Llega la quinta edición del Festival La Plata Baila Tango

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Fernando Troncoso, organizador del Festival La Plata Baila Tango

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

Nacido en la Semana Santa del 2014, el Festival La Plata Baila Tango ya es un clásico en la ciudad de las diagonales. El mismo se desarrollará entre el 28 y el 31 del corriente mes, en el Hall Central del Pasaje Dardo Rocha, impulsado por La Municipalidad de La Plata, a través de la Secretaría de Cultura y Educación y bajo la organización de la Casa del Tango y Biblioteca Popular Carlos Gardel, que dirigen Pablo Sosa y Mariana Maldonado.

Fernando Troncoso, miembro y docente de esta institución, tiene un rol fundamental dentro del armado del evento: él mismo se define como “un trabajador polifuncional de la cultura en general y, específicamente, de La Plata Baila Tango”.

Según cuenta, el objetivo principal del encuentro, es celebrar la disciplina, bailarla y armar un centro de reunión de gente del ambiente, pero también abierto a todo público. “Año a año vamos creciendo y eso se ve en el número de gente que concurre. En la edición del año pasado, el Pasaje estaba lleno de personas bailando y creemos que este año vamos a verlo un poquito más concurrido”, detalla Troncoso.

Para lograr su cometido, los coordinadores elevan aún más la vara en cada apuesta y este año aseguran sorprendernos con la incorporación de contrapuntos a cargo de dos de las orquestas más importantes del país: Los Reyes del Tango y La Juan D´Arienzo que protagonizarán una milonga de cierre que promete hacer emocionar al público presente. En esta línea, Troncoso explica que, “el contrapunto orquesta es uno de los pilares del Festival y es lo que más llama la atención porque genera mucha pasión. Consiste en enfrentar dos escenarios exactamente iguales con dos orquestas de mucha fuerza sonora. Son esas orquestas que te sacan de la silla, y se genera una locura increíble, donde hay gente que no puede entender cómo se arma pogo en el tango”. Es que el género, también despierta sus pasiones y cada uno elige su forma de expresarla: “hay gente que quiere bailar, otros que prefieren saltar, y otros que, simplemente, se sientan a escuchar. Y la verdad es que cada uno lo expresa y lo disfruta desde su lugar”, detalla el organizador, haciendo hincapié en el respeto con que siempre se desarrolla todo. 

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Respecto al esfuerzo que implica armar un evento de esta calidad y nivel, Troncoso asegura: “Más allá de todo el trabajo que tiene y de que algunas cosas lo dificultan, es muy gratificante el resultado de ver tanta gente bailando, celebrando el tango y el encuentro que éste propone”.

Durante las cuatro jornadas, los participantes podrán disfrutar de dos tipos de bailes: el tango salón y el tango escenario. Según cuenta el organizador, la apertura contará con un show de La Casa del Tango que mostrará tango escenario tradicional, pero también, “aggiornado”, tratándose de un tipo de baile que tiene mucho de aéreo y de espectacularidad de movimiento. Pero también habrá mucho de tango salón, que es más social; así que, si de opciones se trata, hay para todos los gustos. 

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Consultado por la actualidad del género, Troncoso opina que, “el mayor crecimiento hoy del tango pasa porque a la gente le gusta ir a bailar, le gusta socializar, conocerse, conectarse y vivir nuevas experiencias bailando”. Y así pasa en el Festival La Plata Baila Tango, porque en definitiva, más allá de contar con grandes figuras de todo el país y de su despliegue sobre una atractiva artística; el festival lo hace la gente. “Las estrellas son los que vienen a bailar. Es diferente a los festivales donde apuntan más a generar espectadores. Este festival apunta más a los milongueros, para que vengan a disfrutar y sean una parte del festival”, apunta Troncoso.

Declarado como patrimonio cultural intangible de la humanidad por la UNESCO, este baile urbano no deja de extender sus raíces, aunque con algunos obstáculos que le planta la propia realidad del país. En esta línea, el entusiasta del ritmo de 2X4 cuenta que antes había muy pocos espacios para ir a bailar y hoy tenemos al menos uno por día. “Hay mucha gente bailando y se está acercando mucha juventud, lo cual está buenísimo porque vamos a dejarles la posta”, detalla. En relación al reconocimiento internacional de la UNESCO, opina que esto ”implica el deber de los gobiernos de apoyarlo y a veces los gobiernos se olvidan un poco de eso y no lo hacen como debieran. Pero más allá de eso, creo que hay muchas ganas, mucha pasión, y de a poquito crece una semillita que se va metiendo en los corazones de los platenses”.

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Clases de baile, milongas, orquestas en vivo y charlas, entre otras sorpresas y actividades tangueras se confluyen y ofrecen a platenses y turistas, una buena excusa para salir a caminar la ciudad durante la semana de Pascua, porque como nos transmite Fernando, la idea es contagiar la locura del tango a todos, con el fin de que vivencien en carne propia esta expresión artística que es tan nuestra, y hoy, más viva que nunca.

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El ataque de los barriletes presenta “Los Veranos”, su tercer disco

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Ph: Bruno Piccolini

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Corría una tarde de enero de 2013 en la costa, cuando una jugada del destino hizo que un barrilete cayera junto a Francisco Cadierno, un bajista y chelista platense que en ese momento, craneaba la formación de una nueva banda en la ciudad. Sin dudarlo, envió un mensaje a Nahuel Acosta, la otra pata del incipiente grupo, que entendió todo y accedió sin más. Así de literal fue la elección del nombre. 

De esta manera, y bajo el nombre El Ataque de los Barriletes, sumaron al tercer integrante, Víctor Amoresano, en lo que sería un trío de rock sin guitarras. Para abril de ese año, editarían su primer producción homónima de la mano de siete temas originales más una versión de “It’s only love” de The Beatles.

Respecto de la decisión de no incluir un guitarrista en la banda, tanto Nahuel como Francisco coinciden en que fue algo que simplemente se dio de esa forma, pero que les gustó y les significó un desafío. En este sentido, Nahuel explica: “La propuesta de la banda es esa sonoridad distinta, un poco vinculada a la elección de no usar guitarra, y el resultado de una búsqueda entre el bajo y el piano. Siempre respetando el formato canción”. Por su parte, Francisco comenta que muchas personas recién notaron la ausencia de la guitarra cuando los vieron tocar en vivo, porque en la grabación les pasó desapercibido. Por lo que sentencia: “Estamos acostumbrados más a ver la guitarra que a escucharla”. 

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En sus primeros dos años de vida, la banda tocó en numerosos escenarios de la ciudad, siendo convocados también para musicalizar eventos tales como el FESAALP y los Premios CP al teatro independiente. Luego, en el 2015, ya más establecidos como banda y con un arduo y profundo trabajo de preproducción y grabación, lanzaron ‘La Velocidad’, su segundo disco.

Sin embargo, tras un lustro de existencia, la banda sigue reacomodándose: en los primeros dos discos, tocó Víctor Amoresano en batería, pero en la actualidad acompaña a Nahuel Acosta en los teclados. Ellos definen este cambio, como si se tratara de una “nueva readquisición”. El lugar de los platillos quedó para Cristian Torres, mientras que bajo y voz está a cargo de Francisco Cadierno.

Ayer, precisamente un día antes del cambio de estación, lanzaron su último trabajo titulado ‘Los Veranos’, que aseguran: “es el mejor de todos hasta ahora”. El mismo puede escucharse en bandcamp y youtube. Es así, que el sábado 24 habrá, como ellos lo describen, un ‘minilanzamiento’ oficial. El mismo tendrá lugar en Boulebard 32, con un valor de 100 pesos la entrada, promete ser algo íntimo que recorrerá toda su historia. 

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Ph: Julián Olmedo

Sin embargo, aclaran que la idea es “hacer una presentación un poco más grande, pero más adelante, una vez que el disco tenga un poco más de difusión”. Según cuenta Nahuel, la idea es que “cuando el disco esté circulando, salir a tocar todo lo que se pueda”. Además, prevén una fecha el 23 de mayo en Pura Vida junto a Superpiba, una banda amiga de la ciudad.

Consultados por la actualidad del escenario platense, Francisco comenta que antes no había lugares para ir a tocar, “salvo los clásicos que había que poner un millón de dólares y vender 100.000 entradas”. Si bien hoy no cree que el panorama haya cambiado demasiado, en lo que respecta a El Ataque de los barriletes hoy frecuentan ciertos lugares, como centros culturales o espacios independientes y evidencian muchas propuestas interesantes desde lo musical. 

“Vivan de lo que les gusta, hagan lo que amen. Yo soy una convencida de que es posible”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Lucía Giles, cantautora platense. PH: Micaela Serna

De sus 27 años, Lucía Giles lleva 10 viviendo de la música. Caracterizada por la insolencia propia de la cultura rock, ella se atreve a hablar de todo sin pelos en la lengua. Puede que, para algunos, sus palabras no sean políticamente correctas, pero de algo no hay dudas: ella conoce muy bien la escena platense y sabe de lo que habla.  

Incentivada por sus padres, amó la música desde antes de tener uso de razón. Ya en la cuna tocaba el teclado, y cuando éste dejaba de sonar, era señal de que Lucía se había dormido. A los ocho años, alentando una marcada veta artística, sus padres la orientaron a estudiar piano. En esa época, ya afloraba en ella el espíritu libre y rebelde que la caracteriza y la convierte en un torbellino de energía y buenas vibras. A los 13 agarró la guitarra para nunca más soltarla, pero un año antes compuso Solo vine a decirte adiós, su primer tema de desamor, con el que debutó en el escenario del colegio. Al respecto recuerda: “Fue mi primera experiencia cantando algo propio. Ese día me sentí feliz. No sabía si quería vivir de eso… Incluso, quizás ni lo tomé como una posibilidad, pero sabía que era feliz”.

Para los 17 ya no tenía la menor duda: quería ser música y hacer rock. Si bien sus padres siempre la apoyaron, al comienzo eso les generaba temor: “Me fui de mi casa en rebeldía para hacer mi música y, en ese momento, fue todo un trastorno. El rockero socialmente tiene una connotación más bien negativa, y a mis viejos les preocupaba que yo anduviese en ese ambiente, siendo tan chica”. Sin embargo, recalca que siempre se sintió muy cuidada por su entorno y que, además, nunca se desvió del camino: “Siempre fui muy trabajadora. Y si bien vivía sola y me podría haber descontrolado, mantenía tres laburos, cursaba, metía siete materias por año, tocaba todo el fin de semana; y no paraba ni para dormir”.

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Parafraseando a Soda, tardó en llegar pero hubo recompensa. Y es que todo ese esfuerzo y perseverancia, dieron sus frutos: hoy está feliz de poder vivir de la música y apuesta a sus propias canciones.

Ella sabe que puso mucho de sí para encontrarse donde está hoy. Sin embargo, desde la mayor de las humildades, asegura que también influyó un poco el factor suerte, y agradece a todas las personas que la acompañan. Desde esa perspectiva, explica: “encontré y me rodeé de la gente correcta. Personas que me querían de verdad y que no me veían solamente como un producto. Eso me permitió mantener una línea musical que es la que me interesa: independiente y autogestiva, con la que puedo transmitir un mensaje sin condicionamientos”.

Consultada por cómo es trabajar de esa manera en la ciudad, Lucía contó: “Es cruel y difícil, pero no es imposible. En La Plata, hay muy pocos lugares en donde te pagan, pero también creo que hay una cuestión con la actividad artística en general porque no está regulada”. En este punto, la cantautora señala que hay dos temas centrales: por un lado, que resulta muy difícil decir quién es músico y quién no, porque no existe un parámetro o una manera de regularlo; y, por otro, que las empresas multinacionales no dejan crecer y, por el contrario, matan a los proyectos emergentes. Desde este punto, Lucía ahonda en que, si bien la tecnología acorta distancias y democratiza la comunicación y el acceso a la información, también genera un exceso de propuestas por el que las cosas terminan desvirtuándose. Y de esta manera, “hasta las personas que no trabajan con eso, suben todo el tiempo lo que hacen. Y ya no se diferencia el artista del ciudadano común y corriente”, concluye.

Es por este motivo que, Lucía hace hincapié en la importancia de “respetarnos como trabajadores”, para lo que apela a una anécdota: “Una vuelta me llamaron para hacer una columna de rock en el programa El Buscador, en Radio La Redonda. Me encantó esa experiencia y me sentía capacitada para hacerlo. Pero en un punto, me di cuenta que yo estaba ocupando un lugar que no me correspondía, y que debía dejárselo a un periodista o a alguien que se preparó para estar ahí”. Y parándose en ese fundamento, es que insiste en la importancia de hacer valer el trabajo de uno, entendiendo que se trata de profesiones muy vapuleadas.

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Sin Estribillos (2014)

En esa misma línea, aclara que tan importante es que el artista haga valer su trabajo y sea fiel a sus convicciones, como que haya políticas que apoyen la producción cultural independiente, por lo que sentencia: “El Estado debería exigir que, en las fechas importantes, toque una banda local y no todos los artistas de Sony, porque si no le estamos dando de comer a la multinacional”.

En este momento, Lucía está por lanzar su segundo disco, con el que saldrá de gira en un par de semanas; después de pasar por una etapa de vaivenes económicos y personales. “Este disco sale un poco a modo de motor; precisaba algo que me inspirara a viajar y encontré el grupo que necesitaba”. Respecto a sus producciones explica: “En mi primer trabajo, Sin Estribillos, estaba encontrando mi identidad; en cambio, Soltarme es una producción más bien adulta, en la que las letras hablan más desde la pasión y la música va más hacia el blues”. Según comenta, la decisión de abocarse a ese género es un por un tema de comodidad con su voz, las armonías, y porque actualmente se encuentra componiendo más con el piano. Sin embargo, agrega: “De todas maneras, uno siempre sigue en búsqueda, no se cierra. De hecho, tengo ganas de armar un tercer disco super diferente, porque habla de mi crecimiento como artista”.

Abrazada a sus convicciones, Lucía cuenta que, en lo que respecta al ambiente del rock, todavía hay algunas cuestiones que “arrancar” y piensa que el camino está en trabajar con las nuevas generaciones. “Yo creo que en todos los ámbitos y en cualquier actividad que uno desarrolle, la sociedad es machista. Una vez me subí a un escenario, y un hombre del público me dijo: ´te voy a decir la verdad, cuando vi que estaban armando todo y eran mujeres no daba ni dos mangos con cincuenta. Y cuando las escuché, me sorprendieron´… Nos encontramos con eso todo el tiempo, el tema está en hacerle frente y en no tener la necesidad de caerle bien a nadie”. Y agrega que es importante tomar conciencia de que hay una diferencia entre hombres y mujeres y luchar contra la desigualdad, desde lo artístico, pero también desde lo político, lo social, lo económico y desde las ideas.

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El 24 de marzo, la artista le dirá hasta luego a la ciudad que acunó su música para emprender una gran gira junto a su amiga y representante Yesper, en un Clio Mio de dos puertas y alzando el sueño de recorrer nuevos escenarios con su música. “Casi todas las decisiones que tomé en mi vida, fueron porque sentí que ya había cumplido con mi misión. Ahora, noto que estoy repitiendo por miedo, por el anclaje que uno tiene a no animarse. Entonces, siento que es el momento de animarse a más”.

A modo de despedida, ese día brindará un show muy especial, que contará con un momento eléctrico y con otro acústico, más íntimo. Estarán bailando Pilar Giannelli, la bailarina de su videoclip Sin Estribillos, primer corte de su disco homónimo; y Leandro Dumón y Samanta DeEme, coreógrafos de esa producción. También, habrá pintura en vivo, de la mano del artista plástico Limón y se realizará una suelta de globos simbólica en alusión al videoclip. Con mucho entusiasmo, Lucía nos invita a que formemos parte y puntualiza que “es un evento familiar apto para todo público, para apoyar al artista independiente”. Las entradas costarán $100 y se podrán encontrar en Jason Stone (Plaza Italia entre 44 y Diagonal 77), en La Disquería (calle 54 entre 8 y 9) o en Las Delicias del Sonido (calle 8 entre 49 y 50), mientras que en puerta, tendrán un valor de $150. “Estoy girando por un montón de radios, así que también pueden participar por los sorteos para poder ganar las entradas gratis. Y si no tienen un mango, que nos escriban, que vemos cómo lo vamos a resolver, pero que vayan porque la idea es llenar Club Cultura y sobre todo, dejar un mensaje que es: ¡Loco, vivan de lo que les gusta, hagan lo que amen! Yo soy una convencida de que es posible”, confiesa. 

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Lucía Giles. PH; Jet-Set Fotografía y Video.

Laburando a pulmón y con mucho amor y pasión por la música, Lucía apostará a más. Y así fue siempre: nunca se dio por vencida. Y, como dice en su canción, sin estribillos en los bolsillos, cerrará los ojos y seguirá cantando como escenario su vida.

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MFN, pastelería y diseño: un emprendimiento platense con estilo Europeo

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Florencia Nicolini, pastelera y fundadora de MFN pastelería.

A sus 30 años, Florencia Nicolini se presenta como pastelera. Es que ella siente que esa es su profesión, la que la define. Cierto es que, también es Licenciada en Administración de Empresas y, visto a la distancia, su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata fue un tramo más del camino para llegar a un objetivo mucho mayor: ser empresaria, independiente y tener su propio negocio.

Niña y mujer emprendedora, pasó de ofrecer pulseras y hebillitas, a vender ropa en ferias para poder realizar un viaje a Europa. Así, iba alcanzando sus metas una a una, pero había algo que le faltaba… una pasión con la cual encarar su rol de empresaria.

Sin embargo, un trabajo monótono, un jefe poco grato y una vida rutinaria, fueron motivos suficientes de su presente para entender que debía cambiar de rumbo. Amante de la cocina, se inscribió en un curso de pastelería. Y, lo que inicialmente fue un hobby, se transformó en una gran oportunidad, en algo que realmente amaba hacer y que, además, desataba su creatividad.

Un día, la gota rebalsó el vaso y cansada de sentirse esclava de su empleo, Florencia renunció y tomó una gran decisión: invertir todo su dinero en iniciar su propio proyecto culinario. Sin más, compró un freezer, una heladera, un horno, un microondas, una batidora y algunos moldes; y aceptó un departamento que le ofreció su abuela para comenzar con su emprendimiento. La cocina dejaría de ser su manera de agasajar a los cumpleañeros de la familia, para ser su sustento económico y, sobre todo, su gran pasión.

Con la idea de seguir perfeccionándose, se anotó en el Instituto Gastronómico Argentino (IAG) y costeó sus estudios con las ventas de sus productos. Ese año Florencia fue feliz: hacía y estudiaba lo que amaba y podía dedicarse a ello de manera independiente.

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Florencia Nicolini junto al chef pâtissier, Osvaldo Gross, en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG)

Soñadora incansable, decidió ir por más y realizar una experiencia afuera. Se anotó en una pasantía y en febrero de 2017, un día después de recibir su título de Pastelera Profesional, viajó a España. Casualidades de la vida o jugadas del destino, Florencia ya conocía el lugar que le ofrecían para dicho propósito. Se trataba de la isla Tenerife, en donde su padre se encontraba instalado por trabajo, desde el año 2001. Lo cierto es que, si bien ella tenía alojamiento asegurado, prefería hacer su propio camino y vivir sola e interactuar con los lugareños. En tanto, la pasantía tenía una duración de tres meses, pero desde que el avión despegó de tierras argentinas, ella sabía que ese tiempo resultaría poco para sus planes.   

Se alojó en un hotel y su nuevo trabajo le generó muchísimos sentimientos encontrados: “El grupo de estudiantes y empleados con los que me encontré, era maravilloso; pero vivía con un estrés terrible. Sin embargo, me encantaba”, asegura. No era fácil y a eso se le sumaban algunos desencuentros con el chef a cargo. 

A los dos meses, le llegó otra oferta como pastelera en un restaurant japonés con estrella Michelin (premiación otorgada en la gastronomía, de acuerdo a la calidad, creatividad y cuidado en los platos). Tras pensarlo y conversar con el chef del hotel, decidió aceptar este nuevo reto como una forma de poder extender su estadía en el exterior. Sin embargo, se llevó una gran desilusión: sacaba pocos postres y terminaba ayudando en otras cosas que lejos estaban de la pastelería. Así que, una semana después, se marchó en busca de nuevas fronteras. “Sé que todo es un camino, un proceso, pero tengo muy en claro que lo que me desvíe de mi objetivo, no sirve. Como sentía que no sumaba, me abrí”, declara.

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Después de veinte días desempleada, fue a comprar su torta de cumpleaños a una pastelería catalogada como una de las tres mejores de Madrid y a la que había acudido algunas veces, soñando un lugar. Ese día el dueño, cansado de verla rondar el lugar, le dio una oportunidad. La experiencia le mostró que él era muy receloso y desconfiado. “Me decía las recetas en el aire, no me dejaba anotar nada y me tenía a mil. Me corregía mucho y me terminó desgastando y generando inseguridades. Un día se enojó porque hice mal una cosa, y me echó”, cuenta. Y agrega que, si bien aprendía un montón, llegó hasta replantearse si la cocina era su verdadera vocación.

El desafío era entonces, salir de ese lugar en el que la había dejado la situación. La contención de su familia, de su analista y de su pareja, un marplatense al que había conocido en el hotel. De esa manera entendió que, en el fondo, ella era tan exigente consigo misma como el pastelero y que no era ese el lugar al que quería llegar.

Al tiempo, consiguió un empleo en Bahía del Duque, un hotel cinco estrellas en el que, durante ocho meses, vivió una experiencia increíble. Según cuenta, todo era diferente: “Era más relajado y todo el mundo me apreciaba mucho porque veía que había estudiado. La mayoría, no lo hacía de profesión, sino por oficio”, por eso mismo gran parte del trabajo le era delegado, y podía manejarse con total libertad y confianza. “Era como una especie de laboratorio para experimentar, crear ideas y agendarlas para, en un futuro, poner en práctica en mi propio emprendimiento”, sentencia.

Pero llegaron las fiestas y con ellas una  nueva prueba. Ese 31 de diciembre trabajó 17 horas continuas. “Habían encargado unos cannoli para esa misma noche, pero el 29 me llamaron para decirme que eran un desastre, y que los íbamos a tener que hacer nosotros. Y ahí fue cuando dije ´si puedo hacer esto sola, soy capaz de hacer cualquier cosa´”, cuenta. Pero Florencia empezó a desmotivarse y a hacer más ferviente su deseo de tener su propia pastelería en Argentina. Lo que más le dolía era decírselo a su padre, pero asegura que su respuesta y apoyo, facilitaron tomar la determinación de emprender la vuelta. “  

Hoy vive su presente en la ciudad que la vio nacer, en donde hace un mes retomó su emprendimiento MFN, Pastelería y Diseño. Desde allí, brinda un servicio de pastelería dulce y salada con mesas temáticas y ambientación para todo tipo de ocasión: cumpleaños, casamientos, recibidas, eventos empresariales, comuniones, entre otras. “Trabajo sola, elaboro todos los panes caseros, saco las fotos, hago la gráfica y publicito en las páginas”, explica. Y agrega que, realiza tortas grandes, pero su fuerte es la minipastelería; se trata de “postres para comer de un bocado, que presentan un abanico más amplio de variedades y apuestan a la practicidad de quien los elige”.

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“Acá, a la pastelería le falta una vuelta de rosca. A los argentinos nos encanta el dulce de leche y ahora es todo con galletitas, al estilo chocotorta; pero para mí un buen postre tiene que tener el justo equilibrio entre lo dulce, los sabores y las texturas”, puntualiza, al mismo tiempo que agrega que, un postre debería tener una combinación de algo quebradizo, algo untuoso y algo crocante.

Así, con todo el bagaje traído del exterior, Florencia busca imponerse en el mercado culinario con nuevos sabores y, además, innovar en una línea saludable, rica y con sabor; algo que, según nos cuenta, es una tendencia establecida en Europa, pero que en nuestro país, está recién empezando.

Cuando rememora todo lo vivido, no duda de que transitó un camino difícil, pero está convencida de que uno aprende de los obstáculos y que las crisis, así como la entienden los orientales, son nuevas oportunidades: “Si vos te dedicas a lo que te gusta hacer, no te puede ir mal porque le vas a poner todo y lo vas a hacer con pasión. Seguro te va a costar más que a aquel que esté en una oficina, con un sueldo fijo; pero tu calidad de vida va a ser muchísimo mejor”. Y con una emoción que se transmite en cada uno de sus gestos, concluye: “Viviré más ajustada, pero soy feliz todos los días de mi vida”.

Consultada por el hecho de instalarse en Argentina, confiesa que su destino es aún incierto, dado que tiene la posibilidad de irse a Mar del Plata con su pareja, a trabajar. Al menos por ahora, tendremos de sus delicias y sabores, para rato.

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Domo Contemporáneas: el arte desde la mirada de treinta artistas mujeres

“Del barro, de la hebra, de la línea a la imagen impresa, las mujeres retoman la palabra, el grito. Para seguir escribiendo su historia, creando, produciendo. Recuperando voces silenciadas. Una nueva ola resurge con potencia. Mujer, Domo, Latinoamericana, Artista. 30 mujeres que exponen en conjunto. Convocadas por su arte, reunidas en la lucha”.

Ludmila Polcowñu, curadora.

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

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Emanuel Reyes,  Licenciado en Artes plásticas y coordinador de Domo Contemporáneas.

En el marco del mes de la mujer, una treintena de ellas, todas artistas, se juntan en una gran muestra en el Centro Cultural Islas Malvinas. Se trata de Domo Contemporáneas, que reúne un cúmulo de obras, a través de diversas disciplinas tales como instalación, performance, cerámica, textil, collage, pintura, dibujo, escultura, grabado y fotografía. Coordinada por el artista plástico, Emanuel Reyes, la exposición tiene como escenario las salas A y C de dicha institución, emplazada en las avenidas de 19 y 51, en donde tendrá lugar hasta el día 21 de marzo, de 9 a 21 horas, con acceso gratuito.

En relación al nombre, Emanuel explicó que “Domo” significa “mujer” en mapudungún (mapuche); y que la elección de esa lengua para titular la instalación, se debe a que siempre trabajó con comunidades aborígenes y trata de involucrarlas de algún modo. Al respecto, detalla que “ellas también están en lucha porque, si bien dentro de su comunidad son muy respetadas, afuera son discriminadas por ser mujeres y por ser aborígenes”.  En esta misma línea, artista explicó que la exposición “es un homenaje a la mujer, a su lucha en pie por la igualdad y por su desarrollo íntegro como persona”.

 

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Cabe destacar que, en lo que refiere a la selección de estas 30 artistas de entre 18 y 70 años, no todas son platenses, pero sí todas producen y viven en la ciudad de las diagonales. En este sentido, Reyes señala: “Siempre trato de combinar las edades porque no creo que eso influya en la producción o el tipo de obra. Hay obras muy contemporáneas de personas grandes, y hay personas que producen en la Facultad de Bellas Artes, que hacen una obra más bien tradicional. Acá lo que buscamos es que sea contemporánea”, comenta.

La inauguración tuvo lugar en el marco de la marcha del 8M, en el día internacional de la mujer. En este sentido, el comenta que en un principio, pensó en hacer la inauguración otro día para que, todas las artistas que quisieran, pudieran ir a la marcha; pero finalmente, le pareció mucho más interesante hacerla durante esa jornada para que tuviese más fuerza. “Muchas de ellas fueron a la marcha de Buenos Aires y, al regresar, vinieron a la inauguración de la muestra”, detalló rememorando una de las obras en la que su expositora bordó sobre una tela la leyenda “esta artista está de paro”.

 

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En un contexto de lucha por la igualdad, se le consultó por la elección de 30 autoras mujeres, y la decisión de no hacer dialogar sus obras con las de artistas de otro sexo. “Se debe a que falta espacio para ellas. Por eso me parece importante que estén solas, porque merecen un espacio de reflexión, y esta lucha les pertenece”. Sin embargo, destacó que “es importante que los hombres se involucren y apoyen esta batalla por conseguir la igualdad de derechos; pero deben hacerlo desde un lugar de respeto, entendiendo si ellas quieren estar solas”. Finalmente, concluyó: “Me parece que es mucho más fuerte ver a muchas mujeres juntas, que quizás la mixtura”.

Karina Suárez, Guisela Banzer, Graciela Olio, Graciela Barreto, Florencia Melo, Gabriela Boer, Mariela Vita, María Mac Dougall, Gloria Guindani, Verónica Dillon, Gloria Antonioli, Paloma Formoso, Mariana Soibelzon, Anahí Lacalle, Ayelen Lamas Aragón, Silvia Porta, Selva Goeta, Pepa Lozano, Victoria Ellero, Magali Martínez, Laura de Benito, Abi Ortega Bianchi, Aluminé Fernandez, Florencia Sanguinetti, Julia Cafferata, Renata Del Río, Laura Travascio, Eugenia Larrivey, Nechu Elicabe, Ivana Calamita, Laura Muchile y Natacha Voliakovsky son las protagonistas de una mega muestra que, coordinada por un hombre que se suma a su lucha, destaca el valor de estas treinta artistas empoderadas que apuestan a la creatividad para alzar el grito por la igualdad, por su lugar y por sus derechos.

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La Casa Pesci se pone tanguera para retomar las mágicas veladas de Piano Nobile

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Penélope Sánchez y Matías Di Loretto

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Bajo la idea de deleitar a la ciudad de La Plata con un ciclo de conciertos de piano, un periodista y una arquitecta se unen en el compromiso y el gusto de llevarlo adelante. Ellos son Matías Di Loretto y Penélope Sánchez, que luego de compartir un espacio radial durante un magazine cultural en FM Estación Sur, decidieron investigar otros ámbitos donde continuar trabajando, a partir del desprendimiento del espacio Pen Jaus, del cual formaban parte. 

En esa búsqueda y por obra de la fortuna, vieron una publicación de la Fundación CEPA, de un piano en muy buen estado. Así, y entendiendo que en la ciudad es muy difícil encontrar un instrumento disponible y cuidado para su uso, fue como no dudaron en comunicarse con el espacio. Se trataba de Casa Pesci, una de las más famosas en la ciudad, premiada en numerosos países y declarada patrimonio arquitectónico platense. La misma lleva el nombre de su ideador, Rubén Pesci, un arquitecto muy reconocido en lo que respecta a planeamiento urbano sustentable, que supo habitarla junto a su familia durante 40 años hasta que, hace poco tiempo, la dispuso como Sede de la Fundación CEPA. Renombrada como atractivo turístico, la Casa Pesci parecía ser el lugar perfecto para lo que ellos se traían entre manos.

FB_IMG_1520379803439Al respecto, Penélope asegura que llegaron en el momento indicado con la propuesta, ya que el espacio recién comenzaba a abrir sus puertas al público: “Nos presentamos, les contamos nuestro recorrido y lo que veníamos haciendo, nuestra forma de programar y qué artistas nos interesaban; apostando siempre a la calidad. Y rápidamente encontramos respuesta y buen rebote, así que nos hicimos una lista de posibles participantes”.

Con un arduo y profundo trabajo de gestión y producción, comenzaron con el ciclo Piano Nobile. Así, mientras Matías se encarga de la difusión, Penélope realiza tareas en el diseño, aunque ambos vuelven a confluir a la hora de diagramar la programación y hacer una delicada selección de posibles artistas para el ciclo. “Empezamos a partir del año pasado, en los meses de septiembre, octubre y noviembre, como una prueba piloto para ver cómo nos encontrábamos trabajando con otras personas que no se dedicaban a la gestión cultural específicamente. El hecho de que haya un segundo ciclo este año, tiene que ver con que la experiencia del año pasado fue muy buena en el trabajo conjunto, y vimos que podíamos apostar a hacerlo más extenso y con el plus de agregar a un pianista u otro músico”, explica Penélope; y junto a su compañero señala que, el desafío de este año es contar con artistas invitados en pos de ver qué ocurre en ese diálogo de dos.

Además, este año contarán con la incorporación de una tercer pata del equipo: el productor del Ciclo Mistongo, Nacho Villabona, que se suma al fuerte acompañamiento que les brinda, desde un comienzo, la Fundación CEPA.

Consultados acerca de la selección de artistas que realizan para el ciclo, Matías comenta que ellos se ocupan de elegirlos, en base a muchos de los músicos que conocieron en entrevistas del programa de radio del que formaron parte, pero también, durante su trabajo en Pen Jaus. “La característica de los invitados es que reúnen ciertas condiciones como, por ejemplo, la ejecución de música original con sus arreglos o de autoría propia. Los invitados de este año no son al azar sino que, en todos los casos, son personas con los que el instrumentista fue desarrollando un trabajo en conjunto”, cuenta el periodista.

En esta misma línea, ya tienen programado un encuentro mensual y los nombres que resuenan para este nuevo ciclo son el de Diego Schissi, referente en la escena del tango; el del platense Federico Arreseygor, actual tecladista de Pedro Aznar; y el de Agustín Guerrero, que se encuentra dedicado exclusivamente a la ejecución del tango y composición de música con un tinte más bien criollista.

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En relación a la respuesta del público platense frente a la nueva propuesta, la arquitecta argumenta: “Los tres artistas que invitamos a participar el año pasado, tienen proyectos de música muy diversa. Por lo que, no solo se acercan personas vinculadas al tango en sí mismo, sino que hay mucha gente joven que sigue el trabajo de ellos”. También, aprovecha para destacar el trabajo de los músicos invitados durante el ciclo 2017 y cuenta que “Javier Maldonado se dedica a la canción rioplatense, pero tiene como un cierto espíritu un poco rocker y melódico, entonces el público que atrae puede ser clásico, pero también mucho más juvenil. Es interesante ver sus canciones interpretadas solo con piano porque es como verlo en un plan distinto; si bien él es pianista, sus canciones tienen como otro toque, otro aire. Por su parte, Noelia Sinkunas es sesionista y acompaña con el piano a diversos artistas de tango; pero por otro lado, tiene una banda de cumbia. Entonces, también ese público se va mezclando”.

En este sentido, ambos organizadores aseguran que el desafío para este año es potenciar el público convocado, porque aseguran que “este evento es un tesoro que está bueno poder compartirlo con más gente”. Y también coinciden en aclarar que el mismo es “un ambiente formal y académico, pero descontracturado porque no es acartonado”.

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La cita es un hecho. El próximo sábado 10 de marzo a las 21 horas, tendrá lugar la primera fecha del año en la Casa Pesci, emplazada en 53 entre 5 y 6, con un valor de $150. En esta oportunidad, la velada tendrá en escena a la pianista mendocina Elbi Olalla, un faro de la escena del tango del siglo XXI; junto al cantante Alejandro Guyot que, en el marco de su gira, nos presentarán el disco Piano Canción. Y como si esto fuera poco, acompañarán como voces invitadas, los platenses Gisela Magri y Nicolás Ciocchini.

Danzafuera: un proyecto transdisciplinario para pensar el arte desde el cuerpo

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Constanza Copello, bailarina y gestora de eventos artísticos

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Constanza Copello es Licenciada en Composición Coreográfica. Formada en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata y en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires, al terminar sus estudios, notó una gran falencia: la falta de oportunidades para desarrollarse laboralmente. Decepcionada con un sistema que parecía no tener espacio para aquellas personas instruidas en esta disciplina artística, comenzó a pensar cómo podía hacer para vivir de lo que amaba. “La realidad es que no había nada, pero me di cuenta que si yo hacía, había. Entonces tenía que generar cosas”, comenta . Y así fue como decidió emprender un trabajo de gestión: primero de un modo casi intuitivo y con algunas de las herramientas que le brindó su pasar académico; y luego, con una especialización en Gestión Cultural realizada a través de un posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.

De esta manera, se lanzó a organizar ciclos y festivales y, de la mano de René Mantiñan, fundó el Centro Cultural VIL Teatro, emplazado en 11 entre 70 y 71, que actualmente coordinan.

 

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En 2013, junto a Jorgelina Mongan y Mariana Sáez concuerda en la premisa de sacar la danza a las calles y fundan Danzafuera, un espacio que busca trabajar con investigación in situ, apostando al lenguaje del cuerpo y del movimiento como principal herramienta.

Desde sus inicios, Danzafuera celebró un festival por año, en una versión mucho más reducida que la que hoy presentan. Allí, de manera itinerante, se realizaban recorridos por diferentes lugares de la ciudad de La Plata, acompañados por un público que los seguía durante toda una tarde, con la participación de artistas platenses pero también de otras regiones de la Argentina y del exterior.

Sin embargo, una crisis interna al finalizar su cuarto año de edición, convocó a sus organizadoras a reacomodarse y repensar sus propuestas. Entonces, decidieron tomarse medio año más de licencia para organizar la gestión y las innovaciones de lo que sería su quinta edición. “Veníamos manejando siempre un mismo formato y lo que variaba era el lugar de la ciudad para intervenir. Entonces, comenzamos a preguntarnos por qué siempre utilizar espacios abiertos en lugar de incluir otros cerrados, qué tipo de obras queríamos hacer, qué era aquello que realmente nos movilizaba… Fue así que nos dimos cuenta que nos interesaban los proyectos que tenían que ver con una investigación y no tanto aquellos que proponían traer a un artista de afuera que solo exhibiera su obra”, revela. De esta manera, surgió la idea de darle mayor lugar a las residencias de creación. Según nos cuenta Constanza, se trata de proyectos de creación intensiva que se suceden durante el festival y tienen un resultado que también se visibiliza allí. “Nos interesa eso que se genera durante el evento: las preguntas, el conocer a las personas y que también ellas se conozcan entre ellas y trabajen juntas, las diversas propuestas, los artistas locales y los de afuera, y el empezar a interactuar con lo que pasa en cada lugar”, explica.

Bajo esta propuesta, Danzafuera busca abrir el diálogo en torno a los límites de la danza, ampliando sus fronteras ya sea en un sentido espacial como conceptual, para conducir esta disciplina fuera de sí misma y de sus espacios habituales, con el fin de investigarla, cuestionarla y abrirla a otras posibilidades.

 

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A partir de la moción de generar un cambio en la iniciativa y desde esta misma perspectiva, es que decidieron ampliar el rango artístico y hacer dialogar a diversas disciplinas que incluyen, entre otras, la producción audiovisual y la fotografía: “Este año decimos que es un festival internacional de danza contemporánea, performance y acciones transdisciplinarias, porque la forma en que nosotras pensamos el cuerpo en los lugares no tiene que ver solo con la danza, sino que desde cualquier disciplina uno puede hacer una cuota al cuerpo y al arte, que sirva para enriquecernos”. Además, este año instalan Danzaadentro que se suma a una amplia programación, convocando obras y seminarios de danza contemporánea, performances y otros proyectos de prácticas corporales en espacios cerrados, con el objetivo de contribuir a la circulación de obras no locales dentro de los circuitos independientes de la ciudad. Para hacer esto visible, varias personas serán las encargadas de capturar imágenes en los espacios para realizar un producto audiovisual de lo que se espera, sea esta quinta edición. El mismo, será exhibido a comienzos del mes de mayo.

Cabe destacar que este es un proyecto autogestivo. Si bien ha recibido apoyo y subsidios, Constanza señala que es cada vez más difícil sostenerlo, pero asegura que las ganas de hacer, el amor por la profesión y el interés de todos los artistas por formar parte, son los pilares que lo mantienen vivo. “Hay un tema de solidaridad, de causa común entre los artistas en general, y sobre todo, entre los platenses. Entonces, cuando hay un festival, todos aportamos para que se lleve a cabo porque hay mucha gente detrás de esos proyectos y es algo muy valioso”, explica.

Y es que las tres organizadoras, como artistas que son, quieren que la profesión se formalice y sea reconocida y valorada como un trabajo. Por eso, se encargan de que todos los artistas que conforman el evento puedan un tener un rédito económico a partir de sus tareas; una condición clave para que se siga llevando adelante. Al respecto señala: “el hecho de pagarle es algo que mantenemos desde el principio porque nos parece super importante: primero, porque nosotras somos artistas y también queremos vivir de esto; y segundo porque nos interesa que este sea un lugar que también la gente lo considere un trabajo”.

Cierto es que, en este aspecto, ellas conservan una gota en el tintero, porque, al mismo tiempo, el armado de este proyecto tiene un gran trabajo suyo hecho ad honorem. Es por eso que siguen experimentando con diversas formas de sostenerlo como la venta de indumentaria de Humo, con diseños de Dani Lorenzo a través de la plataforma Ideame; o el subsidio que les otorgó el Ministerio de Cultura mediante Festejar, un incentivo queestimula el desarrollo de celebraciones populares brindando herramientas para revalorizar la identidad y el trabajo colectivo”.

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Video de campaña para recaudar fondos

Tras un año y medio, la quinta edición de Danzafuera regresa, y esta vez, con una nueva y fuerte apuesta. Entre el 10 y el 18 de marzo promete, no solo interceptarnos en las calles de la ciudad, sino además, invitarnos a formar parte en algunos de sus eventos abiertos a todo público con entrada libre y gratuita; porque esa es otra de las grandes premisas de este proyecto, según explica Constanza: “que la programación sea en su totalidad gratis, para que cualquier persona que quiera pueda acceder”.

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