“Tioco es producto de ese caos, de ese ‘tocar juntos’ y de esa dirección que va eligiendo el grupo”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Joaquín Pérez: saxo, tenor y voz en Tioco. PH: Eva Lanús

Tioco: del lunfardo criollo “duro”. Desde la cosmovisión de sus integrantes, “contundente”, “pesado”, “algo que te empuja y que te mueve”.

Bajo ese nombre, nacía hace 8 años en la ciudad de La Plata, una big band de afrojazz brasilatino. Y si bien nunca hubo un proyecto prediseñado, las circunstancias posibilitaron hacerle honor a su nombre, de la mano de una potencia sonora que fue evolucionando con el tiempo y que hoy lleva a Tioco a pisar fuerte, en una ciudad que siempre le posibilitó un lugar para mostrarse.

Tras un pasaje de música instrumental hacia una verdadera fiesta de baile y canto colectivo, Tioco vive cada uno de sus presentaciones como un show único e inigualable, en el que se juegan nuevas sonoridades y experiencias rítmicas, y donde inevitablemente se sienten vibrar los cuerpos de sus espectadores.

Desde AgendArte hablamos con Joaquín Pérez, uno de sus integrantes, que nos contó  del alto contenido humano que mantiene vivo el proyecto, sus próximas fechas, la escena platense y el presente de una banda que invita a ser parte de nuevas experiencias para explorar con todos los sentidos, en un recorrido por las diversas músicas populares de nuestro continente.

¿Cómo nace Tioco?

La banda nació hace 8 años, aproximadamente. A lo largo de ese tiempo hubo diferentes formaciones, por eso es una banda por la que ha transitado mucha gente. De hecho, yo no estoy desde el inicio.

¿De qué se trata? ¿Cómo la definirías?

Es una banda que tiene un cierto recorrido en la ciudad de La Plata y que empezó con un formato más bien instrumental, haciendo música afro-brasilera, jazz latino… Y que se fue convirtiendo cada vez más en una banda con la cual la gente baila.

Es decir, en principio era una banda de música instrumental concebida para ser escuchada, y después la gente fue tomándola como banda de baile.

Y ahora ya no es solo instrumental…

No, el formato de la banda es mucha percusión, vientos y voces. En general, voces colectivas. Ese es el formato de sonido; más guitarra, bajo, batería y teclados. Tiene 12 músicos, en este momento.

Siempre fue una banda que tuvo mucha potencia sonora, y quizás es eso también lo que invita a bailar: la cuestión del ritmo, de lo afro-latinoamericano, de los estilos que son bailables, porque también abordamos cumbia colombiana, samba, reggae… Incluso, a veces fusionamos algunos de estos ritmos, y otras hacemos un guiño hacia la salsa y la música centroamericana… Es decir, vamos transitando todas estas sonoridades y formas rítmicas de baile, como así también el funk y el disco, que son ritmos más urbanos.

Van pasando por muchísimos estilos…

Sí, es una banda ecléctica en cuanto al estilo.

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Tioco en Estación Provincial

Y qué pasa con las letras, ¿qué es lo que cantan, lo que aparece en la voz?

Antes de entrar con las letras, hay algo con los temas. Tioco es una banda que tiene música prestada. No hacemos covers, pero son versiones de músicas que se van cambiando y modificando tanto, que terminan siendo otros temas, porque casi no son reconocibles. Muchas veces aparecen medley o varios temas pegados, e incluso partes de temas adentro de otros, y letras nuevas en lugares en donde no había voz cantada o donde solo eran temas instrumentales…

En general, está pensado con la idea de jugar con la transformación de una música que se toca durante mucho tiempo.

Con las letras pasa lo mismo: por ahí, uno propone un canto en donde los otros lo aceptan, lo copian y lo incorporan como una música que ya estaba, que antes no tenía ese canto.

Y este tema del canto, ¿está relacionado al canto en una murga? Porque tal vez remite un poco a eso…

El canto en Tioco es un canto colectivo, de grupo. Es un canto no solista que remite a un montón de géneros y estilos de la música latinoamericana que tienen esta cantidad de voces.

¿Y qué significado tiene Tioco?

Proviene del lunfardo criollo y quiere decir “duro”. Nosotros lo tomamos como algo contundente, pesado, algo que te empuja y que te mueve…

En general, los géneros tocados por Tioco son estilos de música que tienen como una potencia que va un poquito más allá de lo que uno esperaría como sano para sus oídos (risas). Pero lo que pasa es que son músicas que provienen de tocar en la calle entonces, en general, tienen esa potencia un poco extra, que inclusive impacta, pero que te lleva a mover.

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Es difícil que un proyecto musical perdure tantos años… Para vos como músico, ¿cuál es la clave para que eso ocurra?

En general, este tipo de bandas grandes son muy difíciles de sostener en el tiempo, porque es complicado hasta pautar un ensayo. Pero si perdura es porque hay algo… La pregunta sería entonces, ¿por qué perdura? Quizás porque también hay algo valioso que hace eso pase y que muchos de los que estamos hace tiempo, la extendamos.

¿Y qué crees que es lo valioso?

Creo que es una banda que tiene una propuesta bastante original. Si bien no era algo que se buscaba inicialmente, lo termina siendo porque naturalmente el hecho de estar tocando, de perdurar en el tiempo y de insistir con el proyecto hizo que esa propuesta artística adquiera vida propia con una clara dirección.

Y Tioco es producto de ese caos, de ese “tocar juntos” y de esa dirección que va eligiendo el grupo por sí mismo, más allá de quiénes lo integramos. Sin la necesidad de una propuesta previa, es algo que fue creciendo y evolucionando orgánicamente, y que se cristalizó en esto que es ahora.

Por eso hacemos una función ecléctica de estilos, en la cual no hay una búsqueda del llegar a ser ortodoxos, respectar el estilo en su máxima pureza. No son estilos puros, son estilos mezclados.

¿Tocan en eventos privados?

Sí, hubo gente fanática de la banda que nos ha llevado a tocar en su fiesta de casamiento, de cumpleaños y otros eventos sociales.

Ahora estamos tocando más en nuestras propias fechas. Pero si surgen propuestas, son bienvenidas.

Pablo Quiroga, percusionista de Tioco, contaba en una entrevista que cada show para ustedes es distinto, ¿por qué lo sienten así?

Porque no es una banda que es solo para ser escuchada, sino que es para vivir esa experiencia de baile, de sonido, de moverse, de escuchar, de ver, de tocar. Y las presentaciones, porque ni siquiera son shows, son diferentes, porque no los hacemos nosotros solos, la gente participa. Y es en esa participación, en ese baile y en ese hacer; que la fecha se construye. Inclusive modificando lo que nosotros tocamos.

Muchas veces promocionamos las fechas como fiestas porque queremos rescatar la idea de la tradición musical que tiene que ver con el carnaval, con la fiesta callejera, con la banda de vientos de las festividades, con las comparsas, de los grupos que alientan a los bailarines del carnaval. Está esa idea de jugar con toda esa estética, de dialogar con eso y que toda la gente se deje llevar y tratar de encontrar el modo de moverse y bailar en esos ritmos…se van jugando todo ese tipo de experiencias. Pero también van cambiando la música.

¿Por qué?

Porque Tioco no hace una situación de concierto en la cual estamos interpretando una obra musical. Es una sensación de fiesta, en la cual estamos tocando música para que la gente lo pueda experimentar en su faceta sonora, visual, táctil y corporal.

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¿Cómo es moverse en la escena platense hoy?

Yo también estoy en Cuchá! Músicos platenses, en donde trabajamos con un montón de grupos difundiendo música de La Plata y haciendo festivales, ciclos, eventos… Y la verdad es que, La Plata es una ciudad que explota en propuestas. Entonces, moverse en la escena platense te lleva necesariamente a tener que tener una propuesta mínimamente novedosa como para que la gente vaya.

Los lugares para tocar están.

¿Tienen discos editados?

Tenemos uno en elaboración. Si bien hay un montón de grabaciones en vivo, Tioco no tiene al día de hoy una grabación en estudio. En este momento estamos haciendo la primera como para dejar cristalizado lo que se hizo hasta acá y un poco también las ganas de darle un cierre a algo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo.

¿Cuál es la próxima fecha?

El sábado 11 de noviembre vamos a estar en el vagón de Estación Provincial. Se va a promocionar como fiesta, después de la matinee y previa que hicimos en octubre. Es la segunda parte.

También en noviembre tenemos otra fecha en el Olga Vázquez con fecha a confirmar  y el sábado 9 de diciembre en La Mulata Bar.

¿Qué mirada tenés sobre la música hoy?

Es una forma de vida. Algo que hace la gente para poder bailar, imaginar el sonido y compartirlo. Es una manera de compartir el tiempo y una forma de estar juntos en el tiempo y de movernos, de tocar, de hacer sonar y de compartir. Creo que no es algo que está hecho para escuchar y nada más. Me gusta poder trascender la idea de obra de arte musical y pensar más en que es una manera de hacer juntos el sonido, de tocar, de sonorizar la propia vida. Es parte esencial de nuestra vida.

¿Y qué es la música para Tioco?

Creo que en Tioco pasa un poco esto, porque es una banda en la cual el contenido humano y el hacer música con amigos es muy importante. No hay un proyecto totalmente prediseñado sino que es algo que va mutando constantemente. Es una banda que ensaya todas las semanas y siempre fue así, cosa que la lleva más al ámbito del modo de hacer del rock.  20840627_1637880389569261_7158506601091666967_n.jpg

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“El discurso del arte no está alejado, sino que la sociedad le tiene un respeto que la termina perjudicando”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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(De izq a der) Lucía Mariana Fioritti, Cristian Torres y María Belén Nieto Martínez conforman la productora Impares

Numerosas son las expresiones artísticas. Nos atrevemos a opinar de cine, de música, de teatro… pero algo extraño y diferente sucede con la plástica. Tal vez, un excesivo respeto que nos impide siquiera esbozar una apreciación. Esto mismo fue lo que percibió la gente de Impares, y lo que los llevó a fundar su propia productora de eventos de artes plásticas en la ciudad de La Plata, dedicada a la difusión de artistas jóvenes, venta de obras y convocatoria de nuevos públicos. La premisa era clara: desdibujar las fronteras socialmente impuestas respecto a los circuitos artísticos para pasar a ser el nexo entre el artista, la obra y el público.

Así, con mucha dedicación y empeño, y con la firme convicción de que la ciudad es portadora de un gran movimiento cultural y está llena de talento joven, estos tres profesionales impulsan nuevas experiencias y formas de contacto en torno a la plástica frente a la masiva producción y difusión de otras áreas artísticas que han ganado terreno en el último tiempo.

Mañana, Impares nos invitará a conocer la vida y obra de la cantautora y pintora Violeta Parra, en el marco del “Violetazo”, un homenaje organizado por Estación Provincial (17 y 71). Allí se expondrán obras de la autoría de esta artista, como así también, una muestra colectiva dedicada a ella que irá acompañada por su música, en reversiones interpretadas por el  dúo Intralmas.

Desde AgendArte conversamos con los fundadores, María Belén Nieto Martínez, Lucía Mariana Fioriti y Cristian Torres, quienes nos contaron detalles de su trabajo, nos compartieron sus proyectos y nos dieron su mirada actual sobre el arte.

¿Por qué Impares y cómo nace la idea de crearlo?

Belén: Impares es porque somos tres y porque siempre trabajamos así. Nunca vas a ir a una muestra donde haya 14 artistas. Y si no, sumamos uno (risas).

Lucía: Belén estaba trabajando con su tesis, investigando el under musical, pero en un momento su cabeza le hizo un clic y se empezó a preguntar qué sucedía con la plástica. Entonces, nos convocó a Cristian y a mí y acá estamos. 

Belén: Me despertó la curiosidad de hacer algo diferente. En la música también venía trabajando con lo que era el concepto de alternatividad.

Cristian: Impares surge de una necesidad. El arte es una forma de expresión y un canal de evacuación, pero es difícil cuando se relaciona con un contexto socio económico y cultural que atenta contra la producción, contra lo que uno quiere hacer y mostrar. Desde Impares lo que se quiere hacer es generar esa posibilidad que por ahí no está.

¿Qué veían en el área de las artes plásticas?

B: Veía vacantes. En La Plata hay muchísimo periodismo musical, explota; pero en lo que refiere a las artes plásticas, es un área cultural que no está cubierta o, si está cubierta es en un ámbito muy acotado. Hay algunas galerías, pero no son tan fuertes y, de hecho, han cerrado varias.

Entonces, nuestra intención es acercar el arte visual al público, para que no tenga la necesidad de entrar a una galería, es decir, a un espacio específico donde se exponen y venden obras, porque mucha gente les tiene cierto respeto. Además, en mi investigación me empecé a preguntar por qué siempre tiene que estar en una galería y no en otros ámbitos… A partir de eso, nuestro objetivo fue sacar el arte, correrlo de su circuito tradicional y cotidiano.

L: Además, las galerías de la ciudad no funcionan como en Capital. Allá se mueven más como un local de venta al público, en cambio acá pasan dos cosas: en primer lugar, hace muy pocos años que existen; y en segundo, están muy orientadas y el público que manejan es el del arte. Entonces es como un circuito muy cerrado donde la gente normalmente no accede. 

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Además, acá en La Plata no hay tantas, ¿no?

L: Últimamente se incrementaron, pero no son locales abiertos que te podés encontrar caminando por el centro.

B: Tuvimos una experiencia particular cuando hicimos una Feria de Arte en la Estación Provincial. La gente no solo no entra, sino que hay cierto público que pasa ‘corriendo’ porque está instaurada esa concepción de que tenés que tener un saber previo muy grande para poder observar un cuadro. Lo que decimos siempre es que eso se construye viendo, leyendo, consumiéndolo e investigándolo, y sobretodo, preguntando. Esa  es la posibilidad que dan las inauguraciones y los lugares “no formales” en los que trabajamos: el hecho de que los artistas estén ahí y vos puedas acercarte y conversar, saber qué le sirvió de inspiración, qué técnicas utilizo, etc. Ese es un canal de comunicación importantísimo para difundir y compartir el saber. El discurso del arte no está alejado de la sociedad, sino que esta le tiene un sumo respeto que la termina perjudicando.

L: En realidad, si vos escuchás una canción o mirás un dibujo, podés decir ‘me gusta’ o ‘no me gusta’. Es decir, la parte emotiva funciona de la misma manera.

B: Nuestra idea es que haya movimiento permanente y por fuera de los círculos cerrados de arte. 

Ese es su objetivo principal…

B: Hay dos objetivos. Por un lado, hay un fin social que tiene que ver con esto de facilitar el consumo y difundir; poder instalarlo en otros ámbitos. Por ejemplo: en la cervecería, la gente va, inevitablemente lo ve y pregunta.

L: Además, la gente se sorprende de que estén en venta. Es rarísimo. 

B: Y despuéshay otro fin comercial que es que nos gustaría poder trabajar de esto, porque el servicio se cobra. La pata autogestiva es la que más funciona hasta el momento, porque hará un año que arrancamos a escribir un proyecto, a laburar. Y tenemos ese objetivo personal de poder aplicar nuestras profesiones a este proyecto que es un poco multidisciplinario.

¿Desde dónde se genera el contacto con los artistas?

B: Desde la necesidad existente respecto a lo que ofrecemos. Hay muchísimas productoras de música, pero de arte no

L: Además, y esto lo digo desde mi lugar de artista plástica, si vos no te sentís identificado con alguna de las galerías o de las formas de trabajar de esos lugares, o no tenés un grupo autogestivo donde podés hacer cosas, te sentís perdido, sin un espacio donde mostrar.

B: Sí, nosotros rescatamos un poco eso también: el arte de caballete y escultura, no trabajamos hasta el momento otra cosa. Quizás a futuro hagamos otras cosas…

La característica de los lugares en los que estamos, tampoco se presta porque hay mucho tránsito, circulación… pero ya estamos planeando cómo resolverlo para poder empezar a exponer esculturas.

¿Cuáles son los requisitos?

B: Lo primero que hay que remarcar es que nunca le cobramos al artista y eso es algo que queremos sostene. Sí pedimos material, preguntamos el objetivo de la muestra, buscamos un lugar… Es decir, gestionamos todo lo que sea necesario y buscamos lo que haga falta.

Si alguien quiere exponer, ¿cómo los puede contactar?

B: Utilizamos mucho el Facebook Nos ha pasado que nos han escrito porque quieren exponer, pero también hemos lanzado convocatorias. Por ejemplo, una señora nos contrató para hacer su muestra de fin de año en un atelier y le vamos a buscar el lugar. Es un trabajo en el que nosotros no intervenimos en lo que se muestra, pero es la parte de servicios que ofrecemos. Y eso salió a partir de que la señora participó de una feria que hicimos.

También tienen su blog, ¿cómo funciona?

B: El blog lo manejo yo porque quería escribir sobre arte. Hasta ahora hice tres entrevistas. Lleva tiempo, son notas largas. Ojalá se complejice para bien y que podamos incluir otro tipo de notas, estaría buenísimo.

En su descripción, ustedes definen estar “dispuestos a romper con la solemnidad e introspección artística”, ¿a qué se refieren?

L: Tiene que ver con la sectarización de la que hablábamos. La gente tiene un alejamiento, no se anima a interactuar. En mi caso, cuando voy a ver una muestra, lo único que quiero cuando veo la pintura es tocarla, pero la gente hace todo lo contrario.

B: Hay una parte de introspección que es sana, que es la que tiene que tener el artista a la hora de crear en su estudio, en su atelier. Hay ciertas tipos de obras con las que trabajamos nosotras, que son de caballete. No pasa con las performance.

L: Sí. Igual hay formas de trabajar colectivamente. Por ejemplo, un escenógrafo puede  trabajar introspectivamente pero pensando en treinta personas más.

B: Exacto, pero yo creo que una cuota de introspección en el artista, puede ser saludable. Después, para que el arte subsista y sea arte, necesita un público, un espectador que lo valore. Sino es una creación que no trasciende.  

22813987_1652486311493308_506461609238820863_nEstán organizando un homenaje a Violeta Parra…

B: Sí, se inaugura el jueves 26 de octubre a las 20 horas en la Estación Provincial. Fue un pedido que nos hicieron desde ahí y estuvimos investigando mucho.

Hay dos muestras en las que estamos participando. Por un lado, se expondrán láminas del catálogo Humana y Divina que pertenecen a la exposición permanente del museo Violeta Parra de Santiago de Chile. Y por otro lado, habrá una muestra colectiva dedicada a ella, con obras de artistas locales. Va a estar musicalizando el dúo Intralmas, interpretando reversiones de Parra y otras músicas latinoamericanas. 

Todo esto se da en el marco del “Violetazo” un mega homenaje a la artista organizado por estación Provincial y que contará con actividades todo el fin de semana.

L: Y el 4 de noviembre, en Cervecería Preta, vamos a inaugurar una muestra de arte textil en donde expondrán Fani Rodríguez Sdrubolini (invitada de Laprida) y Florencia Marchetti.

B: Ambas trabajan con bordado pero tienen características muy distintas. Y va a musicalizar El ataque de los barriletes.

¿Qué planes tienen a futuro? ¿Qué otras cosas piensan para crecer?

B: A mí me gustaría hacer un buen Festival de Artes Visuales, que sirva para popularizar y dar a conocer. Y ahí sí, combinar distintos tipos de trabajos y que haya una sala performance, otra de muestras y se muestre todo lo que se está haciendo en la ciudad en este momento. Así como los festivales que se hacen con otras áreas artísticas, me encantaría hacer algo con las artes visuales.

Y después, tenemos proyectos más pequeños, como para que sea sustentable. Por ejemplo, armar una página web de ventas. Todo proyecto cultural lleva un tiempo de trabajo e inversión, de mostrar y demostrar qué puede hacer y cómo.  Después llegan las propuestas, contrataciones.

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¿Cómo podrían definir el arte, desde sus profesiones y desde lo que hacen en la productora?

L: Para mí es un trabajo. No tengo en la cabeza el romanticismo artístico. Es un lenguaje específico con el cual uno trabaja, si quiere.

B: Yo sí soy un poco más romántica (risas). También lo considero como un lenguaje y una forma de comunicación arcaica, que va cambiando con el tiempo. He trabajado en otras áreas de la comunicación más duras y es totalmente distinto. Para mí, laburar en un ambiente artístico te lleva a conocer otros aspectos de la sociedad, además de los contactos que se dan mientras uno gestiona. Es mucho más nutritivo que otras áreas.

C: A mí, lo que más me mueve es el paradigma de que siempre es el mismo circuito de público, pero también de artistas. Y hay una forma de hacer que uno produzca más o se interese más por el arte; incluso de que el arte alcance distintos rasgos más elevados de calidad, cuando está más en circulación. Y que los artistas se encuentren con otros artistas, suma.

L: De hecho lo vimos en gente que estaba frenada y, desde lo que hicimos hasta ahora, produjeron mucho más y de mejor calidad.

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Payamédicos: “El amor, la alegría y la fantasía pueden ser parte de la realidad hospitalaria”

 

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Ya estaba sentada en la mesa del café, cuando el celular sonó. Era un número desconocido. Más de 10 dígitos. Me detuve un segundo a pensar: si las dificultades con la señal de telefonía convierten en una proeza la posibilidad de contacto diario entre nosotros, ¡qué sería de alguien que llama desde otro planeta!.

El refrito del suerófono era sumamente molesto, pero pude escuchar a Aurelina Cirulina del otro lado. Me explicó que no podía llegar a la entrevista. El transportador se había descompuesto y no había podido salir de Saturno. Me asombró su modo sereno y optimista para asumir el infortunio. En su lugar venía una amiga llamada Julieta Patanchon Trillo, que iba a contarme su historia y yo imaginaba que compartían la misma templanza. Luego entendí que nadie la conocía más…

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Julieta Patanchon Trillo

La muchacha me contó que era una marplatense de 24 años y que había llegado a la ciudad de las diagonales hacía seis con un claro objetivo: estudiar medicina. Hacía cuatro, que había conocido a Aurelina en una visita al hospital de Niños Sor María Ludovica.

Hoy, como hace casi un lustro, Julieta se pone en la piel de Aurelina y junto a otros payamédicos visitan a niños y adultos con una firme premisa: llevar alegría y desdramatizar el ambiente hospitalario.

A través de AgendArte conocimos esta particular y hermosa historia y aquí se las compartimos, con todo el amor que ella nos transmitió al narrarla.

¿Qué son los Payamédicos y cómo nacen?

El payamédico tiene un componente payaso y un componente médico. Lo que busca es desdramatizar las diferentes situaciones en los hospitales y modificar los preconceptos existentes, ya que consideramos que el amor, el humor, la fantasía, la risa y la alegría, pueden ser parte de esa realidad.

Somos personas que nos enamoramos de esta propuesta y de la deontología propia que tiene Payamédicos, por lo que destinamos tiempo, voluntad y amor a esta hermosa causa que se engloba dentro de una organización, que nace en el 2002, en Buenos Aires, de la mano del Dr. José Pellucchi, su fundador y actual director. A partir del 2006, también está en La Plata y actualmente, tras la ampliación, estamos en todo el país y en Chile.

En La Plata, empezamos en el Hospital de Niños Sor María Ludovica y ahora tenemos diferentes sedes.

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¿Cómo se logra esa desdramatización?

Lo hacemos desde el vestuario porque tenemos una chaqueta ‘payasisada’, es decir, intervenida con muchos colores. Tenemos instrumentos médicos ‘payasisados’ como el ‘suerófono’, que es el suero, pero le ponemos números y es un teléfono para hablar con Saturno; el ‘floriscopio’… O sea, uno puede inventar a partir de instrumentos médicos instrumentos divertidos y es la forma de ‘payasizar’ el hospital, de desdramatizar y hacer que todo coexista.

¿Es requisito que todos los payamédicos estudien algo vinculado a la salud?

No, no es un requisito para nada. En mi caso y desde mi experiencia, sí tiene mucho que ver Payamédicos con la medicina y con mi vida, pero es mi caso particular.

¿Cuáles son los requisitos?

Ser mayor de 18 años y haber terminado el secundario. A partir de ahí, te podés anotar para hacer los dos cursos en La Plata. Uno es el de Payateatralidad que es una instancia práctica donde de una forma divertida se aprenden herramientas teatrales, de clown; siempre abordado desde la visión que tiene la organización, desde lo que es un payaso de hospital.

La otra instancia de capacitación se llama Payamedicina, donde se abordan conceptos sobre medicina, psicología, filosofía; la deontología propia de la organización. Está todo bien pensado y tiene múltiples puntos de investigación. Nosotros tenemos nuestra payaética, nuestra payaestética, que es nuestro vestuario basado en una paleta de colores que podemos usar que no representen nada negativo. Por ejemplo, no usamos rojo. Nuestra nariz es naranja y eso nos identifica.

¿Por qué?

De por sí, nosotros no usábamos nada rojo porque remite a la sangre. Y antes usábamos nariz roja, pero se tomó esa decisión de cambiarla para que no tenga ningún tipo de connotación negativa. Además, el naranja es eléctrico, transmite vitalidad. Y es un cambio re lindo, porque por un lado te identifica y por el otro, forma parte de nuestra estética. Usamos colores vivos y vibrantes, nada oscuro ni que pueda remitirte a algo hospitalario. La idea es formar un combo estético y ético perfecto para que todo salga lindo y no haya ningún punto de incomodidad.

¿Cuáles son las diferentes categorías de los Payamédicos?

A las categorías le llamamos dispositivos: está el Payahospital, que es el grupo al cual pertenezco; el Payabayo, que es la unión de Payamédicos con asociaciones de terapias asistidas con caballos; el Payaguau, que acá en La Plata no está; el Payavecinos, que son los que van a barrios… Son varios. Además, tenemos un payateatro y un Payabar.

¿Cada persona crea su payamédico o cómo surge?

Sí, el payamédico es un personaje que creas, que no sos vos. Con el tiempo, lográs un vestuario propio, una voz propia, un carácter propio, un nombre propio.

¿Cuáles son los objetivos de los Payamédicos?

Siempre acompañar a los producientes. Así les llamamos a los pacientes por el hecho de que son ellos quienes producen las intervenciones; sean los mismos niños o los familiares adultos. Vos entrás, te presentás y ellos proponen.

También descontracturar y desdramatizar el ambiente en el que se está viviendo. Poder enseñarle al produciente, a sus familiares, al personal de salud y a los profesionales, que la risa, el humor y la alegría pueden formar parte de ese espacio. La idea es estimular la resiliencia, rescatar del niño su parte sana y que, a partir de ahí, se pueda jugar desde un millón de formas: desde la música, desde el teatro, desde los clowns. También es un modo de catarsis.

Nuestro objetivo principal es contribuir a la salud emocional. Hay una explicación neurobiológica de cómo la alegría puede influir en el cuerpo. No es que eso lo cura todo, pero el buen ánimo es muy importante y se consigue, en parte, a través de la ilusión, la risa, la emoción, la fantasía. Entonces incorporar esto en el hospital es algo muy importante, porque se trata de personas que están vulnerables y darle esa chispa es decirle: ‘¡podés!’.

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¿Por qué catarsis?

La primera acción en una intervención, es el permiso antes de ingresar a la habitación. El nene me puede decir que no y está en todo su derecho. Y me alegra si eso sucede, lo tomo con amor y respeto. La primera herramienta que hace ese nene o adulto a modo de catarsis, es poder elegir.

En los niños, sucede que a veces el papá quiere y a veces el nene no, en ese caso no entramos. Quizás la semana que viene vas y te llaman, o se mantiene en su postura. Pero le estás dando su primera herramienta, que es hacerle saber que tiene todas las capacidades para elegir si quiere o no que entremos. Y eso es un aspecto de la resiliencia y el empoderamiento del paciente. Es maravilloso ver el cambio entre el ‘te acepto’ porque te dejan entrar, y ‘los necesitamos’. Es una relación hermosa.

¿Cómo llegan a los lugares y a las personas? ¿Los buscan o los llaman?

Cuando iniciamos, nos acercamos nosotros al Hospital de Niños. Pedimos permiso, presentamos una carpeta, explicamos cómo trabajamos, nuestras normas y políticas de bioseguridad, la deontología. Y todo eso se adapta a cada lugar donde estemos trabajando.

¿Dónde se realizan las visitas actualmente?

En el Hospital de Niños somos tres grupos y cada uno tiene su sala. También tenemos un dispositivo en la Casita Ludovica, donde hay pacientes que pueden tener un tratamiento ambulatorio, pero como no son de acá, necesitan un lugar donde estar. Entonces permanecen ahí. Es un modo de trabajar distinto pero la idea es la misma.

Por otro lado, el Payabayo ya está instalado en el Hipódromo, en lo que es una asociación con el Centro de Equitación para Personas con Discapacidad y Carenciadas (CEDICA), una organización que se encarga de la terapia asistida con caballos. Es distinto, pero la esencia es la misma. Asistimos en la terapia y a través de nuestros recursos.

¿Cómo se acerca alguien que quiere formar parte de payamédicos y cómo fue tu caso?

En general, muchos vienen porque ven la película de Patch Adams y ahí se enteran que existen los payamédicos. Y sí, tiene su parecido, pero no es lo mismo. Y otras veces porque alguien se los cuenta y les copa.

Yo particularmente cuando conocí payamédicos estaba haciendo el ingreso a medicina. Me encantó. Y antes de venir a vivir a La Plata ya hacía teatro, comedias musicales…

Ah, ya tenías esa veta artística…

Sí, yo venía de una rama artística. Dejé todo y me vine a estudiar medicina. Entonces fue como encontrar una fusión perfecta de las dos pasiones que tengo.

Por un tema de horarios, no pude hacer el curso en ese momento, pero amigos que lo hicieron me contaron y yo dije ‘necesito hacer esto’. Así que al año siguiente me anoté y lo hice.

¿Y qué te empujó a hacerlo?

En un principio fueron esas ganas de acompañar, de dar amor, y de divertirme. Muchos lo toman como una labor ardua, o como si fuese algo de dar nada más, pero la realidad es que yo voy, doy todo lo que tengo y me vuelvo más llena de lo que fui.

Entonces, entrás por lo que sea, pero una vez que conocés la actividad, te quedás porque te atrapa, porque empezás vos mismo a ver la vida de forma distinta. Porque es muy fácil decir que se puede ser feliz en un hospital, pero es muy distintos vivirlo.

Aurelina forma parte de mi vida y de mi estilo de vida, por más que no dejo de ser Julieta y que tenemos muchas diferencias…

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Julieta Patanchon Trillo en la piel de la Dra. Aurelina

Aurelina es tu payamédico

Sí, soy la Dra. Aurelina.

¿Qué tiene Aurelina de Julieta y qué tiene Aurelina en sí misma?

Las dos hablamos mucho (risas). Las dos cantamos, a las dos nos gusta la música. O sea, la base artística la tenemos ambas.

Aurelina es alegría pura y va por la vida haciendo música. Yo me muevo y sueno, tengo un timbre en la cabeza (risas). Y siempre con una sonrisa y alegría. Tiene un optimismo constante, y esa es una cosa que he aprendido a adquirir. Es lo que la hace única y la distingue de mí: esa forma de dar amor y del optimismo constante, que está buenísimo, que todo lo recibe para bien y todo te lo recicla, y de todo te puede armar algo… Anda tintineante por la vida.

Por ejemplo, Aurelina se puede parar en el medio de la calle como esta vestida siempre, o adentro del hospital a hacerte reír, porque para ella es lo mismo. Si bien ella sabe que está en un hospital y que debe atenerse a las normas de bioseguridad, para ella ese espacio no tiene ningún tipo de connotación, ni positiva ni negativa, es el lugar donde están sus payaamigos. Para mí, Julieta, estudiante de medicina, es distinto porque es el lugar donde laburo.

¿Hay diferencia entre ser payamédico en una sala de niños o en una sala de adultos?

No, porque el personaje es el mismo. Aurelina puede ir a trabajar con adultos, con niños, con adultos mayores.

La gran diferencia siempre la hace el produciente. El payamédico está lleno de recursos para improvisar con lo que venga, desde la fantasía y la imaginación. Entonces, dentro de los mismos niños, o dentro de los mismos adultos tenés diferencias porque cada uno es distinto y cada uno tiene su fantasía o imaginación. Y siempre se trata lo mismo: estimular la imaginación y la felicidad del produciente.

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Si alguien está interesado en ser payamédico, ¿cómo tiene que hacer?

Nosotros tenemos dos cursos: uno de payateatralidad y uno de payamedicina. Es indistinto cuál empiece primero, lo importante es que solo entrás al hospital una vez que tenés hecho payateatralidad.

Nuestra página oficial de comunicación es Payamédicos en La Plata en Facebook. Ahí se publica información de los dispositivos con fotos de las intervenciones, siempre de nosotros, porque no publicamos fotos de nuestros producientes, ni de sus familiares. También, compartimos información sobre los cursos.

Generalmente, son dos formaciones anuales: uno que se da a principio de año, en marzo/abril/mayo; y otro que se da a esta altura, septiembre/octubre.

 

“El sonido de La Plata es el sonido independiente”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Ph: Pau Popp

Nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, conoció la música desde pequeño. Estimulado por sus padres, se inició en el piano, pero a los dos años una guitarra criolla obsequiada por su hermano lo atrapó para nunca más soltarlo. Mientras tanto, los discos de su hogar eran tesoros que lo interpelaban incesantemente. Y fue de esta manera que a los 13 años se sintió preparado para su primer show en vivo.

Habiendo terminado el secundario, llegó a la ciudad de La Plata para estudiar psicología. Con perseverancia y pasión, logró su cometido, y en marzo de 2015 se recibió. Sin embargo, la música jamás lo abandonó. Es que, para él, el arte es mucho más que un hobby: su guitarra y sus canciones son la máxima expresión de su manera de leer el mundo; y es en su forma de percibir la realidad y en las temáticas que elije, donde logra una armónica conjunción con su otra profesión.

A poco de haber lanzado Quiebre a lo anterior, su tercer trabajo, e instalado en Tandil, asegura que este último disco es la condensación y broche de oro de sus trabajos anteriores y confiesa que el nuevo material implica un cierre al pasado y a la vez, una puerta que se abre a sí mismo para experimentar y jugar con la música desde otro lugar.

AgendArte conoció la historia de Exequiel que, desde su presente como músico y psicólogo, nos habló de lo que siente por la música platense y nos reveló su particular mirada del arte desde la introspección, el discurso y los lazos sociales.

¿Cómo empezaste?

A los 12 años fue mi primer contacto oficial, porque quise arrancar a tocar un instrumento. Mis viejos me habían regalado un piano para Navidad, así que empecé con eso. Dos años más tarde, mi hermano me regaló una guitarra criolla y me enamoré. Después terminé encarando la eléctrica y siempre fue mi instrumento en las bandas en las que estuve.

De chico me gustaba hacer temas de Pink Floyd y escuchar los cassettes de los Guns N’ Roses de mi hermano. Después conocí a King Crimson y todo lo que era psicodélico me fue llamando.

¿Cómo fue tu formación en la música?

Fui a profesores particulares en Entre Ríos y después fue mucho de autodidacta. A los dos o tres años de irme a vivir a La Plata para estudiar Psicología, me anoté en la carrera de Composición Musical de la Facultad de Bellas Artes. Y muchas influencias de guitarristas que escuchaba.

¿Recordás tu primera fecha?

Sí, a los 13 años hice el primer vivo. Tocaba temas de The Offspring y Metallica. Me fui yendo para el heavy metal con Iron Maiden y todos los clásicos del género.

¿Qué pasó con psicología?

Terminé la carrera y actualmente estoy trabajando como psicólogo. La verdad es que se combinó bastante con la música en mi forma de ver la realidad, y eso se percibe en  las temáticas que elijo para mis letras y la forma que tengo de pensar la música.

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Ph: Salpicao Fotografía

¿Qué significa la música en tu vida hoy?

Para mí es una de las formas de expresión del ser. Uno la recorta dentro de lo que se considera arte, pero en realidad la expresión está en cada cosa que uno hace y piensa en la vida. Yo elegí la música porque tengo un contacto conmigo mismo desde otro lado; me resulta bastante mántrica.

Para mí tiene dos sitios importantísimos: por un lado, la creación artística, que también puede combinarse con visuales en vivo, o en el cine e innumerables maneras de jugar con los sonidos; y por otro, desde la importancia de conectarse con uno y de poner en movimiento cosas, porque la música es movimiento, una mezcla de decisiones e improvisación.

Y, además, está la cuestión de poder conectarte con un otro que escucha. Es muy distinta la relación de uno con la creación cuando no la comparte, que cuando la larga al mundo y ve que pasa. Y para mí, el lazo social, poder compartirlo, soltarlo y que otra persona experimente con eso, es inexplicable.

¿Cómo te sentís a la hora de componer?

Es fundamental la escucha y uno se convierte en su propio oyente, en su propio juez. A veces ese mecanismo está bueno y a veces no. Para mí, la música y la creación también pasan por ver hasta dónde ese mecanismo de desdoblamiento se usa para un beneficio social de compartir palabras, una idea, una ideología. Cada una de las canciones son marcas que uno va haciendo del momento, de un presente. El mecanismo de escucharse tiene que ver con eso, porque al pasar el tiempo uno se va transformando, deconstruyendo y armándose de otras maneras. Y al cambiar, uno tiene una lectura distinta de sus propios actos y eso incluye a la propia creación.

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Ph: Flopa Meichtry

¿Cómo definirías tu música?

La definiría como experimental, lúdica. La edición para mí es como un instrumento más. Juego y experimento mucho en ese momento. Es una parte creativa. Con respecto a las letras, es introspectivo porque las temáticas principales son un análisis de mis propias posiciones. Lo veo como un autoanálisis experimental que convoca a otros a que jueguen un poco con lo que fue saliendo.

¿En qué se diferencia Quiebre a lo anterior de los nuevos discos? ¿Cuál es la nueva apuesta?

En el primero, Un puente hacia vos, las canciones están desde la forma en que fue compuesto. Fue con banda en vivo, tuvo otra dinámica y fue un poco más cancionero. El disco entero gira en torno a las musas, lo que te motiva para poder crear algo. Y también es una especie de homenaje al significado de la música para mí.

En Cerebro reptil es todo lo contrario: un caos que, así como vino, quedó. La idea era tocar improvisaciones, que es lo que yo hago cuando toco en vivo, captando la energía del momento. Juego lo que en el momento voy sintiendo. Y ese disco fue un poco eso. Quiebre a lo anterior es un poco las dos fórmulas mezcladas, la condensación de los dos anteriores. Las canciones de este disco las toqué mucho tiempo durante los dos años que lo estaba grabando y editando. Fueron compuestas para ser acústicas. Y al mismo tiempo del proceso de edición, me permití que las cosas se vayan un poco de control y en ese punto es una mezcla con los discos anteriores. Pero también es una renovación, porque dos de los temas son muy viejos.

¿Por qué Quiebre a lo anterior?

Tiene que ver cuestiones por fuera del disco y una ventana a hacer otras. Siento que con esto cierro cosas, temas viejos, ideas que venían girando. Tiene mucho que ver con habilitarme a mí mismo a seguir haciendo música y seguir jugando desde otro lado.

¿Por qué ves este último disco como un disco platense?

Porque es, más que nada, donde estuvo mi mente. En el sentido de que estos últimos años estuve componiendo y tocando mucho en La Plata, entonces la obra en general me resuena y me transporta a los escenarios platenses, los centros culturales, los bares, las ferias… Y cada uno de los temas me remonta a un lugar específico. Es como si el disco estuviese arraigado a la ciudad de las diagonales.

Este tercer álbum, ¿estuvo marcado por el quiebre de haberte ido a vivir a Tandil?

Respecto a lo del cierre sí, tiene que ver bastante con el hecho de haberlo editado ahora. No podía no sacar este disco. (Risas). Lo siento muy relacionado  a los cambios en mi vida.

QUIEBRE A LO ANTERIOR ULTIMO

¿Qué significado tiene la tapa del disco? 

Es una foto que sacamos viajando a Tandil.

La verdad, no tiene una significación única. Fuimos jugando con Melisa Popp, que fue la que lo diseñó… La flecha que es como un play para atrás, me da la impresión de choque, como que viene a incrustarse o romper con algo, con un círculo. Un poco psicoanalítico, ahora que lo pienso, es como mirar para atrás, rehistorizar, que es la manera de mirar para adelante, en realidad. (Risas).

¿Considerás que existe un sonido platense?

Creo que sí y creo que no. (Risas). O sea, creo que sí hubo últimamente una gran expansión, un cierto sonido que hoy nombramos como indie. Pero, al mismo tiempo, lo que tiene La Plata que es admirable es la gran diversidad cultural, más allá de un sonido específico.

El sonido de La Plata es el sonido independiente, que no implicaría necesariamente un estilo o una forma de hacer las cosas. Me parece que lo fundamental en la ciudad es esa gran variedad de proyectos independientes que hay y el impulso que hay entre los mismos músicos, la cantidad de compañerismo y de ideas.

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Ph: Pau Popp

Muchos coinciden en este tema del compañerismo entre músicos…

Es que el compañerismo es sarpado. La Plata es re como una especie de escuela independiente, estudiar música tocando en La Plata es la escuela.

¿Cuáles son las próximas fechas?

Por ahora, tengo confirmada una para el 9 de diciembre en un lugar que se llama La Compañía, en Olavarría. Si bien va a ser la presentación de disco, va a estar acompañado de un montón de cosas más, porque es como un varieté. Va a haber una presentación de un corto y van a venir bandas…

Por ahora en La Plata no tengo ninguna pautada, pero estoy viendo de hacer alguna antes de fin de año.

Contacto:

Instagram

Twitter

Y para escuchar sus trabajos:

Bandcamp

Canal de Youtube

Soundcloud

Además, el disco esta disponible en las plataformas: iTunes, Apple, Music, Spotify, Pandora, Deezer, Tidal, Google, Play, Amazon, Groove

“En la magia, el truco no lo es todo. Lo más importante es ser uno mismo arriba del escenario”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Martín Nicolás Di Paola, músico y artista. PH: Vaan Fotografía

En el mundo de la magia, lo imposible puede hacerse realidad. Así lo cree Martín Nicolás Di Paola, un azuleño de 27 años que llegó a la ciudad de La Plata para estudiar Comunicación Social y que, en el camino, entendió que vivir del arte también podía ser una opción para su vida.

Así fue que, lo que en su momento fue su principal motor, hoy pasó a formar parte de un plano secundario. Y lo demuestra porque se nota que es feliz con su presente, porque sonríe e infla el pecho para autodefinirse en dos palabras: mago y artista. Y verdaderamente lo es.

Productor de muchos de sus eventos, cuenta con la bonita libertad de explayar en ellos todas sus facetas: la de cantante y guitarrista, la de presentador, la de actor y por supuesto, la que nos convocó a conocer su historia: la de mago.

El próximo lunes 16 de ocubre estará presentando la segunda edición de Varieté Delirante Itinerante a las 18 hs en El Conventillo Centro Cultural (24 entre 66 y 67 n° 1690).

Desde AgendArte, decidimos encontrarnos y conversar con él que, además de adentrarnos un ratito en ese universo de juego e ilusión, nos contó detalles de su próximo show y nos enseñó que vivir del arte es posible y que ser uno mismo y hacer valer nuestras prácticas, es la clave de todo.

¿Cómo llegas a interiorizarte en el mundo de la magia?

Empecé a hacer magia desde muy chico y es algo que siempre estuvo en mi vida de una u otra forma. El primer contacto fue cuando ví un programa que pasaban por HBO. Tendría seis años, y lo veíamos al horario de la siesta con mi viejo, en Azul.

Después, en un Café Concert de mi ciudad, vi a Víctor Rossomano y me encantó. Él hacía magia con cartas españolas y contaba historias. Estaba muy orientado a René Lavand. Quedé en contacto y le pedía a mis viejos que me llevaran a verlo.

Pero el recuerdo más fuerte que tengo fue cuando Michel y Greco fueron a hacer un espectáculo al Teatro Español de Azul. Ahí vi por primera vez un show entero de magia y de otra manera, porque el anterior había sido algo más chico, más íntimo… Me voló la cabeza y dije: ‘Yo quiero hacer esto’.

Cuando terminé la escuela, me vine a La Plata a estudiar y me puse en contacto con un mago de acá que resultó ser Michel (risas).

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¿Cómo fue tu primer espectáculo de magia?

Hice mi primer show a los 14 años, en un casamiento familiar. Y después de ahí nunca más me desentendí del tema.

¿Cómo te formaste?

Fue bastante informal. En general hay escuelas de magia, profesores; pero no fue ese el camino que tomé.

Desde chico me gustó leer, así que eso fue un punto muy importante para aprender. Tuve una pequeña experiencia con un profesor en Azul. Y fue un salto muy importante el hecho de venirme a vivir a La Plata y haberme puesto en contacto con colegas. Eso fue fundamental, porque uno empieza a relacionarse con gente y eso también es un rico aprendizaje e intercambio artístico…. Yo creo que eso es de lo que más he aprendido.

¿Hoy continúas haciendo shows?

Sí, trabajo de esto, soy artista, hago espectáculos en la calle. Todos los domingos estoy en Plaza Italia haciendo mi espectáculo que se llama Magia a la Gorra.

Además, tengo otro, Garufa: un espectáculo de magia, música y humor, con un mago amigo que se llama Brisko y con una banda que hace la música en vivo.

Y después, mi unipersonal.

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Martín Nicolás Di Paola

¿Cómo surgió la idea de combinar magia con música?

Porque la música siempre anduvo por mi casa y un poco la idea era mezclar esas dos pasiones. Además, en el siglo XIX, la edad de oro de la magia, en general los espectáculos tenían música en vivo. Entonces, un poco la idea era retomar eso, pero con géneros actuales.

También hacés videos para Instagram, ¿cómo se dio eso?

Sí, es una informalidad, pero no deja de ser parte de todo ese laburo. Creo que para vivir del arte, hay que ser inquieto… En mi caso, además de mis shows, doy clases de magia, produzco espectáculos en los que no participo, tengo mi revista digital de magia.

Y los videos entran en esa dinámica con la pretensión de construir un público propio, que después vaya al teatro, por ejemplo. Es un trabajo que tiene una perspectiva más a largo plazo.

¿Quiénes te acompañan en esos videos?

Brisko, Agustín Radagast y músicos amigos. Si bien es un espacio más informal, ahí puedo experimentar y mezclar diversas cosas, porque además ellos son amigos.

¿Cuáles son tus principales referentes?

El padre del campo es Juan Tamaríz, pero después hay magos muy cercanos como el mago Michel, que es una persona que me ha dado mucho a mí y a la magia argentina. También puedo nombrar a Roberto Mansilla, periodista y mago. Brisko y Radagast, que es un amigo, super referente, una persona con un talento tremendo, con una energía inagotable. Yo creo que su secreto de prosperar está en el trabajo y la perseverancia. Porque como siempre dice Michel: “el trabajo y el tiempo son el único secreto para que las cosas funcionen”.

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Martín Nicolás Di Paola con su espectáculo de magia a la gorra

¿A qué rama te dedicás de la magia?

De todo un poco, pero no hago grandes ilusiones. No porque no me guste, sino porque es muy complicado el tema de la logística. En lo que refiere a lo laboral, uno busca siempre la practicidad: que un espectáculo entre en la mochila, en la valija (risas).

Después hago magia de cerca, en bares y restaurantes, ámbitos con más movimiento. También hago magia de salón, dirigida a un público más grande y a eventos sociales. Y a eso se le suman los espectáculos que hago en la calle, que es un espacio muy distinto al anterior y está más orientada a la magia de salón.

En su momento, apareció en un canal de aire un personaje muy polémico, el Mago Enmascarado, ¿qué opinión te merece?

Creo que para que la magia exista como práctica artística, tiene que haber un secreto. Y eso muchas veces juega en contra porque hace que, de algún modo, eso atente contra la masividad de la magia y la convierta en una práctica artística un poco más elitista. Eso le impide crecer como práctica artística, y que sea desarrollada, buscada e investigada.

¿Por qué elitista?

Porque si hay un secreto, termina siendo como el bien de unos pocos. Justamente, el Mago Enmascarado atenta contra eso. Sin embargo, que la gente supiera cómo nosotros hacemos algunos trucos y utilizamos algunos efectos puso a la magia en boca de un todos, lo masificó. No era la manera ideal, pero de algún modo la acercó, la movió.

La pregunta que siempre hago es si la gente que vio el programa recuerda algún método de los que utilizó y en general, todos dicen que no. Así que después de todo, no fue tan trascendente. Pero no tendría que haber existido, porque además deja en un lugar medio banal a la magia.

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¿Importa más la técnica, o lo que se dice al momento del truco?

Es que lo que se dice también es una técnica discursiva. El truco no lo es todo; es solamente una herramienta, una técnica. Sí es una buena parte y tiene que estar resuelto porque sino no habría magia, pero es como cualquier práctica artística. La diferencia es que cuando vos ves a un cantante, no te importa en realidad cómo hace para que le salga la voz tan bien. Con nosotros sí, por esto del secreto y el “¿cómo lo hizo?”.

Después, cuando la técnica está resuelta, lo más difícil y lo más importante es ser uno arriba del escenario. Es un camino en el que uno va armándose y aprendiendo y hoy estoy más ocupado en eso, que en lo estrictamente técnico. Sigo leyendo y practicando. Doy clases y eso también me mantiene alerta intelectualmente.

¿Qué importancia le das al humor en la magia?

En un primer momento no me preocupaba. Hoy empecé a recorrer ese camino porque me interesó, así que lo estoy transitando porque abajo del escenario soy gracioso y porque tiene que estar presente, del algún modo. Pero eso no quiere decir que necesariamente haya que contar chistes. Sí tiene que estar el entretenimiento como concepto, sin dejar de hacer lo que a uno le interesa hacer y decir.

¿Crees que la gente está más predispuesta a ilusionarse que antes?

Es importante que haya una propuesta. Es presentar el mundo de uno para que la gente lo reciba, lo disfrute, o por lo menos, le genere atención. Uno puede hacer lo que sea; lo único que no se permite es que la gente pierda la atención, se aburra. Muchas veces se peca de solemnidad. Principalmente, la idea es generar interés.

Y creo que la gente está dispuesta siempre. En todo caso, es responsabilidad de uno como artista lograrlo o no. Lo que sí cambió, es la lógica del interés. Hoy consumimos videos en un minuto y es impensado un espectáculo de hora y media, dos horas; por lo que dura la atención. Y pienso que la dinámica de atención es algo que va a seguir cambiando. Implica el desafío de renovarse, sin dejar de hacer lo que uno quiere, ni decir lo que uno quiere decir, para no caer ni en un lugar banal, ni en una magia sin contenido.

¿Cómo podrías definir la magia?

Es una herramienta y un lenguaje más a disposición del artista. Está en cada uno la profundidad que le da o las herramientas que busca para comunicar y transmitir su mundo. Es un mundo delirante, de lo imposible. Eso siempre me llamó la atención. Es un mundo inexplicable, que por el sólo hecho de serlo, es para mí interesante.

22310568_10212138859799165_4443983217271528176_n¿Qué es Varieté Delirante Itinerante?

Es un espacio que produzco con Bruno Fite, un amigo con quien compartimos música, proyectos y demás. Decidimos hacer esta varieté como excusa para tener un espacio más donde mostrar lo que hacemos. Yo hago la producción y en la primera fecha, hice de presentador haciendo magia.

Ahora se viene la segunda, que será el lunes 16 de octubre a las 18 hs en El Conventillo, un Centro Cultural, que queda en calle 24 entre 66 y 67.

Tiene una lógica sencilla: dos o tres artistas, un presentador. La idea es que siempre haya algo de humor, algo de música y algo de magia. Invitamos a amigos que hacen cosas que nos gustan

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Martín Nicolás Di Paola. PH: Vaan Fotografía

¿Crees que se puede vivir de la magia hoy?

Sí, creo que se puede vivir del arte. Es super difícil pero no tiene otro secreto más que cualquier otra profesión. Algunos sectores de la sociedad menosprecian la labor artística, pero es un trabajo como cualquier otro. Super digno. Nosotros como artistas, estudiamos, trabajamos, damos clases, investigamos, ensayamos. A veces, esto puede llegar a jugar en contra en algunos caminos laborales, pero nuestra tarea como artistas es ser los primeros en hacer respetar nuestras prácticas, de tomárnoslo primero nosotros en serio, y después el resto.

¿Qué le dirías a alguien que quiere iniciarse en la magia?

Ver y hacer mucha magia. Yo creo que el secreto de cualquier práctica artística es hacer incansablemente y registrar también, porque el hacer por hacer no sirve de nada. Estar en ese estado de alerta constante para saber que hay que modificar, tener autocrítica y conciencia de uno mismo para ir mejorando. Eso es fundamental. El problema es que ese hacer, siempre está gobernado por el deseo. Así que cuanto más le guste a uno, mejor será.

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“El arte es un vínculo con el otro”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Ariel Stivala, Carmen Jáuregui y Gastón Bravo Almonacid

Con la convicción de que el arte es una herramienta con un gran potencial para generar vínculos constructivos y consolidar nexos de comunicación, pero que necesita moverse por fuera de los circuitos tradicionales, es que a comienzos de este año se crea en la ciudad de La Plata el Colectivo Arte Activo, una asociación que intenta construir nuevos marcos de desarrollo para la acción en términos de interacción política y vinculación con el entorno social.

Bajo esa premisa, la agrupación conmemora y resignifica hechos históricos recientes y pasados desde un claro posicionamiento político y social, pero alejado de cualquier vinculación partidaria.

En una nueva oportunidad, el Colectivo Arte Activo convoca a participar de la acción “Memoria Emergente”, un acto homenaje al militante Juan Martín Jáuregui asesinado por la última dictadura militar argentina que, en aquel entonces, supo enterrar libros con el objetivo de evitarles la muerte en la hoguera. Dicha actividad se llevará a cabo el próximo sábado 14 de octubre a las 16 horas, en su Casa Histórica emplazada en la calle 47 entre 159 y 160.

Desde AgendArte, conversamos con Ariel Stivala, Gastón Bravo Almonacid y Carmen Jáuregui, integrantes de este grupo abierto y orgánico, que a través del arte, realizan un gran trabajo por la resignificación y la memoria argentina.

¿Cómo fue su primer acercamiento con el arte?

Carmen: Mi primer acercamiento fue de grande, cuando decidí estudiar Artes Plásticas. Me recibí hace tres años.

Ariel: Yo estudiaba Economía, un día, mientras estaba cursando, decidí levantarme y abandonar la carrera en ese momento. Ahí mismo me fui a anotar a la Facultad de Bellas Artes y empecé.

Gastón: Yo hace tanto que estoy en esto, que no sabría decirte… Tendría que irme a mi niñez. También cursé en la Facultad de Bellas Artes y hace casi 20 años que estoy ahí haciendo cosas, dedicándome a la docencia y trabajando, proponiendo, organizando, produciendo… Toda mi vida.

19599000_104414973527844_6566927686807418111_n¿Qué es el Colectivo de Arte Activo?

G: El Colectivo nació este año. En ese sentido, es bastante nuevo, pero el grupo en general lleva años participando en conjunto, con gente nueva que se fue incorporando, proveniente o no de la Facultad de Bellas Artes.

Hace muchos años, formamos un grupo que se llamó Cruzados, que hizo bastantes muestras y experiencias. Y este año, como producto de ciertas inquietudes que tienen que ver con la cuestión política, con las cosas que vemos que están sucediendo, y ciertas afinidades que tenemos cuando charlamos; decidimos hacer un grupo que, lejos de ser una agrupación política, se orienta a generar contactos y vínculos por fuera de los circuitos más tradicionales del arte y de los espacios que entendemos nosotros, son demasiado autocontemplativos. Es decir, no mirarnos tanto el ombligo y salir a un escenario más amplio y activo, enunciando quizás un posicionamiento político, pero sin una bandera, o un partidismo específico.

¿Está vinculado a la Facultad?

G: No, nace con gente de la Facultad pero también, con gente de afuera. Inclusive con gente de la Universidad Nacional de Arte de Buenos Aires. Es bastante amplio y hacemos convocatorias abiertas. Hay artistas, comunicadores, diseñadores, alguna persona más ligada al aspecto social. Es un grupo donde cada quien se va incorporando y va participando en la medida en que lo crea pertinente y le interese participar.

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Colectivo Arte Activo. PH: Camilo Palacios

¿Tiene que ser artista, quien quiera participar?

G: No es necesario. Es un grupo abierto y también orgánico, porque nos organizamos. Participamos con otros tipos de grupos o acciones que se van desarrollando: las apoyamos, las vamos a conocer y vamos generando vínculos porque esa es la idea.

¿Cómo se da tu participación, Carmen?

C: Mi primera participación se da cuando el Colectivo de Arte Activo hace una convocatoria abierta tanto a artistas, como al público en general. Yo creo que a partir de allí se va acercando más cantidad de gente y en esa convocatoria abierta se busca enriquecer el significado de la acción.

G: No queremos plantarnos como un grupo o agrupación política, por más que haya circulando pensamientos y afinidades.

 

 

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¿Cuáles son los temas de interés social que tratan?

C: Creo que es muy abarcativo, porque conmemora y resignifica hechos históricos recientes y pasados. El de octubre tiene que ver con la Memoria Emergente.

A: El proyecto anterior había sido sobre el concepto de independencia para cada uno. Fue el 17 de agosto y trabajamos sobre la bandera argentina. Elegimos una plaza, por ser un lugar transitado, y estuvo bueno porque se acercó gente a charlar con nosotros, a compartir.

G: También fue una convocatoria abierta. La consigna era partir del símbolo de la bandera nacional y resignificarlo artísticamente con lo que cada uno pensara que podía ser su visión sobre la independencia, o en un sentido amplio, qué significa la bandera como símbolo de horizonte de expectativas comunes, como proyecto de país.

Ahora están trabajando con la memoria, ¿cómo surgió la iniciativa?

A: Justo en ese evento anterior hicimos el banderazo que participó Carmen, alumna de Bellas Artes. Yo fui su profesor el año pasado. Se acercó ahí y se nos ocurrió ese día. Me acordé que estaba relacionado a la historia de Carmen.

¿Cómo es eso?

C: El 14 de octubre se hace un acto homenaje a Juan Martín Jáuregui, mi padre, un militante del MR17-FR17. Se va a llevar a cabo en 47 entre 159 y 160 de la ciudad de La Plata. Esa casa fue mi hogar, fue dinamitada y mi padre fue asesinado por la Triple A. Sobre eso se va a trabajar.

Fueron momentos difíciles en los que hubo que empezar a pasar a la clandestinidad ciertas cosas como reuniones, libros que se leían y que estaban prohibidos y los militares los secuestraban y los quemaban en una hoguera común. Mi padre, para librarlos de esa muerte metafóricamente hablando, decide enterrarlos. Ahí surge la idea del Colectivo de Arte, de tomar esta idea y resignificarla. Entonces la acción es “Memoria Emergente”.

G: Hablando surgió este tema de los libros enterrados y nos parecía una metáfora muy efectiva para abordar el tema de lo que es el rescate de la memoria. Entonces, se nos ocurrió trabajar convocando a la gente a hacer una donación de libros. La idea es que cada persona que quiera participar seleccione uno, pueda escribir el porqué de esa elección, lo guarde en una caja y le eche simbólicamente un poco de tierra o arena; como cada uno quiera. Luego ponerle la tapa y, si se quiere, puede intervenirlo artísticamente, ya sea dibujándolo, escribiéndole algo, pintándolo.

Las cajas van a estar expuestas al momento del acto homenaje y, al finalizar el mismo, la gente se va a acercar a las cajas, las va a destapar y va a sacar los libros simbolizando el rescate de la memoria, ya que de eso se trata la acción.

A: La intervención de las cajas se hace opcional, para que nadie se inhiba. Lo importante es el símbolo.

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¿A qué biblioteca lo van a donar? ¿Y por qué?

G: A la biblioteca de la Comisión de Derechos Humanos de la Dirección de Vialidad.

C: Porque es ahí donde trabajaba mi papá.

Quienes quieran participar con la donación de un libro, ¿cómo tienen que hacer?

G: Pueden acercarse un rato antes y alcanzar su caja. Es totalmente abierto a todo aquel que quiera involucrarse.

A: Y si no pueden ir ese día, nos pueden contactar por la página de Facebook y coordinan con nosotros para alcanzarlo antes, así lo llevamos.

¿Tienen otros proyectos?

G: Varios. Un chico que integra en el colectivo, nos invitó a participar de una acción que se va a llevar a cabo en el mes de diciembre en Capital por la cuestión de la trata, así que vamos a estar ahí.

Por otra parte, como muchos de los que integramos el colectivo también formamos parte de la Facultad de Bellas Artes, estábamos pensando en un voluntariado para trabajar en los colegios. La idea es producir un libro ilustrado por gente del colectivo y por chicos de la secundaria, en donde los alumnos cuenten sus experiencias de generar una puesta en valor del vínculo de ellos con los colegios públicos secundarios.

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Ph: Camilo Palacios

Y además, nos sumamos a participar de una idea impulsada por la artista plástica Gisela Muñoz, que está haciendo unos cerámicos sobre Santiago Maldonado, que tienen la figura del joven y que hacen la pregunta “¿dónde está Santiago?”. La idea de Gisela es que se vayan produciendo en distintos lados y que se cree una red, para que la gente los fije con cemento a una pared, de manera que quede firme. La cuestión es consolidar el reclamo.

¿Qué es el arte para ustedes? ¿Y cómo ven la producción artística hoy en la ciudad de La Plata?

C: Para mí el arte fue un modo de poder expresar todo lo que no pude expresar a partir de esos momentos que me tocó vivir, donde me fue sustraída la palabra y la identidad… Hoy, por medio del arte, pude llegar a expresar todo eso que me pasó.

G: Para mí fue muchas cosas a lo largo de mi pasar. Hoy pretendo que sea un modo de generar vínculos constructivos, de generar acciones que puedan funcionar como la consolidación de nexos, de comunicación, de consensos para poder expresar.

Hoy hay de todo, como hubo siempre. Las cuestiones que a mí me interesan más, tienen que ver con esto de los colectivos, de salirse un poco de las instituciones o, por lo menos, de los lugares de tránsito tradicionales. También hay espacios o circuitos un poco más cerrados o exclusivos, pero no son los que me resultan más atractivos, ni me interesa pertenecer.

A: Para mí el arte es parte de la vida, mis acciones cotidianas están atravesadas por eso. Y también me interesa entender el arte como un vínculo, como un nexo, incluso mi obra personal se centra en eso: en las relaciones personales. Como para salir de la idea esa de que el arte es algo solitario, que se trabaja encerrado en un lugar. En esa práctica siempre hay un otro, entonces el arte es un vínculo con el otro.

G: Sí, contraponernos a la idea del artista como loco romántico que está ahí embebido por alguna fuerza mística, sino pensarlo como persona, como sujeto social que vive, que interactúa, que sufre las mismas cosas que todos, que no es un extraterrestre que está ni por encima, ni en ningún lugar distinto.

A: Exacto. Ni como un genio loco con una capacidad superior, una sensibilidad superior tocado por la barita. No, no tenemos esa idea de arte.

 

“Uno puede ser el canal para la música que está en el aire, que existe y que es un ente increíble”

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Pablo Zatti, Mariano Zatti, María Clara Rossi, Julián Rossi. PH: Lautaro Ferrandi.

Por Daniela Llordella Y Sabrina Sistro

Hace 8 años, nacía en Bahía Blanca una incipiente formación de dos pares de hermanos que se unían bajo una pasión común: hacer música.

Al tiempo, las circunstancias de la vida hicieron que tuvieran que distanciarse, pero esto fue solo a nivel geográfico porque, lo que en ese momento para cualquier otra banda hubiera significado el fin, para ellos fue el inicio de algo mucho más grande. Tanto era el amor por la música, el compañerismo y el compromiso que decidieron mudarse los cuatro a la ciudad de las diagonales.

Hoy, más consolidados que nunca, tienen dos discos editados: De corduras y Subsuelos (2013) y Wu Wei (2016) y con sus canciones llevan conquistados varios rincones de la ciudad y algunos otros de la Patagonia Argentina.

Como lo evoca la ley primera, Pablo Zatti (bajo) y Mariano Zatti (batería y percusión), Julián Rossi (voz, guitarra y teclados) y María Clara Rossi (voz y teclados) se volvieron inseparables y adoptaron en su música un estilo muy personal que ronda entre el funk y la psicodelia y que bajo ningún concepto, deja que te quedes quieto.

En un charla íntima, Agendarte conversó con los Simbiosis acerca de la cultura platense, sus andanzas y proyectos y la hermandad que los convoca, sin dejar de mencionar a su querido bondi, Argentina.

 

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Simbiosis

¿Qué es Simbiosis? ¿Y cómo nace el proyecto?

Julián: Simbiosis surgió cuando éramos chicos, teníamos 14 años… Fue una palabra que nos encantó desde el principio y que significa cosas muy sarpadas. Incluso después los significados fueron apareciendo.

¿Y cómo se conocieron?

Mariano: Los cuatro somos de Bahía Blanca. Con Julián nos conocimos a los 13 por un amigo en común y nos hicimos mejores amigos enseguida.

Con otro amigo, Franco Iarlori, nos juntamos a zapar entre los tres y estaba buenísimo lo que pasaba: teníamos la suerte de contar con una piecita donde podíamos juntarnos a ensayar y tocábamos un montón, así que decidimos conseguir un bajista y armar la banda.

Ahí, en esos primeros dos años estuvo Felipe, otro bajista. Él se fue y entró Pablo que, además de ser mi hermano, se había empezado a hacer amigo de Julián también. Y Mari siempre estuvo, al ser la hermana de Julián, siempre que necesitábamos una voz femenina recurríamos a ella.

¿Cuándo fue todo esto?

 M: En el año 2009 y el 12 de marzo fue nuestra primera fecha.

¿Ya como Simbiosis?

M: Sí. Al principio era con Y: Symbiosis. Habíamos decidido el nombre y nos dimos cuenta de que ya existía, entonces flashamos problemas legales y lo pusimos en inglés. Y llegó un momento que no nos gustaba así, entonces lo cambiamos, pero en realidad en el primer disco, que salió en 2013, todavía éramos Symbiosis. Ya Wu Wei, en diciembre del año pasado salió con el cambio por la “I”.

¿Cómo es llevar adelante un proyecto musical desde hace tantos años y que perdure?

Pablo: En la experiencia de bandas, creo que lo más difícil de conseguir es el grupo humano: que todos los que estemos dentro vayamos, más o menos, para el mismo lado y nos sintamos cómodos, que no haya egos de por medio… Y entre nosotros eso estuvo siempre. La banda es un terreno en el que nosotros jugamos, exploramos, laburamos, nos proyectamos…

J: Nos sentimos libres porque empezó como un juego que en ningún momento se agotó… porque jugando las cosas no se agotan.

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¿Y creen que esto de que sean hermanos influyó?

M: Sí, bastante, porque después se generó la familia entre los cuatro. Empezamos a tener una conexión que a veces zapando, nos entendíamos y conectábamos sin mirarnos.

En mi caso, lo siento como mi mayor escuela. Era poner en práctica lo que se te iba ocurriendo, lo que te venía a la cabeza y lo que sentías, desde cualquier instrumento.

Si bien no les gusta encasillarse, ¿cómo definirían su estilo? ¿cuáles son sus influencias?

P: Montones… Desde nuestras casas compartimos el rock nacional e internacional. Fundadores como Sui Generis, Serú Girán, Manal… Y también nos empezaron a llegar internacionales como: Deep Purple, Jamiroquai, Kool & The Gang

Cuando empezamos nosotros a escuchar lo que queríamos, apareció mucho el Flaco Spinetta, Charly García.

J: Fueron cosas que empezamos a curtir juntos. Por ejemplo: el funk, para mí, fue algo que llegó más adelante, a los 14, 15 años…

M: Y una vez que conocimos Pink Floyd, por ejemplo, nos voló la cabeza. Nos llegó Hiatus Kaiyote y ahora, contemporáneamente nos partió bastante la cabeza. Y la verdad, es que cada uno es lo que escucha.

Sí, aunque no lo planees o no quieras, siempre algo de eso se filtra…

P: Claro, no encasillarnos nunca en ningún estilo tiene que ver con el hecho de que escuchamos mucha música, entonces ese mismo proceso natural que te sale de adentro, esa variedad, es lo que escuchás. Y va mutando y eso nos gusta, porque justamente se vuelve más un juego más rico para explorar.

En cuanto a la composición, ¿quién compone?

J: Capaz alguno viene con una idea, que por lo general son Mari y Julián, pero después la armamos y la trabajamos entre todos. Con el tiempo va mutando y casi siempre termina siendo algo muy distinto a lo que era en los comienzos.

M: Pero después la idea puede salir de cualquiera de los cuatro. Y nos damos también consejos sobre el instrumento del otro. Somos totalmente libres. Es muy simbiótico eso.

P: Simbiótico y horizontal porque siempre estamos buscando que lo que resalte sea la música, no un instrumento. Y creo que ahí es donde surge esa horizontalidad. Es decir, a nosotros nos sale por ver cómo entre los cuatro podemos mezclarnos y que cada uno saque lo mejor de sí y que suene.

M: En lo personal, siento que uno puede ser el canal para la música que está en el aire, que existe, que es un ente increíble.

P: Sí, por ahí esa es un poco la búsqueda de realización de la música, convertirse en canal, en realidad. Y por ahí eso se relaciona también con el nombre del último disco.

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Wu Wei (2016), segundo disco de Simbiosis.

¿Qué es Wu Wei?

P: Ese concepto habla justamente un poco del natural fluir de las cosas, de no forzarlas. Siempre nos gusta dar el ejemplo de las plantas, que se dice que crecen por Wu Wei… Es buscar una armonía implícita que si la buscás racionalmente, quizás empieza a desaparecer esa fluidez porque somos mente, cuerpo, y espíritu, alma, esencia, o como le quiera llamar cada uno.

En realidad, para nosotros la música más bella surge de la unión de esas tres cosas: alma, cuerpo y mente.

Y justamente, es algo mágico que está en el aire, y la idea es tratar de estar, dentro de lo posible, lo más libre, en reposo y en unión entre nosotros y entre lo que sea que esté dando vueltas y que nosotros no podemos ver, para ser ese canal.

¿Qué diferencia hay entre Wu Wei y los otros trabajos que han hecho?

J: Principalmente en Wu Wei lo que nos atravesó fue el funk, como cambio principal de estilo. Después también desde lo compositivo, desde lo rítmico, desde el lugar de ampliar un poco lo tímbrico, también.

A diferencia del disco anterior, en Wu Wei no hay distorsión, hay pocos solos y son más musicales con el todo, no resalta un instrumento. Eso es re significativo y obviamente que se empezó a meter el funk, el candombe y lo progresivo, más todavía, porque siento que está re presente en nosotros. Solemos meter cambios rápidos o que el tema vaya teniendo una progresividad.

P: Y por ahí también la búsqueda de climas. Es algo que nos viene pasando esa búsqueda de texturas.

¿Cómo fue venir a La Plata?

J: Primero me vine yo hace 5 años a estudiar Composición en la Facultad de Bellas Artes. Y durante esos tres años que estuve acá, tocábamos en el verano no más.

M: Nos estaba matando un poco la manija, las ganas, y tener esto en nuestras manos: la conexión, y ser medio familia, así que nos mudamos.

Era muy común escuchar ‘tenemos problemas con el bajista’ o ‘se fue el batero’… Y a nosotros ni se nos cruzaba por la cabeza eso. Nos trasladamos a La Plata y en ningún momento se planteó qué iba a pasar con la banda. Hasta que decidimos dedicarnos a esto de lleno. Es algo muy importante lo que tenemos y queríamos hacer música para siempre. 

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¿Con qué se encontraron?

M: Con un abismo interminable de cultura hermosa. Es muy fácil armar cosas interdisciplinarias acá, y son muchas las casas que abren las puertas, que se hacen centros culturales para un día en particular. Además de eso, tenés unos 300 centros culturales que ya funcionan. Y la verdad es que hay mucha hermandad, por lo menos desde nuestro lugar y desde la gente que conocemos, lo podemos ver. Muchas ganas de compartir, de apoyar el laburo del otro, de saber que estamos en la misma, que todos tenemos las mismas ganas, y la verdad es una cultura interminable. Yo siento que me falta conocer la mitad de los lugares.

P: Una de las cosas que me impactó fue encontrarme con tanta gente laburando honestamente con su propio ser, entonces desde ahí es que todas las cuestiones de egos, vuelan. Y también partir del hecho de que nadie tiene la verdad, es decir, vos tenés tu verdad y acá estamos para escucharla y aportar desde lo que se pueda. Se generan intercambios increíbles y es hermoso que pase eso. Entonces es como encontrar la unión entre lo autogestivo, entre la cultura que está más viva que nunca por ese hecho de tener esa empatía implícita con la gente que vive acá.

¿Creen que hay un sonido platense?

 M: El mató a un policía motorizado marcó a una generación de músicos. Y habrá algunas bandas que se guían como un estilo así, pero creo que la búsqueda igual está. Acá hay culturas confluyendo de América Latina y algunas menos de Europa.

P: Justamente a mí me pesa mucho más ese gran intercambio de cultural distintas, y de sonidos distintos. Y sería muy estructuralista decir que hay un sonido platense.

¿Qué es Bondi Session?

 M: Fue una sesión de grabar en un día esos tres temas que se ven en el videoclip.

Fue el primer viaje que hicimos con el bondi, que se llama Argentina y es de Pablo y mío. Nos fuimos a Uruguay con la productora Coral , un grupo de chicas con quienes somos amigos desde hace muchos años.

P: En un principio, la idea fue grabar temas ahí adentro porque el espacio es hermoso y, las veces que hemos tocado ahí adentro, se escucha increíblemente. Vino acolchonadito (risas). Y en realidad, todas las imágenes del viaje que aparecen en el video, nosotros no teníamos idea de que iban a existir… fue como un regalo de nosotros como banda.

21765105_10214326921633844_8494093897042334864_n¿Qué proyectos tienen a futuro?

J: este año, nos quedan varias fechas por hacer. La próxima es el 14 de octubre con la Charlie Brownie en el Olga Vázquez. El 4 de noviembre, en Casa Bahía Blanca junto a Firpolar y otra banda a confirmar y el 26 de octubre en el Centro Cultural Jorge Ruíz. Después tenemos bandas confirmadas para el 18 de noviembre y el 9 de diciembre pero estamos buscando lugar.

P: En la del 9 de diciembre vamos a tocar con una banda de Costa Rica que hace su primera gira por Latinoamérica. Se llama Infibeat. Para nosotros es una fecha importante, sobre todo porque tocamos con ellos, que hacen un estilo funk con rap, y que es una fiesta.

Estamos también pensando la posibilidad de hacer una gira en enero. Hicimos una el verano pasado con el bondi por la Patagonia: Viedma y Patagones.

¿Miras de un disco nuevo?

M: Sí. Ahora estamos en la pre producción. Es la primera vez que nos ponemos a grabar maquetas de los temas y es un desafío también. Estamos empezando a trabajar y masterizar con Juan Gasco, que también va a empezar a operarnos en vivo.

Página Web Simbiosis

Wu Wei (bandcamp) – Simbiosis

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Bondi Session – Simbiosis

“Generé una movida pluralista, abierta y democrática porque boicoteo el sectarismo de la danza”

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Laura Cucchetti, Un tranvía llamado deseo

A los ocho años descubrió la danza y se enamoró. Es que Laura siempre fue una apasionada y nunca hizo nada a medias. Ella describe su carrera como la de una hormiguita trabajadora, y a fuerza de sangre, sudor y lágrimas supo pisar fuerte en la compañía del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín con la que, durante 19 años, brilló en escenarios de España, Grecia y Canadá, entre otros.

Conoció las luces y el glamour, pero también conoció lo más oscuro del ballet profesional. Hoy, alejada de los grandes escenarios de la Capital, trabaja y lucha desde otro lugar que le sienta mucho mejor: el anonimato.

Fue desde ese lugar que, en marzo de 2010, decidió fundar junto con Liliana Carri y con el apoyo de la Asociación Sarmiento, Calle 46, una Compañía de Danza Contemporánea. Desde este espacio inspira a sus alumnos el amor por la danza, comparte sus experiencias y enseña, con el ejemplo, el valor del compromiso y la perseverancia.

Desde AgendArte conocimos la historia de Laura Cucchetti quien, junto al cuerpo de baile de Calle 46, presentan su nueva apuesta: Carmen, pasión y muerte una obra profunda, oscura y trágica.

Comenzaste desde muy pequeña en el ballet, ¿cómo surgió la idea de practicar esta disciplina?

Tenía 8 años y vi un programa de televisión donde bailaban ballet clásico. Desde ese día, enloquecí a mis viejos para que me llevaran a una escuela de danza. Me acuerdo que era mitad de año y había que esperar hasta diciembre para anotarse en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata. Y conmigo, se inscribió una lista de parientes: primas, mi hermana… Después fue decantando y quedé yo sola… Ahí empezó todo.

Siendo bailarina ¿cómo podrías definirte?

Pienso que el bailarín tiene que ser el material con que esculpir una escultura, una obra. Tiene que ser versátil. Eso es lo que yo trato de transmitir y de hacer en mi carrera.

El bailarín es un ser muy egocéntrico: laburamos frente al espejo, somos muy perfeccionistas. Y en la Compañía pasaba que venían coreógrafos de afuera y teniendo posibilidades muy ricas, todos hacían siempre lo mismo. Habían encontrado una manera linda de moverse y se quedaban ahí. Yo siempre rompí con eso. Siempre fui muy curiosa y traté de escuchar, observar y de encontrarme con el lugar incómodo, que yo creí que no era mío. Eso es lo que trato de transmitirle a mis bailarines: que sean versátiles.

Viajaste mucho con la danza y llegaste al Teatro San Martín, ¿qué significó eso, cómo lo viviste y qué significa ahora, pasados los años?

Son dos experiencias totalmente diferentes. Cuando uno está en el lugar, es crítico de ciertas situaciones.

Si lo pienso a la distancia… una vez me tocó seleccionar críticas, y dije ‘la pucha, qué ingrata fui’. Decíamos que no nos importaba la crítica pero a la mañana temprano estábamos todos comprando los diarios más importantes para ver qué decían de uno. Y siempre una queja, cuando capaz, había gente que estaba hacía un montón de años en la compañía y ni siquiera le había salido una crítica.

Ahí empecé a tener conciencia de las oportunidades que había tenido. Y siempre fui muy agradecida de estar en un lugar muy privilegiado. Durante años, la compañía contemporánea del Teatro San Martín fue la única de Argentina. Había cientos y cientos de bailarines que querían tener la posibilidad y éramos diez mujeres las privilegiadas que teníamos la oportunidad de estar ahí. Y fueron experiencias muy diversas, direcciones y grupos humanos distintos. Estuve 19 años y a la distancia, uno lo valora más.

¿Qué pasó cuando volviste a La Plata?

Dejé atrás la mochila del pasado. Me encantó llegar a La Plata y de golpe encontrarme con un alumnado que no sabía ni qué era lo que había hecho. Estaba buenísimo que ellos vinieran a aprender conmigo por lo que yo estaba haciendo en el presente. Y es el día de hoy que sigue siendo así.

Cuando veo que la cosa no va por donde yo quiero, que no hay compromiso o asistencia, que no es sangre, carne y uña como yo quiero; ahí empiezo a apelar a anécdotas. La mayoría son muy jovencitos y se sorprenden. Pero nunca hago chapa con mi carrera. Y acá en La Plata, en general, no se sabe. El currículum te lo doy cuando me lo pedís.

Dentro del baile, protagonizaste varios roles: alumna, coreógrafa, ahora como directora… ¿Con cuál te sentís más cómoda?

Creo que nací para ser directora. Tengo un instinto para eso. No es algo que tenga que pensar. Siempre fue así. Hice todos los roles que puede haber en la danza, paralelamente; no es que dejé de bailar y empecé a coreografiar. Y todos los roles que hice, tuvieron que ver con la hormiguita laburadora, con el esfuerzo.

El de dirección me sale naturalmente y me encanta. El de coreógrafa es un lugar donde juega mucho el tema de la autoestima y de la crítica, la exigencia. Lo otro es más pragmático, y creo que tengo autoridad. Y es una generación que me gusta mucho y también, que me da mucho trabajo.

¿Por qué?

Porque es muy diferente a la mía. Es vaga.

Siempre dije que no tuve la suerte de tener un cuerpo privilegiado y eso me ayudó a ser muy perseverante y a esforzarme muchísimo. Ser “la fea” me ayudó a apelar a ciertos roles y a que empezaran a aparecer las dinámicas, la energía, la interpretación, la proyección… yo era un combo.

Y trato de que los chicos trabajen todo eso: la técnica, la energía, la parte humana, la parte del compañerismo. Yo no tuve la suerte de tener gente alrededor que me comprendiera y me apoyara. En general la danza es muy competitiva.

Sí, se lo define como un ambiente complicado…

Lo es. Creo que todos los ambientes son complicados, pero yo hablo del mío que es el que conozco. Hay muchos celos, envidia. Entonces yo ya me desnudo ante ellos y les cuento lo que creo que es mejor.

Una vez, tuve una discusión terrible con un coreógrafo muy conocido. Ingresé en una obra  importante y sufrí maltrato. Fue un momento de mucha tensión en mi vida, y a la vez, una oportunidad importantísima, porque era en el Luna Park, estaba lleno de gente, había artistas muy conocidos.

Muchos coreógrafos tienen la idea de que a través del maltrato, te van a sacar buena. Y yo creo que la exigencia es lo que te saca buena, el ayudarte.

¿Cómo nace Calle 46?

Para mí La Plata siempre fue una ciudad cultural muy rica en la danza. Hubo una época, que yo no la viví, que fue la edad de oro del Teatro Argentino. Era casi más importante que el Colón. Y con lo poco que recorrí del mundo, todas las ciudades importantes culturales tienen un ballet de clásico y un ballet contemporáneo. La Plata no lo tenía y yo siempre había querido crear una compañía de danza contemporánea que representara a la ciudad.

Me junté con la grande de Liliana Carri y surgió la idea de hacerlo juntas. Sin Lili no existe Calle 46 y sin mí, tampoco. Es como una simbiosis y es maravilloso.

Hay una apuesta muy importante de Lili. La Asociación Sarmiento nos brindó un espacio maravilloso y de ahí salen los bailarines. Así empezó a surgir una propuesta de compañía de danza contemporánea y fue creciendo.

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¿Cuántos son y de qué edades?

Tenemos 28 bailarines y todos mayores de edad. Es un número casi ideal. Difícil de manejar pero a mí me gusta.

Si alguien quiere ingresar, ¿cómo puede hacerlo?

Tiene que ser alumno de la institución primero. Nunca hago una audición porque me parece que no da. No es una compañía donde se hace un contrato con un sueldo.

A fin de año se tiene una charla personal con cada uno y se evalúa en base al número que tenemos, cuántos pueden entrar. Generalmente proponen las mismas docentes. A mí lo que más me interesa es atrapar el otro alumnado: el de jazz, el de tap y otras áreas.

¿Qué balance haces de estos años que lleva Calle 46?

Totalmente óptimo. Yo creo que tenemos un repertorio vasto y de lo más variado. Todo el tiempo trato de alternar las propuestas.

Venimos de APU el año pasado, que es fresca y más bien humorística. Ahí los chicos también se acercaron a la música, a los colores de nuestra tierra… Nos divertimos mucho creándola y haciéndola. Es fantástico escuchar reír al público. Es tan sano… Y en danza, es casi imposible que eso pase. Pero tanto en Qué vachaché como en APU estoy sorprendida de mí misma de haber logrado que la gente sonría o se ría.

Y ahora me metí en el mundo de la tragedia, lo dramático, de la sangre, de la muerte con Carmen pasión y muerte.

¿De qué va la obra?

Mi idea era romper un clásico, pero no lo hice. Me metí con un neoclásico.

Lo que hice fue despejarme totalmente de todo lo que había visto en mi vida y dejar que Bizet me enamore. Y me enamoró, y se me metió en las venas.

Traté de transmitir toda la garra y todo lo que me movilizaba esa música a los bailarines. Quise tratar de que ellos atravesaran la obra y, si eso se transmite al público, buenísimo.

Yo siento que todas las veces que vi Carmen en mi vida, con unas interpretaciones magníficas, nunca me emocioné, nunca sentí que a Carmen la habían matado. Entonces, quería llegar a eso: quería llevarlos a un lugar tan profundo y oscuro, como el que tiene que ver con la tragedia absurda de la muerte de alguien que asesina a otro.

Y es muy loco, porque esta novela fue creada en el 1500, pero si vos escribís el relato de Carmen sin nombre en el diario de hoy, es algo que está vigente, que tiene actualidad.

¿Y cuál es la apuesta o lo distintos respecto de las obras que hicieron anteriormente con este cuerpo de baile?

Que es una propuesta muy distinta a lo que estaban habituados. Hace tiempo que me venía dando vueltas en la cabeza la posibilidad de hacer esta obra, porque yo sentía que si bien las propuestas de Calle 46  tenían mucha riqueza artística y de puesta en escena, ellos estaban muy protegidos.

¿A qué te referís?

Estaban como cómodamente protegidos por vestuarios, por elementos, por la música, por lo que sea. Y les dije: “Yo los voy a desnudar. La gente los va a ver como son”. Y eso es lo que tenemos que trabajar y eso es lo que estamos trabajando.

Está muy relacionado a eso que decías de que el bailarín tiene que ser versátil, y de que vos buscabas ese espacio de incomodidad para salirte de la zona de confort… es decir, intentas llevar a tu alumnado a ese espacio de incomodidad.

Exacto. Que no es ni más ni menos que la perfección.

Siempre fui extremadamente obsesiva, y lo soy. Me la pasaba ensayando y queriendo superarme. Tenía esa presión de la exigencia, del perfeccionismo y demás. Como directora, estoy siempre, entonces ellos cumplen. Y me parece que, transmitirles eso, de alguna manera es como generar distintos átomos para que después ellos exijan lo mismo con sus grupos, con sus alumnos, con su gente, y que se empiece a fomentar esto de la acción, del estar. Puedo quejarme, pero yo estoy, yo cumplo.

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De todas las obras que hiciste, ¿cuál es la que más recuerdos te trae?

Il Buco, que la hicimos hace dos años, fue una obra muy querida por mí, porque después de realizarla me di cuenta lo que había hecho.

Siento que la danza tiene una cuestión casi terapéutica en el ser humano. Hace unos años, yo había tenido un episodio personal con una amiga que me dolió, fue muy hiriente… quizás, porque para mí la amistad es la forma más preciada del amor, más que la de pareja, más que la de pasión, más que la de Carmen y José. Para mí la amistad es, de todos los amores,  el más valioso. Il Buco fue esa sanación, porque ese dolor que yo sentía, lo curé a través de la danza.

Y cuando se lo plantee a los bailarines, les dije que quería transmitir eso. Fue impresionante la oscuridad que encontraron… Ellos estaban con unas polleras gigantes, como amarrados al piso. La música son violines que te entran en el alma, al que no le entran es porque no es un ser humano. Y yo les hablaba de una vida subterránea, les di muchas imágenes y fue impresionante cómo ellos se apropiaron de la obra, cómo cada uno encontró su dolor. Las resistencias también que tuve…pasé de todo (risas).

No debe ser fácil porque, de alguna manera, tiene esto de desnudarse…

Sí, todos tenemos todas las facetas del ser humano: la asesina, la benevolente, la cariñosa, la sexual, la frígida… Está en cada uno cómo trabajarlo para sacarlo afuera.

Como intérprete, cuando me daban un personaje, no me quedaba con la forma, sino que indagaba más a fondo. Por ejemplo, a Un tranvía llamado deseo, Mauricio Wainrot la abordó desde la locura. Yo no tenía que irme muy lejos (risas).

Cuando me tocó hacerla, vi la película, leí el libreto, me leí todas las versiones que había… y llegué a odiar al personaje de Blanche Dubois. Me parece una persona totalmente narcisista, egoísta, que fue a molestar a la hermana, que se merecía lo que le hicieron. (Risas). La odié. Y para hacer la obra, me tuve que amigar con ella.

No tenía un entrenamiento actoral, entonces fui creando mecanismos. Y cuando terminaba la función, les pedía que me dejaran cinco segundos sola. Necesitaba volver a mí, porque viajaba en cada función.

Y yo quiero que lleguen a eso: a viajar. Hoy siento que quiero volar y aunque me están poniendo cemento en las alas, me las voy a desgarrar y seguir. Siempre fui así.

¿Cómo ves hoy la producción artística en la ciudad de La Plata?

Creo que La Plata se convirtió en un centro muy importante de música. Es rockera y un poco cumbiera también. Me encanta. En todos los ciclos que hago, la vedete son músicos.

También hay mucha fuerza en lo que es la plástica y todo lo que tenga que ver con la literatura. La danza está un poquito abandonada, pero creo que estoy cosechando la siembra. Yo generé una movida de danza pluralista, abierta y democrática, porque yo boicoteo lo otro: el sectarismo de la danza.

Tu una invitación para Carmen pasión y muerte…

El 3 de noviembre va a ser la fiesta del cierre del ciclo El Ritmo de la Danza, y donde desde la Dirección de Cultura me dieron la nave del Pasaje. Allí van a haber dos propuestas musicales muy power, muy interesantes, y ahí vamos a hacer la reposición de Carmen.

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Y además estás preparando dos eventos más para el fin de semana próximo…

Sí, el viernes 6 tenemos el ciclo El Ritmo de la Danza, que es la versión octubre; cada mes hay una. Este mes se lo dedicamos al jazz. Allí hay una intervención previa, arranca la música, hay todo tipo de danza, y además les damos un regalito y es gratis.

El domingo 8 de octubre hacemos un festival solidario con Baraka Danza por la Fundación Creando Lazos en el Centro Cultural Islas Malvinas. Es gratuito, pero la gente que quiera y pueda, puede aportar dinero. Con ese dinero armamos los kit de higiene para las familias de los chicos con cáncer. También se puede aportar algún producto de los del listado: shampoo, crema enjuague, dentífricos, cepillo de dientes…

Las de Baraka son como una fiesta que dura entre dos y tres horas y la gente se queda. Es hermoso.

 

Cocoliche: porque las segundas oportunidades también existen

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Brenda Andersen y Constanza Darderes, creadoras de Cocoliche

Tal vez no hayas escuchado hablar de Cocoliche, pero si alguna vez pasaste por Diagonal 77 casi esquina 11 y 41, seguro las paredes amarillas chillón y los vinilos, que ahí se encuentran, llamaron tu atención. Es que, desde sus comienzos, esta tienda de ropa usada y especialmente seleccionada, supo marcar tendencia con un manifiesto estilo urbano que encaja en un perfecto composé con el aire de la ciudad.

Sus creadoras, Brenda Andersen y Constanza Darderes, iniciaron este emprendimiento hace ya cinco años, inspiradas por una situación propia: ¿qué hacer con las prendas en desuso?

Con la premisa de favorecer al cuidado del medioambiente, al extender la vida útil de la ropa y reducir la compra de prendas de primera mano, y como alternativa a los vaivenes económicos, abrieron este espacio que inició en sus casas y que fue ampliándose hasta llegar a ser el local que es hoy, en pleno casco urbano.

Esta tienda apunta a todo público (niñas, niños, mujeres y hombres), pero quienes lo frecuentan comparten algo que los hace ir a Cocoliche: un espíritu joven y desprendido, por el que buscan estar livianos y renovarse.

¿Tenés ropa que ya no usás? En esta nota, todo lo que podés hacer para que tu indumentaria sea una acción aprovechable y responsable.

¿Qué es Cocoliche?

Brenda: Es una comunidad de ropa con otra oportunidad, donde la gente puede comprar y vender moda sustentable, reutilizarla. Trabajamos con prendas de moda, de uso actual, que estén en perfecto estado, y que pueden ser de marcas reconocidas o de segunda.

Constanza: La idea es que la ropa sea moderna y de calidad, para que valga la pena extenderle la vida útil.

¿Por qué utilizan el concepto de “reutilizable”?

B: Para nosotras significa volver a usar algo que estaba en desuso. Lo reinsertamos al mercado, y le volvemos a dar vida a algo que alguien tenía quieto en la casa.

 

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¿Cómo surgió la idea?

C: Después de un viaje, nos dimos cuenta que queríamos liberarnos de toda la ropa que habíamos dejado de usar y que ya no necesitábamos. Nos habíamos acostumbrado a vivir más livianas, a vestirnos con menos prendas, pero las elegidas eran las que más nos gustaban. Así que, decidimos empezar a venderlas en nuestras casas. Ahí nos dimos cuenta de que había gente cercana que quería hacer lo mismo, entonces armamos una propuesta y empezamos a vender prendas de amigos y familiares.

Después lo formalizamos como para poder hacerlo en centros culturales, en eventos mensuales y nos empezó a seguir más gente.

¿Por qué el nombre? Ya que cocoliche tiene dos significados…

B: Hacemos alusión a la mezcla de cosas. Cocoliche viene del dialecto italiano.

C: Tiene que ver con que cada uno aporta lo que tiene y termina siendo un mix de cosas.

B: Exacto, y esa mezcla hace a Cocoliche.

¿Qué público es habitué de Cocoliche?

C: El público es variado, siempre son personas abiertas a reutilizar, con un espíritu joven, liviano… Gente que busca deshacerse de lo que le ocupa espacio y no va a usar, y que está abierta a incorporar cosas que son de otra persona, que están a disposición, a buen precio y que son de buena calidad. Pero el espíritu es básicamente ese: querer estar liviano, renovarse, buscar oportunidades…

Venden ropa tanto para hombres como para mujeres y para todas las franjas etarias…

B: Sí, el de niños lo incorporamos hace poquito. Si bien recibimos más mujeres, el público masculino fue creciendo muchísimo.

Y en general, ¿qué es lo que más vienen a buscar?

B: Camisas, remeras, camperas, pilotos, sweaters… vestidos también… Y jeans. Es decir, ropa urbana, de uso actual y del momento. Estamos en primavera y quieren comprar de primavera/verano. Muy de temporada o de moda.

Ah, tiene que ser de temporada…

B: Nosotras recibimos de temporada porque tenemos el recambio rápido, es decir, tratamos de que lo que traigan sea ropa vendible así, quienes dejan ropa, tienen crédito para cobrar rápido. Por ende, sí, es mejor que sea de temporada.

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Si una persona quiere reutilizar su ropa en Cocoliche, ¿cómo tiene que hacer?

B: Lo que tienen que hacer es traer su ropa al local. Si nunca vinieron, les tomamos los datos para abrirles una cuenta. Hacemos una selección y entregamos un comprobante de las prendas que dejan. Luego se hace un seguimiento y a medida que se van vendiendo, pueden usar ese crédito en la tienda o como efectivo.

En cuanto a las marcas, tenemos un listado de marcas reconocidas en el mostrador. Si la prenda pertenece a ese grupo, se le otorga a la persona un 50% de precio de venta; de lo contrario, un 33%. Esto estará disponible para cobrar a medida que se va vendiendo. El precio lo ponemos nosotras y lo informamos al momento.

¿Hay algún tipo de indumentaria que no acepten?

B: Ropa que esté manchada o con desgaste de uso, o vintage, porque tratamos de que sea moderna.

 

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Y cuando reciben la ropa, ¿ustedes le hacen algún proceso? Ya sea arreglo, limpieza…

B: No, retoques en la prenda no. La recibimos ya lista, limpia y en condiciones para ya ser comprada.

C: Lo que sí hacemos es seleccionarla en el momento, lo etiquetamos, lo ponemos en nuestro sistema así ya sabemos de qué proveedor es cada prenda, y le hacemos un seguimiento hasta que se vende así le informamos.

Para ver la ropa disponible, ¿tienen que acercarse o pueden verla por internet?

B: Para comprar es directamente en la tienda, es presencial, pueden venir y probar lo que gusten.

¿Desde cuándo están en este espacio?

B: Desde octubre del 2015. Antes de esto, habíamos alquilado una casa en Tolosa, pero ya habíamos comenzado a manejar un gran volumen de prendas y el número de gente que se iba sumando se incrementaba… Así que, no tardamos mucho en alquilar un local comercial en La Plata con vista a la calle. A esta altura la propuesta estaba ya formalizada, e incorporamos gente para que trabaje con nosotras y nos ayude. Desde que estamos acá creció muchísimo, así que tuvimos que adaptarnos. Estamos re contentas.

O sea, que venir al centro de La Plata modificó mucho la imagen de Cocoliche

C: Yo creo que hay mucha gente que nos conoció estando acá porque estamos visibles, es una zona bastante céntrica. Pero a la vez, hay muchas personas que nos siguen desde el principio y se emocionan de ver al local que alcanzamos luego de haber conocido nuestras casas, los centros culturales… Ahora llegan y hay un local que es lindo, grande, y cómodo. Eso existe porque hay gente que nos conoce hace un muchísimo, pero la mayoría son del último tiempo, nos conocieron ya estando en esta tienda.

¿Qué proyectos tienen con Cocoliche? ¿Apuntan a que siga creciendo?

B: Sí, lo próximo es tener una tienda exclusiva para niños.

¿Cuáles son los medios de contacto?

En Facebook pueden encontrarnos como Cocoliche Ropa con otra oportunidad , en Instagram estamos como Somos Cocoliche y en la Web. Ahí pueden encontrar toda la información de cómo funciona el local y la idea de qué es lo que te vas a encontrar cuando vengas.