MFN, pastelería y diseño: un emprendimiento platense con estilo Europeo

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

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Florencia Nicolini, pastelera y fundadora de MFN pastelería.

A sus 30 años, Florencia Nicolini se presenta como pastelera. Es que ella siente que esa es su profesión, la que la define. Cierto es que, también es Licenciada en Administración de Empresas y, visto a la distancia, su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata fue un tramo más del camino para llegar a un objetivo mucho mayor: ser empresaria, independiente y tener su propio negocio.

Niña y mujer emprendedora, pasó de ofrecer pulseras y hebillitas, a vender ropa en ferias para poder realizar un viaje a Europa. Así, iba alcanzando sus metas una a una, pero había algo que le faltaba… una pasión con la cual encarar su rol de empresaria.

Sin embargo, un trabajo monótono, un jefe poco grato y una vida rutinaria, fueron motivos suficientes de su presente para entender que debía cambiar de rumbo. Amante de la cocina, se inscribió en un curso de pastelería. Y, lo que inicialmente fue un hobby, se transformó en una gran oportunidad, en algo que realmente amaba hacer y que, además, desataba su creatividad.

Un día, la gota rebalsó el vaso y cansada de sentirse esclava de su empleo, Florencia renunció y tomó una gran decisión: invertir todo su dinero en iniciar su propio proyecto culinario. Sin más, compró un freezer, una heladera, un horno, un microondas, una batidora y algunos moldes; y aceptó un departamento que le ofreció su abuela para comenzar con su emprendimiento. La cocina dejaría de ser su manera de agasajar a los cumpleañeros de la familia, para ser su sustento económico y, sobre todo, su gran pasión.

Con la idea de seguir perfeccionándose, se anotó en el Instituto Gastronómico Argentino (IAG) y costeó sus estudios con las ventas de sus productos. Ese año Florencia fue feliz: hacía y estudiaba lo que amaba y podía dedicarse a ello de manera independiente.

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Florencia Nicolini junto al chef pâtissier, Osvaldo Gross, en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG)

Soñadora incansable, decidió ir por más y realizar una experiencia afuera. Se anotó en una pasantía y en febrero de 2017, un día después de recibir su título de Pastelera Profesional, viajó a España. Casualidades de la vida o jugadas del destino, Florencia ya conocía el lugar que le ofrecían para dicho propósito. Se trataba de la isla Tenerife, en donde su padre se encontraba instalado por trabajo, desde el año 2001. Lo cierto es que, si bien ella tenía alojamiento asegurado, prefería hacer su propio camino y vivir sola e interactuar con los lugareños. En tanto, la pasantía tenía una duración de tres meses, pero desde que el avión despegó de tierras argentinas, ella sabía que ese tiempo resultaría poco para sus planes.   

Se alojó en un hotel y su nuevo trabajo le generó muchísimos sentimientos encontrados: “El grupo de estudiantes y empleados con los que me encontré, era maravilloso; pero vivía con un estrés terrible. Sin embargo, me encantaba”, asegura. No era fácil y a eso se le sumaban algunos desencuentros con el chef a cargo. 

A los dos meses, le llegó otra oferta como pastelera en un restaurant japonés con estrella Michelin (premiación otorgada en la gastronomía, de acuerdo a la calidad, creatividad y cuidado en los platos). Tras pensarlo y conversar con el chef del hotel, decidió aceptar este nuevo reto como una forma de poder extender su estadía en el exterior. Sin embargo, se llevó una gran desilusión: sacaba pocos postres y terminaba ayudando en otras cosas que lejos estaban de la pastelería. Así que, una semana después, se marchó en busca de nuevas fronteras. “Sé que todo es un camino, un proceso, pero tengo muy en claro que lo que me desvíe de mi objetivo, no sirve. Como sentía que no sumaba, me abrí”, declara.

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Después de veinte días desempleada, fue a comprar su torta de cumpleaños a una pastelería catalogada como una de las tres mejores de Madrid y a la que había acudido algunas veces, soñando un lugar. Ese día el dueño, cansado de verla rondar el lugar, le dio una oportunidad. La experiencia le mostró que él era muy receloso y desconfiado. “Me decía las recetas en el aire, no me dejaba anotar nada y me tenía a mil. Me corregía mucho y me terminó desgastando y generando inseguridades. Un día se enojó porque hice mal una cosa, y me echó”, cuenta. Y agrega que, si bien aprendía un montón, llegó hasta replantearse si la cocina era su verdadera vocación.

El desafío era entonces, salir de ese lugar en el que la había dejado la situación. La contención de su familia, de su analista y de su pareja, un marplatense al que había conocido en el hotel. De esa manera entendió que, en el fondo, ella era tan exigente consigo misma como el pastelero y que no era ese el lugar al que quería llegar.

Al tiempo, consiguió un empleo en Bahía del Duque, un hotel cinco estrellas en el que, durante ocho meses, vivió una experiencia increíble. Según cuenta, todo era diferente: “Era más relajado y todo el mundo me apreciaba mucho porque veía que había estudiado. La mayoría, no lo hacía de profesión, sino por oficio”, por eso mismo gran parte del trabajo le era delegado, y podía manejarse con total libertad y confianza. “Era como una especie de laboratorio para experimentar, crear ideas y agendarlas para, en un futuro, poner en práctica en mi propio emprendimiento”, sentencia.

Pero llegaron las fiestas y con ellas una  nueva prueba. Ese 31 de diciembre trabajó 17 horas continuas. “Habían encargado unos cannoli para esa misma noche, pero el 29 me llamaron para decirme que eran un desastre, y que los íbamos a tener que hacer nosotros. Y ahí fue cuando dije ´si puedo hacer esto sola, soy capaz de hacer cualquier cosa´”, cuenta. Pero Florencia empezó a desmotivarse y a hacer más ferviente su deseo de tener su propia pastelería en Argentina. Lo que más le dolía era decírselo a su padre, pero asegura que su respuesta y apoyo, facilitaron tomar la determinación de emprender la vuelta. “  

Hoy vive su presente en la ciudad que la vio nacer, en donde hace un mes retomó su emprendimiento MFN, Pastelería y Diseño. Desde allí, brinda un servicio de pastelería dulce y salada con mesas temáticas y ambientación para todo tipo de ocasión: cumpleaños, casamientos, recibidas, eventos empresariales, comuniones, entre otras. “Trabajo sola, elaboro todos los panes caseros, saco las fotos, hago la gráfica y publicito en las páginas”, explica. Y agrega que, realiza tortas grandes, pero su fuerte es la minipastelería; se trata de “postres para comer de un bocado, que presentan un abanico más amplio de variedades y apuestan a la practicidad de quien los elige”.

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“Acá, a la pastelería le falta una vuelta de rosca. A los argentinos nos encanta el dulce de leche y ahora es todo con galletitas, al estilo chocotorta; pero para mí un buen postre tiene que tener el justo equilibrio entre lo dulce, los sabores y las texturas”, puntualiza, al mismo tiempo que agrega que, un postre debería tener una combinación de algo quebradizo, algo untuoso y algo crocante.

Así, con todo el bagaje traído del exterior, Florencia busca imponerse en el mercado culinario con nuevos sabores y, además, innovar en una línea saludable, rica y con sabor; algo que, según nos cuenta, es una tendencia establecida en Europa, pero que en nuestro país, está recién empezando.

Cuando rememora todo lo vivido, no duda de que transitó un camino difícil, pero está convencida de que uno aprende de los obstáculos y que las crisis, así como la entienden los orientales, son nuevas oportunidades: “Si vos te dedicas a lo que te gusta hacer, no te puede ir mal porque le vas a poner todo y lo vas a hacer con pasión. Seguro te va a costar más que a aquel que esté en una oficina, con un sueldo fijo; pero tu calidad de vida va a ser muchísimo mejor”. Y con una emoción que se transmite en cada uno de sus gestos, concluye: “Viviré más ajustada, pero soy feliz todos los días de mi vida”.

Consultada por el hecho de instalarse en Argentina, confiesa que su destino es aún incierto, dado que tiene la posibilidad de irse a Mar del Plata con su pareja, a trabajar. Al menos por ahora, tendremos de sus delicias y sabores, para rato.

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Correo electrónico: mfnpasteleria@hotmail.com

Contacto: 221-5086053

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