Mula Cultura: en la búsqueda de “unir mundos”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Cesar Benítez, co fundador de Mula Cultura

Nacido en el Chaco y naturalizado en La Plata, Cesar Benítez mantiene la templanza de la gente del interior. Uno podría suponer que, además de su pasión por las artes escénicas, esta condición lo llevó a interesarse por trabajar en pos de aquello menos visible o desapercibido para el ojo presuroso de la gente de la ciudad. Sea como sea, él no puede disimular la emoción cuando habla de sus proyectos.

Amante de la actuación, quiso hacer de esta pasión su carrera y su vida, pero desde allí veía numerosas falencias que no podía solventar desde su rol de actor. Por eso, junto a una colega, Carolina Sueta, decidieron crear un espacio que, no sólo les permitiera trabajar de lo que aman, sino también hacerlo de manera autogestiva y colaborativa. Fue así que en mayo de 2014 nació Mula Cultura, una organización que se dedica a la comunicación, gestión, producción y asesoramiento de productos culturales y artísticos, ya sea de artistas independientes o instituciones.

Con el firme propósito de incentivar el encuentro entre las artes escénicas y la comunidad local, a través de sus actividades y festivales, y dando un giro en la mirada tras la incorporación de Rocío Bergé al equipo, Mula Cultura fue reconocida entre más de 150 proyectos para ingresar a la Usina de Ideas, lo que les posibilitó durante largos meses un espacio de trabajo pero también, de formación propia. Hoy, dicho ciclo se cierra, y con la terquedad propia de las mulas, esta organización se propone ir mucho más allá, en la tarea de ayudar a pequeños y grandes proyectos para que la cultura en La Plata siga floreciendo cada vez más.

10352255_767463909954656_5952346938891424885_n¿Qué es Mula Cultura?

Mula Cultura es una organización que se dedica a la comunicación, gestión, producción y asesoramiento a proyectos culturales y artísticos, a artistas e instituciones.

¿Cómo está conformado el equipo de Mula Cultura?

Somos dos socios fundadores, Carito Sueta y yo; y al poquito tiempo invitamos a Rocío Bergé como para poder ampliar la mirada.

Nos dividimos por áreas. Cada una de estas tiene que ver con las competencias y los deseos que nos mueve a cada uno dentro de la misma organización. A mí, en lo personal, me mueve un deseo muy grande de poder gestionar, de poner unir mundos y, al mismo tiempo, producir contenidos culturales. Y por su parte, las chicas además de ser comunicadoras, son artistas: Rocío es música y Carito, actriz. Entonces, cada uno va  haciendo su espacio. Y nos complementamos de tal manera que podemos cubrir tres partes: la comunicación/gestión, la formación y la producción. En cada una de estas patas hay un responsable.

¿En qué año nace Mula Cultura?

Hace un tiempo encontré un cuaderno de cuando recién comenzamos a pensar la idea… Un veintipico de mayo de 2014, reunidos con Carito Sueta, ya habíamos tomado la decisión de hacer un emprendimiento, de generar un camino por el lado de la gestión y de la comunicación y ahí descubrimos el nombre.

¿Por qué Mula Cultura?

Creemos que la mula representa a esos animalitos tercos, pero viendo la terquedad como una idea positiva. Además, la mula es el único animal que puede llegar de un punto al otro más allá de las circunstancias, de cómo esté el camino; es uno de los pocos animales que se propone algo y llega a fuerza de voluntad. Y es el único animal que, por ejemplo, se atreve a cruzar las montañas con precipicios. Entonces era como significativo y, además, el nombre en sí tenía una sonoridad que nos gustaba.

¿Cuál fue el disparador del proyecto?

Al trabajar como actores, tanto Carito como yo, notábamos algo que sucede y se repite en las diferentes compañías: falta la pata de la producción. Hablo en el sentido de que el artista se pudiera ver como trabajador y, a partir de ahí, verse como un tipo que no hace arte porque sí, sino que tiene que tener cierta responsabilidad para llevar adelante ese arte; sobre todo si pretende vivir de él.

Entonces, la necesidad nace como artistas, pero al mismo tiempo esto sucedía en la ciudad de La Plata, un polo enorme del arte y de la cultura al que le faltaba esa cuestión de la organización del trabajo, la sustentabilidad, el público… Son cosas que a nosotros mismos nos pasaban como compañía.

 

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¿Qué actividades realizan y qué servicios brindan?

Hacemos muchas actividades porque, por suerte, la ciudad está inundada de arte. Tenemos actividades de transferencia de conocimiento. Este año inauguramos un nuevo servicio donde brindamos asesoramiento a artistas a través de talleres de aproximadamente un mes de duración, donde se trabaje sobre la producción, el financiamiento y la comunicación. Además, hay otro taller que se llama Mesas de Trabajo, que son más específicas, porque ahí la idea es que se acerquen los grupos para trabajar específicamente un proyecto, en determinado tiempo, entonces ahí hacemos la asesoría y el seguimiento necesarios para que ese proyecto pueda seguir andando.

Pero no solo hacemos formación, sino también campañas de comunicación para grupos, instituciones, artistas, para proyectos artísticos. Y hacemos producción propia de eventos culturales, o sino producción a pedido para instituciones u organizaciones, además de giras, festivales, ciclos de música, ciclos de teatro, talleres.

¿En qué espacio físico lo hacen?

Hoy por hoy estamos trabajando en la Facultad de Ciencias Económicas, en la Usina de Ideas, porque también somos parte. Es decir, quedamos seleccionados como un emprendimiento más dentro de los 150 o más proyectos que convocaron, entonces en ese lugar también nosotros recibimos asesoramiento vinculado a la sustentabilidad, financiamiento y a la organización interna de nuestro trabajo. Entonces, al mismo tiempo que nosotros brindamos eso, constantemente estamos siendo asesorados para poder seguir mejorando el laburo.

¿Cómo es el acompañamiento que ustedes hacen? ¿Dónde empieza y hasta dónde llega?

Empieza con una primera reunión, un diagnóstico. Trabajamos en conjunto o nos sumamos desde una etapa específica que requiera el proyecto, por ejemplo, conseguir sponsors, generar financiamiento, hacer subsidios, llevar el acompañamiento en la producción en sí, la producción ejecutiva. También con las Mesas de Trabajo, a través de la formación. Según lo que se requiera, vamos y apuntalamos en determinado punto. La idea es ir sumándonos en las distintas etapas que requiera la necesidad y el diagnóstico. Y podemos llegar hasta la evaluación final del proyecto.

¿Ustedes tienen un sustento económico de parte de alguna entidad?

Somos completamente autogestivos, no recibimos dádivas de nadie. Generamos nuestro propio trabajo y nuestros proyectos, con la idea de la sustentabilidad. Al mismo tiempo, como trabajamos con otros, buscamos también la sustentabilidad, la forma de poder hacer que nuestro trabajo tenga una remuneración, como así también el trabajo del artista o de la institución.

Lo que sí sucede es que, trabajando en proyectos, vos tenés que salir a gestionar y para eso, enredarte con privados, con el Estado o con los vecinos, como pasó con el festival que hicimos hace unos días, Festival Aura.

¿Qué es Festival Aura?

La idea es poder generar un encuentro entre la comunidad y las artes escénicas. Sobre todo, un encuentro en la calle, donde la gente pueda disfrutar de muy buenos espectáculos de distintos lugares del país durante todo un fin de semana, y que eso genere la posibilidad de desarrollo de las artes escénicas en la ciudad, porque hay buena y mucha, pero no son muy visibles. Traemos obras de otros lugares, más accesibles para un público que no ve habitualmente teatro y es por eso que hacemos una fiesta en la calle. Al mismo tiempo, el festival se propone poder generar el encuentro entre profesionales; gestores, productores y actores de la ciudad que no se ven físicamente en el festival, pero que generan vínculos todos esos días para poder tender nuevos puentes. También hay otras actividades, como obras de teatro más específicas para creadores de las artes escénicas.

El festival intenta tener una visión amplia, estética, con una programación de alto nivel sobre todo teniendo la calle como gran protagonista y con una cultura para todos.

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¿Cómo fue la experiencia?

La experiencia es siempre muy buena. Es la segunda edición que hacemos del Festival Aura, que nace como un impulso de Mula Cultura, pero al mismo tiempo tiene su propia identidad. Entonces, si bien Mula Cultura lo genera, convoca a otra gente para llevarlo adelante y entonces ahí va trabajando su propia identidad, al ser un proyecto más, de los otros que hacemos.

Nosotros ya tenemos experiencia en producir, co-producir y acompañar otros festivales, entonces toda eso lo volcamos en el nuestro.

Participaron de la Usina de Ideas, ¿qué les dejó?

Nos generó una transformación interna dentro de la organización. Creemos que la Usina de Ideas sirve muchísimo y genera esto que muchos necesitamos que es la organización del laburo, pensarse a través de la sustentabilidad y cómo poder visualizar tus posibles socios, clientes, o poder delimitar mejor el trabajo. La verdad es que estamos felices de poder participar. Este año ya se termina y no nos queremos ir (risas). Pero ya tenemos proyecto juntos.

¿Cuál es?

No podemos decir nada todavía (risas). Estamos en una muy buena relación y hay cosas que se juntan, se complementan y creemos que podemos armar buenos equipos con ellos también.

¿Cuándo tiempo fue que estuvieron ahí?

Ocho meses recibiendo asesoramiento, consultoría, mentorías.

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Equipo de Mula Cultura: Cesar Benítez, Rocío Bergé y Carito Sueta. PH: Federico Borobio

¿Qué proyectos tiene Mula para el año que viene?

Unos cuantos… el Festival, seguro. Vamos a continuar con los talleres de producción, formación.

Tenemos un proyecto de gira que es muy lindo. Realizamos giras por la Provincia de Buenos Aires y ahora estamos trabajando en poder mejorar ese circuito teatral que tenemos. Llevamos espectáculos a distintas localidades y la idea es poder trabajar eso con mayor apoyo y con mejores arreglos y condiciones para los artistas. A su vez, una vez por año hacemos una gira por Brasil y la idea es poder sostener eso.

Por otro lado, poder mantener un festival que hicimos en noviembre, que fue de carácter nacional y se llamó Manija, Encuentro Nacional de Emprendedores Culturales y Creativos, que lo hicimos por primera vez en la ciudad de La Plata y se anotaron muchos artistas y proyectos culturales de Argentina, que han venido con sus delegaciones de la Secretaría de Cultura. Durante 3 o 4 días tomamos formación y herramientas para seguir pensando cómo llevar adelante nuestros trabajos.

¿Lo organizan en conjunto con otras partes?

Es una co producción que hicimos junto a Recursos Culturales, una consulta de Capital Federal con quien tomamos unas capacitaciones, y con los amigos de la Estación Provincial.

Si alguien quiere acercarse, presentar su proyecto y buscar asesoramiento, ¿cómo puede encontrarlos?

Nos pueden escribir un mensaje privado en Facebook, contactarnos a los teléfonos que ahí figuran o pueden mandarnos un mail a mulacultura@gmail.com.

¿Cómo ves la actividad cultural en La Plata?

La Plata explota de cultura. Es un lugar maravilloso para poder desarrollarse culturalmente y artísticamente. Y ahora, con estas salidas que creemos que empiezan a verse y hacerse más visibles, como la idea de la gestión y poder trabajar más en red; creo que cada vez va a poder ir mejorando. Al mismo tiempo, es una necesidad que pase eso a través de involucrarse colectivamente, porque dada la situación política en la que estamos viviendo, la única que nos queda es poder enredarnos, hacernos fuerte desde abajo y pensarnos entre todos. Pero sí, la ciudad ebulle cultura por todos lados.

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Llega al Pasaje Dardo Rocha la primera edición de Jigoku

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Macarena Scalici, asistente de producción en Jigoku Producciones

Jigoku Producciones es una organización nacida en la ciudad de la furia que, desde hace más de una década, produce eventos para amantes de los videojuegos, del animé, del k-pop y de la cultura coreana y japonesa. Temáticas con las que ha logrado imponerse fuertemente en el mercado.

Si bien su público es bastante heterogéneo en lo que respecta a edades y procedencias, todos tienen un punto en común: aman la Cultura Geek y todo lo que ella conlleva. Fue a pedido de este mismo público que, tras una votación vía Facebook, la ciudad de La Plata salió electa como una de las sedes para que se desarrolle un evento Jigoku. El mismo, que será el primero para nuestra ciudad, como parte del Tour 2017, se llevará a cabo el domingo 17 de diciembre en el Pasaje Dardo Rocha, desde las 13 hasta las 20 horas.

En el marco del cierre de este Jigoku Tour 2017, es que AgendArte conversó con Macarena Scalici, quien desde hace ocho años desempeña tareas de asistente de producción en el equipo y que nos invita, en esta nota, a recorrer un pedacito de este particular mundo que mueve multitudes.

¿Cómo nace Jigoku Producciones?

Nace aproximadamente hace 10 años, de la mano de Federico Albornoz y Romina Farias de Lara, que eran dos entusiastas del ambiente que quisieron incursionar en lo que era la organización de eventos. Ellos estaban mucho más dirigidos a lo que era la movida de animé y de música. Así que, durante los primeros eventos, se dedicaron solamente a este tipo de temáticas. Con los años, fuimos sumando distintas otras como los videojuegos.

¿Qué tipo de eventos tienen?

Tenemos eventos temáticos de juegos en línea, como el League of Legends; tuvimos eventos retro con consolas ochentosas, eventos dedicados al K-pop, que tiene tanto concurso de fan dancer como de fan singer; eventos nocturnos como la Tokyo Stream, etc.

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¿Cómo está conformado el equipo de Jigoku Producciones?

Actualmente, por distintos sectores. Tenemos la parte de asistente de producción, en donde estamos Melisa Peralta y yo, junto con Belén, que hoy en día es parte de la producción como cabeza junto a Federico. Después tenemos gente que forma parte del sector gamer, otros que trabajan en gastronomía y otros que se encargan de la parte pública y presencias, que son generalmente cosplayers y fan dancers, y otros artistas como youtubers, Jugando con Natalia y Guillermito y Alfredito.

¿Cómo llegaste a la productora?

Lo conocí por primera vez siendo cosplayer. Después me hice amiga del presentador de los eventos, que en ese momento era Pablo Arcadia, y por él conocí a Federico. Empezamos a charlar y yo le propuse trabajar con ellos porque me gustaba el ambiente y la organización. Y me dijo que sí y comencé.

¿Qué significa Jigoku?

En japonés significa “infierno” y fue una elección que tomaron en ese momento Federico Albornoz y Romina Farias de Lara, que actualmente no se encuentra más en la organización porque tiene su propio evento hoy en día que se llama Like it. La otra cabeza de la organización es Belén Albornoz, la hermana de Federico.

¿A qué público apuntan?

Contamos con eventos de diversas temáticas como la Random, Otacon, Jigoku Style y Jigoku Market, que son eventos familiares dedicados a un público juvenil para que vengan a compartir una tarde con su familia. Pueden encontrar stands que venden merchandising de los distintos animé que ven los chicos. También hay convocatorias a cosplayer y concursos de dibujos, karaokes, y un buffet atendido por maids en donde se vende comida asiática.

Todo el evento gira entorno a que pasen una tarde de cultura japonesa familiar, entre todos. Después, tenemos otros eventos como la Retro Start y la Lol Day, que van más dedicados a lo que es el público gamer, en donde se realizan torneos en equipos y hay stands en donde se vende merchandising de videojuegos, consolas, juegos, cartuchos como los retros.

También tenemos eventos más nocturnos como la Tokyo Stream o la Retro Stream, dedicados a un público más juvenil adulto, mayor de 18 años y amante de la música animé, de la música retro de videojuegos. La idea es que pasen una noche con amigos y disfruten tomando tragos.

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¿Qué se espera para esta primera edición de Jigoku en la ciudad de La Plata? Una invitación…

Invitamos a todos los chicos que quieran venir a pasar una linda tarde con sus amigos o en familia a disfrutar de artistas tales como Jugando con Natalia, show paw depp y Alfredito y Guillermito. También van a encontrar stands de los mejores expositores que vendan merchandaising y cosas de animé manga, K-pop, comics, etc. También habrá proyecciones y un bloque pogo para los que les gusta hacer pogo con wasapeople y toda esa música. Además, contaremos con los concursos que nos acompañan siempre, de dibujo, de cosplay, de fan dancers y de karaoke. Sector gamer para los más geeks que tienen consolas en Triplay, tanto Nintendo Switch, Wii U, PlayStation 4 y Xbox One.

Las entradas las pueden conseguir en Jason Rock, o en Locura de Once y de Morón. Las anticipadas están $100. Sino en boletería el día del evento están a $150. El evento no se suspende por lluvia así que estén preparados para pasar una linda tarde con nosotros.

¿Por qué fue esa decisión de vender entradas en Morón y en Once, siendo que el evento se llevará a cabo en la ciudad de La Plata?

A lo largo de los años llevamos a cabo eventos en distintas zonas, no solo en Capital Federal, sino también en los alrededores y en otras provincias. Hicimos eventos en el Auditorio Oeste, en Quilmes, en Pilar, en La Plata, en Rosario y en Córdoba Capital… Y siempre sucedía que, por ejemplo, personas de Capital querían ir al evento de La Plata y nos consultaban porque no tenían cómo comprar su entrada. Entonces, ante esa demanda, decidimos poner siempre un punto de venta cercano para que la gente de ese lugar pueda participar o, en su defecto, un medio electrónico como Ticketek como para que puedan conseguir las entradas por computadora.

¿Cómo son las condiciones para poder participar de los concursos?

Todos los concursos tienen que tener un cupo mínimo de diez personas para poder entregar el premio en efectivo. En caso de que no alcancemos ese cupo, se hace otra variante, por ejemplo, si es un concurso de cosplay y hay menos de diez inscriptos, se realiza un desfile. Al igual que con el karaoke, que se hace libre solamente para que pasen y canten. A diferencia de estos, el concurso de dibujo no tiene cupo máximo, o sea que se pueden anotar todos los que quieran.

Tanto para los concursos de cosplay, como dibujo y karaoke las inscripciones se realizan el día del evento en mesa de informes. El único concurso que precisa de una inscripción previa por la demanda que tiene es el de fan dancers, por lo que tiene un cupo máximo de 12 personas. Generalmente, si se libera algún cupo se pueden anotar en el día del evento. 

¿Y cómo es el tema del jurado?

Todos los concursos cuentan con un jurado específico que evalúa, por ejemplo, en el concurso de cosplay, todo lo que es confección y performance; en el de dibujo, se evalúa técnica y creatividad; en el concurso de karaoke, tienen en cuenta la técnica de canto; en el de fan dancers, se evalúa vestuario, coordinación, energía, técnica de baile y similitud con el tema de k-pop que están bailando… Todos nuestros concursos están abiertos a cualquier persona que se quiera anotar, no se hace selección previa. Es libre y gratuito para todos. 

Y para aquellos que no tienen la menor idea del tipo de música que escuchan, ¿cómo es? ¿Qué características tiene? ¿Cuáles serían los referentes?

En el concurso de cosplay, la elección de la música es mucho más libre, porque al tener performance a veces los chicos hacen compilados, no solo con la música del animé, del cómic o serie que estén representando, sino que lo mechan con música más popular. Entonces eso se deja como a libre criterio del participante. En cuanto al concurso de karaoke se les pide que sea la versión corta de los temas de animé, de los openings y endings, o sea, el TV size que dura aproximadamente minuto, minuto y medio. También se les permite, si lo desean, cantar canciones de k-pop o de música japonesa o coreana. 

En cuanto al concurso de k-pop de fan dancers, son temas exclusivamente de k-pop, que vendría a ser todo lo que es pop coreano. Este tiene la característica de que, en los videos musicales, los cantantes llevan a cabo coreografías, entonces los chicos en el concurso tratan de imitar esas coreografías o crean una nueva.

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¿Qué fue el Jigoku Tour?

Esa fue una convocatoria que iniciamos el año pasado después de recibir tantos mensajes y comentarios sobre chicos de distintas ciudades que querían que Jigoku llegue a sus lugares. Lo que hicimos fue armar un evento de Facebook donde les dimos la posibilidad de comentar o postular las distintas ciudades donde les gustaría que nosotros participemos como productora.

¿Cuáles fueron las ciudades ganadoras?

Rosario, Córdoba, Pilar y La Plata. El último de nuestro tour es la ciudad de La Plata que va a ser el que tenga lugar el 17 de diciembre en el Pasaje Dardo Rocha.

¿Qué proyectos tienen para el 2018?

Por lo pronto, para el año que viene tenemos una Lol Day confirmada para enero y también tenemos una Random. Pero tenemos muchas ganas de volver a recorrer las provincias y otras ciudades, así que esperamos que se pueda dar en el transcurso del año.

Y seguramente, vamos a hacer otra convocatoria para poder conocer lugares nuevos, y para que la gente tenga la posibilidad de postular su ciudad o los lugares a los que les gustaría que lleguemos en este 2018 próximo a venir.

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Jigoku Evento de Facebook en La Plata

 

“El desafío es que esa compulsión de consumir imágenes se traduzca en adquisiciones”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Leandro Mosco y Mariana Sanguinetti, fundadores de Ramos Generales

A fines del año pasado comenzó a gestarse una idea que terminó por materializarse en el transcurso de este. Y fue así que, sobre los cimientos de una ex vinería, un nuevo espacio cultural se inauguró en el barrio Meridiano V, en la calle 68 entre 17 y 18, bajo la consigna de generar espacios en común para producir y consumir arte.

Ramos Generales parece ser el nombre que define perfectamente el cosmos que lo habita, en un sin fin de objetos tales como cuadernos artesanales, cerámica, obras gráficas y originales, stickers, pines, fanzines, sellos y publicaciones, entre otros.

Con un fuerte propósito en la venta de arte, este espacio había sido craneado como sede de otros proyectos, pero fue mucho más allá y hoy se erige como un lugar en donde da gusto permanecer y crear.

Con la premisa del trabajo independiente, los artistas plásticos Mariana Sanguinetti y Leandro Mosco dedican cada día de sus vidas para hacer de este, su proyecto de vida. AgendArte tuvo el placer de visitar este hermoso espacio cargado de historia, que vuelve a abrir sus puertas para escribir una nueva: la de Ramos Generales, un espacio impulsado por dos personas que, lejos de resignarse ante las adversidades, buscan vivir de lo que aman.

¿Qué es Ramos Generales? ¿Cómo podrían definirlo?

Leandro: Facebook nos dijo que era una Galería de Arte (risas). Nosotros lo pensamos como una tienda o un taller… Un espacio para que podamos producir y donde se pueda dar clases. Actualmente funciona como sede del Club del Cuaderno, que es un proyecto que tenemos hace tiempo y que ahora está un poco en estado latente. Pero en sí, el inicio de Ramos Generales fue el de oficiar de esa sede que el club no tenía. Y para mí es una casa y un proyecto; paso más tiempo acá que en cualquier otro lado. (Risas)

Mariana: Incluso tomamos ese nombre de los Almacenes de Ramos Generales, en donde el vecino podía acercarse a comprar una variedad de productos, porque nuestra propuesta apuntaba a que, quien venga, pueda encontrarse con una gran variedad de producciones de artistas locales; además, de ver a una exposición o tomar unas clases en algún taller. Es como ampliar el abanico.

¿En qué consiste El Club del Cuaderno?

L: El Club del Cuaderno surgió en el 2014. El primer encuentro se hizo en abril. La idea es que tenga varias actividades, pero el eje central son los encuentros de producción colectiva que tiene el cuaderno como soporte en común. Entonces, nos juntamos a dibujar, a escribir, a producir lo que sea en cuadernos que después se van haciendo circular durante la jornada, para que al final puedas llevarte el tuyo con producciones ajenas.

¿Y ahí están ustedes solos o están con otro equipo de gente?

L: Sí, en principio estábamos solos.

M: Éramos más cuando surgió, pero después la cantidad de personas fue variando y quedamos nosotros.

Y actualmente funciona acá…

L: Sí, en realidad por ahora no se materializó mucho la idea de que esto sea la sede, pero tiempo al tiempo.

Estamos hace cinco meses y tener un proyecto así demanda un montón de energía, de recursos, de dinero, de todo, entonces eso está quedando un poco como en un segundo plano. Pero ya se concretará esa idea también.

17883520_425874387805088_2442092660458147137_n¿Cómo y cuándo surge Ramos Generales?

M: Un poco tiene que ver con el rumbo que podía tomar este Club, porque la propuesta del mismo es ser itinerante, es decir, que cada encuentro se haga en un lugar distinto de la ciudad. Pero nos empezó a pasar que no sabíamos cómo continuar… Teníamos ganas de probar otra cosa y surgió la idea de tener una sede del Club. Y como los dos somos bastante manija, dijimos: “tengamos una sede del Club, con un lugar para producir, con un espacio donde vender nuestras producciones y las de otros y donde, además, se pueda dar clases”. Y así esa idea fue creciendo. Todo eso fue a fines del año pasado, noviembre o diciembre.

L: Yo creo que, como artistas, también nos atravesaban inquietudes a nivel personal; y Ramos Generales se generó para tener ese espacio en común a la hora de producir.

Y para mí, esto también está acompañado de otro proyecto amigo o hermano que es el Club de Constructoras, que son encuentros que realizamos con otros artistas donde cada uno, en cada fecha, presenta su trabajo y se debate sobre eso. Este es el tercer año de este proyecto, que también fue mutando en otras cosas, pero que tiene como eje que quien interviene un año, puede invitar a otro artista a participar. Y siento que, esta dinámica también se fue metiendo en la cuestión de Ramos Generales, en el sentido de que hay una idea general de producir, de hacer cosas, de aparecer, de estar en escena… de generar espacios.

La ciudad de La Plata explota de arte… ¿Ramos Generales surgió de la necesidad de que haya un espacio más para mostrar?

M: Sí, y no solamente como un espacio para mostrar, sino también para vender la producción… En la ciudad hay un montón de lugares donde se hacen exposiciones, pero no tantos en donde la venta de obras sea el fuerte.

L: Además, a finales del 2015 y principios del 2016 apareció una necesidad de agruparse y de empezar a pensar estrategias y políticas de cara a la nueva gestión. Este debate, que se inició en el TOC (Trabajadores Organizados de la Cultura), una agrupación de artistas, tuvo como uno de los ejes de discusión la necesidad de la profesionalización y de comenzar a pensar al artista como un trabajador. Entonces, me parece que, el hecho de que aparezcan estos espacios tiene que ver con esa búsqueda de vivir de lo que uno elige, de no resignar eso.

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Este espacio estuvo abandonado durante 40 años… ¿Cómo dieron con él?

M: Creo que los dos teníamos la idea de que fuese un lugar como con la fachada de un almacén. Caminando por acá lo vi y lo estaban remodelando. En realidad, cuando nosotros llegamos, el espacio estaba en perfectas condiciones. Si bien había estado deshabitado 40 años, el nieto del dueño se encargó de ponerlo en condiciones, remodelarlo, le hizo de todo, y lo dejó re lindo.

Según lo que nos dijeron, había sido una vinería y después un lugar en donde vendían pájaros o cosas para pájaros, algo así (risas). Estuvo muchos años cerrado, hasta que llegamos. Y se generó bastante expectativa en el barrio de qué es lo que iba a suceder acá.

¿Hacen algún tipo de convocatoria de expositores para las muestras?

L: En la inauguración la idea fue hacer una muestra colectiva en la que participaron alrededor de 30 artistas, que luego dejaron su obra, y ya ahí se generó como un cuerpo de producción para la venta.

Después hubo gente que se fue acercando porque le gustó el lugar y nos propuso cosas. Y además uno también está como a la pesca.

La mayoría de las muestras son colectivas. Lo que hacemos es convocar a alguien para que haga la co-curaduría y esa persona nos ayuda a convocar a más artistas. Entonces, eso también nos sirve como para sumar cuerpo de obras y aliados.

¿Qué tipos de cosas puede encontrar quien visita las muestras?

L: Cuadernos artesanales, algunas piezas de cerámica, bastante obra gráfica sin enmarcar, otra enmarcada, obras originales, stickers, pines, fanzines, sellos de cerámica, publicaciones. Y se van sumando cosas.

 

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Si alguien quiere exponer con ustedes, ¿cómo tiene que hacer? ¿plantean algún requisito?

L: Generalmente, lo que hacemos es pedirles que nos manden un mail con fotos de la producción que tienen y el acuerdo es 70% para el artista y 30% para nosotros. Pueden dejar la producción el tiempo que quieran y la retiran cuando lo desean; somos bastante flexibles con eso.

M: Lo mismo para los talleres. En cuanto a las exposiciones, la mayoría las coordinamos nosotros, pero también se han acercado con propuestas y eso lo evaluamos en relación a la agenda.

¿Qué talleres hay en actividad actualmente?

L: Yo estoy dando uno de dibujo y hay dos más, uno de postales navideñas ilustradas y otro de mosaico. Las inscripciones pueden ser vía Facebook o correo electrónico. Tenemos la idea de ampliar más la oferta. También nos pueden encontrar en Instagram

¿Cómo funciona el tema de la tienda online?

M: Vendemos acá, en el lugar, y de manera online. También tenemos un catálogo de obras por Facebook, que fue así como empezamos: subiendo fotos de las obras que teníamos para vender; y después ampliamos un poquito más con esta tienda.

¿Qué balance pueden hacer de estos meses?

M: Para mí re positivo, dejando de lado lo económico. El espacio es hermoso y la gente también nos expresa eso. Es un lugar al que dan ganas de venir, hacer cosas. La verdad que funciona. Tiene buenas repercusiones y se ve el crecimiento.

¿La gente consume arte visual?

L: La imagen, para mí, tiene otro tipo de acceso que no necesita sí o sí de la compra para poder acceder. El consumo de la imagen o del universo de las artes visuales, es gigante, pero eso no se traduce a una cuestión económica. Es re difícil que la gente compre arte. Me parece que es un poco ese el desafío: que esa compulsión de consumir imágenes se traduzca en adquisiciones, porque uno quiere vivir de esto, ¿no?. No es que a la gente no le interesa, o que le gusta más la música. Me parece que son formatos distintos y que sí, si querés ver a tu músico favorito en vivo, tenés que pagar. Y acá nosotros hacemos una inauguración, viene un montón de gente y nadie necesita comprar para ver la imagen.

Yo creo que para que alguien compre una obra tiene que tener un enamoramiento fuerte con esa imagen.

¿Cómo es laburar de manera independiente en la ciudad de La Plata hoy?

M: Es difícil porque no podés frenar un segundo, se tiene que sostener el proyecto para que de dinero. Obvio que además de esto, tenemos otros trabajos; formales, informales. Pero que esto pueda transformarse en nuestro trabajo, merece mucho laburo cotidiano, craneando. Tenés que estar ahí.

¿Cuáles son las próximas muestras?

L: Hasta el 20 de diciembre se puede visitar Malas Impresiones, una muestra de grabado y arte impreso que inauguramos el 1 de Diciembre, con curaduria de Leticia Barbeito.

El 15 de diciembre inaugura Emilia Recchia Paez una intervención en el Microescenario

Y el 23 de diciembre vamos a hacer una subasta, desde las 11 hasta las 20 horas. Está planteado como una feria pre-navidad, habrá música y cosas para comer y cerca de las 18 se hará la subasta de obras.

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La Trastienda Botánica: un espacio que combina el arte y el verde en el casco urbano de la ciudad

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Juan Bruto, Agustina Fae y Victoria Mónaco

Con la premisa de llevar la naturaleza a lo cotidiano, nace en 2015 Botánica, una tienda que promueve la vida verde en la ciudad de La Plata y que se emplaza en la esquina de 53 y 4. Impulsada por Agustina Fae, arquitecta dedicada al paisajismo, este espacio es definido como un “vivero boutique” y combina el arte, el diseño, la cultura y la flora.

Con el propósito de brindar un lugar de exposición a diversos artistas, fue que se consolidó en 2016 como una trastienda, un espacio de arte en continuo movimiento con sede en un sótano. Allí, de la mano de sus coordinadores, la arquitecta Victoria Mónaco, y el Licenciado en Artes Plásticas, Juan Bruto, nace el Green Team, un grupo de once artistas que en cada muestra se reinventan en un continuo proceso creativo.

En el marco de su cierre de año, AgendArte tuvo el gusto de dialogar con Agustina, Victoria y Juan, tres embajadores de la naturaleza que nos invitan a su festejo el próximo 16 de diciembre a partir de las 16 horas y que nos confían anécdotas tras el balance de un año de exploración y crecimiento a base de prueba y error.  

14947912_1767022490228987_8482581627815193338_n¿Cómo nace el proyecto?

Agustina: La Trastienda Botánica nace a partir de un taller de ilustración botánica que realizó una de las artistas de acá. Esto dio la posibilidad de armar una exposición general. Victoria ya tenía cuadros acá, al igual que otros artistas, pero a partir de ahí fue que decidimos hacer la primera muestra.

Antes los cuadros estaban arriba y el subsuelo sólo funcionaba para lo que es taller. A partir de eso, empezamos a formar un equipo y estamos titulados como Green Team del arte botánico.

¿Cómo fue esa primera exposición?

A: Fue en diciembre de 2016. Consistió en una feria navideña en donde cada uno traía lo que quería, con su fusión y su forma de expresión, pero siempre relacionado con la botánica, ya que el hecho de tener un Green Team hace que se pase casi necesariamente por la temática de flora, fauna, paisaje, naturaleza.

¿Cómo fueron esas muestras y cuánto tiempo duraban en exhibición?

Victoria: Este año hicimos dos muestras principales del Green Team, que fueron dos temáticas: otoño/invierno y primavera/verano. Y después en el medio estuvo la de fotografía, que duró alrededor de un mes y se llamó Cuatro artistas. Cuatro elementos.

Juan: La de fotografía fue una muestra experimental que hicimos con gente por fuera del grupo estable. Fue una cosa bastante interdisciplinaria porque se jugaron los cuatro elementos, pero también cuatro formas distintas de representación, desde la fotografía analógica a la digital, es decir, pasamos por las cuatro instancias de fotografía llevadas al montaje.

23737651_1942575309340370_7221093247248915564_o¿Cómo funcionan el Green Team?

J: Somos 11, un montón, porque tenemos que coordinar entre todos, entonces es muy difícil, pero se trata de un proceso creativo divertido.

V: En verdad, cada uno del grupo del Green Team, hace su selección. Intentamos ponernos de acuerdo en lo que refiere a formatos, cantidad de obras, etc. En ese sentido, funciona más como un grupo.

Tal vez, en la muestra de fotografía convocamos cuatro artistas de distintas disciplinas para que expusieran. Entonces, al tratarse de diferentes formas de capturar la imagen, resultó difícil fusionarlos. Por lo que sí hubo una selección de fotos, pero en conjunto con ellos, obviamente.

J: Fue un trabajo más ensayístico. Entonces trajeron parte del material que querían exhibir y hubo una selección in situ. Fue todo un trabajo previo para que cada uno pudiera mostrar lo que quería, y al mismo tiempo que ese material estuviese dialogando y articulando con la muestra.

V: Claro, porque en general nosotros nunca interferimos cuando invitamos a alguien.

A: Y casi siempre el artista invitado es artista y ceramista, entonces expone arriba en la tienda, y abajo con lo que es el arte. 

¿Y cómo es el laburo desde la curaduría? ¿Cómo surgió?

J: Tuvimos dos momentos: en un principio trabajamos con gif, pero más tarde notamos la necesidad de tener a alguien que escriba y pueda canalizar por fuera cada una de nuestras propuestas, o sea, alguien con una visión externa que pueda armar otro relato, y fue así como incorporamos a Roxana D´Auro que, al venir del lado de la literatura, lo hace mucho más fluido y atractivo. 

Sin embargo, la propuesta del año que viene sería empezar a sondear otras posibles personas que hagan la curaduría, y empezar a sumar teóricos, además de los artistas.

¿Por qué la decisión de elegir un ceramista y que el taller tuviese que ver con eso? 

A: Se dio solo… Creo que sucedió así porque la tienda tiene una impronta de cerámica muy grande. Casi todas las cosas, desde las macetas que son lo que más nos representa, hasta la joyería, son de cerámica o de porcelana.

V: Y la realidad es que, en La Plata hay ceramistas muy talentosos, que yo los fui conociendo estando acá en Botánica. Ellos traen sus cosas acá y después, al tiempo, comienzan a dar cursos. Entonces, me parece que es una forma de mostrarse. 

A: el año pasado, una de las vidrieras estuvo con todos los trabajos finales de las chicas del curso de cerámica. La idea es hace siempre esa fusión entre tienda y trastienda, es decir, vamos viendo cómo se adaptan las cosas de manera que tengan un orden o cierta lógica para lo que es la muestra. 

V: Y eso es un poco para mostrar que acá abajo pasa algo. La idea es que esto empiece a leerse como un lugar donde se dan cursos y hay muestras, para que las personas lo reconozcan y entren a ver. 

 

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Reúnen una selección de obras en pequeño y mediano formato, ¿por qué esa elección de tamaños?

J: En lo que refiere al tamaño, la selección es por un tema de espacio y porque como la obra está pensada para la venta, la idea es que sea accesible. Una obra en pequeño formato va a ser, obviamente, mucho más económica.

A: Y también eso formó parte del aprendizaje y de la experimentación, porque a la primera muestra que hicimos en grupo cada uno trajo lo que quería, entonces había cuadros de diversos tamaños, lo que nos complicó hasta para armar. Fue la primera experiencia y, entre el desorden, quedó buenísimo, pero después empezamos a tratar de encontrarle un estilo, una coherencia, un registro.

¿Y qué tipo de obras incluyen?

J: Cuadros, fanzines, publicaciones, estampas, grabados, dibujo, cerámica…

V: Papercut, impresión, collage en madera, cuadros en cerámica, esculturas en cerámica…

Entonces, todo lo que está acá está a la venta…

A: Sí. No usamos la palabra “galería de arte”, sino “trastienda” o “tienda de arte”. Si bien las obras no se desmontan hasta la finalización de la muestra, vos la podés comprar.

J: Se busca la posibilidad de una salida comercial para producción, además de la visibilización. Un espacio donde la gente pueda ver y adquirir.

¿Cómo reacciona la gente cuando se enteran de que acá abajo funciona una muestra permanente?

A: La primera reacción cuando bajan las escaleras, es de sorpresa. Nunca se esperan que haya un espacio tan grande y con tanto material. Además, el concepto del sótano es más de una cosa lúgubre, oscura… y esto nada que ver. Y en lo que respecta al arte, siempre quedaron encantados con todas las muestras. 

Sí, además es raro porque está en pleno casco urbano…  rompe totalmente.

J: Sí, esa es una particularidad que nos sucedió como ciudad. Por una cuestión político-económica, se expulsaron hacia la periferia, primero, los lugares de producción, es decir, los talleres; y luego, los lugares de exhibición. Esto es algo que hemos discutido mucho en los encuentros con los espacios culturales autogestivos y llegamos a la conclusión de que se trata de una cuestión económica, de cómo alquilar un espacio y poder sostenerlo.

Nosotros tenemos la suerte de tener casi “una mecenas”, Agustina, que más allá de pensar en una cuestión meramente comercial, también tiene una intencionalidad cultural de devolverle algo a la sociedad y de promocionar cultura.

Igual, si comparamos con otros años, hoy en la ciudad de La Plata hay muchos más espacios de arte, ¿o no?

A: Sí, ahora hay muchos más. La otra vez el Museo Pettoruti prestó un conversatorio al cual nosotros asistimos como tienda. La verdad que estuvo muy bueno porque conversamos con referentes de otras galerías u espacios de arte, y nos enteramos de la existencia de un montón que no conocíamos y, a su vez, ellos se enteraron de nuestra existencia.

J: Además, esto de estar en contacto sirve para vincular problemáticas comunes que podemos llegar a tener, para poder brindar cierto acompañamiento e incluso soluciones, o para poder trabajar en conjunto en pos de visibilizar espacios.

24173678_1948533895411178_6502821165897369712_o¿Cómo va a ser el evento de cierre?

A: Va a ser el sábado 16 de diciembre de 16 a 22 horas. Vamos a contar con la presencia de la artista y ceramista, Martina Stimolo. Estará expuesta una selección de obras en pequeño y mediano formato con la mirada del Green Team.

Y el cierre, como siempre, será con un ágape y contará con la intervención de Ciclope, un grupo de Chascomús que tiene un gran repertorio en lo que refiere a murales y que hará uno móvil en vivo, en la vereda.

Esta muestra irá acompañada de un mercado off que tendrá el 25% de descuento.

¿Proyectos a futuro? Algún adelanto…

A: Para el 2018 tenemos planificado algo mucho más intenso en donde haya más cantidad de muestras en menor cantidad de tiempo; muestras colectivas e individuales y también de arquitectura.

J: La idea de cara al año próximo es intercambiar artistas, es decir, que haya una rotación de espacios. Para esto estuvimos conversando con la gente de Ramos Generales.

A: Exacto, porque este fue un año de exploración para todos. Entonces, también queremos abrirnos a otros artistas, nuevos e incipientes… Y hay un montón que se acercan, pero obviamente necesitamos conocer su obra, entonces pueden enviarnos un mail o escribirnos a la página de Facebook con una muestra de su material, así nosotros comenzamos a evaluarlo para tenerlos en cuenta en la agenda 2018. La idea es fusionar con lo que hay acá y abrir las puertas a todos los artistas posibles.

Entonces, cualquier artista puede escribirles, pero siempre dentro del arte botánico…

A: Sí, pero no va a ser necesario que sea arte botánico. Este año la muestra rondó en esta temática, y en la experiencia nos dimos cuenta que está un poco agotado. Entonces queremos abrirnos un poco más y que no sea necesario pintar botánico para poder pertenecer a la trastienda.

V: También nosotros mismos entendimos que, si seguíamos, iba a llegar un momento en que nos agotemos de lo que hacemos.

A: La idea es seguir sosteniendo la muestra del Green Team porque es lo que nos caracteriza, pero va a haber mucha más cantidad de muestras en menor cantidad de tiempo.

Y para los talleres 2018, ¿que proyectan?

A: La idea es seguir creciendo y sumando… Ilustración botánica y pintura en general, es decir, más vinculado a la parte artística.

V: También el tema de los talleres es un poco por propuesta, o sea, puede venir alguien, presentar un programa y se evalúa.

Páginas de contacto.

A: La página de Facebook e Instagram , o por correo a trastiendabotanica@gmail.com

 

 

 

 

 

CRRE: una asociación que crece salvando vidas

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro 

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Florencia Sampietro, presidenta de CRRE (Centro de Rescate y Rehabilitación Equino)

Florencia Sampietro ama a los animales desde que tiene uso de razón. Es por eso que, con pasión y responsabilidad, elije todos los días dedicarles su vida y velar por su bienestar.

Participando de ConAlma (Convivencia con el Animal y el Medio Ambiente), una Asociación que trabaja por la salud de los animales en barrios carenciados, conoció lo que era el maltrato hacia los caballos. Y lejos de quedarse con la indignación, decidió tomar cartas en el asunto y, junto a Facundo Federico Frigerio, crearon CREE (Centro de Rescate y Rehabilitacion Equino), una asociación civil sin fines de lucro que nace en el 2013 y trabaja en la rehabilitación de equinos maltratados, rescatados en situaciones de emergencia, negligencia o abandono y que se enorgullece de ser pionera en amputación y colocación de prótesis en caballos; labor que le fue reconocida internacionalmente.

Como presidenta de la asociación, defiende su trabajo como una guerrera y le atormenta la desidia y la falta de amor hacia los seres vivos. Es desde este impulso, y con una fuerte apuesta en la concientización social, que desde CRRE promueve la erradicación de la problemática de la tracción a sangre animal, que lejos de reducirse, es una actividad que crece y se cobra la vida de cientos de equinos a causa de desnutrición y maltrato. 

El próximo 10 de diciembre, la asociación celebra sus cuatro años con una visita aniversario. Desde AgendArte conversamos con Florencia, estudiante de Ciencias Veterinarias y Presidenta de CRRE que, acompañada por un gran equipo, lleva adelante una enorme tarea que crece gracias a la solidaridad de una comunidad; y que en cada historia, se consolida para conseguir que tantas especies dejen atrás el infierno al que fueron sometidas y puedan recuperar la vida que merecen.

¿Qué es CREE?

CREE es una asociación civil sin fines de lucro y sus siglas significan Centro de Rescate y Rehabilitación Equino.

15822606_1277657045627656_77034181545201010_n¿Cómo nace?

Durante seis años participé de otra Asociación llamada ConAlma (Convivencia con el Animal y el Medio Ambiente), con la cual nos acercábamos a distintos barrios carenciados y, con la coordinación de Dolores Oliva, su Directora, hacíamos atención veterinaria gratuita y brindábamos un plan sanitario. Es decir, brindábamos talleres donde le explicábamos a las personas sobre zoonosis, enfermedades parasitarias y sobre cómo ellos podían tener mejor a sus animales, en pos de mejorar su calidad de vida y su trabajo.

En esos seis años me enfrenté con un montón de cosas y vi animales maltratados y dueños a los que no les interesaba revertir esa situación; y no era por ignorancia o falta de recursos, sino más bien por desidia y por maldad. Veía situaciones muy feas, pero desde ConAlma yo no podía sacarles el animal o denunciarlos porque si lo hacía, iban a saber quién había sido, no iban a dejarnos entrar más al barrio y un montón de animales se iban a quedar sin atención. Hubo una situación muy particular que fue la que me hizo decidir, que fue cuando un hombre mató a su yegua a golpes, literal.

Ahí decidí dejar de participar, y fue re duro porque fueron muchos años de trabajo y de compartir con la gente de ahí. Pero me posibilitó conocer lo que era el maltrato hacia los caballos de carro y hacia los demás animales y me empecé a interesar por esa problemática y a meterme profundo. Hasta que decidimos fundar CREE.

¿Creaste sola la asociación o con un grupo de gente?

La iniciamos con Facundo Federico Frigerio, compañero de la Facultad y actual vicepresidente de la Asociación. Él y su familia cedieron el lugar en donde hoy se encuentra CRRE. También nos acompañaban dos amigas más que tuvieron que dejar por cuestiones personales. Y actualmente tenemos un grupo de voluntariado de 30 personas y una Comisión Directiva, pero todo eso llevó bastante tiempo hasta concretarse.

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Florencia Sampietro y Facundo Federico Frigerio, Presidenta y Vicepresidente de CRRE (Centro de Rescate y Rehabilitación Equino)

¿Cómo fue el primer rescate?

Empezamos con una yegua cedida por un carrero que quería que se jubilara. Y como desde ConAlma se la habíamos atendido toda su vida, él confiaba mucho en nosotros y nos la dio.

¿Qué actividades realizan además de los rescates?

Tratamos de concientizar, capacitar y enseñarle a las distintas fuerzas, tanto del orden como a bomberos, cómo se debe actuar frente a una situación de maltrato extrema.

Muchos lo tienen bastante en claro ya, pero hay otros que cuando se enfrentan a determinada situación, si bien tienen todos los conocimientos, no saben de dónde levantar al caballo, dónde atarlo, dónde agarrarlo, cómo calmarlo… Y en los movimientos que uno hace para sacarlo de esa situación de emergencia, podés lastimar al animal o generarle un problema peor del que ya está teniendo. Entonces, les damos un taller donde los exponemos a las seis opciones más probables que pueden existir en un rescate de un caballo, de la manera más real posible.

Incluso, hemos enseñado leyes o cómo actuar frente al maltrato, porque desconocían que podían actuar de oficio o que existía una ley que protegía a los animales… Hoy, con toda la movida proteccionista y con las redes sociales ya están al tanto, pero hace un tiempo atrás no.

¿De qué se valen para hacer la práctica lo más real posible?

Lo que hacemos es utilizar un caballo de mentira, hecho de bolsas y que pese entre 400 y 500 kilos. Y ellos lo tienen que mover y subir a un tráiler…

También entrenamos a nuestro voluntariado para que puedan levantar un caballo, porque muchas veces tardan meses en poder ponerse de pie por sus propios medios, y es necesario aprender como acomodarlo para pararlo, para usar el arnés.

¿También hacen visitas?

Sí, las hacemos una al mes para que la gente conozca de esta problemática. Entonces, pueden venir, conocer a los caballos, apadrinarlos… Les damos una charla y les mostramos todas las historias, el antes y después y ven al caballo recuperado.

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¿Quiénes pueden ir?

Cualquiera. Pero por un tema de seguridad, nosotros no pasamos la dirección. La próxima y última del año, es el 10 de diciembre, que es una visita aniversario. Nos pueden escribir un mensaje privado a nuestro Facebook, nosotros miramos el perfil de la persona y ahí coordinamos. La idea es evitar que gente con malas intenciones se acerque al campo porque, el caballo en Argentina vale vivo y vale muerto; para el carro y para frigorífico.

¿Tienen algún tipo de convenio con la Facultad de Veterinaria?

Hemos tenido varias participaciones por parte de la Facultad; incluso han venido a realizar la visita. Para ellos se hace una charla diferente que es más técnica, porque vienen a ver la casuística que hay. Es increíble la cantidad de casos y patologías diferentes que recibimos durante todo el año, y a ellos les sirve muchísimo. La idea es que, a futuro, haya una materia optativa para poder ir al campo y trabajar con equinos, porque en la Facultad no hay muchas prácticas de este tipo. La idea es que los estudiantes se interioricen y vean que también otros caballos, y no sólo los de raza, necesitan atención.

¿Cómo llegan los casos a CRRE?

Al principio los buscábamos, estábamos muy atentos a las redes sociales y a las páginas de rescate animal. Hoy en día, como ya nos conocen, nos avisa la gente, la policía o la fiscalía.

Es necesario aclarar que nosotros nos encargamos de caballos en decúbito prolongado, o sea, que están tirados en el piso y que no se pueden levantar; o que están muy graves. Son muy pocas las organizaciones que se ocupan de los animales en ese estado.

¿Trabajan en conjunto con otras organizaciones?

Sí, bastante. Por ejemplo, con la ONG Rescate Equino San Nicolás o Caballos de Quilmes. Donde ellos tienen un caso que no lo pueden tratar, nos lo derivan, y viceversa.

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¿Cómo es el proceso de rehabilitación de un caballo?

Cuando llegamos al campo, si es que sobrevive al traslado y todo lo que pasa en el medio, lo ingresamos al box de internación. Este es un espacio con características especiales porque ellos necesitan muchísimos cuidados. Por ejemplo, cuando están mucho tiempo acostados sus pulmones terminan colapsando y se le paran los intestinos. Entonces hay que levantarlos o darlos vuelta cada dos horas, o ponerlos decúbito esternal, que es como sentarlos. Y para hacer eso a veces hay una sola persona, entonces tenemos técnicas, pero es bastante complejo.

¿Trabajan con veterinarios?

Sí, tenemos un equipo de veterinarios estable que labura con nosotros. Ellos realizan un plan de acción acorde a cada caso y hay un protocolo que todos los voluntarios tenemos que seguir donde se le hace una ficha al caballo, se le toman los parámetros cada hora y se lo revisa continuamente… Es como una persona en terapia intensiva. Ese plan se va modificando de acuerdo a la mejoría o empeoramiento del animal. Pero el que toma las decisiones y medidas es el veterinario, nosotros seríamos como asistentes suyos.

Cuando ya sabemos que el caballo está bien y que puede soportar otras cosas, lo ve el dentista y el herrador. Para que lo vea el dentista hay que sedarlo, entonces si está muy débil no podés hacer ese trabajo.

¿Cómo costean los gastos en la rehabilitación del animal?

Todo lo que hacemos lo pagamos gracias a la ayuda de la gente que decide apadrinar un caballo. Esos padrinos abonan mensualmente 100 pesos en una cuenta que está a nombre de la Asociación y el dinero se destina a los tratamientos de los diferentes caballos que tenemos. Generalmente, la gente apadrina al caballo por el que siente más afecto, pero cuando ese dinero es necesario para otro o hay que hacer un traslado de urgencia, o pagarle una medicación, también sale de ese dinero.

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Una vez que está recuperado se da en adopción… ¿Cómo es ese momento?

Hay caballos que quedan con tratamientos de por vida y esos son muy difíciles de dar en adopción. Pero los que se rehabilitan al 100% o que quizás quedan con alguna lesión mecánica, cojean o tienen una cicatriz pero pueden vivir con eso tranquilamente, van al plan de adopciones. Las familias se anotan, nosotros les hacemos una serie de preguntas, vienen al campo, conocen al caballo y es como si adoptaras a un perro gigante (risas).

Y con los que no están en condiciones de ser adoptados, ¿qué se hace?

Generalmente son los más viejitos o los que han sido amputados. Se quedan en el campo hasta que fallecen de viejos o hasta que alguien quiera adoptarlos.

Hace poquito tuvimos la adopción de una yegua que la teníamos desde el principio. Nunca había conseguido familia porque tenía una patita muy mal y nadie la quería, pero como dice el dicho: siempre hay un roto para un descocido. Apareció una persona que se enterneció con su historia y se la llevó. Así que, consiguió casa después de cuatro años.

Después te mandan las fotos y ves que están tres veces mejor de cómo estaban en el Centro, mientras pensabas que no podía mejorar. El CRRE es como un hogar de chicos: los cuidamos, les damos todo lo que necesitan, pero el afecto específico lo tiene cuando una familia realmente se dedica. Y eso se nota un montón, hasta en su carácter.

¿Reciben alguna ayuda económica de parte del Estado o municipio?

No aceptamos ayuda de ningún partido político ni del Estado. Sí hemos recibido de algunas entidades privadas que vinieron a la visita y colaboraron alguna vez en particular.

Preferimos que sea particular porque no queremos tener que ser partícipes de algo o que nos usen para una campaña.

Si alguien quiere formar parte siendo voluntario, ¿cómo puede hacer? ¿Cuáles son los requisitos?

Nos pueden escribir a nuestra Fan Page o a nuestro mail: centrocrre@gmail.com. No hay un límite de edad, ni es necesario que seas estudiante de Veterinaria; lo que pedimos es responsabilidad, porque realmente es mucho trabajo capacitar a una persona para que pueda hacer esto y estamos trabajando con vidas, no con cosas. Que realmente vengan y le dediquen al menos dos veces a la semana.

Además, tenemos gente que hace de todo porque algunos no se animan a atender a los caballos, ya sea por miedo o porque no les gusta. Entonces hacen bijouterie temática que después vendemos en las visitas. También tenemos gente que nos hace las gráficas para la página, fotógrafos.

Desde tu lugar vos podés hacer un montón de cosas y hay miles de formas de ayudar, desde la difusión, hasta participando activamente del voluntariado.

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¿Qué opinión te merece la tracción a sangre?

En nuestra ciudad está prohibida la tracción a sangre en el casco urbano, a pesar de que los vemos a diario. Existen estatutos municipales que difieren dependiendo el lugar, pero no hay una ley de prohibición de la actividad.

Desde Control Urbano se está intentando ponerle freno a esto pero es bastante complejo porque también hay asociaciones de carreros y de recicladores urbanos que se contraponen con lo que uno les pide.

Debería estar prohibido. Más allá del maltrato animal, es increíble como hoy en día puede circular un carro con un animal de 400, 500 kg, siendo que ese carro no tiene una habilitación y que muchas veces es manejado por un menor de edad que está manipulando un ser vivo. Entonces, es un riesgo tanto para el que maneja un auto como para el menor de edad y el animal. Lo cierto es que un caballo te puede matar, y así se producen accidentes terribles, que no salen en las noticias.

Además, hay mucha gente que toma el tema de la tracción a sangre para otros ilícitos, como el traslado de droga, autopartes, armas… Y después está toda la mafia del robo de caballos y el alquiler de los carros que los explotan hasta que los animales no dan más y se terminan muriendo.

Nosotros somos el principal exportador de carne mundial de caballo y no hay un sólo criadero para faena de caballos, ¿de dónde salen tantos entonces? Eso es porque son robados. Y el frigorífico también es parte en la movida, porque ellos lo reciben con la libreta, pero hay un montón de gente que, en ese camino, trucha todo para que esos animales estén en el frigorífico como si hubieran sido vendidos legalmente.

Es terrible, se mueve muchísimo dinero, y es un círculo que involucra muchas cosas y por eso ponen tantas trabas para que salga una ley.

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¿Ustedes rescatan caballos manejados por carros?

No, nos encargamos de los que no pudieron tirar más y lo abandonaron. Algunas ONG sí lo hacen: paran los carros, llaman a la policía , van a la comisaría, de ahí se hace la denuncia, viene un veterinario, certifica el maltrato y el fiscal determina que hacer.

Generalmente, si el animal presenta heridas, desnutrición y hay realmente un maltrato; el fiscal no lo devuelve. Pero sí ha pasado que a veces no están de nuestro lado y hay que hacer tripa corazón y devolverlo a la persona que lo dejó así…

Y la gente es solidaria, aunque también a veces piensan que estás en contra del carrero y que les querés sacar la herramienta de subsistencia. Pero yo les digo: primero, no hablemos del caballo como una herramienta, porque es un ser vivo. A lo sumo, es un compañero de trabajo, y a un compañero le tenés que dar agua, comida y descanso. Y cuando empezás a explicar eso, les cambiás la cabeza.

Hay una realidad que es muy difícil de cambiarla, pero la pobreza no justifica el maltrato. Ellos tampoco merecen ese trabajo, porque es una actividad muy riesgosa. Y si quieren el caballo porque lo van a cuidar y mantener, está perfecto. Pero no puede estar circulando por la calle.

¿Qué particularidad tiene CRRE que no tengan otras asociaciones?

Que podemos atender caballos en estado de terapia intensiva, muy graves. Y fuimos casi pioneros en lo que es la amputación y colocación de prótesis en caballos. Casi nadie había tomado ese riesgo. Hay muy pocos caballos en el mundo amputados y muy pocos con prótesis. Y el mayor número lo logramos nosotros acá en Argentina. Ya tenemos más de diez casos exitosos.

Actualmente en el CRRE pueden conocer a Esperanza, amputada de pierna; y a Lolo, amputado de mano. Éste último fue un caso importante porque hay muy pocos en el mundo, porque como ellos llevan siempre el peso adelante, generalmente la otra mano se infosura y hay que sacrificarlo y con Lolo pudimos lograr que no se infosurara.

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¿Han tenido reconocimientos por su trabajo?

Sí. Nos escriben y envian donaciones. Tuvimos el reconocimiento del Congreso y de la Legislatura y fuimos finalistas en la Cumbre del G-20, que hace un concurso para que participen todos los países que la conforman, y algunos otros del mundo. Logramos estar entre los 5 finalistas y Argentina nunca había logrado ingresar.

¿Qué proyectan a futuro?

Nos gustaría hacer talleres de sanación con personas que han sufrido abusos o traumas, pero siempre trabajando desde abajo: enseñándoles a cuidar a un caballo y a tener más confianza en ellos mismos, porque también los caballos son espejos de la personalidad de uno y cuando te enfrentás a una situación particular con ellos, te empiezan a mostrar un montón de cosas personales tuyas.

También crecer más como asociación para poder rescatar animales más graves de los que tratamos hasta ahora.

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