raíces para volar”, es decir, echar raíces como aferrarse a lo básico, a lo que uno mamó de chico, a su familia, a su moral, a su ética; para no olvidarnos de dónde venimos.

Cuando uno está bien agarrado, puede lanzarse a volar, porque total, si se pierde, sabe a dónde volver. Ese concepto está en Aitana: soñar, todo el tiempo soñar.

La enseñanza que Betty me dejó fue muy importante para mí. Y lo más grande que me enseñó fue la perseverancia, las ganas de vivir y la alegría con la que ella se despertaba todos los días para enseñarme a coser.

19702329_10155568524873216_3965064007314837229_n.jpgEstás dando clases, ¿de qué van las charlas que estás dando?

La próxima charla de asesoría que voy a estar dando es el viernes 21 de julio de 17 a 19 hs en BS Beauty Studio y se llama Historia de la Indumentaria y el Maquillaje. Ahí vemos maquillajes de cada década y lo refrescamos también con algunas películas para que todo sea más visual.  La idea es encontrar tu década y tratar de ponerle al hoy, un poquito de esa etapa. De jugar  y decir “yo viviría en la década del 20 porque me encantan esos vestidos”. Y es interesante porque es historia y porque la indumentaria nos cuenta lo que pasó en el mundo.

 

¿Cómo se te ocurre lanzar tu propia Expo de diseño?

Surge hace 3 o 4 años atrás. Estaba con Aitana recién empezando. Y mi mamá siempre me decía “vos tenés que organizar las ferias”. Pero yo no lo veía posible. Hasta que dejé de trabajar en relación de dependencia para dedicarme de lleno a lo mío y empecé a ver que en La Plata se había perdido lo que es el diseño de autor. Lo que sucedió es que con el tiempo, las ferias fueron dando lugar a otros expositores que no diseñan, sino que compran y venden. Entonces yo tenía el deseo de ofrecerle al diseñador un espacio donde sentirse cómodo y en donde su trabajo pueda ser valorado. Y buscar un público que valore más el diseño, que un objeto comprado. El trabajo del diseñador lleva meses, trabajo de inspiración, ir a los talleres, comprar materiales, ensayo y error, energía y la producción realmente lleva a un desgaste y es un agregado de valor que esta bueno que la gente lo vea y lo valore.

¿Cómo llegás a concretar ese proyecto?

Tengo un amigo que se llama Martín Rubeo, que iba conmigo a inglés. Él trabaja en Mute como encargado. Y un día le llevé la propuesta y decidimos hacer algo diferente, entonces surgió la “Anti Feria”. La idea es hacer algo único en la ciudad, que sea súper dinámico e interactivo e invitar a las marcas sólo de diseño a que armen sus stands con vidriera y luces, que haya cocktails de autor. Además, va a haber stands interactivos: maquilladoras que van a estar haciendo sociales ante el público, body painting en vivo, nail art con clases en vivo para aprender a hacer arte en las uñas. Va a estar Mabel Domínguez, que es diseñadora de alta costura y va a hacer una ambientación de lo que es la noche de los 15 años para que las chicas puedan ver cómo va a ser, cómo las van a peinar. Eugenia Larrivey va a hacer ilustración de moda en vivo y va a tocar Manchester, que es una banda de covers British Pop. Y al final vamos a hacer un cierre con todos los diseñadores.

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¿Y por qué le llaman “anti-feria”?

Surgió de un chiste entre nosotros. En realidad, es como hacer la contraposición a la feria convencional y transformarlo en un evento. Feria es como “voy, tiro arriba de una mesa lo que tengo, destapo el mate, y hay una mezcla de calidades, hay diseñadores y otros que compran y venden.

En Mute Design se va a armar un ambiente para que sea más un evento de moda donde los diseñadores puedan mostrar y vender sus productos. Por eso el slogan es “Mute Design: el evento que desafía a todas las ferias convencionales”, que fue el que decidimos con Martín.

¿La Plata es una ciudad que se interesa por la moda?

La moda en la ciudad… me agarro la cabeza ¡literal! (risas). La veo muy contenida. Me pasa que yo amo las capelinas. Me quiero poner una y a mi mamá le da vergüenza salir conmigo porque la gente te mira raro por la calle. La plata está muy uniformada todavía. Vos te vas a Capital con la capelina y estás cómodo y a tu madre no le da vergüenza (risas).

A lo que voy, es que a los platenses todavía les falta un poquito de “volverse locos”, de “me pongo lo que quiero y estoy cómodo”. A la moda, pero sin tanto uniforme. Todas nos vestimos igual. Cuando vas a un bar a bailar están todas con pantalón engomado, oxford o chupín; top negro, rojo, blanco o mostaza y la campera de cuero negra. Ojo, ¡no le vayamos a errar! (risas). Entonces ese es el uniforme al que me refiero. Y pasa tanto de noche como de día. A La Plata le falta salir de eso.

¿Y qué crees que falta para dar ese salto?

La mujer platense, si bien sigue el uniforme, está re contra interesada en la moda. Es una mujer que consume marca, revista, blog, moda y diseño. Para los diseñadores y marcas, es la clienta perfecta. Y así todo, no termina de salir.

Para salir a la calle y dar ese salto, una tiene que estar segura de sí misma. Y en La Plata se ve mucha inseguridad porque lo que veo de afuera como diseñadora. Salís a la calle o vas a un bar y te miran raro. Yo creo que se pone en juego mucho la mirada del otro que condiciona. Lo fundamental es estar segura de mí y conocerme bien. Con un empujón salimos porque el interés por la moda está.

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¿Desde tus clases ayudás a dar ese “empujón”?

Creo que mis clases de asesoría se tratan de eso: de estar segura y conocer tu cuerpo para después encontrar tu estilo y seguir siendo vos misma, sentirte cómoda. Eso es lo que quiero buscar. Después, quizás encontrás tu estilo y es el uniforme platense; pero si uno va seguro, todo lo demás te lo llevás puesto. Hay una frase de Coco Chanel que dice “vestite como si fueses a encontrarte con tu ex, tu peor enemiga o el amor de tu vida”. Es muy cierto (risas)… Hay que vestirse para conseguir lo que uno quiere. De eso se trata.

Después existen reglas básicas. Hay una delgada línea entre lo vulgar y lo elegante, y eso es lo que yo quiero marcar desde un punto de vista muy personal, porque también doy mi opinión.  Pero todo lo demás es super teórico y sacado de libro. Las clases son dinámicas, divertidas, con gráficas, frases. Doy material para que trabajen y la idea es que sea como un juego. Se van muy contentas.

Hablamos bastante de las mujeres. Pero, ¿cómo ves la moda en el hombre?

En general, están cada vez más interesados por la moda y lo veo muy positivo. Yo creo que ya no hay hombre “metro”, como se le llama. Se preocupan por su imagen, por vestirse bien. Porque la ropa está hecha para eso, para vestirse. Brindo por el hombre que se arregla y por el hombre al que le gusta la moda.

¿Qué proyectos tenés a futuro?

Mis proyectos tienen que ver con Aitana. Desde hacer un showroom hasta expandirlo y tener un gran local o atelier. Si bien ya tengo billeteras, neceseres, llaveros; quiero incursionar en indumentaria, calzado, ropa interior, perfumes, ropa de cama y hasta vestidos que se puedan hacer a medida. Además, tener sala o living de té con libros y revistas de moda con vistas al atelier. Sea en La Plata y/o Capital.

Y si me voy más lejos, de acá a diez años me imagino en las grandes pasarelas, en la Semana de la Moda, y mi sueño es que sea en París. Si vamos a soñar, ¡soñemos grande!

¿Desde dónde podemos acceder a tu marca?

Por ahora realizo solamente venta online. La marca se llama Aitana Bags y está en Facebook e Instagram. También se pueden comunicar a mi celular que es (221) 3585731. Y además, realizo venta por tienda nube que es www.aitanastore.com, ahí se puede comprar con tarjeta hasta en 12 cuotas. O pueden escribir al mail para recibir el catálogo mayorista y minorista, que es: aitanabags@gmail.com

Web Oficial Aitana Bags

Facebook Aitana Bags

Instagram Aitana Bags

Mute Design (evento)

Círculo de niñas y niños antiprincesas y antihéroes

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Beatriz Faraoni, fundadora de El Garaje

Beatriz Faraoni, es Profesora en Letras. La mayor parte de su vida estuvo vinculada a la docencia en escuelas secundarias, y durante los últimos 13 años fue vicedirectora del Estrada. En el año 2015 se jubiló y dio origen a El Garaje, que literalmente es el garaje de su casa en City Bell.

Este local, que está emplazado en plena calle Cantilo, reúne las obras de diversos artistas y artesanos, en su mayoría locales, que con sus objetos dan vida al lugar.

Por su parte, esta amante de la literatura y poseedora de una enorme biblioteca, también presta sus libros para que circulen y para compartir, con todos aquellos que lo deseen, su mundo.

Si bien desde la literatura siempre buscó conectarse con el tema de la educación en igualdad, el año pasado logró darle un lugar a esta deuda pendiente. Así fue como nació el taller que, en esta oportunidad, lleva el nombre Círculo de niñas y niños antiprincesas y antihéroes.

AgendARTE los invita a conocer a esta mujer que, con una gran cuota de amor, construye con los chicos un espacio divertido para reflexionar y atreverse a ir más allá de lo socialmente establecido.

¿Cómo surge la idea de trabajar con Antiprincesas y Antihéroes?

Hay una editorial que se llama Chirimbote Bolivia, que es una cooperativa de Capital. Tiene una colección que comenzó siendo Antiprincesas y después incorporaron Antihéroes. Entonces hacen unos libritos donde rescatan la biografía de hombres y mujeres reales que sufrieron, que tuvieron una infancia difícil, a quienes les pasó todo lo mismo que a cualquier ser humano y que, a pesar de eso, persiguieron sus sueños y salieron adelante.

La idea de Antiprincesas es más que nada propositiva, en el sentido de intentar salir de ese modelo que se ve instalado para los chicos de la princesa que cultiva lo externo, que viene de padres reyes, que tiene todo, que no hace nada por sí misma y que lo único que hace es esperar que venga el príncipe, la salve y la lleve a una vida que también es un aburrimiento enorme (risas). Últimamente, ya hay algunas princesas que vienen rompiendo un poco esos moldes. Podríamos hablar de Mulán, quien definitivamente termina volviendo a ser mujer y todo lo tiene que hacer a escondidas porque la sociedad no lo aprueba. Pero sí, es cierto, se fueron rompiendo algunas cosas.  Igual siguen como extendidas Blancanieves, Cenicienta…

Entonces, un poco los disparadores para estos talleres son estos libritos, que ya están difundidos y muchas maestras los están tomando para trabajarlos.

¿Y cómo los reciben los chicos?

Obviamente, el chico ya viene trabajando esto, porque el padre también tiene una cabeza abierta ante estos temas. Ya no ves tanto que a las nenas le ponen el vestidito de princesa… o a veces sí, pero es insólito como, por ejemplo, hay muchas abuelas que quieren sacarlas de ese esquema.

El año pasado hice un taller con chicos más grandes, de 9, 10, 11 años. Y estuvo muy bueno, muy reflexivo, porque todos los chicos vienen conociendo los libros. Pero tuvo poca difusión. Este año, por primera vez voy a hacer talleres para más chicos y explotó, a comparación del anterior.

¿Y qué crees que influyó en una mayor repercusión del taller?

Creo que tiene que ver con el nombre. De llamarse Taller de Arte, pasé a nombrarlo Círculo de Niños y Niñas Antiprincesas y Antihéroes.

Además, voy subiendo cosas para que los padres se enteren. La idea es que ellos no se queden porque siempre el padre limita al chico. Y yo entiendo que quieran saber lo que voy a decir. Por esto, publico cosas en el evento.

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Colecciones Antiprincesas #1: Frida Kahlo

¿Cuál es el objetivo del taller?

El objetivo es la educación igualitaria. El disparador, son los libros.

Como primera parte del taller, hacemos una charla. Tengo presentado un lugar donde nos sentamos en el piso en círculo, ya partiendo de la idea de que todos somos iguales; no hay atrás, ni adelante, ni puntas, ni nada. Hay una serie de carteles con frases que ellos van leyendo y las vamos interpretando. La idea es que de esas frases, surjan disparadores. Por ejemplo, que los hombres y las mujeres somos diferentes pero no desiguales, que no hay juguetes para niños y niñas, sino que todos podemos jugar con todo. Y a partir de eso se hace una pequeña reflexión.

Mi hija, que es actriz, también participa. Interactúa en el papel de una princesa y mantenemos un diálogo que depara en que ella en realidad quisiera ser otra cosa.

Después leemos fragmentos de los libros y tienen que escribir cosas que van surgiendo respecto al tema, como el color o juego que más les guste. Y después vamos sacando conclusiones. Para finalizar, hay un cierre con una expresión artística en donde ellos tienen que pintar o reflejar algo de todo lo que vivieron.

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Colecciones Antihéroes #2: Eduardo Galeano

¿Y con cuáles son los libros que más salen o más llaman la atención?

Los libros salen desde fines de 2015. Juana Azurduy y Cortázar son los que más se trabajan, generalmente. Ahora también salió El Che Guevara y el de Alfonsina Storni.

El de Gilda, por ejemplo, fue super discutido por los lectores y los autores tuvieron que dar miles de explicaciones. Había salido Frida Kahlo, Juana Azurduy, Violeta Parra y Clarice Lispector y muchos consideraban que Gilda no estaba a la altura. Entonces se explicó que se trabaja para todo nivel social y que la historia de Gilda cuenta que su vida fue a base de esfuerzo, porque ella era una maestra que quería cantar y el marido no quería. Entonces ella rompe con eso. Y es un ícono popular.

Y de Antihéroes, Cortázar y Galeano son los que más salen.

¿Qué duración tiene el taller y cuál es el costo?

El taller dura dos horas, de 15 a 17 y sale $200.

Con cupos limitados, ¿verdad?

Sí, cupos limitados. Yo puedo tener como mucho 14 chicos. En realidad, estaba pensado para 10.

Este año, ¿para qué edades estará destinado?

El año pasado hubo demanda de muchos nenes más chicos, entonces ahora tengo de 6, 7, 8 y 9. Y también me están preguntando por talleres para más chiquitos, así que estoy viendo la posibilidad de armar uno para 4 y 5 años, que tiene que ser mucho más lúdico, con actuación.

¿Y es acá en El Garaje?

Sí, ambiento el living de mi casa con carteles y cosas para pintar y se hace acá.

Estas colecciones no se ven en todas las librerías…

No sé por qué razón, no se venden en todas las librerías. Sólo en algunas puntuales. Calculo que, al ser una cooperativa, no tienen producción tan amplia. Además, tienen que ver con una cuestión muy ideológica que no todo el mundo acepta.

De todas formas, se han difundido muchísimo porque ya las escuelas han empezado a trabajarlos.

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¿La editorial de dónde es?

De acá. En realidad, son una escisión de Sudestada. Hubo una división y ellos constituyen la editorial Chirimbote, a través de una cooperativa.

Ahora, de la editorial también están sacando anticlásicos. El primero es ‘Otra Caperucita Roja’ que es la historia de una Caperucita más real, que actúa más y es más india. Se juntan todas las caperucitas del mundo y deciden cambiar la versión.

 

¿Las cosas que se venden acá en El Garaje son 100% artesanales?

Excepto estos libritos, sí, todo es artesanal. Y son todos artistas y artesanos de La Plata y alrededores. Tengo unos objetos de la artista plástica Mónica Celis, retratos y cuadros. Los bolsos los hace una señora de la zona, también hay cajas y macetas pintadas, unos tiradores, lámparas… Los sahumerios son artesanales, los hace una familia de Quilmes. Y después, lo único que es de afuera son los mates pintados, que los hace una chica de Córdoba. Pero en su mayoría son todos artesanos de acá.  Hay que venir a mirar porque hay una variedad impresionante.

¿Qué proyecto tenés a futuro?

El año pasado hicimos un evento de arte en vivo: venían artistas y pintaban para el público. También hicimos con anterioridad el taller de Antiprincesas y Antihéroes y una exposición de Mónica Celis con todos los objetos. Así que, por ahora, estamos con estos talleres.

Pero a partir del 2 de agosto, voy a hacer un programa en Radio Signo de City Bell, de Cuestión de Géneros. Se va a emitir todos los miércoles de 20 a 21 horas. El objetivo, por supuesto, es la defensa a los derechos de la mujer y acompañar la lucha que están dando ellas en esta rama; pero más que nada la educación igualitaria, apuntar a eso.

¿A qué público va a ir dirigido?

Al que quiera escucharlo (risas). Supongo que será un público eminentemente femenino, ojalá haya masculino, y la idea es que sea constructivo.

Facebook “El Garaje”

 

 

C’est La Vie: “Para nosotros, la vida es eso que sucede acá adentro”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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María Natalia Soulé, fundadora de C’est La Vie

Cuando uno conversa con María Natalia Soulé, no puede menos que entender cómo es que C’est La Vie festeja seis años de historia. Se ve en su mirada y en la emoción con la que nos cuenta su amor por la cultura y lo que ha querido siempre: vivir de ella.

Natalia trabaja en la producción musical hace 16 años y su experiencia y carisma la llevaron a convertirse en un nexo entre el arte y las personas. Junto a su primo, Gera, y a un amigo, David, fundó su propia casa cultural bajo una importante consigna: cómo sería ese lugar ideal al que quisieran asistir.

Finalmente, lo que parecía una utopía se hizo posible y C’est La Vie representa hoy lo que son y la vida que ellos quieren para sí y para el resto del mundo.

AgendARTE tuvo el placer de entrevistar a Natalia, fundadora de un lugar que alberga a decenas de artistas de todos los rincones, que fomenta el trabajo autogestivo y que, constituido como un sitio de culto platense, ofrece siempre nuevas alternativas para cautivarnos. Así se vive, en Cest La Vie:

¿Cómo y cuándo nace este gran proyecto?

C’est La Vie nace hace seis años. Soy la fundadora, en conjunto con dos colegas y amigos: Gera, mi primo, y con David. Ellos fueron quienes abrieron conmigo la primer casa, ubicada en 55 entre 4 y 5. A partir de ahí, siempre fue mutando de gente, de compañía.

En un momento, decidí que rendía más y funcionaba mejor si yo era como la voz cantante, no como una cuestión de mando, ni como jefa. Me puse la casa al hombro, porque para mí es un proyecto muy principal en mi vida, es a lo que me dedico y lo que quiero hacer. Para mis compañeros era algo que estaba bueno sostener, pero no era lo más importante, tenían otras actividades.

Entonces resultaba difícil sostener un espacio como C’est La Vie si todos no íbamos para el mismo lado. Sobre todo por la manera en que  funciona ya que, si bien es un espacio autogestivo al 100%, es un lugar del que vivimos las personas que trabajamos hoy acá.

Hoy tengo colegas con los que trabajo, que están en función de la casa: Mili cocina, Nico trabaja conmigo los fines y atiende la barra, Salvador… gente que está presente y trabaja. Yo me encargo de todo lo que es la construcción de la casa, de la agenda, de que esté en condiciones, de hablar con los músicos, con los managers, de los artistas, de la página, de los flyer… de todo (risas).

¿Qué significa esa frase para vos?

Si ahora lo tuviese que decidir, jamás le pondría este nombre a la casa. Creo que se lo cambiaría, pero es ‘marketineramente’ incorrecto cambiarle el nombre a la mitad, o sea, no sirve. (Risas). Además, ya es una marca registrada.

 

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¿El nombre guarda relación con las cosas que suceden en la casa?

A esta altura un poco sí… Con el crecimiento de la casa sí, pero en su momento era como una frase re muletilla que teníamos con mi primo y con David. Era como: ‘Bueno, C’est La Vie‘… Como ‘así es la vida, qué vamos a hacer’…

Y un día nos preguntamos: ‘¿Cómo queremos que sea la vida?’. Y así empezamos a construir nuestro espacio. Para nosotros un poco la vida es esto que sucede acá adentro. O por lo menos, es lo que nos encantaría que sea en todos lados. Es una utopía total, pero es nuestro granito de arena, es el aporte que podemos hacer al mundo.

Sería un poco el lema de la casa…

Yo creo que sí e intentamos también que lo que elegimos, nos represente. A veces me llegan un montón de propuestas y uno tiene que analizar si es lo que quiere comunicar al mundo o no. Intentamos elegircon amor. Lo que pasa acá adentro, es lo que nosotros queremos decir para afuera. Es nuestra identidad, nuestra imagen, lo que somos.

 ¿Y cómo llegás a la idea de tener una casa?

Yo trabajo en producción hace 16 años. Hace un tiempo, laburaba para una productora re grande hasta que sentí que se había cerrado una etapa. Tenía ganas de ponerme a trabajar en lo mío, tener mi espacio.

En ese momento me ofrecieron un lugar acá en La Plata, que no existe más, para que le arme la agenda. Acepté y empecé ahí. Pero el lugar no reunía las condiciones que a mí me interesaban para ofrecerle a un artista. Tenía que poner la cara y negociar cosas por algo con lo que yo no estaba de acuerdo.

Y una noche en el lugar tocaba una banda y fue terrible porque diluviaba y el lugar se inundaba, tenía ratas…. ¡era un horror! Para mí era una situación re vergonzosa, re fea. Ahí estaba con Gera, mi primo, que estaba trabajando conmigo en la cocina, y David, que es un amigazo que siempre iba, entonces les dije: ‘Chicos, ¿y si ponemos nuestro lugar?’.

Y todos juntamos los ahorros que teníamos, buscamos un espacio, y lo que pensamos al abrir C’est La Vie fue: cómo queríamos que fuera ese lugar ideal al que queríamos asistir. O sea, ponernos del lado del espectador y pensar qué era lo que queríamos ver, cómo queríamos que nos trataran, qué comodidades tenía que tener el espacio…

¿Como espectadora sentías que había fallas en ese sentido?

Si vos me lo preguntás ahora, te digo que no. Hay un montón de lugares alternativos y emergentes alucinantes que trabajan un montón dentro de la cultura platense, que son necesarios y que funcionan. Pero hace seis años, no había muchas alternativas.

La realidad es que los espacios alternativos de hoy en día son nuevos, no tienen más de dos o tres años. Los que siguen… porque sostener un espacio autogestivo es muy difícil, hay que encontrar siempre la manera, las herramientas para trabajar.

No cualquier lugar puede sostener seis años de historia…

Sí, totalmente, y lo reconozco. Y menos sin un apoyo gubernamental o de afuera. Nosotros acá alquilamos, no es nuestro. Todo lo que hacemos es a pulmón, trabajando, no tenemos ingresos de otros lugares, ni otros trabajos que sustenten el espacio en sí.

 

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¿Por qué se muda C’est La Vie?

Porque la otra era una casona antigua, enorme, hermosa pero muy cara y no tan funcional como ésta: tenía muchas habitaciones, pero el espacio para tocar era pequeño.

Habíamos llegado a un techo, no teníamos más posibilidades de crecer… Renovar el contrato ahí era una pérdida de todo. Teníamos que irnos.

Hoy vos podés ver el escenario de distintos puntos, entonces entra mucha gente y funciona.

¿Qué tipo de actividades se desarrollan en C’est La Vie, qué tipo de espectáculos?

Fue mutando un poco, supongo que como lo fue haciendo la casa. A mí me gusta producir música y es como un morbo de siempre estar buscando qué hay de nuevo, qué sonido hay, quién toca, a dónde se escucha qué cosa. Entonces siempre la idea de tener un espacio fue para traer música en vivo, de nuestra ciudad y de todos los lugares del mundo; que es lo que intentamos y sucede, por suerte.

En su momento, en la otra casa era imperioso porque no había tantos lugares donde sucedan otras disciplinas, entonces teníamos más de 20 talleres: danza, plástica, teatro, teatro para niños, escultura, fotografía… de todo. Nos llevaba un montón de tiempo porque era eso, más fechas de eventos, más la barra y la cocina, más estar ahí… vivíamos ahí.

Cuando mudamos el espacio a acá, decidimos tener menos cantidad de talleres. Y desde hace un año y medio, todo lo que es formato taller quedó medio excluido por una cuestión de tiempos y organización. Ahora hay algunos, pero son intensivos: de un día, de un fin de semana, o una jornada de trabajo… entonces a todos nos rinde mejor, nos funciona. Y después, música en vivo, eventos culinarios, tenemos cocina de autor todos los fines de semana, también muestras de arte. Recién ahora reinauguramos la sala, pusimos los barrales de exposición y empezamos a tener expos.

 ¿En qué se diferencia C’est La Viede otras casas culturales?

Yo creo que lo que más la diferencia es en el tiempo de existencia, y eso habla de un trabajo.

En cuanto a las actividades, sí creo que C’est La Vie ha logrado posicionarse dentro de un lugar, al menos musicalmente, que se asemeja más a los teatros de acá y a las salas, que a un espacio cultural en donde van a tocar solamente artistas emergentes o del under. Nosotros desarrollamos algunas actividades culturales que jamás esperamos que sucedan. Como por ejemplo, que toque Rubén de Café Tacuba o Joselo Rangel de la misma banda, que presentó su libro. O hacer el homenaje a Spinetta, que se hace en 21 espacios de todo el país y nos invitaron a participar porque nos eligieron.

Pero creo que lo que nos diferencia es ir trabajando siempre para continuar y no cerrar las puertas.

Todo eso posicionó a C’est La Vie como en un lugar de culto. Nos escribe gente de todos lados, hemos visto crecer a artistas de gran categoría como Mariana Baraj. Y es por el boca en boca también, porque sucede que nos conocen o les gusta venir.

 

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Contanos del homenaje al Flaco, de qué se trata…

Es un evento muy importante y no solo porque sea el homenaje a Spinetta en sí mismo, como nuestro gran referente musical. Yo lo amo profundamente, es uno de mis músicos favoritos. Pero, más allá de eso, es importante porque él antes de morir empezó una lucha y una campaña con la gente de Conduciendo a Conciencia después de la tragedia de Santa Fe en la que murieron muchos chicos, compañeros de colegio de su hija Vera. Ella no había viajado… Entonces a partir de ahí, El Flaco comenzó a trabajar con ellos en absolutamente todas las movidas que hizo la ONG y en la idea de comunicar campañas de educación vial.

Después de su muerte, se utilizó un poco su nombre. Había un slogan inscripto en unas remeras que habla de eso: “Todos fuimos. Todos somos. Todos podemos ser”.

Desde ahí, se empezó a hacer un evento para seguir trasladando su palabra a todo el país. Se hace en toda la Argentina, en diferentes espacios culturales, grandes y pequeños, que proponen una actividad.

Este año es el 9 de agosto a las 19 hs en 21 puntos de todo el país. Será la tercera vez que participamos y vamos a tener como diez músicos interpretando sus temas. Viene mucha gente y todo lo que se recauda se dona a alguna entidad. Nosotros trabajamos para La Casa de la Cultura de la Calle, y siempre la entrada es algo que se necesita. El año pasado, por ejemplo, fueron blocks de hojas blancas. Todo lo que se hace ese día es para donar.

¿Cómo viven el tema de la censura de espacios?

Tengo que decir la verdad, y cada vez que lo digo toco madera, a nosotros nunca nos cayó la Municipalidad y somos un espacio que trabaja a puertas abiertas, salimos en los medios tenemos nuestro Facebook y publicamos nuestros eventos. Por supuesto que siempre intentamos trabajar prolijamente y sobretodo, tener buen trato y amor con el barrio que para mí es un muy necesario.

La realidad es que cada vez que nos enteramos que cierran un espacio, siempre intentamos preguntar antes de omitir alguna opinión, de dónde proviene eso que sucede. A veces, uno dice: ´Qué bajón, clausuraron tal lugar´ y después te das cuenta que había 500 personas adentro y no tenían ningún matafuego. No cuidar a la gente no es una opción si uno tiene un espacio. Pero la verdad es que cada vez que nos enteramos de que cierran un lugar para nosotros es un bajón.

¿Ustedes están dentro de la Red de Centros Culturales?

Sí, trabajamos un poco con la red. Somos de los pocos espacios que abrimos ya siendo una Asociación Civil, hace muchos años. Y por ahora hay una ordenanza que se está gestando, pero todavía no se está aplicando.

La realidad es que, no existen políticas culturales aplicadas a los espacios culturales pequeños, entonces es lo que estamos pidiendo todo el tiempo, que eso se regularice.

Contabas que de a poco, fueron surgiendo más espacios alternativos y emergentes. ¿Cuál es tu visión acerca de la movida cultural que hay hoy en la ciudad?

Yo voy a morir de positivismo (risas). Creo que la cultura platense es extremadamente rica. Estuve dos meses en Europa, a lo que llaman el primer mundo, y no vi nada parecido a lo que sucede acá y eso para mí es re alentador. Es increíble la cantidad de artistas y posibilidades que alberga esta ciudad. La Plata en sí misma es alucinante, funciona y es un gran motor donde la gente se junta y todo el tiempo está haciendo cosas. A donde vayas hay gente trabajando en función del arte. Eso es maravilloso.

Después  hay que encontrar las herramientas para llevar adelante el trabajo de cada uno. Trabajar dentro de la autogestión no es fácil pero porque uno también es su propio jefe. Pero yo confío plenamente que es la manera más genuina y amorosa de hacer cualquier cosa. Hoy no se está invirtiendo mucho a nivel cultural porque tiene otras necesidades. Pero si encontrás la manera, la gente también necesita que existan otras cosas que no sea ir de la casa al trabajo y prender la tele.

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Ph: Cristian Ariel Pereda

C’est La Viecumple 6 años, ¿qué va a pasar el 8 de julio?

Cumplimos 6 años. ¡Un montón! (risas).

Decidimos armar una feria de productores platenses autogestivos, así que va a estar durante toda la tarde. Después viene siempre Magda Pasquali, que es una amiga pastelera que es una bestia total, a trabajar toda la tarde. Y musicaliza Martín Graziano, un periodista groso. Expone Leticia Barbeito y más a la noche musicaliza Colectivo de Vinilos R.P.M. y van a tocar Los Amorosos y Sofía Viola. Todo esto a partir de las 16 hs hasta que termine.

 ¿Qué proyectás para C’est La Vie?

Yo me lo pregunto todo el tiempo…La realidad es que hace re poquito remodelamos la sala. Siempre la idea es darle mejor calidad en todo sentido, tanto a nivel sonido como a nivel artístico. Mi proyecto es que crezca y trabajo para que eso sea así. Por ahora, es que siga y que crezca, se multiplique y que otros lugares también puedan agarrar la experiencia y saber que se puede trabajar de esto, si uno quiere. ¡Funciona! (risas).

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