Llega la quinta edición del Festival La Plata Baila Tango

fer 1
Fernando Troncoso, organizador del Festival La Plata Baila Tango

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

Nacido en la Semana Santa del 2014, el Festival La Plata Baila Tango ya es un clásico en la ciudad de las diagonales. El mismo se desarrollará entre el 28 y el 31 del corriente mes, en el Hall Central del Pasaje Dardo Rocha, impulsado por La Municipalidad de La Plata, a través de la Secretaría de Cultura y Educación y bajo la organización de la Casa del Tango y Biblioteca Popular Carlos Gardel, que dirigen Pablo Sosa y Mariana Maldonado.

Fernando Troncoso, miembro y docente de esta institución, tiene un rol fundamental dentro del armado del evento: él mismo se define como “un trabajador polifuncional de la cultura en general y, específicamente, de La Plata Baila Tango”.

Según cuenta, el objetivo principal del encuentro, es celebrar la disciplina, bailarla y armar un centro de reunión de gente del ambiente, pero también abierto a todo público. “Año a año vamos creciendo y eso se ve en el número de gente que concurre. En la edición del año pasado, el Pasaje estaba lleno de personas bailando y creemos que este año vamos a verlo un poquito más concurrido”, detalla Troncoso.

Para lograr su cometido, los coordinadores elevan aún más la vara en cada apuesta y este año aseguran sorprendernos con la incorporación de contrapuntos a cargo de dos de las orquestas más importantes del país: Los Reyes del Tango y La Juan D´Arienzo que protagonizarán una milonga de cierre que promete hacer emocionar al público presente. En esta línea, Troncoso explica que, “el contrapunto orquesta es uno de los pilares del Festival y es lo que más llama la atención porque genera mucha pasión. Consiste en enfrentar dos escenarios exactamente iguales con dos orquestas de mucha fuerza sonora. Son esas orquestas que te sacan de la silla, y se genera una locura increíble, donde hay gente que no puede entender cómo se arma pogo en el tango”. Es que el género, también despierta sus pasiones y cada uno elige su forma de expresarla: “hay gente que quiere bailar, otros que prefieren saltar, y otros que, simplemente, se sientan a escuchar. Y la verdad es que cada uno lo expresa y lo disfruta desde su lugar”, detalla el organizador, haciendo hincapié en el respeto con que siempre se desarrolla todo. 

DSC_2423

Respecto al esfuerzo que implica armar un evento de esta calidad y nivel, Troncoso asegura: “Más allá de todo el trabajo que tiene y de que algunas cosas lo dificultan, es muy gratificante el resultado de ver tanta gente bailando, celebrando el tango y el encuentro que éste propone”.

Durante las cuatro jornadas, los participantes podrán disfrutar de dos tipos de bailes: el tango salón y el tango escenario. Según cuenta el organizador, la apertura contará con un show de La Casa del Tango que mostrará tango escenario tradicional, pero también, “aggiornado”, tratándose de un tipo de baile que tiene mucho de aéreo y de espectacularidad de movimiento. Pero también habrá mucho de tango salón, que es más social; así que, si de opciones se trata, hay para todos los gustos. 

DSC_2573

Consultado por la actualidad del género, Troncoso opina que, “el mayor crecimiento hoy del tango pasa porque a la gente le gusta ir a bailar, le gusta socializar, conocerse, conectarse y vivir nuevas experiencias bailando”. Y así pasa en el Festival La Plata Baila Tango, porque en definitiva, más allá de contar con grandes figuras de todo el país y de su despliegue sobre una atractiva artística; el festival lo hace la gente. “Las estrellas son los que vienen a bailar. Es diferente a los festivales donde apuntan más a generar espectadores. Este festival apunta más a los milongueros, para que vengan a disfrutar y sean una parte del festival”, apunta Troncoso.

Declarado como patrimonio cultural intangible de la humanidad por la UNESCO, este baile urbano no deja de extender sus raíces, aunque con algunos obstáculos que le planta la propia realidad del país. En esta línea, el entusiasta del ritmo de 2X4 cuenta que antes había muy pocos espacios para ir a bailar y hoy tenemos al menos uno por día. “Hay mucha gente bailando y se está acercando mucha juventud, lo cual está buenísimo porque vamos a dejarles la posta”, detalla. En relación al reconocimiento internacional de la UNESCO, opina que esto ”implica el deber de los gobiernos de apoyarlo y a veces los gobiernos se olvidan un poco de eso y no lo hacen como debieran. Pero más allá de eso, creo que hay muchas ganas, mucha pasión, y de a poquito crece una semillita que se va metiendo en los corazones de los platenses”.

DSC_2507

Clases de baile, milongas, orquestas en vivo y charlas, entre otras sorpresas y actividades tangueras se confluyen y ofrecen a platenses y turistas, una buena excusa para salir a caminar la ciudad durante la semana de Pascua, porque como nos transmite Fernando, la idea es contagiar la locura del tango a todos, con el fin de que vivencien en carne propia esta expresión artística que es tan nuestra, y hoy, más viva que nunca.

Web Festival La Plata Baila Tango

Facebook Festival La Plata Baila Tango

Instagram Festival La Plata Baila Tango

 

El ataque de los barriletes presenta “Los Veranos”, su tercer disco

PH Bruno Picollini
Ph: Bruno Piccolini

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Corría una tarde de enero de 2013 en la costa, cuando una jugada del destino hizo que un barrilete cayera junto a Francisco Cadierno, un bajista y chelista platense que en ese momento, craneaba la formación de una nueva banda en la ciudad. Sin dudarlo, envió un mensaje a Nahuel Acosta, la otra pata del incipiente grupo, que entendió todo y accedió sin más. Así de literal fue la elección del nombre. 

De esta manera, y bajo el nombre El Ataque de los Barriletes, sumaron al tercer integrante, Víctor Amoresano, en lo que sería un trío de rock sin guitarras. Para abril de ese año, editarían su primer producción homónima de la mano de siete temas originales más una versión de “It’s only love” de The Beatles.

Respecto de la decisión de no incluir un guitarrista en la banda, tanto Nahuel como Francisco coinciden en que fue algo que simplemente se dio de esa forma, pero que les gustó y les significó un desafío. En este sentido, Nahuel explica: “La propuesta de la banda es esa sonoridad distinta, un poco vinculada a la elección de no usar guitarra, y el resultado de una búsqueda entre el bajo y el piano. Siempre respetando el formato canción”. Por su parte, Francisco comenta que muchas personas recién notaron la ausencia de la guitarra cuando los vieron tocar en vivo, porque en la grabación les pasó desapercibido. Por lo que sentencia: “Estamos acostumbrados más a ver la guitarra que a escucharla”. 

18278460_415475905501303_947534701960998445_o 2

En sus primeros dos años de vida, la banda tocó en numerosos escenarios de la ciudad, siendo convocados también para musicalizar eventos tales como el FESAALP y los Premios CP al teatro independiente. Luego, en el 2015, ya más establecidos como banda y con un arduo y profundo trabajo de preproducción y grabación, lanzaron ‘La Velocidad’, su segundo disco.

Sin embargo, tras un lustro de existencia, la banda sigue reacomodándose: en los primeros dos discos, tocó Víctor Amoresano en batería, pero en la actualidad acompaña a Nahuel Acosta en los teclados. Ellos definen este cambio, como si se tratara de una “nueva readquisición”. El lugar de los platillos quedó para Cristian Torres, mientras que bajo y voz está a cargo de Francisco Cadierno.

Ayer, precisamente un día antes del cambio de estación, lanzaron su último trabajo titulado ‘Los Veranos’, que aseguran: “es el mejor de todos hasta ahora”. El mismo puede escucharse en bandcamp y youtube. Es así, que el sábado 24 habrá, como ellos lo describen, un ‘minilanzamiento’ oficial. El mismo tendrá lugar en Boulebard 32, con un valor de 100 pesos la entrada, promete ser algo íntimo que recorrerá toda su historia. 

ataqueabajo
Ph: Julián Olmedo

Sin embargo, aclaran que la idea es “hacer una presentación un poco más grande, pero más adelante, una vez que el disco tenga un poco más de difusión”. Según cuenta Nahuel, la idea es que “cuando el disco esté circulando, salir a tocar todo lo que se pueda”. Además, prevén una fecha el 23 de mayo en Pura Vida junto a Superpiba, una banda amiga de la ciudad.

Consultados por la actualidad del escenario platense, Francisco comenta que antes no había lugares para ir a tocar, “salvo los clásicos que había que poner un millón de dólares y vender 100.000 entradas”. Si bien hoy no cree que el panorama haya cambiado demasiado, en lo que respecta a El Ataque de los barriletes hoy frecuentan ciertos lugares, como centros culturales o espacios independientes y evidencian muchas propuestas interesantes desde lo musical. 

“Vivan de lo que les gusta, hagan lo que amen. Yo soy una convencida de que es posible”

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

clip
Lucía Giles, cantautora platense. PH: Micaela Serna

De sus 27 años, Lucía Giles lleva 10 viviendo de la música. Caracterizada por la insolencia propia de la cultura rock, ella se atreve a hablar de todo sin pelos en la lengua. Puede que, para algunos, sus palabras no sean políticamente correctas, pero de algo no hay dudas: ella conoce muy bien la escena platense y sabe de lo que habla.  

Incentivada por sus padres, amó la música desde antes de tener uso de razón. Ya en la cuna tocaba el teclado, y cuando éste dejaba de sonar, era señal de que Lucía se había dormido. A los ocho años, alentando una marcada veta artística, sus padres la orientaron a estudiar piano. En esa época, ya afloraba en ella el espíritu libre y rebelde que la caracteriza y la convierte en un torbellino de energía y buenas vibras. A los 13 agarró la guitarra para nunca más soltarla, pero un año antes compuso Solo vine a decirte adiós, su primer tema de desamor, con el que debutó en el escenario del colegio. Al respecto recuerda: “Fue mi primera experiencia cantando algo propio. Ese día me sentí feliz. No sabía si quería vivir de eso… Incluso, quizás ni lo tomé como una posibilidad, pero sabía que era feliz”.

Para los 17 ya no tenía la menor duda: quería ser música y hacer rock. Si bien sus padres siempre la apoyaron, al comienzo eso les generaba temor: “Me fui de mi casa en rebeldía para hacer mi música y, en ese momento, fue todo un trastorno. El rockero socialmente tiene una connotación más bien negativa, y a mis viejos les preocupaba que yo anduviese en ese ambiente, siendo tan chica”. Sin embargo, recalca que siempre se sintió muy cuidada por su entorno y que, además, nunca se desvió del camino: “Siempre fui muy trabajadora. Y si bien vivía sola y me podría haber descontrolado, mantenía tres laburos, cursaba, metía siete materias por año, tocaba todo el fin de semana; y no paraba ni para dormir”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Parafraseando a Soda, tardó en llegar pero hubo recompensa. Y es que todo ese esfuerzo y perseverancia, dieron sus frutos: hoy está feliz de poder vivir de la música y apuesta a sus propias canciones.

Ella sabe que puso mucho de sí para encontrarse donde está hoy. Sin embargo, desde la mayor de las humildades, asegura que también influyó un poco el factor suerte, y agradece a todas las personas que la acompañan. Desde esa perspectiva, explica: “encontré y me rodeé de la gente correcta. Personas que me querían de verdad y que no me veían solamente como un producto. Eso me permitió mantener una línea musical que es la que me interesa: independiente y autogestiva, con la que puedo transmitir un mensaje sin condicionamientos”.

Consultada por cómo es trabajar de esa manera en la ciudad, Lucía contó: “Es cruel y difícil, pero no es imposible. En La Plata, hay muy pocos lugares en donde te pagan, pero también creo que hay una cuestión con la actividad artística en general porque no está regulada”. En este punto, la cantautora señala que hay dos temas centrales: por un lado, que resulta muy difícil decir quién es músico y quién no, porque no existe un parámetro o una manera de regularlo; y, por otro, que las empresas multinacionales no dejan crecer y, por el contrario, matan a los proyectos emergentes. Desde este punto, Lucía ahonda en que, si bien la tecnología acorta distancias y democratiza la comunicación y el acceso a la información, también genera un exceso de propuestas por el que las cosas terminan desvirtuándose. Y de esta manera, “hasta las personas que no trabajan con eso, suben todo el tiempo lo que hacen. Y ya no se diferencia el artista del ciudadano común y corriente”, concluye.

Es por este motivo que, Lucía hace hincapié en la importancia de “respetarnos como trabajadores”, para lo que apela a una anécdota: “Una vuelta me llamaron para hacer una columna de rock en el programa El Buscador, en Radio La Redonda. Me encantó esa experiencia y me sentía capacitada para hacerlo. Pero en un punto, me di cuenta que yo estaba ocupando un lugar que no me correspondía, y que debía dejárselo a un periodista o a alguien que se preparó para estar ahí”. Y parándose en ese fundamento, es que insiste en la importancia de hacer valer el trabajo de uno, entendiendo que se trata de profesiones muy vapuleadas.

13511028_1195356103848552_2722783561208784766_n
Sin Estribillos (2014)

En esa misma línea, aclara que tan importante es que el artista haga valer su trabajo y sea fiel a sus convicciones, como que haya políticas que apoyen la producción cultural independiente, por lo que sentencia: “El Estado debería exigir que, en las fechas importantes, toque una banda local y no todos los artistas de Sony, porque si no le estamos dando de comer a la multinacional”.

En este momento, Lucía está por lanzar su segundo disco, con el que saldrá de gira en un par de semanas; después de pasar por una etapa de vaivenes económicos y personales. “Este disco sale un poco a modo de motor; precisaba algo que me inspirara a viajar y encontré el grupo que necesitaba”. Respecto a sus producciones explica: “En mi primer trabajo, Sin Estribillos, estaba encontrando mi identidad; en cambio, Soltarme es una producción más bien adulta, en la que las letras hablan más desde la pasión y la música va más hacia el blues”. Según comenta, la decisión de abocarse a ese género es un por un tema de comodidad con su voz, las armonías, y porque actualmente se encuentra componiendo más con el piano. Sin embargo, agrega: “De todas maneras, uno siempre sigue en búsqueda, no se cierra. De hecho, tengo ganas de armar un tercer disco super diferente, porque habla de mi crecimiento como artista”.

Abrazada a sus convicciones, Lucía cuenta que, en lo que respecta al ambiente del rock, todavía hay algunas cuestiones que “arrancar” y piensa que el camino está en trabajar con las nuevas generaciones. “Yo creo que en todos los ámbitos y en cualquier actividad que uno desarrolle, la sociedad es machista. Una vez me subí a un escenario, y un hombre del público me dijo: ´te voy a decir la verdad, cuando vi que estaban armando todo y eran mujeres no daba ni dos mangos con cincuenta. Y cuando las escuché, me sorprendieron´… Nos encontramos con eso todo el tiempo, el tema está en hacerle frente y en no tener la necesidad de caerle bien a nadie”. Y agrega que es importante tomar conciencia de que hay una diferencia entre hombres y mujeres y luchar contra la desigualdad, desde lo artístico, pero también desde lo político, lo social, lo económico y desde las ideas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El 24 de marzo, la artista le dirá hasta luego a la ciudad que acunó su música para emprender una gran gira junto a su amiga y representante Yesper, en un Clio Mio de dos puertas y alzando el sueño de recorrer nuevos escenarios con su música. “Casi todas las decisiones que tomé en mi vida, fueron porque sentí que ya había cumplido con mi misión. Ahora, noto que estoy repitiendo por miedo, por el anclaje que uno tiene a no animarse. Entonces, siento que es el momento de animarse a más”.

A modo de despedida, ese día brindará un show muy especial, que contará con un momento eléctrico y con otro acústico, más íntimo. Estarán bailando Pilar Giannelli, la bailarina de su videoclip Sin Estribillos, primer corte de su disco homónimo; y Leandro Dumón y Samanta DeEme, coreógrafos de esa producción. También, habrá pintura en vivo, de la mano del artista plástico Limón y se realizará una suelta de globos simbólica en alusión al videoclip. Con mucho entusiasmo, Lucía nos invita a que formemos parte y puntualiza que “es un evento familiar apto para todo público, para apoyar al artista independiente”. Las entradas costarán $100 y se podrán encontrar en Jason Stone (Plaza Italia entre 44 y Diagonal 77), en La Disquería (calle 54 entre 8 y 9) o en Las Delicias del Sonido (calle 8 entre 49 y 50), mientras que en puerta, tendrán un valor de $150. “Estoy girando por un montón de radios, así que también pueden participar por los sorteos para poder ganar las entradas gratis. Y si no tienen un mango, que nos escriban, que vemos cómo lo vamos a resolver, pero que vayan porque la idea es llenar Club Cultura y sobre todo, dejar un mensaje que es: ¡Loco, vivan de lo que les gusta, hagan lo que amen! Yo soy una convencida de que es posible”, confiesa. 

564145_454017044649132_2037123269_n
Lucía Giles. PH; Jet-Set Fotografía y Video.

Laburando a pulmón y con mucho amor y pasión por la música, Lucía apostará a más. Y así fue siempre: nunca se dio por vencida. Y, como dice en su canción, sin estribillos en los bolsillos, cerrará los ojos y seguirá cantando como escenario su vida.

Página Web Lucía Giles

Sin Estribillos Bandcamp

Facebook Lucía Giles

Instagram Lucía Giles

Lucía Giles Twitter

MFN, pastelería y diseño: un emprendimiento platense con estilo Europeo

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

28795835_10156295752333216_6290010326893068288_n
Florencia Nicolini, pastelera y fundadora de MFN pastelería.

A sus 30 años, Florencia Nicolini se presenta como pastelera. Es que ella siente que esa es su profesión, la que la define. Cierto es que, también es Licenciada en Administración de Empresas y, visto a la distancia, su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata fue un tramo más del camino para llegar a un objetivo mucho mayor: ser empresaria, independiente y tener su propio negocio.

Niña y mujer emprendedora, pasó de ofrecer pulseras y hebillitas, a vender ropa en ferias para poder realizar un viaje a Europa. Así, iba alcanzando sus metas una a una, pero había algo que le faltaba… una pasión con la cual encarar su rol de empresaria.

Sin embargo, un trabajo monótono, un jefe poco grato y una vida rutinaria, fueron motivos suficientes de su presente para entender que debía cambiar de rumbo. Amante de la cocina, se inscribió en un curso de pastelería. Y, lo que inicialmente fue un hobby, se transformó en una gran oportunidad, en algo que realmente amaba hacer y que, además, desataba su creatividad.

Un día, la gota rebalsó el vaso y cansada de sentirse esclava de su empleo, Florencia renunció y tomó una gran decisión: invertir todo su dinero en iniciar su propio proyecto culinario. Sin más, compró un freezer, una heladera, un horno, un microondas, una batidora y algunos moldes; y aceptó un departamento que le ofreció su abuela para comenzar con su emprendimiento. La cocina dejaría de ser su manera de agasajar a los cumpleañeros de la familia, para ser su sustento económico y, sobre todo, su gran pasión.

Con la idea de seguir perfeccionándose, se anotó en el Instituto Gastronómico Argentino (IAG) y costeó sus estudios con las ventas de sus productos. Ese año Florencia fue feliz: hacía y estudiaba lo que amaba y podía dedicarse a ello de manera independiente.

16938543_1899063557047333_3878145236417432317_n.jpg
Florencia Nicolini junto al chef pâtissier, Osvaldo Gross, en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG)

Soñadora incansable, decidió ir por más y realizar una experiencia afuera. Se anotó en una pasantía y en febrero de 2017, un día después de recibir su título de Pastelera Profesional, viajó a España. Casualidades de la vida o jugadas del destino, Florencia ya conocía el lugar que le ofrecían para dicho propósito. Se trataba de la isla Tenerife, en donde su padre se encontraba instalado por trabajo, desde el año 2001. Lo cierto es que, si bien ella tenía alojamiento asegurado, prefería hacer su propio camino y vivir sola e interactuar con los lugareños. En tanto, la pasantía tenía una duración de tres meses, pero desde que el avión despegó de tierras argentinas, ella sabía que ese tiempo resultaría poco para sus planes.   

Se alojó en un hotel y su nuevo trabajo le generó muchísimos sentimientos encontrados: “El grupo de estudiantes y empleados con los que me encontré, era maravilloso; pero vivía con un estrés terrible. Sin embargo, me encantaba”, asegura. No era fácil y a eso se le sumaban algunos desencuentros con el chef a cargo. 

A los dos meses, le llegó otra oferta como pastelera en un restaurant japonés con estrella Michelin (premiación otorgada en la gastronomía, de acuerdo a la calidad, creatividad y cuidado en los platos). Tras pensarlo y conversar con el chef del hotel, decidió aceptar este nuevo reto como una forma de poder extender su estadía en el exterior. Sin embargo, se llevó una gran desilusión: sacaba pocos postres y terminaba ayudando en otras cosas que lejos estaban de la pastelería. Así que, una semana después, se marchó en busca de nuevas fronteras. “Sé que todo es un camino, un proceso, pero tengo muy en claro que lo que me desvíe de mi objetivo, no sirve. Como sentía que no sumaba, me abrí”, declara.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Después de veinte días desempleada, fue a comprar su torta de cumpleaños a una pastelería catalogada como una de las tres mejores de Madrid y a la que había acudido algunas veces, soñando un lugar. Ese día el dueño, cansado de verla rondar el lugar, le dio una oportunidad. La experiencia le mostró que él era muy receloso y desconfiado. “Me decía las recetas en el aire, no me dejaba anotar nada y me tenía a mil. Me corregía mucho y me terminó desgastando y generando inseguridades. Un día se enojó porque hice mal una cosa, y me echó”, cuenta. Y agrega que, si bien aprendía un montón, llegó hasta replantearse si la cocina era su verdadera vocación.

El desafío era entonces, salir de ese lugar en el que la había dejado la situación. La contención de su familia, de su analista y de su pareja, un marplatense al que había conocido en el hotel. De esa manera entendió que, en el fondo, ella era tan exigente consigo misma como el pastelero y que no era ese el lugar al que quería llegar.

Al tiempo, consiguió un empleo en Bahía del Duque, un hotel cinco estrellas en el que, durante ocho meses, vivió una experiencia increíble. Según cuenta, todo era diferente: “Era más relajado y todo el mundo me apreciaba mucho porque veía que había estudiado. La mayoría, no lo hacía de profesión, sino por oficio”, por eso mismo gran parte del trabajo le era delegado, y podía manejarse con total libertad y confianza. “Era como una especie de laboratorio para experimentar, crear ideas y agendarlas para, en un futuro, poner en práctica en mi propio emprendimiento”, sentencia.

Pero llegaron las fiestas y con ellas una  nueva prueba. Ese 31 de diciembre trabajó 17 horas continuas. “Habían encargado unos cannoli para esa misma noche, pero el 29 me llamaron para decirme que eran un desastre, y que los íbamos a tener que hacer nosotros. Y ahí fue cuando dije ´si puedo hacer esto sola, soy capaz de hacer cualquier cosa´”, cuenta. Pero Florencia empezó a desmotivarse y a hacer más ferviente su deseo de tener su propia pastelería en Argentina. Lo que más le dolía era decírselo a su padre, pero asegura que su respuesta y apoyo, facilitaron tomar la determinación de emprender la vuelta. “  

Hoy vive su presente en la ciudad que la vio nacer, en donde hace un mes retomó su emprendimiento MFN, Pastelería y Diseño. Desde allí, brinda un servicio de pastelería dulce y salada con mesas temáticas y ambientación para todo tipo de ocasión: cumpleaños, casamientos, recibidas, eventos empresariales, comuniones, entre otras. “Trabajo sola, elaboro todos los panes caseros, saco las fotos, hago la gráfica y publicito en las páginas”, explica. Y agrega que, realiza tortas grandes, pero su fuerte es la minipastelería; se trata de “postres para comer de un bocado, que presentan un abanico más amplio de variedades y apuestan a la practicidad de quien los elige”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

“Acá, a la pastelería le falta una vuelta de rosca. A los argentinos nos encanta el dulce de leche y ahora es todo con galletitas, al estilo chocotorta; pero para mí un buen postre tiene que tener el justo equilibrio entre lo dulce, los sabores y las texturas”, puntualiza, al mismo tiempo que agrega que, un postre debería tener una combinación de algo quebradizo, algo untuoso y algo crocante.

Así, con todo el bagaje traído del exterior, Florencia busca imponerse en el mercado culinario con nuevos sabores y, además, innovar en una línea saludable, rica y con sabor; algo que, según nos cuenta, es una tendencia establecida en Europa, pero que en nuestro país, está recién empezando.

Cuando rememora todo lo vivido, no duda de que transitó un camino difícil, pero está convencida de que uno aprende de los obstáculos y que las crisis, así como la entienden los orientales, son nuevas oportunidades: “Si vos te dedicas a lo que te gusta hacer, no te puede ir mal porque le vas a poner todo y lo vas a hacer con pasión. Seguro te va a costar más que a aquel que esté en una oficina, con un sueldo fijo; pero tu calidad de vida va a ser muchísimo mejor”. Y con una emoción que se transmite en cada uno de sus gestos, concluye: “Viviré más ajustada, pero soy feliz todos los días de mi vida”.

Consultada por el hecho de instalarse en Argentina, confiesa que su destino es aún incierto, dado que tiene la posibilidad de irse a Mar del Plata con su pareja, a trabajar. Al menos por ahora, tendremos de sus delicias y sabores, para rato.

28577181_2095229240764096_1399091377053116089_n

 

Facebook MFN Pastelería y Diseño

Instagram MFN Pastelería y Diseño

Correo electrónico: mfnpasteleria@hotmail.com

Contacto: 221-5086053

Domo Contemporáneas: el arte desde la mirada de treinta artistas mujeres

“Del barro, de la hebra, de la línea a la imagen impresa, las mujeres retoman la palabra, el grito. Para seguir escribiendo su historia, creando, produciendo. Recuperando voces silenciadas. Una nueva ola resurge con potencia. Mujer, Domo, Latinoamericana, Artista. 30 mujeres que exponen en conjunto. Convocadas por su arte, reunidas en la lucha”.

Ludmila Polcowñu, curadora.

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

DSC03903
Emanuel Reyes,  Licenciado en Artes plásticas y coordinador de Domo Contemporáneas.

En el marco del mes de la mujer, una treintena de ellas, todas artistas, se juntan en una gran muestra en el Centro Cultural Islas Malvinas. Se trata de Domo Contemporáneas, que reúne un cúmulo de obras, a través de diversas disciplinas tales como instalación, performance, cerámica, textil, collage, pintura, dibujo, escultura, grabado y fotografía. Coordinada por el artista plástico, Emanuel Reyes, la exposición tiene como escenario las salas A y C de dicha institución, emplazada en las avenidas de 19 y 51, en donde tendrá lugar hasta el día 21 de marzo, de 9 a 21 horas, con acceso gratuito.

En relación al nombre, Emanuel explicó que “Domo” significa “mujer” en mapudungún (mapuche); y que la elección de esa lengua para titular la instalación, se debe a que siempre trabajó con comunidades aborígenes y trata de involucrarlas de algún modo. Al respecto, detalla que “ellas también están en lucha porque, si bien dentro de su comunidad son muy respetadas, afuera son discriminadas por ser mujeres y por ser aborígenes”.  En esta misma línea, artista explicó que la exposición “es un homenaje a la mujer, a su lucha en pie por la igualdad y por su desarrollo íntegro como persona”.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cabe destacar que, en lo que refiere a la selección de estas 30 artistas de entre 18 y 70 años, no todas son platenses, pero sí todas producen y viven en la ciudad de las diagonales. En este sentido, Reyes señala: “Siempre trato de combinar las edades porque no creo que eso influya en la producción o el tipo de obra. Hay obras muy contemporáneas de personas grandes, y hay personas que producen en la Facultad de Bellas Artes, que hacen una obra más bien tradicional. Acá lo que buscamos es que sea contemporánea”, comenta.

La inauguración tuvo lugar en el marco de la marcha del 8M, en el día internacional de la mujer. En este sentido, el comenta que en un principio, pensó en hacer la inauguración otro día para que, todas las artistas que quisieran, pudieran ir a la marcha; pero finalmente, le pareció mucho más interesante hacerla durante esa jornada para que tuviese más fuerza. “Muchas de ellas fueron a la marcha de Buenos Aires y, al regresar, vinieron a la inauguración de la muestra”, detalló rememorando una de las obras en la que su expositora bordó sobre una tela la leyenda “esta artista está de paro”.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En un contexto de lucha por la igualdad, se le consultó por la elección de 30 autoras mujeres, y la decisión de no hacer dialogar sus obras con las de artistas de otro sexo. “Se debe a que falta espacio para ellas. Por eso me parece importante que estén solas, porque merecen un espacio de reflexión, y esta lucha les pertenece”. Sin embargo, destacó que “es importante que los hombres se involucren y apoyen esta batalla por conseguir la igualdad de derechos; pero deben hacerlo desde un lugar de respeto, entendiendo si ellas quieren estar solas”. Finalmente, concluyó: “Me parece que es mucho más fuerte ver a muchas mujeres juntas, que quizás la mixtura”.

Karina Suárez, Guisela Banzer, Graciela Olio, Graciela Barreto, Florencia Melo, Gabriela Boer, Mariela Vita, María Mac Dougall, Gloria Guindani, Verónica Dillon, Gloria Antonioli, Paloma Formoso, Mariana Soibelzon, Anahí Lacalle, Ayelen Lamas Aragón, Silvia Porta, Selva Goeta, Pepa Lozano, Victoria Ellero, Magali Martínez, Laura de Benito, Abi Ortega Bianchi, Aluminé Fernandez, Florencia Sanguinetti, Julia Cafferata, Renata Del Río, Laura Travascio, Eugenia Larrivey, Nechu Elicabe, Ivana Calamita, Laura Muchile y Natacha Voliakovsky son las protagonistas de una mega muestra que, coordinada por un hombre que se suma a su lucha, destaca el valor de estas treinta artistas empoderadas que apuestan a la creatividad para alzar el grito por la igualdad, por su lugar y por sus derechos.

28782622_10214113507185193_7150356043661312000_n

 

 

La Casa Pesci se pone tanguera para retomar las mágicas veladas de Piano Nobile

dsc03900.jpg
Penélope Sánchez y Matías Di Loretto

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Bajo la idea de deleitar a la ciudad de La Plata con un ciclo de conciertos de piano, un periodista y una arquitecta se unen en el compromiso y el gusto de llevarlo adelante. Ellos son Matías Di Loretto y Penélope Sánchez, que luego de compartir un espacio radial durante un magazine cultural en FM Estación Sur, decidieron investigar otros ámbitos donde continuar trabajando, a partir del desprendimiento del espacio Pen Jaus, del cual formaban parte. 

En esa búsqueda y por obra de la fortuna, vieron una publicación de la Fundación CEPA, de un piano en muy buen estado. Así, y entendiendo que en la ciudad es muy difícil encontrar un instrumento disponible y cuidado para su uso, fue como no dudaron en comunicarse con el espacio. Se trataba de Casa Pesci, una de las más famosas en la ciudad, premiada en numerosos países y declarada patrimonio arquitectónico platense. La misma lleva el nombre de su ideador, Rubén Pesci, un arquitecto muy reconocido en lo que respecta a planeamiento urbano sustentable, que supo habitarla junto a su familia durante 40 años hasta que, hace poco tiempo, la dispuso como Sede de la Fundación CEPA. Renombrada como atractivo turístico, la Casa Pesci parecía ser el lugar perfecto para lo que ellos se traían entre manos.

FB_IMG_1520379803439Al respecto, Penélope asegura que llegaron en el momento indicado con la propuesta, ya que el espacio recién comenzaba a abrir sus puertas al público: “Nos presentamos, les contamos nuestro recorrido y lo que veníamos haciendo, nuestra forma de programar y qué artistas nos interesaban; apostando siempre a la calidad. Y rápidamente encontramos respuesta y buen rebote, así que nos hicimos una lista de posibles participantes”.

Con un arduo y profundo trabajo de gestión y producción, comenzaron con el ciclo Piano Nobile. Así, mientras Matías se encarga de la difusión, Penélope realiza tareas en el diseño, aunque ambos vuelven a confluir a la hora de diagramar la programación y hacer una delicada selección de posibles artistas para el ciclo. “Empezamos a partir del año pasado, en los meses de septiembre, octubre y noviembre, como una prueba piloto para ver cómo nos encontrábamos trabajando con otras personas que no se dedicaban a la gestión cultural específicamente. El hecho de que haya un segundo ciclo este año, tiene que ver con que la experiencia del año pasado fue muy buena en el trabajo conjunto, y vimos que podíamos apostar a hacerlo más extenso y con el plus de agregar a un pianista u otro músico”, explica Penélope; y junto a su compañero señala que, el desafío de este año es contar con artistas invitados en pos de ver qué ocurre en ese diálogo de dos.

Además, este año contarán con la incorporación de una tercer pata del equipo: el productor del Ciclo Mistongo, Nacho Villabona, que se suma al fuerte acompañamiento que les brinda, desde un comienzo, la Fundación CEPA.

Consultados acerca de la selección de artistas que realizan para el ciclo, Matías comenta que ellos se ocupan de elegirlos, en base a muchos de los músicos que conocieron en entrevistas del programa de radio del que formaron parte, pero también, durante su trabajo en Pen Jaus. “La característica de los invitados es que reúnen ciertas condiciones como, por ejemplo, la ejecución de música original con sus arreglos o de autoría propia. Los invitados de este año no son al azar sino que, en todos los casos, son personas con los que el instrumentista fue desarrollando un trabajo en conjunto”, cuenta el periodista.

En esta misma línea, ya tienen programado un encuentro mensual y los nombres que resuenan para este nuevo ciclo son el de Diego Schissi, referente en la escena del tango; el del platense Federico Arreseygor, actual tecladista de Pedro Aznar; y el de Agustín Guerrero, que se encuentra dedicado exclusivamente a la ejecución del tango y composición de música con un tinte más bien criollista.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En relación a la respuesta del público platense frente a la nueva propuesta, la arquitecta argumenta: “Los tres artistas que invitamos a participar el año pasado, tienen proyectos de música muy diversa. Por lo que, no solo se acercan personas vinculadas al tango en sí mismo, sino que hay mucha gente joven que sigue el trabajo de ellos”. También, aprovecha para destacar el trabajo de los músicos invitados durante el ciclo 2017 y cuenta que “Javier Maldonado se dedica a la canción rioplatense, pero tiene como un cierto espíritu un poco rocker y melódico, entonces el público que atrae puede ser clásico, pero también mucho más juvenil. Es interesante ver sus canciones interpretadas solo con piano porque es como verlo en un plan distinto; si bien él es pianista, sus canciones tienen como otro toque, otro aire. Por su parte, Noelia Sinkunas es sesionista y acompaña con el piano a diversos artistas de tango; pero por otro lado, tiene una banda de cumbia. Entonces, también ese público se va mezclando”.

En este sentido, ambos organizadores aseguran que el desafío para este año es potenciar el público convocado, porque aseguran que “este evento es un tesoro que está bueno poder compartirlo con más gente”. Y también coinciden en aclarar que el mismo es “un ambiente formal y académico, pero descontracturado porque no es acartonado”.

20171124_215658

La cita es un hecho. El próximo sábado 10 de marzo a las 21 horas, tendrá lugar la primera fecha del año en la Casa Pesci, emplazada en 53 entre 5 y 6, con un valor de $150. En esta oportunidad, la velada tendrá en escena a la pianista mendocina Elbi Olalla, un faro de la escena del tango del siglo XXI; junto al cantante Alejandro Guyot que, en el marco de su gira, nos presentarán el disco Piano Canción. Y como si esto fuera poco, acompañarán como voces invitadas, los platenses Gisela Magri y Nicolás Ciocchini.

Danzafuera: un proyecto transdisciplinario para pensar el arte desde el cuerpo

DSC03899
Constanza Copello, bailarina y gestora de eventos artísticos

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Constanza Copello es Licenciada en Composición Coreográfica. Formada en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata y en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires, al terminar sus estudios, notó una gran falencia: la falta de oportunidades para desarrollarse laboralmente. Decepcionada con un sistema que parecía no tener espacio para aquellas personas instruidas en esta disciplina artística, comenzó a pensar cómo podía hacer para vivir de lo que amaba. “La realidad es que no había nada, pero me di cuenta que si yo hacía, había. Entonces tenía que generar cosas”, comenta . Y así fue como decidió emprender un trabajo de gestión: primero de un modo casi intuitivo y con algunas de las herramientas que le brindó su pasar académico; y luego, con una especialización en Gestión Cultural realizada a través de un posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.

De esta manera, se lanzó a organizar ciclos y festivales y, de la mano de René Mantiñan, fundó el Centro Cultural VIL Teatro, emplazado en 11 entre 70 y 71, que actualmente coordinan.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En 2013, junto a Jorgelina Mongan y Mariana Sáez concuerda en la premisa de sacar la danza a las calles y fundan Danzafuera, un espacio que busca trabajar con investigación in situ, apostando al lenguaje del cuerpo y del movimiento como principal herramienta.

Desde sus inicios, Danzafuera celebró un festival por año, en una versión mucho más reducida que la que hoy presentan. Allí, de manera itinerante, se realizaban recorridos por diferentes lugares de la ciudad de La Plata, acompañados por un público que los seguía durante toda una tarde, con la participación de artistas platenses pero también de otras regiones de la Argentina y del exterior.

Sin embargo, una crisis interna al finalizar su cuarto año de edición, convocó a sus organizadoras a reacomodarse y repensar sus propuestas. Entonces, decidieron tomarse medio año más de licencia para organizar la gestión y las innovaciones de lo que sería su quinta edición. “Veníamos manejando siempre un mismo formato y lo que variaba era el lugar de la ciudad para intervenir. Entonces, comenzamos a preguntarnos por qué siempre utilizar espacios abiertos en lugar de incluir otros cerrados, qué tipo de obras queríamos hacer, qué era aquello que realmente nos movilizaba… Fue así que nos dimos cuenta que nos interesaban los proyectos que tenían que ver con una investigación y no tanto aquellos que proponían traer a un artista de afuera que solo exhibiera su obra”, revela. De esta manera, surgió la idea de darle mayor lugar a las residencias de creación. Según nos cuenta Constanza, se trata de proyectos de creación intensiva que se suceden durante el festival y tienen un resultado que también se visibiliza allí. “Nos interesa eso que se genera durante el evento: las preguntas, el conocer a las personas y que también ellas se conozcan entre ellas y trabajen juntas, las diversas propuestas, los artistas locales y los de afuera, y el empezar a interactuar con lo que pasa en cada lugar”, explica.

Bajo esta propuesta, Danzafuera busca abrir el diálogo en torno a los límites de la danza, ampliando sus fronteras ya sea en un sentido espacial como conceptual, para conducir esta disciplina fuera de sí misma y de sus espacios habituales, con el fin de investigarla, cuestionarla y abrirla a otras posibilidades.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A partir de la moción de generar un cambio en la iniciativa y desde esta misma perspectiva, es que decidieron ampliar el rango artístico y hacer dialogar a diversas disciplinas que incluyen, entre otras, la producción audiovisual y la fotografía: “Este año decimos que es un festival internacional de danza contemporánea, performance y acciones transdisciplinarias, porque la forma en que nosotras pensamos el cuerpo en los lugares no tiene que ver solo con la danza, sino que desde cualquier disciplina uno puede hacer una cuota al cuerpo y al arte, que sirva para enriquecernos”. Además, este año instalan Danzaadentro que se suma a una amplia programación, convocando obras y seminarios de danza contemporánea, performances y otros proyectos de prácticas corporales en espacios cerrados, con el objetivo de contribuir a la circulación de obras no locales dentro de los circuitos independientes de la ciudad. Para hacer esto visible, varias personas serán las encargadas de capturar imágenes en los espacios para realizar un producto audiovisual de lo que se espera, sea esta quinta edición. El mismo, será exhibido a comienzos del mes de mayo.

Cabe destacar que este es un proyecto autogestivo. Si bien ha recibido apoyo y subsidios, Constanza señala que es cada vez más difícil sostenerlo, pero asegura que las ganas de hacer, el amor por la profesión y el interés de todos los artistas por formar parte, son los pilares que lo mantienen vivo. “Hay un tema de solidaridad, de causa común entre los artistas en general, y sobre todo, entre los platenses. Entonces, cuando hay un festival, todos aportamos para que se lleve a cabo porque hay mucha gente detrás de esos proyectos y es algo muy valioso”, explica.

Y es que las tres organizadoras, como artistas que son, quieren que la profesión se formalice y sea reconocida y valorada como un trabajo. Por eso, se encargan de que todos los artistas que conforman el evento puedan un tener un rédito económico a partir de sus tareas; una condición clave para que se siga llevando adelante. Al respecto señala: “el hecho de pagarle es algo que mantenemos desde el principio porque nos parece super importante: primero, porque nosotras somos artistas y también queremos vivir de esto; y segundo porque nos interesa que este sea un lugar que también la gente lo considere un trabajo”.

Cierto es que, en este aspecto, ellas conservan una gota en el tintero, porque, al mismo tiempo, el armado de este proyecto tiene un gran trabajo suyo hecho ad honorem. Es por eso que siguen experimentando con diversas formas de sostenerlo como la venta de indumentaria de Humo, con diseños de Dani Lorenzo a través de la plataforma Ideame; o el subsidio que les otorgó el Ministerio de Cultura mediante Festejar, un incentivo queestimula el desarrollo de celebraciones populares brindando herramientas para revalorizar la identidad y el trabajo colectivo”.

27066801_766013963608195_2509528025003181340_n

Video de campaña para recaudar fondos

Tras un año y medio, la quinta edición de Danzafuera regresa, y esta vez, con una nueva y fuerte apuesta. Entre el 10 y el 18 de marzo promete, no solo interceptarnos en las calles de la ciudad, sino además, invitarnos a formar parte en algunos de sus eventos abiertos a todo público con entrada libre y gratuita; porque esa es otra de las grandes premisas de este proyecto, según explica Constanza: “que la programación sea en su totalidad gratis, para que cualquier persona que quiera pueda acceder”.

Danzafuera-Instagram

Danzafuera- Facebook

Evento Facebook

 

Marcancuyaj: una propuesta artística para repensarnos y reconstruirnos como latinoamericanxs

WhatsApp Image 2018-02-22 at 18.54.16
Elena González, fundadora de Marcancuyaj

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Elena González llega apurada y cargada de cosas. Mientras con una de sus manos sostiene carpetas y libros, con la otra, hurga en su cartera buscando las llaves. Me invita a pasar y prepara todo para el mate. Ella es directora del espacio de Arte llamado Arteniño de la Escuela San Simón y si bien pasó los 60, no aparenta sus años; se la ve coqueta, resuelta y con un espíritu intrépido e incansable.

Ya dentro de su casa, me muestra un portaretrato con una foto en la que se la ve rodeada de niños. “Esa es del 2012, en Cuba”, me explica retrotraída en la imagen. Es que ella como fundadora del proyecto Arteniño viajó varias veces a la isla; la primera a finales de la década del ’90. Pero en su hogar conviven muchas otras imágenes, entre las que se destacan mujeres como Frida Kahlo, estampada en un almohadón; y la de Eva Perón pegada en la heladera junto una fotografía de ella y su madre. Es que Elena, desde el arte, siempre trabajó: por el género, para reivindicar a las mujeres que hicieron la historia; y por los niños, que serán los hombres y mujeres del mañana.

Así, dedicó su vida a generar espacios de reunión, debate y construcción ciudadana, y su empuje y constancia la llevaron a ser una adelantada en su época. Allá por la década del ’80, recién egresada de la Escuela de Teatro, con una formación más bien Europea y abatida por la cultura patriarcal, comenzó a repensar el lugar de la mujer en el teatro y la teatralidad del ritual desde el género. De esta manera, de la mano de otras artistas, fue que inició una investigación de antiguos mitos latinoamericanos para  revalorizar a grandes heroínas que no aparecen en los libros tradicionales de historia. “Ahí descubrimos que éramos una manada de mujeres postergadas o doblegadas por la cultura patriarcal y que no teníamos voz. Por lo que era momento de comenzar a abrir el teatro de sala dedicado a esas mujeres anónimas”, cuenta; y aclara que, en realidad, se trataba de mujeres que estaban en el imaginario colectivo, pero que, por uno u otro motivo, no figuraban en un primer plano, como es el caso de Juana Azurduy o Frida Kahlo.

Así, en el ’95, nace Marcancuyaj Teatro, una escuela laboratorio de juego teatral que intentaba sostener los recursos expresivos que se podían diferenciar del teatro tradicional, utilizando disciplinas como la danza y la ópera. Al ser consultada por la elección del nombre, Elena explicó: “Traducido vulgarmente es como ‘gente que quiere a su pueblo o pueblo que quiere a su gente’”.

Y fue desde este mismo espacio y gracias a su impulso, que se desprendieron dos proyectos que hace años se lleva a cabo de manera paralela: por un lado, Maraterra, siguiendo la línea inicial y fundadora y; por el otro, Arteniño.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Este último es un espacio de acompañamiento y guía para la formación del niño creador, a partir del ser latinoamericano y se realiza todos los años en el colegio San Simón. Destinado a chicos de entre 3 y 11 años, el mismo propone trabajar conceptos tales como derechos humanos, cooperativismo e inclusión, desde una mirada crítica. Al respecto, Elena señala: “No nos importa llegar a la profundidad si la marea no está alta, porque la marea tiene que ser bien dicharachera, y la marea son los niños. Entonces, ¿de qué nos sirve llegar a la profundidad, si lo que nos importa es lo que pasa en la marea?”

Inicialmente, Arteniño comenzó a focalizarse en el arte europeo para luego ampliar sus fronteras y centrarse en Latinoamérica. Actualmente aborda el caso de América Latina y su mirada hacia Europa. Desde esta perspectiva, el proyecto del 2018 es trabajar la festividad de los pueblos andinos.

Por otro lado, Maraterra funciona como un espacio de investigación y aproximación a la problemática latinoamericana desde el cuerpo, la voz y la musicalidad de la mujer. Y desde allí es que este año retoma la idea del Taller de Mujeres- Llamado a la Manada, un lugar donde hombres y mujeres, conjuntamente y a la par, pueden reconstruir la historia de las malditas que formaron parte del armado de nuestra historia. Malditas entendidas como “aquellas mujeres que se animaron a romper reglas. A esas transgresoras que, desde diversos lugares, lucharon y lograron muchas reivindicaciones que hoy estamos disfrutando, pero que desde la historia trataron de ocultar”, aclara Elena, que insiste en no tenerle miedo a las palabras. “Pero nunca malditas conectadas desde lo masculino a la oscuridad; porque es cierto que muchas veces también estamos cerca de lo oscuro y podemos amar, odiar, ser solidarias o ser egoístas; pero tenemos algo que nos caracteriza como género y eso es que, una vez que traspasamos ese conflicto o esa duda, volvemos otra vez a pensar en colectivo. Y la mujer siempre piensa en colectivo”, explica.

WhatsApp Image 2018-02-27 at 16.54.25
Habana Vieja (2016)

Es que aquí hay dos puntos clave, según expresa: en primer lugar, entender el rol protagónico que puede tener una mujer trabajando a la par de un hombre y construyendo en conjunto con él. Al respecto, la artista detalla: “Tenemos que retrotraernos a la Guerra Civil Española, época en que mujeres obreras fueron las grandes educadoras y alfabetizadoras de la época. Ahí nacieron las grandes escuelas anarquistas del mundo con toda su pedagogía. Pero esas mujeres nunca se plantearon estar separadas de un varón”. Y añade: “Porque la libertad, el respeto y la igualdad es libertad para todas y todos, y sin el hombre no podemos generar un cambio”.

Y, en segundo lugar, la importancia de reunirse, de juntarse, de generar esos espacios abiertos de intercambio horizontal. Como señala ella: “Este encuentro es una invitación a empoderarnos de espacios mágicos y de compartir, porque a la crisis se la traspasa con alegría y estando con otros. Y es importante tenernos tiempo y escucharnos, conocer quiénes somos y quién es nuestra maldita; porque somos parte de esa”. En esta línea, explica que “descubrir y reconocer a esa maldita de nuestra historia sirve para que, con pinceladas creativas, podamos curarnos y curar el camino, para otra vez volver a generar”. Según asegura, la idea no es santificarlas, ni levantarles un altar, sino comprender el legado de modelo femenino que nos dejaron para seguir construyendo y pensando en colectivo. “Creo que si uno lucha para la liberación es para todos. Y esa búsqueda de la liberación, también es para volver a tener espacios de protagonismo dentro de la construcción de un país”, declara Elena.

En el marco de su interesante trabajo, abre la invitación a participar del Taller de Mujeres- Primer llamado a la Manada que tendrá lugar el martes 13 de marzo a las 21 horas en Escenario 40 (40 Nº1180 entre 18 y 19). Un espacio para reconstruir nuestra historia, mediados por el arte y las ganas de compartir.

“Consumimos más humor que drama, pero es mucho más difícil hacer reír que hacer llorar”

WhatsApp Image 2018-02-23 at 20.04.55
Luciano Altamirano, integrante de Chicos Lindos 

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

Como si se tratase de un pasaje de La Casa de Papel, la serie española que es furor en Netflix, dos productores platenses emprenden la búsqueda de un grupo totalmente heterogéneo de personas, pero lo suficientemente complementarias y hábiles para llevar adelante su cometido. Aunque lejos de tratarse de un atraco, Chicos Lindos sería la banda perfecta para lograr tomar como rehén a su público durante una hora. Así fue que, en el año 2011, Francisco Bariggi y Luciano Requelme comenzaron este proyecto humorístico bajo el gran hallazgo de Luciano Altamirano, Fernando Córdoba, José Ordoqui y Gabriel Steimberg, quienes demostraron reunir las características necesarias para garantizar la risa en cualquier escenario. Un profesor, un analista de sistemas, un fotógrafo y un judío haciendo humor se reúnen bajo una característica en común: “la desgracia de tener una cara muy difícil”.

Lo cierto es que, por aquel tiempo, todavía existía un terreno fértil en el mundo del stand up. Pero la combinación de compañerismo, profesionalismo y amor por su labor fue lo que definitivamente los terminó convenciendo de que estaban en el lugar indicado con las personas indicadas. “Esa química nosotros tratamos de trasladarla a la manera de trabajar y, en ese sentido, lo que intentamos hacer es que sean temáticas balanceadas”, explica Luciano Altamirano.

WhatsApp Image 2018-02-23 at 20.04.57(1)
Chicos Lindos: (de izquierda a derecha) Fernando Córdoba, Luciano Altamirano, Gabriel Steimberg y José Ordoki.

De esta manera, hace más de seis años que el proyecto sigue en vigencia conquistando diversos escenarios que incluyen desde la ciudad de las diagonales hasta Capital Federal y sus alrededores, con presentaciones humorísticas en las que se juntan para hablar y teorizar sobre la niñez, sus traumas y los prejuicios. “Creo que con Chicos Lindos nos mantuvimos tanto tiempo porque logramos el clima que se genera, por ejemplo, en una banda de música. Tenés tu grupo cercano, te ves para ensayar y producir”, manifiesta. Y esta conexión traspasa el escenario y es asegurada por su público, que lo siente, lo disfruta, lo agradece y, hasta a veces, les devuelve más que lo que ellos mismos esperan. “Una vez nos vino a ver un matrimonio y, a los 15 días que teníamos otra fecha, nos trajeron tortas y postres para agasajarnos porque la habían pasado muy bien. Esos gestos te re contra conmueven”, cuenta Luciano a quien, por el tono de voz, se le nota que siente esos detalles como una caricia al alma. “Es re liberador poder escuchar una carcajada que sale bien de adentro. Cuando oís a alguien que se ríe de un chiste que vos contaste, más allá de que el ego tuyo se siente feliz, estás sintiendo a alguien que descarga algo que tenía ahí guardado, y sabés que después se siente bien”, agrega.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cuando recuerda como empezó en esto, Luciano confiesa que no había pensado en ser humorista, pero la vida lo fue llevando por ese camino. Es que el humor siempre había sido una buena estrategia para conectar con las personas; ya sea desde niño, con su rutina de cinco o seis chistes; o más de grande, con su grupo de amigos. Una noche, en un asado, le dijeron que tenía que hacer algo con ese talento. Obra del destino o casualidad, a la salida de la reunión pasó por un bar abandonado que tenía un cartel viejo, pero en el que todavía se leía: “Monólogos de humor, aprenda a construir sus materiales y actuarlos”. Casi más por curiosidad que por otra cosa, marcó el número y habló con quien, al mes, sería oficialmente su profesor de stand up.

Al tiempo, Luciano ya estaba parado en un escenario, conformando el equipo de Stand Los Tres Up, acompañado por María Julia Poiré y Roberto Maroscia, quién lo había iniciado en el género. En ese camino se descubrió y confirmó la sospecha de sus amigos: tenía un don para hacer reír. Y entre otras cosas, entendió que el estado de ánimo es contagioso: “Yo no creo que nadie que vaya a ver stand up y, realmente forme parte y la pase bien, vuelva mal a la casa. Y eso es algo mutuo. Porque incluso al comediante, si le va bien esa noche, vuelve a su casa y es Di Caprio parado en la punta del Titanic” (risas).

Dos años después, Stand los tres Up comenzaba a disolverse y Luciano era invitado a participar de un evento aniversario que combinaba música y humor. Según recuerda, fue un fracaso rotundo: esa noche no hizo reír a nadie y aprendió que el rock y el humor no se mezclan. Pero fue en ese mismo evento que los productores Bariggi y Requelme identificaron algo que les gustó de él y le propusieron hacer una fecha. Allí empezaría su recorrido con Chicos Lindos y comenzaría a conformar su yo artístico y su yo cómico; pero desde otra perspectiva.

Para este chico lindo, el humor es una manera especial de ver la vida y de cómo uno interpreta la realidad; sin embargo asegura que es una tarea complicada de lograr: “Constantemente consumimos más humor que drama, pero es mucho más difícil hacer reír que hacer llorar”. Y en la misma línea, entiende al género como una ayuda para sublimar algunas cosas que no podría hacer de otra manera: “El stand up es una hermosa vía de canalización de energía”, sentencia.

Al consultarle por las mujeres que participan del género, Luciano explica que generalmente los humoristas son hombres: “Yo creo que ahí es donde hay un poco de patriarcado dando vuelta. Y hoy por hoy, por suerte, la cosa se está reformulando; se le da un espacio a la mujer y se la pone en un espacio estéril para el patriarcado. Me parece fabuloso que haya comediantes que empiezan a hablar de otros temas porque, obviamente, hay tantas miradas humorísticas como personas estén mirando. Y que todas estas mujeres se empiecen a animar a generar una marca diferente, me parece re sano”. 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El sábado 3 de marzo, a las 21.30 horas, Chicos Lindos se presentará en Sala 420 (calle 42 entre 6 y 7) con una nueva apuesta que vienen trabajando desde el año pasado. De cara a su próximo show, Luciano cuenta que hay un escalón que debe subir el público para meterse adentro del mismo: Si lográs que todo el público se meta, es raro que la noche falle. La clave está en que formen parte. Reírse de algo también implica romper un pudor. No todo el mundo se quiere reír abiertamente. En cambio, si vos entraste en el juego y se produce un buen calentamiento donde todos entran en cierta confianza, ahí empieza el show”, asegura el humorista.

Con nuevos monólogos y cautivando al público con sus irradiantes propuestas intelectuales, estos cuatro Chicos Lindos vuelven al ruedo en este 2018 con un espectáculo de humor del que nadie saldrá ileso.

27331967_2087713474792987_4554784358339249716_n

 

 

 

 

 

 

 

 

Facebook Chicos Lindos

Chicos Lindos en Sala 420

Ecoanuncio: un emprendimiento que crece y se propone traspasar la frontera platense

DSC03898
Ezequiel Vergagni, emprendedor

Por Sabrina Sistro y Daniela Llordella

Con la moción de desafiar las formas de comunicación y publicidad tradicionales, a comienzos del año 2015, Ezequiel Vergagni decidió abandonar un trabajo en relación de dependencia para dedicarse de lleno a  su emprendimiento; un proyecto que había iniciado en el 2014 de la mano de Manuel Cruz, un compañero al que conoció durante su carrera en la Facultad de Ciencias Económicas. Fue así que, importando la idea desde España, Ecoanuncio se instalaba en el mercado platense como una empresa que brindaba innovación en el soporte publicitario, y que lograba conectar bajo costo, responsabilidad social empresaria y efectividad en el impacto al consumidor.

Durante el proceso de desarrollo, Manuel, que tenía una fuerte inclinación hacia lo académico, decidió viajar al extranjero para realizar una maestría. Este hecho no amedrentó la pasión que Ezequiel tenía para con su proyecto. Muy por el contrario, en 2015 realizó un seminario de emprendedores y, al año siguiente, ingresó a trabajar en la Usina de Ideas; lo que le posibilitó desarrollar tareas como mentor y docente en la Universidad de Guillermo Brown, dictando una Diplomatura de Emprendedurismo de Saneamiento Ambiental. “Empecé a investigar sobre el tema y a meterme en todo lo que son emprendimientos de triple impacto, es decir, que tenga efecto a nivel social, económico y ambiental: que sea sostenible en el tiempo, beneficioso para el ambiente, y que favorezca a la reducción de la huella de dióxido de carbono”, cuenta.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cuando aún no se tenía una conciencia responsable acerca del uso de bolsas, Ecoanuncio ya empezaba a reemplazar tanto las de nylon como la folletería. “Una empresa, hace entre 10.000 y 40.000 folletos; y el 70% de ellos termina en el suelo. Entonces no solo pierde dinero sino que, además, contamina el ambiente y no llega a su objetivo”, explica Ezequiel. Sin embargo, hoy habiendo pasado tan solo 4 años de ese inicio, el joven emprendedor asegura que el reciclaje es un tema que está empezando a incorporarse en las escuelas y que los más chicos tienen una mayor consciencia. “Se les habla de ecología desde el jardín, entonces en los niños hay educación al respecto. En cambio, a los grandes les falta. Tiene que haber una política de estado fuerte en torno a lo ambiental. Estamos a mil años todavía, pero es cuestión de arrancar”, sentencia.

IMG_9675eEn la actualidad, Ecoanuncio tiene una repartición de 40.000 ejemplares por trimestre. En esta línea, el joven emprendedor expresa: “Nosotros no vendemos la bolsa, sino que vendemos el espacio publicitario en la bolsa que luego se repartirá en diversas panaderías. Es decir, vendemos un posicionamiento de la marca, una exposición frente a un potencial consumidor. Puede ser que, de entrada, la persona no lo perciba, pero el subconsciente sí”. Y añade que, a diferencia de otros medios publicitarios, Ecoanuncio brinda exclusividad en el rubro; si así lo desea una empresa, puede ser la única auspiciante en una bolsa.

Lo cierto es que, Ecoanuncio fue creciendo a fuerza de trabajo y dedicación; porque como expresa Ezequiel, es una pasión: “El emprendimiento de uno es como un hijo. Lo ves nacer, le tenés que enseñar a caminar, tratar de que no se caiga, alimentarlo día a día y hacerlo más fuerte”. 

Y es que, en el camino, hubo desafíos y desaciertos. Desafíos como conseguir esos primeros auspiciantes, con una tarea compleja: explicar de qué se trataba el proyecto, sin contar con material físico para mostrarlo. Y desaciertos como cuando salió la primera bolsa en agosto de 2014, que contaba con ocho auspiciantes y, si bien eran alrededor de 60.000 ejemplares, cubría un espectro demasiado grande: desde Villa Elisa hasta la Avenida 72. “Me acuerdo que en esa primera bolsa cubrimos un tercio del costo. Fuimos a pérdida total, pero le encontramos la vuelta y lo empezamos a hacer por barrios para abarcar mejor la demanda”, señala.

En lo que refiere al momento ideal para abandonar la seguridad que brinda un trabajo en relación de dependencia, para dedicarse de lleno a un proyecto personal, Ezequiel contó su experiencia explicando que vale la pena arriesgarse, pero que hay que hacerlo con cuidado y dependiendo mucho del estadio en el que se encuentre el proyecto; si genera ingresos suficientes a nuestras necesidades. Y adentró: “Hay que estar muy seguro porque puede fallar. De hecho, en nuestro país, 9 de cada 10 emprendimientos fallan”. Entre los motivos del fracaso señaló tres ejes fundamentales: no elegir socios complementarios, no conocer en detalle el mercado en el que pretende adentrarse y que el trabajo no sea sostenible en términos económicos.

unnamed

Hoy, Ezequiel trabaja en un coworking en el casco urbano y tiene las bolsas separadas por zonas: La Plata, City Bell y Los Hornos; a lo que espera incorporar próximamente Berisso y Ensenada. Su clientela es sumamente variada: fiambrerías, queserías, cervecerías, veterinarias y concesionarias, son solo algunos de los rubros que publicita. Además, sumó la fabricación de bolsas de friselina exclusivamente para entidades e instituciones.

Claro está que, para él ser emprendedor significa estar en constante movimiento. Y en la empresa de tratar con clientes, es necesario contar con una formación permanente. Por eso, en la actualidad, sigue capacitándose con el objetivo de mejorar los costos, las alianzas y estrategias y, sobre todo, para expandirse; ya que también prevé abrir una franquicia para llevarlo a otras ciudades de las cuáles ha recibido la demanda del producto.

Como si esto fuera poco, Ecoanuncio también tiene su costado social y trabaja por la inclusión. El año pasado, comenzó a funcionar a modo de nexo entre comedores y panificadoras para que, aquellos comercios que reciben la bolsa, que se da de manera gratuita, donen alimentos a alguno de estos espacios. En la actualidad son cinco los comedores que reciben el beneficio, pero esperan alcanzar los 20.

“El swing es el reggaeton de la década del ’20 y del ’30”

IMG-20180210-WA0021
Roberto Etcheverry y Flor Ortiz, directores de Swing Out Studio

Por Daniela Llordella y Sabrina Sistro

Año 1927. Desde los adentros de la comunidad afroamericana del barrio neoyorkino de Harlem, y durante una maratón de ritmos en el Savoy Ballroom, nace un nuevo baile en pareja, enérgico y dinámico: el lindy hop. Hijo del charleston, el jazz y otros estilos secundarios, tiene su auge en los años ’30, como uno de los ritmos más aclamados por los jóvenes estadounidenses.

De ahí, su origen. Y así es como trascendió las fronteras y llegó a la Argentina para conquistar a una psicóloga y a un trabajador gráfico que, casi 100 años después, mantienen vivo su espíritu. Es que cuando escuchan los ocho tiempos sonar, Florencia “Flor” Ortiz y Roberto Etcheverry no pueden quedarse quietos.

Desde su lado más analítico, ella toma a la disciplina como ese proyecto común que los une, como una especie de hijo simbólico; pero lo cierto es que son muchas más las cosas que los vinculan. Y eso es algo que se percibe cuando bailan, cuando dan un show, cuando dictan una clase y, hasta cuando se miran para turnarse y conversar en la entrevista.

Según nos cuentan, el lindy hop es el nombre referente al baile del swing. En lo que respecta a su etimología, Lindy sería el diminutivo de Lindbergh, en honor al famoso vuelo de Charles Lindbergh a través del Océano Atlántico; y hop (salto, en Inglés), refiere al “salto” de una costa a otra del Océano. “Es un baile que, si bien nace de otras disciplinas, tiene una identidad y una idiosincrasia muy propias, porque es muy particular, para una música que nace en un momento muy específico, en épocas oscuras. En Europa estuvo prohibido porque decían que era un baile degenerado”, comenta Roberto. A lo que Flor agrega: “Imaginate que, en el revoleo, a las chicas se les veía la bombacha (risas)”.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sin embargo, además de su interesante historia, lo que definitivamente los cautivó frente a muchos otros estilos como el ballroom (baile de salón) y el bebop, un estilo más rápido pero individual; es que justamente se trata “de un baile respetuoso y divertido”, como asegura ella. “El swing es el reggaeton de la década del ’20 y del ’30. En ese momento fue ¡qué miércoles están haciendo estos pibes!, porque se perdía la cosa ceremonial que había en los ambientes de baile. Entonces, el swing venía a refrescar esos lugares con una cosa absolutamente nueva. En su momento, fue revolucionario”, sentencia Roberto.

Por desventura, en el 2000, el lindy hop desapareció de la ciudad de las diagonales, y el grupo de baile del cual formaban parte Flor y Roberto, se disolvió. Entonces, aquellos que habían quedado entusiasmados con la disciplina, debieron trasladarse a Capital Federal. Fue así que ambos llegaron a la escuela de Maxi Prado, un gran bailarín y profesor, a quien definen como su “sensei”.

Hasta entonces, a ninguno de los dos se les había cruzado por la cabeza dar clases, pero fueron tres los motivos que los animaron a tomar la decisión: en primer lugar, Maxi Prado les ofreció abrir una sede de su escuela en La Plata; en segundo lugar, las personas que los veían bailar les consultaban si dictaban clases; y, por último, tras una entrevista con Radio Universidad, la mamá de Flor hizo notar a su hija, cuánto quería a su ciudad. Esto no hizo menos que resonar en su cabeza e instantáneamente, pensó: ‘¿por qué La Plata no tiene swing?’

Y si bien ella asegura que la posición docente nunca fue una cosa que la sedujo demasiado, porque su temperamento es más bien acelerado y le gusta el show, se empezó a hallar en el tema cuando sintió esa satisfacción que da ver que, de repente, una persona hacer un paso que vos le enseñaste. En este sentido, explica que “no es mostrarte vos, sino lograr que el otro lo haga riéndose y divirtiéndose”.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Así, de la mano de esta pareja, nació Swing Out Studio y fue creciendo al compás de sus ganas y de su empuje: con un cuerpo de baile que, más que alumnos, son familia; con shows y proyectos a largo plazo y con ganas de seguir sumando adeptos. Porque como recalca Flor: “No es solo que aprendan a bailar, sino que se generen espacios de baile social, eventos con las bandas, con los alumnos, que entre ellos haya intercambios, pero además, el hecho de lookearse. Es como una tribu urbana”. Y en la misma línea explica: “La gente está muy desconectada, con los productos posmodernos, las redes y aparatos como el celular. Entonces ves cierto júbilo del encuentro de bailar por bailar, y eso es mágico. Te vas a reír con el otro”. Y ambos coinciden, en que cuando se arman los grandes eventos de baile en Capital Federal, toda la ceremonia construida a través de los looks y de las actitudes hacen que uno llegue a perder la noción del año en el que vive. Así sucede en la la Frankie BA, la fiesta internacional del swing en Buenos Aires , realizada cada año en el teatro Margarita Xirgu y en todas las ciudades del mundo durante esa la misma semana, en conmemoración al natalicio de Frankie Manning, bailarín, instructor y coreógrafo estadounidense. 

Con sede principal en Buenos Aires y con otras dos filiales en Mar del Plata y Bahía Blanca, Swing Out Studio recibe alumnos de entre 15 y 60 años, aproximadamente. Allí, se puede ir a bailar sin conocimientos previos. El único requisito que prima es la perseverancia. “Tenemos alumnos de todas las edades. Martín, por ejemplo, empezó hace un año. Ahora tiene 15 y es nuestra estrella porque lo ven bailar y la gente se queda asombrada. También hay personas más grandes. Pero lo común a todos es que van cambiando su aspecto, se empiezan a vestir de otra forma, pasan cosas increíbles”, agrega Flor, que junto a Roberto permanecen atentos a los pedidos de sus alumnos y, a través de un gran trabajo de coordinación, también gestionan clases de otros ritmos, adecuándose a sus gustos y necesidades. 

Como agregado a sus clases, el cuerpo de baile de Swing Out Studio, se acerca todos los domingos a la Estación Provincial para contagiar la magia de este baile estadounidense de la década del ’30, “una danza afroamericana que nació en un contexto de pobreza y angustia por la crisis económica, producto de la caída de la bolsa de Wall Street”, argumenta Roberto. En estos encuentros, los profesores brindan una clase ‘exprés’ para que, aquel que se acerque a mirar y le guste, pueda moverse también al ritmo del swing. Cabe destacar que estas clases abiertas y gratuitas se retomarán a partir del mes próximo.

Pero por lo pronto, para aquellos ansiosos, el próximo 25 de febrero el Swing Out Studio celebrará su primer año de vida en la Plaza Islas Malvinas a las 18.30 hs, con una clase de baile abierta y gratuita para todos los niveles, acompañados por todo el ritmo y la música del cuarteto de swing, Félix Candelo.

 

 

Ciudad cultural por excelencia, La Plata ofrece un escenario tentador para la práctica y la enseñanza del lindy hop. “El platense tiene una cosa que nos encanta: está muy acostumbrado a bailar tango porque hace mucho que hay movida en la ciudad, pero también está el salsero. Es una ciudad muy cultural. Entonces el baile está muy arraigado en todas las esferas sociales; desde los que les gusta el reggaeton hasta los que les gusta el tango. Cuando vienen y descubren el swing, se divierten mucho bailando, porque es muy descontracturado”, señala Roberto. Y agrega: “las reglas del swing es que no tiene reglas”; lo que importa es moverse y bailar. En este sentido, se configura como un campo social y lúdico, que propicia encuentros dentro y fuera de las clases, y en donde se reafirma una característica propia de la idiosincrasia platense: su alma de pueblo.  

“La Plata es más del palo del rock y nos venían pidiendo más ese estilo, así que ahora vamos a hacer un taller de rock and roll que fue hiper festejado. Va a ser en marzo y lo va a dictar Andrés Pascual”, comenta Flor.

Además, actualmente la pareja se encuentra preparando y coordinando el ‘I Charleston La Plata’, un evento que ya se realizó en Rosario, pero que no tiene precedentes en la ciudad y que posicionará a la misma como parte de una tradición internacional en la cual se baila charleston en diferentes sitios icónicos de cada urbe alrededor del mundo. Será un trabajo desarrollado a lo largo del 2018 en diferentes fechas y lugares a designar. Su planificación, aprendizaje y práctica estarán dadas los domingos en la Estación Provincial.

Así es que Swing Out Studio nos ofrece una amplia gama de posibilidades dentro del lindy hop, pero también del charleston y el authentic jazz, que se manifiestan en un escenario, en una coreografía, en un show con bandas, en eventos sociales o hasta en encuentros fuera de su agenda. Y sin dudas, hoy conserva un lugar de preferencia en la escena platense, por lo novedoso de sus disciplinas, y por supuesto, por la gran labor de Flor y Roberto que lo conducen con tanto entusiasmo, empatía y profesionalismo.   

Facebook Swing Out Studio

Instagram Swing Out Studio

Twitter Swing Out Studio